jueves, 26 de mayo de 2011

Pagodas y rascacielos

Ukiyo-e, Samurai tattoo sword
«L'instint de la paradoxa, tan japonès, ¿podría tenir un origen geològic i tel·lúric? L'arxipèlag, situat sobre dues grans plataformes que avancen en sentit contrari, és la zona del planeta amb més activitat sísmica i volcànica. Aquestes dues energies contràries, ¿transpuen des del subsòl fins a l'ànima dels pobladors?
   Quantes teories ha generat aquest país! Jo, simple diletant de la japonologia, sóc incapaç de descobrir-ne cap amb un mínim de cara i ulls. Com a molt, m'atreviria a formular la següent regla paradoxal:
   "Diguis el que diguis del Japó, segur que l'afirmació contraria també pot ser veritat."
   Així, parlant del Japó, l'error és impossible. Com més contradictòria sigui la imatge que se'n doni, més s'ajustarà a la veritat. Com va escriure Kenko Yoshida, "l'única cosa que pots donar per certa és que totes les coses són incertes".» (p. 81)

 Pagodes i gratacels. J. N. Santaeulàlia. Columna Edicions, 2001  [traducir]

martes, 24 de mayo de 2011

Proverbios japoneses

Saru mo ki kara ochiru
Hasta los monos caen de los árboles
Gou ni ireba, Gou ni shitagau
Cuando estés en un lugar, hazlo como ellos
Shippai wa seiko no moto
El error es la base del éxito
Ishi bashi wo tataite, wataru
Toca el puente de piedra antes de cruzar
Isseki ni chou
Una piedra dos pájaros
Chiri mo tsumoreba, yama to naru
Aun el polvo, si se junta forma una montaña
Nana korobi ya oki
Siete caídas ocho levantadas
Fuku sui bon ni kaerazu
El agua derramada no puede volver a la vasija
Baka ni tsukeru kusuri wa nai
No hay medicina para la idiotez
Baka to tensai, kami hitoe
Entre el loco y el genio, grosor de un cabello
Kaeru no ko wa kaeru
El hijo de la rana, rana será
Ja no michi wa hebi
La serpiente sigue el camino de la serpiente
Ryooyaku kuchi ni nigashi
La medicina es amarga en la boca
I no naka no kawazu taikai wo shirazu
La rana del estanque no conoce el océano
Juu-nin to-iro
Diez personas diez colores
Nou aru taka wa tsume wo kakusu
El águila con talento esconde sus garras

domingo, 22 de mayo de 2011

Kypling en Japón

«Me volví y contemplé el Fujiyama al otro lado de un mar de campos y bosques que subían en pendientes continuas. La montaña tiene unos doce mil pies; no es demasiado, según nuestras ideas en la India. Pero doce mil pies sobre el nivel del mar, si uno se encuentra entre picos de quince mil pies, es una cosa muy distinta que la misma altitud observada desde el nivel del mar en un país relativamente llano. La mirada, atareada, trepa pie a pie por la lisa ladera del cráter extinguido, y al llegar a la cima confiesa que no ha visto nada, en todo el Himalaya, comparable a ese monstruo. Me sentí satisfecho. El Fujiyama es la nota tónica del Japón. Si se comprende al primero, se está en condiciones de aprender alguna cosa sobre el segundo. Traté de obtener información de mi companero de viaje.» (p. 125)
grabado ukiyo-e
«Así seguimos hablando en torno a la naturaleza y las inclinaciones de unos hombres de los que nada sabíamos, hasta que concluimos: 1) que la fastidiosa cortesía de la nación japonesa surgió del hábito, difundido y ostentoso, abandonado tan sólo hace veinte años, de llevar espada, del mismo modo que el rajput es la flor de la cortesía debido a que sus colegas van armados; 2) que esa cortesía desaparecerá dentro de una generación, o al menos estará seriamente deteriorada; 3) que el japonés culto cortado al patrón inglés se corromperá y contaminará los gustos de sus vecinos hasta que 4) el Japón en su conjunto deje de existir como nación separada y se convierta en una dependencia de América dedicada a la fabricación de botones; 5) que, siendo así las cosas, y siendo seguro que ocurrirán en menos de doscientos o trescientos años, el Profesor y yo estábamos de suerte por haber llegado a tiempo al Japón; y 6) que era absurdo construir teorías acerca del país antes de haberlo visto mínimamente.» (p. 87)

 Viaje a Japón. Rudyard Kypling (1865-1936). Ed. Emili Olcina. Laertes, 2010

viernes, 20 de mayo de 2011

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Grúas en Tokio. Foto IA.
«—Ya lo estoy haciendo. Pero hay demasiadas cosas complicadísimas, muy embrolladas unas con otras. Y no puedo desembrollarlas, ir separándolas una a una. No sé cómo hacerlo.
   Mi tío sonrió.
   —Hay un truco para hacerlo. La mayoría de la gente toma resoluciones equivocadas justamente porque no lo conoce. Y luego, cuando fracasa, va por ahí quejándose, echándole la culpa a los demás. He visto eso muchas veces y te aseguro que odio verlo. Quizás esté siendo un poco presuntuoso, pero el truco consiste en empezar por las cosas poco importantes. O sea, en una escala de la A a la Z, no empezar jamás por la A, sino por la XYZ. Dices que el asunto está demasiado embrollado y que se te escapa de las manos. ¿No será porque quieres resolverlo partiendo de arriba? Cuando tienes que decidir algo importante, lo mejor es dar prioridad a los detalles insignificantes. Empezar por cosas realmente estúpidas, por esas que cualquiera puede ver, que cualquiera puede entender. E invertir mucho tiempo en ellas. Mis negocios ya sabes que no son nada del otro jueves. Cuatro o cinco locales de poca monta en Ginza. No son gran cosa, nada de lo que pueda presumir. Pero si hablamos en términos de éxito o fracaso, yo no he fracasado ni una sola vez. Y es porque he seguido siempre fiel a este truco. Todos los demás se saltan a la torera las cosas tontas, obvias, y avanzan demasiado rápido. Yo no. Es a las cosas más tontas a las que dedico más tiempo. Porque sé que cuanto más tiempo se les dedica, mejor va todo luego.—Mi tío bebió un sorbo de whisky—. Supongamos, por ejemplo, que vamos a abrir un local. Un restaurante, un bar, cualquier cosa. Imagínate la situación. Quieres abrir un local. Entre varios lugares posibles, tienes que elegir uno. ¿Qué harías?» (p. 353)

 Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1994). Haruki Murakami
 Traducción de Lourdes Porta y Junichi Matsuura. Tusquets 2001

miércoles, 18 de mayo de 2011

Confesiones de una máscara

Poema 1. Tere Vila Matas
«Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre y se me hincharon las ingles como impulsadas por la ira. Aquella parte monstruosa de mi ser que estaba a punto de estallar esperó que la utilizara, con un ardor sin precedentes, acusándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez...» (p. 44)

 Confesiones de una máscara (1949). Yukio Mishima (1925-1970)
 Traducción de Andrés Bosch. El País, Clásicos del siglo XX, 2003

lunes, 16 de mayo de 2011

Estupor y temblores

grabado ukiyo-e
«No todas las niponas son guapas. Pero cuando alguna decide serlo, las demás ya pueden prepararse.
   Todas las bellezas emocionan, pero la belleza japonesa resulta todavía más desgarradora. En primer lugar porque esa tez de lis, esos ojos suaves, esa nariz de aletas inimitables, esos labios de contornos tan dibujados, esa complicada dul- zura de los rasgos ya bastan para eclipsar los rostros más logrados.
   En segundo lugar, porque sus modales las estilizan y las convierten en una obra de arte que va más allá de lo racional.
   Y, por último -y sobre todo-, porque una belleza que ha sobrevivido a tantos corsés físicos y mentales, a tantas coacciones, abusos, absurdas prohibiciones, dogmas, asfixia, desolación, sadismo, conspiración de silencio y humillaciones, una belleza así constituye un milagro de heroísmo.
   No es que la nipona sea una víctima, nada más lejos de la realidad. De todas las mujeres del planeta, la nipona no es de las que salen peor paradas. Su poder es considerable: hablo por experiencia.
   No: si por algo merece ser admirada la japonesa -y merece serlo- es por- que no se suicida. Conspiran contra su ideal desde su más tierna infancia. Moldean su cerebro: «Si a los veinticinco años todavía no te has casado, tendrás una buena razón para sentirte avergonzada», «si sonríes perderás tu distinción», «si tu rostro expresa algún sentimiento, te convertirás en una persona vulgar», «si mencionas la existencia de un solo pelo sobre tu cuerpo, te convertirás en un ser inmundo», «si, en público, un muchacho te da un beso en la mejilla, eres una puta», «si disfrutas comiendo, eres una cerda», «si dormir te produce placer, eres una vaca», etc. Estos preceptos resultarían anecdóticos si no la emprendieran también con la mente.»

 Estupor y temblores (pp. 71-72). Amélie Nothomb (Kobe, 1967)
 Traduccción de Sergi Pàmies. Anagrama, 2006

sábado, 14 de mayo de 2011

La literatura del yo de Oé

Kenzaburo Oé, gafas
Andrés S. Braun. Y Renacimiento sería la primera de una serie de tres novelas.
Kenzaburo Oé. En efecto. Y en todas ellas el protagonista es un escritor llamado Kogito. La segunda obra de la trilogía se podría traducir como El niño de la triste mirada. Hace referencia al "caballero de la triste figura", porque en este caso narra la relación de Kogito, literato y moralista japonés, con el Don Quijote de Cervantes. El tercero se llama Adiós a mis libros, un canto a esta vida dedicada a la literatura.
ASB. Renacimiento es la primera en la que aparece su álter ego Kogito. ¿Por qué la referencia cartesiana?
KO. En principio se trata de una broma. En la era de Meiji , mi bisabuelo fundó en mi aldea una escuela que aún existe. En la puerta principal colgaba un cartel en el que se leía "kogî", que viene a querer decir "la manera ortodoxa"; un concepto básico de la filosofía confucionista. El caso es que de niño me pusieron de apodo Kogî. Como no me gustaba, le dije a todo el mundo que me llamaran Kogito, por el Cogito ergo sum de Descartes. Empezando por eso, no hay duda de que el modelo de Kogito soy yo mismo.
ASB. ¿Y dónde termina Oé y empieza Kogito?
KO. En la literatura moderna japonesa existe la llamada literatura watashi, la literatura del yo [watashi significa yo en japonés], en la que el autor habla de sí mismo y sólo de sí mismo. A grandes rasgos es algo como "yo soy así, en mi familia ocurrió esto, he tenido una aventura con esta geisha y fue asá...". Yo utilizo este modelo de watashi, pero en mi caso confluyen Kenzaburo Oé y Kogito. El modelo soy yo mismo y poco a poco voy introduciendo ficción. El resultado es que en todo Renacimiento no existe una sola línea en la que puedas decir "aquí termina Oé y aquí empieza Kogito". Ésta es una manera muy mía de escribir.

 De El gesto del hidalgo. Kenzaburo Oé habla con AS Braun, El País, 23/1/2010

jueves, 12 de mayo de 2011

Natsume Sōseki se ríe de todo

Botchan / Impedimenta
«Desde niño, he tenido una impulsividad innata que me viene de familia y que no ha hecho más que crearme problemas. Una vez, en la escuela primaria, salté desde la ventana de un primer piso y no pude andar durante una semana. Alguien se preguntará por qué hice semejante tontería. Pero la verdad es que no hubo ninguna razón especial. Simplemente estaba un día asomado a una de las ventanas del nuevo edificio de la escuela, cuando uno de mis compañeros de clase comenzó a meterse conmigo diciéndome que, por mucho que me hiciera el gallito, en realidad no era más que un cobarde y que no sería capaz de saltar. El bedel tuvo que llevarme esa misma noche a cuestas a mi casa. Cuando mi padre me vio, se enfadó muchísimo y me dijo que no podía comprender cómo alguien se podía quedar sin caminar simplemente por haber saltado desde la ventana de un primer piso. Le respondí que la siguiente vez que saltara no me volvería a ocurrir.
   Otro día estaba yo jugando con el reflejo que el sol producía en la hoja de una bonita navaja importada que uno de mis parientes me había regalado, cuando uno de mis amigos exclamó:
   —Brillar, brillará mucho. Pero seguro que no corta nada.
   —¿Que no? -le respondí yo-. Mi navaja puede cortar cualquier cosa.
   —¿A que no puede cortar uno de tus dedos? – me desafió.
   —¿Que no? -le repetí yo-. Mira. -Y entonces empujé la hoja en diagonal sobre mi pulgar derecho. Afortunadamente, la navaja era pequeña y mi hueso estaba sano y fuerte, por lo que todavía conservo el pulgar, aunque tendré una cicatriz mientras viva.» (pp. 27-28)

 Botchan (1906), Natsume Sōseki (1867-1916), Impedimenta 2008
 Introducción de Andrés Ibáñez. Traducción de José Pazó

[Andrés Ibáñez: «Uno se pregunta si las cosas sucederían realmente así en el Japón de hace cien años, pero la pregunta, seguramente, no es correcta. La pregunta debería ser si la vida humana es realmente así, tan ridicula, tan absurda, tan miserable, tan irrisoria. Porque eso es, precisamente, lo que logra Soseki en Botchan: a través del relato humorístico de las desventuras de un joven profesor en una escuela rural, traza un mapa del mundo. Y si nos hace reír tanto es, sin duda, porque también está hablando de nosotros.»]

martes, 10 de mayo de 2011

Banana relata lo ocurrrido

Ukiyo-e. Flor
:: Es algo diferente de lo que todos ustedes piensan. En Tokio, la gente lleva una vida prácticamente normal. En lo referente al accidente de la central nuclear, estamos recibiendo bastante información, y los cortes en el suministro eléctrico tampoco son demasiado graves, ya que se realizan por franjas horarias y por zonas :: Sin embargo, puedo decir que la situación en el área de Tohoku (la zona más afectada por el terremoto y el tsunami) es mucho más grave de lo que se ve en las noticias :: Tanta tragedia me hace perder las palabras :: Cuando se produjo el terremoto, yo estaba con mi marido en el coche en la zona de Meguro, Tokio. Iba de camino al colegio de mi hijo para recogerle. El coche fue sacudido por el temblor :: Contemplé que la parte superior de los rascacielos que se veían a lo lejos estaba moviéndose de derecha a izquierda y el cielo tenía un color inusual. Entendí que pasaba algo grave. Veía a mucha gente salir de los edificios, pero extrañamente todos estaban en calma :: Twitter y Viber fueron los medios que más sirvieron para comunicarse. Por ellos, pude saber que mis amigos y la gente de mi oficina estaban a salvo. Ni el teléfono móvil, ni el chat de Facebook, ni Skype funcionaban en aquel momento :: Recogí a mi hijo del colegio y llegamos a casa sintiendo las réplicas. Todos los libros de las estanterías se habían caído al suelo, pero prácticamente nada se había roto. Creo que eso fue lo que pasó en Tokio :: Durante los primeros días después del terremoto estuve muy tensa ya que la situación de la central nuclear era extremadamente grave, pero ahora estoy algo más tranquila :: Tampoco había un movimiento fluido de mercancías, y mucha gente intentó comprar en exceso productos para la vida cotidiana, pero eso también ha comenzado a calmarse, aunque todavía no es fácil conseguir gasolina :: Se ha podido ver la grandeza del pueblo japonés en el momento en que la gente comenzó a ahorrar energía cuando se produjo el llamamiento por parte del Gobierno :: La ciudad está oscura, pero hay menos sensación de impotencia. Incluso en Shibuya, el barrio habitualmente más iluminado (sin tener necesidad), ahora tiene una iluminación más discreta :: Creo que es una experiencia importante para todos. Habrá gente que diga que decir esto es un sacrilegio, pero al mismo tiempo que pensamos en la gente que ha muerto y lloramos por ella, necesitamos esperanza para vivir :: Pienso que es trabajo de un escritor expresar esperanza, no de una forma alocada, sino fundamentada en un método. Tenemos que ayudar a la gente para que se sumerja en la parte más preciosa y libre de su propio corazón :: El arte es una fuerza real ::

 Fragmentos de Sobre el terrremoto. Banana Yoshimoto. El País, 8/4/2011

domingo, 8 de mayo de 2011

La llave de Tanizaki

ukiyo-e
1 DE GENER
«Aquest any que encetem començaré a escriure sobre un tema que sempre m’havia guardat de tractar en aquest diari. Fins ara havia evitat de dir res sobre la relació que mantinc amb la meva dona i sobre la nostra vida sexual de por que ella ho pogués llegir d’amagat i s’ofengués. Ara bé, com que estic segur que sap perfectament en quin calaix del despatx amago el diari, he decidit que d’ara endavant ja no em preocuparé de si el llegeix o no.
   La Ikuko, que és nascuda a Kyoto, es va educar en un ambient molt tradicional. Per tant, dóna molta importància a l’antiga moral japonesa, avui passada de moda, i de vegades fins i tot se’n vanagloria. No sembla pas, doncs, que amb aquesta educació que va rebre hagi de llegir furtivament el diari del seu marit, però no se sap mai. A més, no sé si podrà resistir la temptació d’espiar els secrets que li amago si s’adona que, a partir d’avui i a diferència de com havia passat fins ara, al meu diari hi comencen a aparèixer amb més freqüència comentaris sobre la nostra relació. Ella és furtiva de mena i té una especial debilitat pels secrets. Li agrada fer veure que ignora coses que de fet sap i, a més, li costa dir el que pensa de debò. I el que és pitjor del cas és que considera que aquesta manera de fer no és sinó modèstia femenina. Jo vaig amagant la clau del calaix on deso el diari en llocs diferents, però pot molt ben ser que ella, furtiva com és, conegui tots els amagatalls que tinc. O, sense anar més lluny, pot ser que hagi fet una còpia de la clau.»

 Kagi (1956). Junichiro Tanizaki (1886-1965)   [traducir]
 La clau. Traducció al catalán de Albert Nolla. Edicions 62, 2007
 La llave. Trad. al castellano de K.Takahashi y Jordi Fibla. El Aleph, 2007

viernes, 6 de mayo de 2011

Japón, un viaje sísmico (y literario)

7
BCN-FCO
8
Tokio
9
Tokio
10
Tokio
11
Tokio
12
Nikko
13
Takayama
14
Takayama
15
Kanazawa
16
Kioto
17
Kioto
18
Kioto
19
Nara
20
Hiroshima
21
Miyajima
22
Hakone

23
24
Tokio
25
Tokio
26
NRT-FCO
27
BCN

jueves, 5 de mayo de 2011

Las gentes que viajan

Lily of the valley. Grabado Ukiyo-e
Las gentes que viajan adquieren una
forma fragilísima de belleza.
Por algunas horas se transforman en algo
singular, y viven agudamente;
descubren extraños sentimientos
que no sospechaban que pudieran
tenerse, y caminan como dichosos.
Rubén Bonifaz Nuño, Los demonios y los días

miércoles, 4 de mayo de 2011

Para ir

Grabado japonés



    “No se viaja para ir
    a ninguna parte,
    sino para ir.”
                  Stevenson

martes, 3 de mayo de 2011

Lista breve de palabras portátiles

aikido arigato biombo bonsái caqui futón gaijín geisha go haiku

harakiri hikikomori ikebana judo kabuki kamikace kanji karaoke

kárate katakana katana kendo kimono manga monogatari muji

origami pagoda riokán sake samurai sashimi sayonara

sumimasen seppuku shogún sukiyaki sumo sushi tatami tenno

tifón tempura tofu tori tsunami ukiyo-e wasabi yakuza zen

lunes, 2 de mayo de 2011