lunes, 25 de enero de 2010

Para grandes seguidores de grandes series




[ El ala oeste de la Casa Blanca : (Aaron Sorkin) : grandes series de televisión : grandes guionistas : David Handelman :: El món a RAC1 : Jordi Basté : gran programa de radio : gran entrevista :: y gran intérprete-traductor : Jon de Errazti ]

miércoles, 20 de enero de 2010

Irracionalidad

“Creo que en nuestras discusiones previas, cuando hablamos de reproducir la apariencia de un modo que no fuese representativo, me excedí hablando. Porque pese al deseo teórico de que la imagen se construya con pinceladas irracionales, inevitablemente tiene que intervenir la representación para hacer visibles ciertas partes de la cabeza y del rostro que, de lo contrario, quedarían en puro diseño abstracto. Creo que de lo que he hablado tanto, ha sido quizá una teoría mía particular imposible de llevar a la práctica. Por supuesto, uno introduce cosas tales como oídos y ojos. Sin embargo, le gustaría introducirlos del modo más irracional posible. Y la única razón de esta irracionalidad es que, si acaece, trae la fuerza de la imagen con mucha mayor intensidad que si uno sencillamente se sienta y representa la apariencia, cosa que, por supuesto, pueden hacer millones de estudiantes de arte en el mundo. Pero estoy dispuesto a admitir que lo mío es realmente una teoría experimental e imposible.”

Francis Bacon entrevistado por Davis Sylvester.

jueves, 14 de enero de 2010

Txalaparta nómada


» el premiado filme vasco Nömadak Tx, dirigido por Raúl de la Fuente, es una road-movie que busca la imagen y la fusión de la música de remotos pueblos nómadas con los sonidos de la txalaparta » la txalaparta es un instrumento musical ancestral que consiste en unos tablones horizontales que se golpean mediante palos verticalmente » se toca entre dos personas y la música que surge no pertenece a ninguna de las dos, sino al hecho de encontrarse y dialogar » Nömadak Tx relata el deseo de los músicos Harkaitz Martinez e Igor Otxoa de hacer de la txalaparta un lugar de encuentro entre personas y culturas » movidos por ese deseo viajan a recónditos lugares en busca de diferentes sonidos y voces » conviven con los adivasi de la India, con los sami de Laponia, con los habitantes de la estepa mongola y con el pueblo saharaui » cada encuentro es una fuente de sorpresas y experiencias que hacen real la frase de que "la música es el lenguaje más universal" »

viernes, 8 de enero de 2010

El acero del dolor

Nunca sabe uno bien donde se mete. Semejante a la sorpresa de Capote ha sido la que he tenido –y mira querido lector, que debería haberlo sospechado– con Suicidios ejemplares. A este libro –diez ficciones en las que se habla de diez distintas maneras de de entender el mundo y, en consecuencia, abandonarlo– llegué por la vía de la desolación y extrañamiento que estaba recorriendo. Como una consecuencia lógica de mi exilio literario pero también, todo hay que decirlo, sin darme excesiva cuenta del lío monumental que representaba el tema del suicidio: un asunto algo peligroso para mí y, sobre todo, infinitamente ambicioso y exigente.

     Algo peligroso porque, entre otras cosas, en casi todo lo que escribo yo acabo adoptando temporalmente la personalidad de alguno de mis personajes; tanto es así que he sido amnésico, shandy y ventrílocuo, por ejemplo. Infinitamente exigente porque el tema requería, como ningún otro, pisar el acelerador, llegar a fondo sin paliativos. Me hallaba sumido en una durísima tensión creativa. De ella ya no saldré nunca. Me satisface que sea así y que en definitiva se haya puesto en pie por fin mi más antiguo proyecto literario: el de exponerme siempre a la hora de escribir, tal como proponía Michel Leiris cuando hablaba de ese continuo estar expuesto a sí mismo mientras el asta pasa por donde existe el acero del dolor: «Introducir por lo menos la sombra de un cuerno de toro en una obra literaria.»

     Sobre si he salido bien librado de esta primera faena, de esta primera indagación a fondo sobre mí mismo, la palabra la tienes ahora tú, querido lector. ¿Oíste hablar de aquellos que educan, con el rancio estilo de los viajeros más lentos, a sus lectores? Ojalá un día seas tú mi mejor obra. En eso trabajo. Y por eso, a veces, como hoy, no puedo evitarlo. Me veo ya en la puerta de tu casa. Tengo un libro, Suicidios ejemplares, en la mano.
     -¿Se puede pasar?
     Tú te lo piensas.
     -Me jugué la vida –te digo–. Pero el libro no es perfecto. Y es que, como decía Faulkner, si un escritor realizara la obra perfecta, sólo le quedaría el suicidio.”

EL ACERO DEL DOLOR
De El viajero más lento
Enrique Vila-Matas