jueves, 17 de febrero de 2011

Educación versus tecnología

Argos. Anselm Kiefer
«¿No es van adonar, els ínclits pedagogs de Catalunya i de tot Espanya, que els ordinadors, igual que la resta de les tecnologies que els nois i noies porten a les butxaques —com abans hi portàvem una granota amb una làmina metàl.lica que raucava— són els responsables de la creació d'una cultura de la facilitat, la immediatesa i el divertiment? No van veure que l'ordinador és l'eina que ha excusat els seus usuaris, en especial els més joves, a fer un esforç d'aprenentatge i de memòria, amb tota la mediació que això sempre ha significat? ¿Es podia confiar que els ordinadors substituïssin amb eficàcia la paraula del mestre o del professor? ¿Es podia suposar que de l'ús dels ordinadors en naixeria una dialèctica viva com la que ha presidit tota la història de l'educació al món occidental? Els ordinadors i totes les noves tecnologies "de butxaca" han estat la causa que els nois i noies visquin en una mena de cultura-civilització amnèsica i aliena a la paraula, la lectura, el diàleg, l'esforç, l'estudi a fons i la recerca; i, per tant, sembla una insensatesa fer entrar aquests ginys en un espai en què allò més necessari és ensenyar els joves a pensar i discernir, a triar i corregir, a modular i perfilar el saber, a discutir-lo amb el Verb i la dialèctica, i, en definitiva, a establir una diferència neta entre "aprendre" i "divertir-se".»

Fragmento de Ordinadors? No, gràcies. Jordi Llovet
Quadern. El País, edición de Cataluña. 17/2/2011

6 comentarios:

Es decir dijo...

«¿No se dieron cuenta, los ínclita pedagogos de Cataluña y de toda España, que los ordenadores, igual que el resto de las tecnologías que los chicos y chicas llevan en los bolsillos -como antes llevábamos una rana con una lámina metálica que chirriaba- son los responsables de la creación de una cultura de la facilidad, la inmediatez y la diversión? ¿No vieron que el ordenador es la herramienta que ha excusado a sus usuarios, en especial a los más jóvenes, de hacer un esfuerzo de aprendizaje y de memoria, con toda la mediación que esto siempre ha significado? ¿Se podía confiar en que los ordenadores sustituyeran con eficacia la palabra del maestro o del profesor? ¿Se podía suponer que del uso de los ordenadores nacería una dialéctica viva como la que ha presidido toda la historia de la educación en el mundo occidental? Los ordenadores y todas las nuevas tecnologías "de bolsillo" han sido la causa de que los chicos y chicas vivan en una especie de cultura-civilización amnésica y ajena a la palabra, la lectura, el diálogo, el esfuerzo, el estudio a fondo y la investigación; y, por tanto, parece una insensatez hacer entrar estos artilugios en un espacio en el que lo más necesario es enseñar a los jóvenes a pensar y discernir, a elegir y corregir, a modular y perfilar el saber, a discutirlo con el Verbo y la dialéctica, y, en definitiva, a establecer una diferencia neta entre "aprender" y "divertirse".» Jordi Llovet (pasado por translate.google.es)

Anónimo dijo...

¿Qué más podría decir que no se hubiera dicho ya?
O que sí se hubiera dicho.

Wil

Anónimo dijo...

doncs a Andalusia també s'ha apuntat al carro...

Elena dijo...

Anoche en Polonia: Una merda punxada en un pal.

Sister dijo...

Lo de la mierda, genial.
Lo otro: una mierda más gorda.
En Murcia, como somos más listos que nadie, se ha suprimido la ayuda a las familias para comprar libros de texto ("bonolibro"), pero se mantiene el regalo de un ordenador portátil para cada alumno de 5º de Primaria (10 años de edad tienen estos niños).
Está claro que en Murcia, donde se ponga un ordenador, un libro no tiene nada que hacer.
Antonio Marina dijo: "un burro conectado a internet, no deja de ser un burro".

Elena dijo...

Y, como Jordi Llovet acaba diciendo: «Es posible, como ya se ha dicho, que los profesores vieran en estas máquinas la redención de su falta de autoridad -algo de lo que no son culpables- y el bálsamo para la estremecedora falta de disciplina en las clases. La consecuencia ha sido que ya no queda casi nadie que considere seriamente que la educación pide esfuerzo, codos y cabeza. Las aulas nunca habrían tenido que convertirse en un espacio (¡otro!) acomodado a la distracción y el pasatiempo.»