sábado, 20 de noviembre de 2010

Dos adúlteros americanos

John
“Esta noche, después de volar a la terminal de la armada, en La Guardia, cuando la caravana entra en Nueva York, el presidente ordena a su limusina que recoja a una joven a la que ha visto tratando de parar un taxi en Madison Avenue. Baja la ventanilla y dice: «Tal vez quiera que la llevemos.» La lluvia salpica el parabrisas mientras el presidente charla ingeniosamente con la joven, secretaria de una agencia publicitaria, antes de lanzarle una mano falda arriba. La chica le mira estupefacta. Aprieta las rodillas. Bruscamente se queda callada y él oye que la respiración se le acelera. Ordena que el vehículo se desvíe hacia el Hotel Carlyle para un interludio no programado, durante el cual la joven se mantiene tranquila pero no pronuncia en ningún momento la palabra «no». Él supera la decepción por su frigidez y después continúa el trayecto previsto hacia un banquete en beneficio de la investigación del cáncer, tras el cual vuelve al piso treinta y cuatro del Carlyle con la mujer de un corredor de bolsa que le ha llamado la atención (la mujer, no el corredor), y que ha manifestado su aquiescencia a una proposición felicitando al presidente por el suntuoso color castaño de su pelo, y los dos se han ido desvergonzadamente a un restaurante sin que el gobierno caiga ni que el marido cornudo se líe a tiros al alba desde diez pasos de distancia.”
Jed Mercurio, Un adúltero americano (American Adulterer)
Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama 2010, Barcelona

Don
Según leo por ahí “la serie Mad men está ambientada en el Nueva York de los años sesenta, cuando la publicidad era considerada una de las profesiones con más glamour de la época. La serie cuenta la historia de Sterling Cooper Advertising, una ficticia agencia de publicidad de Madison Avenue, y se desarrolla en torno al contradictorio mundo de Don Draper, el hombre más importante en el negocio de la publicidad. Don deberá mostrar su habilidad tanto en la oficina como en la cama y tendrá que mantenerse un paso por delante en un momento histórica de rápidos cambios. La serie muestra con gran autenticidad los roles de hombres y mujeres de una era al mismo tiempo que explora la verdadera naturaleza humana bajo la apariencia de los tradicionales valores familiares de 1960.”
Mad Men es una serie dramática de televisión
creada y producida por Matthew Weiner

[Simultanear la lectura de Un adúltero americano con la visión de la cuarta temporada de Mad Men ha sido una interesante experiencia.]

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una vez vi un documental sobre la vida de kennedy, una mujer entraba en la casablanca el fbi indagó sobre su identidad, se trataba de una prostituta en la nómina de la mafia. Dicen que sinatra lo puso en contacto con esa gente y que ellos le financiaron la campaña. Cuando sucedió lo de la chica se alejó de sinatra y de todo lo que oliera a mafia. En un momento sinatra creyó que podría retomar la amistad con el presidente y se puso a construir una cabaña para hacer un encuentro vacacional en ese lugar con él y otros que lo rodeaban. Entonces le dijeron que la ruptura de la amistad tenía que ser total. Frany destruyó la cabaña con sus propias manos. Pero a veces los documentales se salen de la realidad. Según gran película JFK, todos estaban implicados para sacárselo del medio, la mafia, los cubanos de miami, la cia. etc. Pero sólo es una película claro!!
Yo creo que los presidentes ahora son más equilibrados, creo que zapa, y rajoy son fieles, llámelo instinto. Por cierto he visto al zapa ayer en un mitin en tierras catalanas, y la verdad estuvo bien, sobre todo cuando habló de que defendería a los inmigrantes aunuqe eso le quitara votos. Que pena que se deje comer la oya por los compromisos internacionales. Menos cumbres y más estar en la arena zapa.

salute y rock and roll

Elena dijo...

En el libro del Sr. Mercurio también se habla bastante de las relaciones de JK con Sinatra & Cía. Y de lo incómoda que llegó a ser la figura del presidente para el resto de fuerzas vivas del país.

Y "no importa lo que seas, sino cómo lo vendas", que decían los (maquiavélicos) Mad Men.