miércoles, 28 de febrero de 2007

Cuando lees un libro que te gusta

LibrosHarukiMurakamiMctildes dijo:
“Cuando lees un libro que te gusta no quieres que se acabe nunca.
Pasas el día pensando en el momento en que por fin podrás seguir con su lectura.
Mientras lees, vives una vida paralela en el universo que el autor ha creado.
Mientras lees, desapareces del mundo real (¿real?) para sumergirte en ese mundo inventado.
Si algo o alguien reclama tu atención te cuesta salir de allí y volver otra vez a lo cotidiano; de hecho, muchas veces no desearías hacerlo.
Por eso quieres que el libro tenga muchas páginas: vives en otra vida y, como ésta, no quieres que acabe.
Pero el libro se termina, siempre se termina.
Y tú experimentas una pequeña muerte, una desaparición del universo en el que estabas y tienes que abandonar. No quieres, pero es inevitable.
Buscas algo más, vuelves a veces a releer alguna página, el pequeño resumen que hay detrás (los comentarios y los recortes de periódico que ha dejado tu hermana). Pero sabes que ya no estás allí.
Entonces dices: bueno, hay tantos otros libros que esperan ser leídos que no pasa nada, empezaré otro.
Sí, pero no inmediatamente.
Dejas un tiempo intermedio, un tiempo de adaptación a la vida real; y en ese tiempo y en esa vida empiezas a pensar si el siguiente libro que tenías en espera te va a gustar tanto, si irá bien con el que acabas de dejar...
Además, tienes que empezarlo, y empezar un libro es emprender un viaje.
A veces da pereza, a veces te cuesta dejar a un lado el equipaje del anterior y, a veces, cuando ya has empezado el viaje te das cuenta de que no.
Pero sigues un poco más, porque te han dicho que está muy bien, o porque quizá todavía no has llegado a la inmersión total, o porque el autor ha hecho un gran esfuerzo y al menos le debes un intento más prolongado.
Y siempre encuentras otro libro, otro mundo en el que volver a empezar una vida distinta.
Y así, el ciclo no se acaba.
Y das las gracias a la lectura, que te permite vivir tantas vidas.”

lunes, 26 de febrero de 2007

Una tarde en Nueva York (virtual walking tour)

PlanoDeManhattanNueva York, como Barcelona y tantas otras, es una ciudad para caminar. Tan interesante como su trazado, su arquitectura, sus espacios públicos, sus museos o sus tiendas es el espectáculo que ofrece la gente que te encuentras por la calle. Por eso sugiero un recorrido a pie que empieza en la zona casi alta de Manhattan (Upper West Side), atraviesa Central Park, continúa por la 5ª Avenida y Broadway, y acaba en Chinatown. El remate nocturno final puede ser Times Square. Creo que a una tarde no se le puede pedir mucho más.

Partiremos del Edificio Dakota (1 West 72nd Street) donde vivió y murió John Lennon y se rodó la película ‘La semilla del diablo’ (1968). Cruzaremos la 8ª Avenida (Central Park West) para entrar en Central Park por Strawberry Fields (que es un homenaje a Lennon) y saldremos por la esquina de la 5ª Avenida con la calle 59. Central Park es una de los parajes más bonitos de NY, y en muchos de sus rincones parece que estás perdido en un bosque, en lugar de encontrarte en el centro de Manhattan.

Al salir del parque seguiremos caminando en dirección sur por la 5ª Avenida. En esta parte de la calle están los edificios más altos. Os propongo entrar en la hipermoderna y alucinante tienda de ropa Abercrombie (720 Fifth Avenue). También hay que subir al observatorio del Rockefeller Center (que está entre la calle 48 y la 51) para tener una excelente panorámica de toda la ciudad, sobre todo si el día está despejado. Esta vista tiene la ventaja sobre la del Empire State que desde aquí se puede ver Central Park y el propio Empire. Atención también a la vista del Edificio Chrysler, uno de mis preferidos. De nuevo en la calle, en la acera de enfrente está la Catedral de San Patricio. Seguiremos caminando por la 5ª Avenida en dirección sur y veremos la NY Public Library (donde se refugian los protagonistas de la película "El día de mañana"), el propio Empire State Building (5ª Av, entre las calles 33 y 34), y muchas tiendas de lujo (como Tyffany o Saks Fifth Avenue) y de souvenirs para turistas.

Más abajo, en el cruce entre la 5ª y Broadway (que atraviesa Manhattan casi en diagonal) está Madison Square Park y, enfrente, el curioso edificio triangular Flatiron (uno de los primeros rascacielos de Nueva York). Dejaremos la 5ª, seguiremos por Broadway y atravesaremos Union Square siempre en dirección sur. En esta zona hay muchos edificios del campus de la Universidad de Nueva York (NYU) y muchas tiendas, algunas con nombres tan sugerentes como Antropología, Urban Outfitters, Evolution, Kerquelen, Pearl River, etc. A partir de la calle Houston, a la derecha, está el barrio SoHo (cuyo nombre viene de South of Houston), y vale la pena dar un paseo por él pues tiene un ambiente y un estilo arquitectónico muy de la serie "Sexo en Nueva York". El SoHo acaba en la calle Canal, que es donde empieza Chinatown. En Chinatown hay montones de tiendas donde venden imitaciones de todo, además de cientos de restaurantes para cenar (como por ejemplo, Roast Duck y Rice with Vegetables en el Asian Cafe&Grill, 51 de Bayard Street).

Como ya será de noche y estaremos cansados, se puede tomar un taxi (aunque mucho mejor el metro) para ir a Times Square y disfrutar de uno de los mayores derroches de luz del mundo. Y si aun tenemos tiempo, no hay que dejar de visitar la cinematográfica estación de trenes Grand Central Station (15 Vanderbilt Avenue entre 42nd Street y Park Avenue.

Bon viatge, Marina.

sábado, 24 de febrero de 2007

La vida de los otros

UlrichMüheAcabo de ver esta premiada película alemana. Se trata de una historia muy interesante y muy bien contada por un joven guionista-director (Florian H. von Donnersmarck) y un actor con una mirada impactante (Ulrich Mühe). Relato lleno de matices, duro y emocionante de principio a fin. [Con lágrima incluida.] En resumen, un trozo de la historia de Alemania del Este que vale la pena conocer. Y comentar.

viernes, 23 de febrero de 2007

Tu cuerpo no te conoce

Namib2003 Has salido sin papeles. Alguien te empuja delante de un vehículo, te atropella y falleces. Nadie te conoce. Tu cuerpo no es nadie. Si aquí no eres nadie, ¿quién eres allí? ¿Dónde está tu identidad?

jueves, 22 de febrero de 2007

La biblioteca como felicidad

La semana pasada asistí a la presentación que Alberto Manguel hizo de su libro ‘La biblioteca de noche’ (Alianza Literaria) en la librería La Central. Anoche lo acabé de leer, y me ha encantado. Eso no quiere decir que lo recomiende fervientemente, pues no es una novela, es un apasionado homenaje a los libros y a las bibliotecas que el autor considera contenedores del conocimiento y, por lo tanto, del mundo, al mismo tiempo que piensa (como Borges “quien llamó libro al universo y decía haber imaginado el paraíso bajo la especie de una biblioteca”) que el mundo es su propia biblioteca.

Se podrían comentar tantas cosas de este libro y de las ideas, historias e ilustraciones que contiene que, para acabar pronto, aquí tenéis los sugerentes títulos de sus capítulos:

La biblioteca como mito
La biblioteca como orden
La biblioteca como espacio
La biblioteca como poder
La biblioteca como sombra
La biblioteca como forma
La biblioteca como azar
La biblioteca como taller
La biblioteca como mente
La biblioteca como isla
La biblioteca como supervivencia
La biblioteca como olvido
La biblioteca como imaginación
La biblioteca como identidad
La biblioteca como hogar

Todos los cuales yo resumiría en el que da título a este comentario. He visto en la red (otra biblioteca, pero con demasiado ruido de fondo) que un montón de gente comenta el libro, por lo tanto me limitaré a citar un párrafo en el cual Alberto Manguel sugiere algunas de las razones por las que él cree que elegimos los libros que vamos a leer:

“Por la cubierta, por el título, por un nombre, por algo que alguien dijo o que no dijo, por una corazonada, por capricho, por error, porque creemos que podemos encontrar en ese libro un relato, un personaje o un detalle determinados, porque creemos que fue escrito para nosotros, porque creemos que fue escrito para cualquiera menos para nosotros y queremos saber por qué hemos sido excluidos, porque queremos aprender, o queremos reír o queremos entregarnos al olvido.”

miércoles, 21 de febrero de 2007

Miércoles narcisista

Los miércoles son un buen día. Desayuno, como siempre, en un bar leyendo el periódico. Han sido muchos los años de desayunar fuera de casa camino de la oficina, y esa costumbre se ha convertido en un pequeño gran placer. Después, al gimnasio: primero Taichí y a continuación Aquagym. Son las primeras experiencias en estas materias y mi patosidad es evidente, pero todo se andará. De momento estoy tan alucinada con la majestuosidad del Taichí como con su dificultad. Pero la armonía de sus movimientos me tiene cautivada.

De vuelta a casa, si es necesario, entro en el supermercado, en la panadería, en la tienda de fruta de los chinos, etc. Llego con ganas de abrir el correo y contestar a todos, pero antes es necesario realizar algunas tareas domésticas. Hoy, mientras tendía la ropa al sol de la terraza, pensaba en qué podía comentar hoy, aquí. Y aun teniendo muy presente una historieta que leí recientemente en El Jueves (la revista que sale los miércoles, por cierto) sobre el narcisismo que implica todo blog (*), he decidido contar qué son los miércoles para mí. Concretamente este miércoles.

Y aquí estamos. Hasta aquí, todo lo relatado ha sucedido. Ahora viene lo que creo que sucederá a continuación. He quedado a comer con dos amigas, anteriores compañeras de trabajo. Por lo tanto, dentro de un rato, me pondré la chaqueta y los auriculares de la radio portátil, y atravesaré BCN, cuesta abajo, camino del Barrio Gótico. Seguramente me acompañará Minoria Absoluta con Toni Soler & cía., pero durante los ratos de publicidad iré cambiando de emisora. O escuchando música. Me encanta caminar por esta ciudad, sin excesiva prisa, escuchando algo interesante en la radio. Es otro pequeño gran placer.

Comeremos, charlaremos. Compartiremos un rato de tranquilidad. Comentaremos algunas situaciones, principalmente profesionales, que nos rodean y nos sorprenden cada día. Y no precisamente de forma positiva. Pero la vida sigue, y creo que también hablaremos de libros y de viajes, ¿no? Después de comer ellas tendrán que volver a trabajar. Y yo tendré que decidir qué hago. Por ejemplo, ir al cine, pues me encanta la primera sesión, cuando el cine está casi vacío y la película es sólo para ti. Quizás vuelva a ver Babel, pero ahora en versión original, pues la versión doblada que vi me pareció una porquería. Con todos los respetos a los excelentes actores de doblaje, ya que el fallo fue mío: por complacer a mi acompañante, tuve que oír a unos pobres niños árabes, perdidos en las montañas del Atlas, hablando entre sí y con sus familiares el castellano más perfecto que existe. Algo bastante inverosímil y que (a mí me) creaba una distancia insalvable con la historia narrada.

Bueno, esto en realidad solo ha sido medio miércoles, pero creo que por hoy ya está bien. Dejémoslo aquí. El resto pertenece al futuro, y el futuro, por suerte, siempre es incierto.
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* Concretamente La leyenda de Narciso de Santi Orue, en el número 1.545 del mes pasado.

martes, 20 de febrero de 2007

Heaven

NubesSobreSalamanca2005
El cielo está estatutado,
¿quién lo desestatutará?
El desestatutador que lo desestatute,
buen desestatutador serà.

[para los amigos de Antequera, principalmente]

lunes, 19 de febrero de 2007

The Times They Are A-Changin'

Come gather 'round people
Wherever you roam
And admit that the waters
Around you have grown
And accept it that soon
You'll be drenched to the bone
If your time to you
Is worth savin'
Then you better start swimmin'
Or you'll sink like a stone
For the times they are a-changin'.
[...]
The line it is drawn
The curse it is cast
The slow one now
Will later be fast
As the present now
Will later be past
The order is
Rapidly fadin'
And the first one now
Will later be last
For the times they are a-changin'.

[with Bob Dylan license and dedicated to all TS colleagues]

viernes, 16 de febrero de 2007

Para empezar

La verdad es que ayer os quedasteis conmigo y soy yo quien os agradece a vosotros todo esto. Es admirable ver como habéis acertado, pues el trozo de naturaleza y el pedazo de ciberespacio que me habéis regalado ¡me encantan! Habéis puesto el nivel muy alto y no sé como voy a estar a la altura. Además, vuestros comentarios son tan estupendos que, la verdad, no me reconozco en ellos. ¿No estaréis hablando de otra? Bueno, creo que para ser objetivos, y equilibrar la cosa, también habría que sacar a relucir mis limitaciones, que son much(ísim)as, y mi trabajo me han costado ;-)

Aunque es horrible citarse a uno mismo, acabo con una parte del mensaje que he enviado a Jordi A. pues creo que es pertinente para responder a vuestros elogios: “Sabes, yo creo que, salvo un@s poc@s impresentables, todo el mundo intenta hacer su best en la vida y en el trabajo. Entre otras cosas, porque así se vive más tranquilo. Yo he tenido la inmensa suerte de estar rodeada siempre de gente con la que valía (y vale) la pena colaborar, trabajar, vivir, etc., y me considero muy afortunada por ello. / Espero que tu experiencia actual en Sant Martí también sea positiva. La verdad es que creo que el equipo de java de TS, donde estabas hasta hace poco, es de lo mejor de la casa.“