martes, 7 de febrero de 2012

Universo Tàpies

Llibre-mur, 1990. Fundació Tàpies, avui
[Antoni Tàpies (1923-2012), una altra dimensió de l'abstracció]

11 comentarios:

Pterosister dijo...

El arte, como muchas cosas, es cuestión de gustos.
La muerte, como nada más, es cierta e inevitable.
Las personas, cuando se mueren, pasan a ser, además de cadáveres, maravillosamente maravillosas.
Como todos moriremos, todos habremos sido excelentísimas personas, pero ahora todavía no lo somos.
Si estás vivo y eres un cabrón, lo eres; si estás muerto, resulta que habías sido muy bueno mientras eras un cabrón.
¿Quién lo entiende?
Y no es que yo no crea que Tàpies fuera buen artista y excelentísima persona, que lo sería sin duda alguna.
Entonces, ¿qué?
Pues que estoy pensando en este país de mierda en el que se le hace la ola al fiambre de Fraga mientras tenemos en el banquillo a Baltasar Garzón, por ejemplo.
Pero, eso sí, en cuanto se muera Garzón, le haremos muchos homenajes y nos acordaremos de lo bueno que era.
Por cierto, y hablando de país de mierda: Urdangarín estaría dispuesto a pedir disculpas si se demostrara o demostrase que ha obrado equivocadamente.
Pues ya me quedo más tranquila, oye.

Y perdón por todo.
Pero cuando me muera habré sido buenísima y no habré escrito nada de esto.

Andrés dijo...

Apoyo y suscribo todo lo que dice pterosister; aunque yo creo que a todo esto hay un remedio -aunque pequeño, fácil y simbólico- que puede servir para cambiar: sacar el ataúd de Franco de debajo de la cruz de Cuelgamuros, devolvérselo a su familia, y hacer de aquello un memorial histórico. Que no sea posible hacer esto, o que no esté hecho ya desde hace años, es aún más increíble que el hecho de que se haya oído por primera vez a una víctima del franquismo en un juicio cuando... se juzga al juez que persigue los crímenes... del franquismo. Y lo siento por el pobre y respetado Tàpies (el traer todo esto aquí; pero no he sido yo ;-) A.

Elena dijo...

Efectivamente, a) todo es cuestión de gustos, b) todos moriremos, y c) lo de Garzón es una cabronada.

Pero d) a mí me gusta Tàpies, e) quizás no todo, pero f) muchas de sus obras me producen una fuerte emoción estética.

Y resulta que g) hoy he comido con (¡qué casualidad!) mgr en el Ménage á trois, y h) al volver a casa he entrado en la Fundación Tàpies y he hecho esta foto para que i) el Sr. Tàpies tuviera aquí un pequeño rincón. Simplemente.

Pterosister dijo...

Vaya por delante que no quería decir nada malo de Tàpies, pero si así lo parece, urdangarino mis disculpas.
Es simplemente que un muerto me ha llevado a otro, aunque no haya color.

En cuanto a lo de Cuelgamuros, Andrés, estoy totalmente de acuerdo, pero si no lo hicieron los "llamados" socialistas, imagínate si lo van a hacer éstos de ahora.

Tú eres muy joven, pero nosotras dos "hermanas-sisters" hemos conocido el franquismo de primera mano y a mí se me eriza el colodrillo al ver lo que se avecina con mayoría absoluta.

Mariblán dijo...

Dear Elena, me encanta la obra de Tàpies que has colgado. Yo conozco muy poco de este artista (por no decir, avergonzada, que prácticamente nada), pero ésta me ha gustado mucho.

Pterosister y Andrés:

a) Suscribo vuestras palabras.

b) Que en este país todavía le cueste a un juez como Garzón su carrera profesional el hablar de Franco creo que demuestra que la transición política en este país todavía está en bragas.

c) A Fraga le van a poner una calle en Madrid.

Pero, ay, amigos, eso no es todo:

d) A Steve Jobs le van a poner una calle en Madrid.

Toma desfachatez.

Y volviendo a Tàpies, voy a buscar más obras suyas.

Mariblán dijo...

(Nota a pie de página: qué mal redactado está mi punto b. Mucha repetición).

Elena dijo...

colodrillo según drae: (De colodra).
1. m. Parte posterior de la cabeza.
(aclaración para ignorantes como yo)

Toma desfachatez: lo de Fraga es otra cabronada pero, entre nosotros, a mí me gusta(ba) el cabrón de Steve Jobs.

Más: is up to each one of us que te guste o no te guste Tàpies, pero es alguien que siempre fue a contracorriente.

Pterosister dijo...

Todo el mundo se muere, qué putada.

Y entonces se ensalza la obra del artista, sea cual sea la obra y el artista.

¿Y todos los que mueren después de haber llevado una vida miserable, de haber sufrido lo indecible para morirse, encima, sin dejar ninguna obra por la que merezcan elogios póstumos? ¿Alguien se acuerda alguna vez de ellos? Pues han sido muchísimos a lo largo de la historia, pero no sabemos ni siquiera sus nombres.

¿Ha sufrido este señor para dejar su obra? ¿Ha padecido tortura, miseria, hambre o enfermedades por las que deberíamos compadecernos? ¿Todo lo ha hecho por los demás? ¿Pintaba y esculpía sólo para dejar su obra al mundo mundial, sin ánimo de lucro, sólo por altruismo ("diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio")?
¿Acaso no ha hecho lo que quería y encima le ha resultado lucrativo?
¿Por qué, entonces, acordarnos ahora y decir "fíjate, qué lástima, se ha muerto"?
¿Es porque todavía, después de tantísimo tiempo, nos asombramos de que los famosos también se mueran?
¿Dónde ponía que ellos no pasaban por ese trance? Yo no lo estudié.

Pues encima son unos privilegiados, porque se mueren, pero su obra permanece. No así las legiones de personas desgraciadas que en el mundo han sido.

¿Lástima porque se ha muerto Tàpies? Ninguna.

¿Lástima porque se murió J.S. Bach, que para mí fue el más grande de todos los músicos? Ninguna.

Lástima por las personas que han llevado, llevan y llevarán una vida desgraciada. Pero lástima por sus vidas, no por sus muertes, que serán para ellos una liberación.

Elena dijo...

Pteromiedo me das.

Anónimo dijo...

La putada sería que no todo el mundo se muriera:
1) no cabríamos.
2) se quedarían los buenos, pero también los malos.
3) Jordi Llovet decía que cuando afirmábamos algo por tres razones, a menudo sólo había una o como mucho dos.
mgr

Elena dijo...

I) Cómo me habría gustado asistir a las clases del profesor Llovet.
II) Lo de la muerte me recuerda unas palabras de Steve Jobs al respecto:
«Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.»
III) Gracias por 'manifestarte', mgr, y por seguir realizando un silencioso control de calidad de este patético sitio.