lunes, 28 de septiembre de 2009

Riñón

No trabajo con tramas. Trabajo con la intuición, la percepción, los sueños, los conceptos. Los personajes y los sucesos me llegan simultáneamente. La trama implica narrativa y un montón de mierda. Es un intento calculado de retener el interés del lector sacrificando las convicciones morales. Claro que uno no quiere ser aburrido... uno necesita un elemento de suspense. Pero una buena narrativa es una estructura rudimentaria, se parece bastante a un riñón.”

John Cheever

martes, 22 de septiembre de 2009

Deseo

Una vez, hace muchos años, estaba sentado, seguro que bastante triste, en la falda del Monte Laurenzi. Estaba examinando mis deseos para la vida. El más importante, o el más atractivo, resultó ser el deseo de adquirir una visión de la vida (y -lo que por otra parte estaba necesariamente combinado con él- de convencer a los demás de mi visión mediante la escritura) en la que la vida conservase su natural y penoso movimiento de ascenso y descenso, pero en la que, al mismo tiempo, con no menos evidencia fuese identificada como una nada, como un sueño, como un vago flotar. Acaso un deseo hermoso, si lo hubiera deseado de verdad. Por ejemplo, el deseo de construir una mesa con el cuidado escrupuloso del trabajo artesano y al mismo tiempo de no hacer nada, de forma que no se pudiese decir: «para él no significa nada construir una mesa», sino «construir una mesa significa para él construir verdaderamente la mesa y al mismo tiempo no significa nada», con lo que el construir la mesa se convertiría en algo aún más atrevido, aún más decisivo, aún más verdadero y, si te parece, aún más demente. Pero él no podía en modo alguno tener tal deseo, pues su deseo no era un deseo, era sólo una defensa, una familiarización con la nada, un hálito de alegría que él quería prestarle a la nada, hacia la cual, sin duda, apenas había dado entonces los primeros pasos conscientes, pero que él ya sentía como su elemento. Era, pues, una especie de despedida con la que decía adiós al mundo de apariencias de la juventud; sin embargo, ese mundo nunca le había engañado directamente, sino que sólo le había hecho engañarse por las palabra de todas las autoridades que le rodeaban. Así había surgido la necesidad del «deseo».”

Franz Kafka

sábado, 19 de septiembre de 2009

Casi Chet

Chet BakerChet Baker (Yale, 1929-Amsterdam, 1988)

“Hoy Chet es un mito, una leyenda, todos coinciden en que la esencia de su vida era un caos incesante atravesado por el genio en estado puro” ha dicho Enrique Vila-Matas en Querido Chet. Y desde ayer uno puede comprobarlo en el cine, y de paso volver a engancharse al fascinante Chet, viendo el documental de Bruce Weber Let's get lost. Incluso seguir disfrutándolo aquí mismo, casi sin moverse.


Extraordinario Let's get lost, del fotógrafo Bruce Weber

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pasión

“En resumen, no es un hombre apasionado. No está seguro de que le haya gustado nunca la pasión ni de haberla aprobado. La pasión: un territorio extranjero; una aflicción cómica pero inevitable como las paperas, que uno espera pasar mientras todavía es joven en una de sus variedades más leves y menos destructivas, para no cogerla más tarde y de forma más grave. Perros presa de la pasión apareándose, con muecas desdichadas en la cara y las lenguas colgando.” (p. 49)

“Recuerde Paul, la pasión es lo que mueve el mundo. No es usted analfabeto, debería saberlo. Si no existiera la pasión, el mundo seguiría siendo vacío y carente de forma. Piense en Don Quijote. Don Quijote no trata de un hombre sentado en una mecedora que se queja de lo aburrida que es La Mancha. Trata de un hombre que se coloca un bacín en la cabeza y se sube a lomos de su viejo y fiel rocín y parte para emprender grandes hazañas. Emma Roualt, Emma Bovary, sale y se compra ropa cara aunque no tiene ni idea de cómo va a pagarla. «Solamente se vive una vez», dice Alonso, dice Emma, «así que démonos una oportunidad». Dese una oportunidad, Paul. Vea qué se le ocurre.” (p. 224)

J.M. Coetzee, Hombre lento
Traducción de Javier Calvo
Mondadori, 2005

lunes, 14 de septiembre de 2009

Apadrinar

Durante este largo fin de semana hemos vuelto a disfrutar de Puzo, Coppola y sus tres sublimes Padrinos: Brando, Pacino y De Niro.



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martes, 8 de septiembre de 2009

Asentir

“¿Fue aceptada la propuesta de asilo?”

“Prontamente, inexplicablemente, con amistosidad, con gratitud, fue declinada.”

“Inmediatamente, inexplicablemente, con amabilidad, con agradecimiento fue rehusada.”

Del capítulo 17 del Ulises de James Joyce.
Versiones de JM Valverde y de FG Tortosa.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Relatar

“Yo soy uno y muchos y tampoco sé quien soy. Sólo sé que ayer volví a caminar, repetí el paseo del jueves. Oscuridad y polvo más allá de las colinas devastadas. Vi desde la carretera mi propio cuarto con la luz encendida. Desvaída luz de la ventana junto a la que había estado hasta entonces escribiendo pasajes de mi vida. Di, pues, un paseo después de escribir. Después de escribir que no voy a escribir nunca más. Adiós a la palabra escrita, que sólo sirve para que todavía nos ocultemos más. Eso me dije nada más llegar a esta tierra excepcional, el país de la reina de Saba. Vivo a cuatro leguas de la ciudad de Sanaa y a ella voy todas las noches a narrar historias a un público siempre respetuoso y fiel. Mi audiencia es singular. Es gente que, provista de la jambia, que es la daga que simboliza su espíritu guerrero, forma semicírculos en torno a mí y presenta la clásica batalla de los que escuchan. Yo les entretengo con sostenida invención. Dispongo de un amplio abanico de voces y altero cuando quiero los registros tonales, de bajo a tenor. Cuento a orillas del cauce seco del Shaile. Cuento. Allí, junto al río que enamoró a Salomón, refuerzo mis palabras extranjeras con artimañas de mi antiguo oficio de ventrílocuo. Y siempre sucede que, al terminar un cuento, ellos me piden otro porque quieren que siga hablando como la lluvia, es decir, haciendo rimas que desconocen. Y emprendo entonces otro relato y, a la luz de mi candil, ellos quedan de nuevo atrapados y aislados del mundo. Y sueñan viajes y pierden países y celebran conmigo que aquí en Sanaa renazca, todas las noches, la pasión de contar de viva voz las historias. Como antaño. Ficciones que brincan y se expanden más allá de mí y de ellos, más allá de la oscuridad y de las colinas devastadas de Sanaa, más allá incluso de la Arabia feliz y de lo que fue mi vida, por la que yo esta noche, sin razón aparente, lloro como se debería llorar al final de todos los libros, de todas las historias que vamos a abandonar.”

Enrique Vila-Matas
Una casa para siempre
Anagrama, 2002

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Amaestrar

“Es un animal con una gran cola, de muchos metros de largo, parecida a la del zorro. A veces me gustaría tener su cola en la mano, pero es imposible; el animal está siempre en movimiento, la cola siempre de un lado para otro. El animal tiene algo de canguro, pero la cabeza chica y oval no es característica y tiene algo de humana; sólo los dientes tienen fuerza expresiva, ya los oculte o los muestre. Suelo tener la impresión de que el animal quiere amaestrarme; si no, qué propósito puede tener retirarme la cola cuando quiero agarrarla, y luego esperar tranquilamente que ésta vuelva a atraerme, y luego volver a saltar.”

Franz Kafka

martes, 1 de septiembre de 2009

Escribir

“La vida misma no creo que haga escribir a nadie. El momento en que uno decide ser escritor es un instante de locura total y de voluntad, entendida en el sentido nietzscheano de la palabra, que es un sentido bastante delirante. Escribir no es normal, lo normal es leer y lo placentero es leer, incluso lo elegante es leer. Escribir es un ejercicio de masoquismo; leer a veces puede ser un ejercicio de sadismo, pero generalmente es una ocupación interesantísima. Yo decidí ponerme a escribir a los 16 años, en México, y además en un instante de ruptura total, con la familia, con todo, como se hacen estas cosas.”
“No creo demasiado en la escritura. Empezando por la mía. Ser escritor es agradable. No, agradable no es la palabra. Es una actividad que no carece de momentos muy divertidos, pero conozco otras actividades aun más divertidas. Ser atracador de bancos, por ejemplo. O director de cine. O gigoló. O ser niño otra vez y jugar en un equipo de fútbol más o menos apocalíptico. Desafortunadamente, el niño crece, al atracador lo matan, el director se queda sin dinero y el gigoló enferma, y entonces ya no te queda más alternativa que escribir. Uso la palabra escribir como antónimo de esperar: No hay espera, hay escritura. En fin, es muy probable que me equivoque y que la escritura también sea otra forma de espera, de dilación. Me gustaría creer que no. Pero, ya lo digo, es muy probable que esté equivocado.”
Bolaño po sí mismo. Entrevistas escogidas
Selección y edición de Andrés Braithwaite
Ediciones Universidad Diego Portales, 2006