martes, 15 de abril de 2008

El decálogo de Vizinczey

Vizinczey: Verdad y mentiras en la literaturaEl otro día, el libro Verdad y mentiras en la literatura (Seix Barral, 2001) de Stephen Vizinczey se presentó ante mí en la Central del Raval y aunque lo vi, lo ojeé y me interesó, resistí la tentación y lo dejé en su sitio pensando en todos los libros que tengo a medio leer. Pero antes de salir de la librería, y después de ojear muchos más libros, no tuve más remedio que volver a buscarlo, pagarlo y llevármelo a casa.

En su prólogo he encontrado estos conocidos "Diez mandamientos de un escritor", definidos por Vizinczey como «consejos sensatos y prácticos para quienes son en muchos casos novatos en la ocupación de escribir»:
  • Primero. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.
    Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.
  • Segundo. No tendrás costumbres caras.
    (...) Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No has de atormentarte con ambiciones contradictorias.
  • Tercero. Soñarás y escribirás y soñarás y volverás a escribir.
    No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario. (...)
  • Cuarto. No serás vanidoso.
    La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos. (...)
  • Quinto. No serás modesto.
    La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande. (...)
  • Sexto. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.
    (...) En cuanto a literatura específica sobre la vida del escritor, yo recomendaría Una habitación propia, de Virginia Woolf, el prefacio de La dama morena de los sonetos de Shaw, Martin Eden de Jack London y, sobre todo, Ilusiones perdidas de Balzac.
  • Séptimo. No dejarás pasar un solo día sin releer algo grande.
    (...) Leer un libro para poder charlar sobre él no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más útil leer una y otra vez unas cuantas grandes novelas hasta comprender por qué son buenas y cómo las han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramática y qué le presta ritmo e impulso. (...)
  • Octavo. No adorarás Londres / Nueva York / París.
    (...) Aunque vivas en el quinto infierno, no hay razón para sentirte aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústica de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. (...)
  • Noveno. Escribirás para complacerte a ti mismo.
    (...) Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión, y omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los términos de sus acciones, afirmaciones, ideas, sentimientos que me hayan escandalizado / intrigado / divertido / deleitado a mí mismo o a otros. (...)
  • Décimo. Serás difícil de complacer.
    (...) Cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria —lo recito palabra por palabra a cualquiera dispuesto a escuchar— y si no puedo recordar algo, suelo descubrir que no era correcto. La memoria es un buen crítico.
El texto completo, con todos los comentarios de cada consejo, se pueden leer en el web de Fuentetaja.

8 comentarios:

Elena dijo...

Nunca he sentido la necesidad de escribir. Sólo la de leer.

Manuel Márquez dijo...

Pues quizá, compa Elena, deberías hacer como los nuevos ricos: plantearte nuevas necesidades... Ah, y ya escribes. Aquí. En el blog. Y lo haces bien. Así que ya sabes...

Un abrazo.

P.S. sobre los diez consejos de marras, y como suele pasar en estos casos, pues hay de todo: consideraciones juiciosas, afirmaciones discutibles y chorradas, sin más. Eso sí, no me pidas que incluya cada una de las diez en su "canasto" correspondiente, que me pierdo...

Oli dijo...

Muy bueno. Tu entrada ya está rulando por los servidores de correo de mi curro.


OLI I7O

Elena dijo...

El año pasado, en el blog Todo lo que no existe (que también echo mucho de menos), tuvimos una especie de discusión sobre si lo que hacíamos aquí era o no era escribir. [Es una pena no haber conservado aquellos divertidos textos, aunque creo que McTildes sí lo hizo y se los pediré.]

Creo que algunos de vosotros –en mayor o menor medida- sí utilizáis el blog para escribir, pero no es mi caso. Cómo es fácil comprobar, yo reproduzco textos que me gustan, resumo conferencias o eventos que me han parecido interesantes, copio viñetas del Roto o de Forges, enlazo a vídeos que me encantan, etc., y sólo en algunas ocasiones expongo humildes opiniones o avatares de mi vida. Me siento mucho más cómoda reflejando aquí mis rasgos ajenos que mostrándome directamente, además de que, como le oí decir ayer a Andrés Trapillo, “el yo suele ser de una obscenidad absoluta”.

Anónimo dijo...

María, tú escribes bien. Dices lo que tienes que decir, sin más. Es difícil hacerlo, no creas. La mayoría de "escritores" escriben de más.
Habríq que aplicar a la literatura (mutatis mutandis) el final del soneto al amor (atribuido a Quevedo):
"...hallarlo limpio y encajarlo justo,
eso es amor, y lo demás, porfía."

P.D. Los sirios se acuerdan de vosotras


Marlowe

Elena dijo...

Uno.
Bueno, bueno, bueno. Gracias a todos por vuestros [inmerecidos] elogios. Al decir que yo no escribo, me refería a la escritura como creación literaria, esa clase de escritura de la que –creo que por suerte cuando no va acompañada del talento adecuado- nunca he tenido necesidad. Lo que yo hago (cuando no copio) es redactar, y eso intento que sea con la máxima corrección y simplicidad, aunque sé que pocas veces lo consigo.

Dos.
Siempre he creído que menos es más. Claro que si esto lo aplicase hasta el final, no estaría aquí.

Tres.
¡Pobre Andrés que lo he llamado Trapillo en lugar de Trapiello!

Cuatro.
Pues dile a los sirios, Marlowe, que cuando quieran repetimos. Y ahora -con la experiencia acumulada- mejor: veríamos y viviríamos los aspectos de Siria no incluidos en el primer viaje.

Oli dijo...

Cinco.
El crusaíto.


OLI I7O

Elena dijo...

¿El crusaqué?