lunes, 8 de diciembre de 2008

Gabinete Central de Lectura

La Central de la calle Mallorca.: aunque la lectura es un vicio solitario tuve curiosidad por participar en el Gabinete de Lectura de otoño que Marta Ramoneda organizó en la librería la Central .: no sólo quería saber qué se sentía compartiendo el placer de la lectura con los demás -además, extraños- .: también quería saber cómo ellos vivían esa experiencia .: Marta propuso la lista de los 5 libros que había que leer para después comentarlos durante 5 martes alternos .: y la verdad es que la selección me pareció algo estrambótica .: desde luego esos títulos no formaban parte de lo que yo pensaba leer a corto -ni a largo- plazo .: pero podía ser una buena oportunidad para descubrir nuevos territorios .: y otro aliciente de la experiencia era que a cada sesión de debate asistiría alguien relacionado con el libro :.
  • Para hablar de En el cafè de la joventut perduda de Patrick Modiano vino Bernat Puigtobella, editor de Proa.
  • En el caso de Desfent el nus del mocador tuvimos al autor, Ramon Erra, y a su editora en La Magrana, Isabel Obiols.
  • El formidable Juan Cerezo, editor de Horacio Castellanos en Tusquets, nos habló de Tirana memoria y de su pasión por este autor.
  • Pilar Beltrán (editora de Edicions 62) y Teresa Muñoz (traductora al catalán) hablaron de Estimat Michele de Natalia Ginzburg (aunque yo leí la traducción al castellano de Carmen Martín Gaite).
  • Finalmente fue una pena que al polifacètic Biel Mesquida su salud le impidiera contagiarnos su entusiasmo por Blai Bonet y Mister Evasió.
.: mi balance particular de esta experiencia es que, en todos los casos, me ha parecido más interesante el libro del cual hablábamos durante las sesiones que el que yo había leído previamente .: es decir, creo que no he sabido leer ninguno de estos libros pues ninguno de ellos me gustó mientras lo leía .: pero a pesar de que empiezo a pensar que leer por (auto)obligación me condiciona negativamente .: volveré a participar en el próximo Gabinete de Lectura .: no siempre uno tiene a mano un autor, un traductor, un editor o un librero -y nos faltó un agente literario- para hacerle mil preguntas .: de dónde nace la necesidad de escribir ese texto, qué querían decir con él, cómo lo hicieron, cómo lo ven ahora, criterios de selección de autores y títulos para editar, interacción editor-autor, aspectos relacionados con la traducción .: y tantas otras cuestiones que esperan en el tintero :.

2 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Tiene pinta, compa Elena, de tratarse de una experiencia tan interesante como enriquecedora; me alegro de que hayas tenido ocasión de disfrutarla. Lo que no comparto en absoluto es tu apreciación de que "no has sabido leer los libros", partiendo de la experiencia posterior basada en ellos. Desde esa premisa, todo disfrute de una obra artística requeriría una especie de "preparación previa", que creo que es incompatible con la esencia de la obra(o, como mínimo, que no es ineludible). Aparte de la "complicación logística" que supondría, claro (ya ves, por ejemplo, en mi caso: apenas tengo tiempo para ver pelis, imagínate si, además, me las tuviera que "estudiar antes"...).

Un abrazo.

elena dijo...

Manuel, aunque es evidente que cuanto más sabes más ves (*), en este caso no me refería tanto a la necesidad o conveniencia de conocer los antecedentes de una obra para poder disfrutarla mejor, sino a mi incapacidad de extraer de esos textos lo que luego descubrí que podían encerrar.

(*) Y, a riesgo de que casi nadie lo entienda y suene a blasfemia, confesaré que soy de los que les gusta conocer el final de las obras para entender mejor su desarrollo y disfrutar de todos sus detalles :)