jueves, 23 de abril de 2009

El lenguaje de la literatura

El talento del lector
«Cuando despertaron del ensueño de las hipotecas y de aquel poderío económico que habían creído eterno, cuando despertaron en pleno centro del torbellino que lo arrasaba todo, el libro seguía ahí. Era asombroso, nada ni nadie había conseguido alterarlo, nadie lo había movido del lugar de siempre. Miraron incrédulos, parecía mentira. Allí estaba, totalmente imperturbable. Años de barbarie no habían podido con él, y ahora, a principios de aquel siglo que había comenzado con la gran borrasca, el libro estaba allí para recordarles o simplemente informarles, por si no lo sabían, que la literatura habla un lenguaje distinto, no opresor, muy diferente al resto de los lenguajes perversos que nos esclavizan con sus tiranías cotidianas: el lenguaje económico, político, religioso, familiar, televisivo.

Todo esto no ocurrió en otro tiempo, sino que está sucediendo ahora mismo, 23 de abril de 2009. Parece como si el Cervantes que se entrega a Juan Marsé hubiera abierto horizontes y todos ahora regresáramos a la vieja costumbre del buen libro y a recordar que ese gran libro siempre ha estado ahí y es la distracción por excelencia, porque nos permite la ilusión de un dominio del tiempo, más allá de las catástrofes y crisis. Esa ilusión nos sustrae al devenir implacable que conduce a esa muerte que se esconde en los relojes en una novela de Laurence Sterne. Heredero legítimo de Cervantes, Sterne renovó la relación del escritor con el lector, esa relación que últimamente parece regresar a un primer plano, pues existe la impresión de que algo empieza a moverse. En pleno ensueño de las hipotecas y del becerro de oro de la novela gótica, se forjó la estúpida leyenda del lector pasivo. La caída del monstruo está dando paso a la reaparición del lector con talento y se replantean los términos del contrato moral entre autor y público. Respiran de nuevo los escritores que se desviven por un lector activo, por un lector lo suficientemente abierto como para permitir en su mente el dibujo de una conciencia radicalmente diferente a la suya propia.

Si se exige talento a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen tolerancia, espíritu libre, capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas. Como dice Vilém Vok, no es tan sencillo sentir el mundo como lo sintió Kafka, un mundo en el que se niega el movimiento y resulta imposible siquiera ir de un poblado a otro. Las mismas habilidades que se necesitan para escribir se necesitan para leer. Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en estos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos. Los nuevos tiempos traen esa revisión y renovación del pacto exigente entre escritores y lectores. Vuelve el lector con talento. Y hoy, además, premian a Juan Marsé. Sorprendente felicidad doble en un mundo sin alegrías.»

Enrique Vila-Matas
El talento del lector
El País, 23 de abril de 2009

martes, 21 de abril de 2009

Las ventajas del azar

A. en en puente de Brooklyn long time ago
Faràs dos trucs i t’obriré la porta
i no em sabré avenir que siguis tu.
Et faré entrar al meu pis, que desconeixes
i que només és fet per subsistir-hi.
Però m’hi trobaràs, qui sap per quin
designi inescrutable. Així que et fiquis
al menjador, veuràs el teu retrat
i els nostres llibres. Sonarà el nocturn.
Fullejaràs potser Virginia Woolf.
Vindré darrera teu, amb el desig
de sentir els teus cabells damunt la galta.
Amb tota la tendresa, et faré asseure
en un dels vells seients que compartíem
(durant els últims temps hi estudiaves
el llarg monòleg d’una dona sola
que tu no vas ser mai). Al teu davant,
espiaré els teus ulls, el dolç somriure
dels teus llavis amables, mig oberts,
i tot acabarà en una abraçada
que serà la primera. No hi haurà
ni passat ni futur. Tot serà lògic.
I aquest poema mai no haurà existit.

Feliu Formosa
Del llibre Cançoner
Harás sonar el timbre un par de veces,
iré a abrirte, y no acertaré a explicarme
tu presencia. Te haré entrar en mi piso
que no conoces y en el que subsisto
tan sólo, pero allí me encontrarás,
quién sabe por qué azar inexplicable.
Ya en la sala de estar, verás tu foto
y nuestros libros. Sonará el nocturno.
Hojearás tal vez Virginia Woolf.
Te seguiré, ansioso de sentir
cómo tu pelo roza mi mejilla.
Te guiaré con ternura infinita
hasta uno de los viejos butacones
que compartimos y en el que estudiaste
el soliloquio de una mujer sola
que tú no fuiste nunca. Frente a ti,
espiaré tus ojos, la sonrisa
de tus labios amables, entreabiertos,
y el abrazo en que vamos a fundirnos
será el primero, fuera del pasado
y del futuro. Todo será lógico.
Y este poema nunca habrá existido.

Traducción de Feliu Formosa
De Hora en limpio

viernes, 17 de abril de 2009

La justa indignación de Roth

Philip Roth by F. BellevilleApasionante me ha parecido la historia del joven Marcus Messner que Philip Roth cuenta de forma tan intensa, concisa y brillante en Indignación (Mondadori, 2009), libro que además contiene el ¡Váyase a la mierda! (o Fuck you!) más liberador que he leído últimamente.

Indignación está para mí en la línea de las sobrias novelas de Roth que tanto he disfrutado: Sale el espectro (Mondadori, 2008), Elegía (Mondadori, 2006), La mancha humana (Alfaguara, 2005), Pastoral americana (Mondadori, 2005), Patrimonio. Una historia verdadera (Seix Barral, 2003), El animal moribundo (Alfaguara, 2002) o El lamento de Portnoy (Suma de letras, 2000).

Y como decía JM Guelbenzu el otro día en El País:Philip Roth, Indignation "Ciento setenta y tantas páginas le bastan a este sabio y consumado escritor para expresar el sentido de su cívica indignación moral dentro de una historia que concluye dramáticamente con un muchacho que ha luchado por su libertad personal y moral [...]. La obra narrativa que viene escribiendo Roth desde El teatro de Sabbath en 1995 es, con alguna excepción menor, uno de los monumentos literarios más grandes que se han levantado en los Estados Unidos desde la segunda mitad del siglo XX."

martes, 14 de abril de 2009

Seres simbólicos

«Cada hombre se parece más a todos los hombres que a ese arbitrario y simple fantasma que llamamos él mismo.»

Fernando Savater
Pugna de identidades, El País, 14/4/2009
(De Nihilismo y acción, 1970)

domingo, 5 de abril de 2009

Pasavento, Walser y el imparable avance de la estupidez humana

«Me interesa el factor Walser. Da igual si él fue como quiero verle yo. El hecho es que él, aparte de ser un maestro en el arte de la desaparición, da la impresión de haber sabido ver antes que muchos hacia dónde evolucionaría la distancia entre Estado e individuo, máquina de poder y persona. ¿Me sigue usted? Me gusta en Walser su ironía secreta y su prematura intuición de que la estupidez iba a ir avanzando ya imparable en el mundo occidental. En este sentido yo creo que él, tal vez sin saberlo, dio un paso más, facilitó a Kafka la descripción del núcleo del problema, que no es otro que la situación de absoluta imposibilidad del individuo frente a la máquina devastadora del poder. ¿Me sigue usted? Me gusta en Walser, por otra parte, su heroico afán de librase de la conciencia, de Dios, del pensamiento, de él mismo.»

Microgramas de Robert Walser



Doctor Pasavento
de Enrique Vila-Matas
Premio Literario Internacional
“Mondello - Città di Palermo”