miércoles, 2 de febrero de 2011

Crónicas de la rabia

Crónicas del desamor
«Qué estupidez pensar que una puede confesarse ante los hijos antes de que cumplan al menos cincuenta años. Pretender ser vista por ellos como una persona y no como una función. Decir: yo soy vuestra historia, vosotros salisteis de mí, escuchadme, podría serviros. En cambio yo no soy la historia de Nina, Nina podría verme incluso como un futuro. Elegir la compañía de la hija de otros. Buscarla, acercarse a ella.»

Crónicas del desamor (p. 469). Elena Ferrante. Lumen, 2011
Traducción de Juana Bignozzi, N. López Burell y Edgardo Dobry

5 comentarios:

Elena dijo...

Ayer, inauguración del Gabinete de Lectura Invierno 2011 (Marta Ramoneda, La central) con Crónicas del desamor de Elena Ferrante, libro presentado por su editora, Silvia Querini, y uno de sus traductores, Edgardo Dobry.

Las Crónicas del desamor las he leido con rabia, con mucha rabia, como si cada página fuera un puñetazo que su invisible autora enviaba desde sus vísceras a las mías.

J. G. dijo...

excelente foto para el texto

Pteromari dijo...

Pues aunque te lo pongan de "deberes" yo creo que no se debe leer un libro que te propina puñetazos en las vísceras.
Los pterosaurihumanos pensamos que leer tiene que ser un placer. Pero es porque tenemos el cerebro más grande y podemos volar.
Besos de tu metamorfoseada sister.

Elena dijo...

Sí, JG, la foto es estupenda y es un fragmento de la portada de Crónicas del desamor. Según su editora, SQ, se trataría de una mujer despojándose del maquillaje (como metáfora de barrera tras la que nos escondemos) y mostrando su yo.

Elena dijo...

Pero Pteromari! Con todo el debido respeto a la (superior y voladora) sabiduría pterosaurihumanil, tengo que decir que, a veces, al hacer lo que nunca haríamos espontáneamente descubrimos cosas insospechadas. Recomiendo, por tanto, la práctica frecuente de este ejercicio (también conocido como ética de la infidelidad).

Y aunque en el caso de este libro no se ha tratado de un placer precisamente, sí ha sido una experiencia rabiosa por la que ha valido la pena pasar.