miércoles, 15 de febrero de 2012

Primeras brisas de Dylan

Bob Dylan
«Uno siempre desea mejorar escribiendo, imaginé que me decía Lancastre. Era por la mañana, y yo estaba en ese momento lavándome la cara, y me sorprendió que mi imaginación le diera la palabra a Lancastre de aquella forma tan abrupta y, además, a una hora tan temprana. Eran las siete de la mañana y desde la cocina mi mujer me estaba comunicando que ya estaba preparado el desayuno. Las dos voces, la de ella y la de Lancastre se mezclaron en mi cerebro, justo en el momento en que, en plena ceremonia, siempre peligrosa de contemplar mi rostro en el espejo, reparaba en mis húmedos párpados inferiores inflamados y colgando flácidos de los globos oculares. Me dije, una vez más, que no hay nada en el rostro humano que resista una prolongada observación. Y decidí dejar de observarme. Todas las mañanas resolvía lo mismo, pero ésta vez iba en serio, me dije. Fui a la cocina, besé a mi mujer. ¿Qué me cuentas?, le pregunté así a bocajarro. Ella estaba también algo dormida todavía. Nada, me dijo, sigo observando a los vecinos de al lado y ya empiezo a conocer sus costumbres y la vida que llevan y, aunque sean estudiantes, creo que no hay que temer que organicen grandes saraos, llevan realmente una vida monacal.» [+]

 Primicia de Aire de Dylan de Enrique Vila-Matas. En Seix Barral en marzo 2012.

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[Aire de Dylan] “Es una novela que, entre otras cosas, ironiza sobre la productividad literaria. El narrador, un hombre educado en la cultura del esfuerzo, está arrepentido de todo lo que ha escrito; es más, le gustaría quedarse completamente mudo en la vida real. Quiere retirarse de todo, pero se lo impide una historia que se cruza en su vida y que unas dramáticas circunstancias le obligan a poner por escrito: su encuentro con unos jóvenes que han fundado la secreta sociedad 'Aire de Dylan' y quieren tener una sola idea al día y entregarse al arte de no hacer nada, dominados por el síndrome de Oblomov (el personaje ‘radicalmente gandul’ de la literatura rusa).” [De Autobiografía literaria.]

1 comentario:

Elena dijo...

“El autor que no es artista – decía – se dirige al público existente; el autor que es realmente artista tiene que hacerse con un público que no existe aún.”

Jardiel Poncela vía Marcos Ordóñez.
Jardiel, 60 años, El País, 16/2/2012