lunes, 20 de febrero de 2012

Teleshakespeare (o la intensidad de una adicción compartida)

Teleshakespeare. Jorge Carrión
«En su finisecular Shakespeare. La invención de lo humano, Harold Bloom habló de «la supremacía de Shakespeare» en la literatura universal y de su configuración magistral de personalidades, a través de personajes llamados a convertirse en arquetipos, cuando todavía no se había conceptualizado la noción moderna de identidad humana. «La vida misma se ha convertido en una irrealidad naturalista, en parte, debido a la prevalencia de Shakespeare», escribía Bloom. Acertaba en su juicio: nadie como Shakespeare supo interpretar al hombre y a la mujer de su época (al hombre que, de algún modo, era la suma de todos los hombres anteriores); pero Bloom no puede pretender que Shakespeare también retratara al hombre futuro, porque eso significaría negar la historia. En Julieta y en Olivia hay sin duda (...) Lo humano es un fenómeno dinámico, esquivo, resbaladizo, nómada, de imposible fijación, que nadie puede definir unívocamente, ni siquiera el ente inconcreto a quien llamamos William Shakespeare.

Hamlet, el Quijote, Robinson Crusoe, La comedia humana, Crimen y castigo, La Regenta, La montaña mágica o Austerlitz comparten ese punto de partida: la obra es un campo de investigación, un laboratorio en que el creador disecciona, trata de descubrir qué es y qué puede llegar a ser un ser humano en un momento histórico concreto. Y fracasa en su investigación. Y nos deja en herencia el informe de esa investigación y de ese fracaso. Lo mismo ocurre en The Wire, Los Soprano, A dos metros bajo tierra o Galáctica: Estrella de combate, las grandes telenovelas.» (pp. 57 y 58)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué cosas!

Will

Elena dijo...

Sí, qué cosas. Muchas cosas interesantes dice JC en este libro sobre el consumo crítico de series. Y destaco dos ideas más de la Nota final:

- "Para mí es importante la discusión de las series en esos tres niveles simultáneos: el informal, el periodístico y el académico."
- "Ese es uno de los placeres de las teleseries: contemporizarlas y, sobre todo, compartirlas."

A mí también me encanta compartirlas.