jueves, 30 de septiembre de 2010

Mi vientre escribe

     “Un día, vi a una cantante de jazz que daba la espalda al público. Me pareció hermoso. Veía moverse su espalda. La voz salía de la totalidad de su cuerpo, no sólo de su boca. El lenguaje, las palabras vinculadas directamente a la totalidad del cuerpo. De ese modo escribo yo. No es una operación mental, es un acto mucho más físico. Mi vientre escribe, mis pies escriben, la totalidad sensorial de mi cuerpo escribe, y la mente sólo está ahí como una especie de repetidor, de traductor, que expresa el extraño zumbido de un cuerpo. Cuando las palabras emergen, siempre me sorprendo. A veces me desconcierta que una frase con su estructura pueda emerger de un universo de palpitación indecible.”

Antoni Casas Ros. El teorema de Almodóvar (p. 75)
Trad. Javier Albiñana. Seix Barral, 2008

6 comentarios:

António dijo...

Lobo Antunes en El País:

"Quizás un libro no sea más que un delirio estructurado". ¿Y cómo se construye esa estructura? "Trabajando todo lo posible. Siempre pienso que el libro hubiera sido mejor si hubiera trabajado más. Cada libro que escribes es como una corrección del precedente. A veces lo que llaman calidad no es más que un defecto disfrazado".

Anónimo dijo...

Me guata mucho como escribe lobo Antunes, Leí dos libros de él.

"el orden natural de las cosas" y, "la muerte de gardel" Muy recomendable.

Hace poco oí de un crítico acerca del arte, que el artista trabaja sobre una mesa. Algunos lo hacen en la zona segura, otros, los menos, aprenden a moverse cerca del borde sin caerse. En el arte, según esto, es necesario asumir algunos riesgos. La creación artística no puede ser un sistema de estructuras simplemente. Trabajar un libro, sumergirse en él es algo que no todo el mundo puede hacer, pero sin embargo hay algo que no depende del trabajo; la trotura interior. Existe una condición interior que hace marcas en el libro, eso se edita y se envía en un viaje a través del tiempo. Años después, alguién lo lee, comparte su espacio con él, e interpreta las marcas y las señales necesarias. Leer un libro no es como ver un film, un par de horas y ya. Leer un libro es compratir un buen montón de conjeturas con el autor. Son horas de ánimo y comprensión de un alma ajena.

eso.

Más roto imposible dijo...

-Les ofrecemos salarios mínimos con condiciones pésimas y aún los cogen. Habrá que apretar más.

El Roto, hoy en El País.

Elena dijo...

Muy de acuerdo con usted, Sr. Anónimo, en que leer un libro supone compratir un buen montón de conjeturas con su autor.

En cambio, no coincidimos sobre la literatura de Lobo. Él me encanta, pero no puedo con sus libros (*). Para más información: Lobo Antunes: la literatura en estado de exigencia. Y perdón de nuevo por la autoreferencia.

(*) Y no es el único caso.

Anónimo dijo...

Voy a hacer una conjetura muy arriesgada, de hecho posiblemente me equivoque, pero ¿es posible que desee que pasen más cosas a más velocidad eN los libros que lee? El ritmo es necesario a veces en los libros. Antunes es doctor en siquiatría y trabajo en uno de esos lugares que lo han llenado de historias fantasticas, muchas de ellas muy dolorosas. Además estuvo en la guerra, de las colonias portuguesas en áfrica. No es un hombre cualquiera desde luego, navega aguas muy profundas y cuando cuenta cosas dolorosas debemos dejar que nos duela.

Elena dijo...

"Desde los diez u once años, mi vida tiene un sentido del que nunca se apartó, y me acompañará, con la misma feroz determinación, hasta el final: escribir. Construí toda mi arquitectura mental con ese objetivo, y el resto lo encaro como secundario. Nunca quise caerle bien a nadie, nunca busqué reconocimiento ni aplauso y, por tanto, nunca le pedí mucho a mi padre, y su opinión me hacía poca mella. Mi madre y él tuvieron un mérito y les estoy muy agradecido por eso: no me llenaron de amor y atención, lo que habría matado en mí al artista: con respecto a las emociones más secretas estuve siempre solo."

Lobo Antunes. Fragmento de Ajuste de cuentas
El País, 18/09/2004