jueves, 2 de agosto de 2012

X.B. Fernández, por los cuatro costados

El sonido de la noche. Xavier B. Fernández «- No parece gustarle nadie, de hecho.
- Exacto. Todo ser humano es despreciable. Y los peores de todos son los españoles. Es a los que más detesto. ¿Que por qué? No solo porque son arrogantes. No solo porque se creen mejores que el resto de la humanidad por el simple y dudoso mérito de ser españoles: también porque son obcecados y cerriles como nadie. Este es un país de catetos y palurdos. Un país de ignorantes que se enorgullecen de su ignorancia y hasta alardean de ella. Un país de sumisos que presumen de rebeldes mientras gritan “vivan las cadenas” y “abajo la inteligencia”. Este es un país de gente que chilla mucho en su casa pero que esconde la cabeza dentro del agujero del culo en cuanto sale de ella. Este es un país que desprecia la excelencia, aplaude la mediocridad y se reconforta con su propia y grosera pequeñez. [...] Los españoles sólo tienen cojones para defender a su equipo de fútbol y para pegar a sus mujeres. Por todo eso le digo que ser español es lo peor que se puede ser en este mundo. Bueno, no. Aún peor que ser español es ser catalán. Los catalanes son unos hipócritas arrogantes que se creen mejores que el resto de los españoles por el simple y dudoso mérito de ser catalanes, como si ellos no fueran tan cerriles y catetos como el resto de los españoles. Los catalanes viven con la cabeza gacha de tanto mirarse el ombligo, convencidos de que tienen un ombligo precioso, convencidos de que son más inteligentes y trabajadores que los demás, de que ellos son modernos y civilizados europeos mientras el resto de los españoles viven en la Edad Media, convencidos de que son una nación colonizada por España, convencidos de que la Guerra Civil fue una guerra de ocupación española. Como si las estructuras de poder españolas no estuvieran sostenidas desde hace siglos por el poder económico catalán. Como si el bando de Franco no hubiera sido financiado con dinero catalán, como si las tropas de Franco durante la Guerra Civil no hubiesen estado llenas de catalanes. Lo que yo le diga, camarada: lo peor que se puede ser en el mundo, después de español, es catalán.
- ¿Es usted catalán, Bernabé?
- Por los cuatro costados, camarada.»

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