martes, 25 de septiembre de 2012

Sobre la escritura

Stephen King
Mientras escribo (On writing, 2000)
Trad. Jofre Homedes Beutnagel
DeBolsillo 2003
Mientras escribo. Stephen King
Richard Ford
Flores en las grietas
Trad. Marco Aurelio Galmarini
Anagrama 2012
Flores en las grietas. Richard Ford
The seven writing tips are:
Get to the point
Write a draft. Then let it rest
Cut down your text
Be relatable and honest
Don´t care too much what others may think
Read a lot
Write a lot
Rasgos formales de las obras de ficción:
Personaje
Punto de vista
Estructura narrativa
Modelo imaginista
Símbolo
Lenguaje
Tema
«En una entrevista para el New Yorker, cuando le dije al entrevistador que para mí las historias eran objetos hallados, como los fósiles del suelo, me contestó que no se lo creía. Yo repuse que bueno, que me conformaba con que se creyese que lo creía yo. Y es verdad. Las historias no son camisetas de una tienda de souvenirs, ni GameBoys. Son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no ha salido a la luz. El trabajo del escritor es usar las herramientas de su caja para desente-rrarlas lo más intactas que se pueda. A veces aparece un fósil pequeño, una simple concha. Otras es enorme: un Tyranno-saurus Rex con todo el costillar y la dentadura. Tanto da que salga un cuento o un armatoste de mil páginas, porque en lo fundamental las técnicas de excavación son las mismas.» (p. 180)
«Dijo que en todos los relatos que había leído había algún rasgo formal que parecía destacarse cómo una notable fuente de interés, y que de esa manera podía estudiar el relato. Por ejemplo, El gran Gastby estaba narrado de una manera que él consideraba especialmente interesante. El punto de vista: ésa era entonces la cuestión. ¿Quién era Nick Carraway? ¿Por qué contaba esa historia? ¿En qué le beneficiaba o le perjudicaba el hecho de narrarla? ¿Se veía afectada nuestra comprensión de la historia porque fuera él quien la contara? En caso afirmativo, ¿de qué manera? ¿Juzgaba -Nick- a otros personajes? ¿Cómo? ¿Decía siempre la verdad? ¿Y si no la decía? ¿Por qué piensa eso?» (p. 62)
  • Del amor. Enrique Vila-Matas. Café Perec. El País, 25 septiembre 2012:
  • «(...) Me atasco de pronto —el amor es un gran atasco, decía Chesterton— y acabo volviendo a Daisy y Gatsby, a los que evoco sentados en los escalones de la casa de su amigo Carraway, vigilados estrecha y "satisfactoriamente" por este, que sigue las instrucciones de Daisy, que le ha pedido que esté bien atento, "por si hubiera un incendio o una inundación" (...)»

domingo, 23 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

Las interesantes conversaciones del Jot Down

JM Gómez y Enric González. Fragmento de foto de Jorge Quiñoa
Además de E. Meneses, I. Escolar, AM Molina, A. Orejudo, F. Savater, E. Mendoza, Faemino y Cansado, RM Calaf, J. Sabina, JL Cuerda, K. Veneno, O. Tusquets, Á. de la Iglesia, LM Panero, P. Rahola, J. Bayly, FJ Losantos, T. Garrido, M. Torres, JM García, C. Boyero, R.Trecet, I. Tubau, J. Carlin, F. Adrià, A. Nothomb... que conversan con  J. BernalJ. BilbaoC. CamposY. GándaraE. GonzálezC. HernándezM. JaboisM. de LorenzoA. Martín-GorrizP. MediavillaF. OlalquiagaP. Albert de PacoEJ RodríguezJ. Tovar... y son fotografíados por H. Bilbao, M. Fernández-Valdés, A. Gamazo, Y. Gándara, C. García Martínez, M. Graizer, J. Llaría, P. Mediavilla, G. Merat, Palíndromo, J. Quiñoa, G. de la Vallina, etc. Vídeo de Javier Villabrille.



Hay muchas mas conversaciones (que da gusto ver y leer) en el Jot Down Cultural Magazine

martes, 18 de septiembre de 2012

Murakami: Baila, baila, baila

Baila, baila, baila. H. Murakami. Tusquets, 2012
Baila, baila, baila
(Dance, dance, dance, 1988)
Haruki Murakami
Trad. G. Alvárez Martínez
Tusquests 2012

«Marzo de 1983
    A menudo sueño con el Hotel Delfín.
  Yo estoy en ese sueño. Es decir, "formo parte" de él como una especie de circunstancia continua. El sueño revela de manera manifiesta que pertenezco a la continuidad del sueño. En éste, el Hotel Delfín está deformado. Es más achatado y largo. Tanto que, en lugar de un hotel, parece un larguísimo puente techado. El puente se extiende desde tiempos pretéritos hasta los confines del universo. Y yo estoy en él. Allí, en ese hotel, hay alguien más, alguien que derrama lágrimas. Las derrama por mí.
  El hotel me envuelve. Percibo con toda claridad sus latidos y su calor. En el sueño, yo soy una parte más del hotel.
  Así es el sueño.
  Me despierto. ¿Dónde estoy?, me pregunto. No sólo lo pienso, sino que me formulo la pregunta en voz alta: "¿Dónde estoy?". Pero es una pregunta absurda. E innecesaria, porque ya sé la respuesta: estoy aquí, y ésta es mi vida. Mi día a día. Ese apéndice del mundo que es mi existencia. Numerosos asuntos, cosas, circunstancias que, aunque no recuerdo haber consentido, se han vuelto atributos míos sin darme cuenta. A veces, una mujer duerme a mi lado. Pero, por lo general, duermo solo. Sólo yo y el rumor de la autopista que se extiende frente a mi apartamento, el vaso en la mesilla de noche (en cuyo fondo suelen quedar unos cinco milímetros de whisky) y la hostil -aunque quizá sea sólo indiferente- luz matinal cargada de polvo. En ocasiones llueve. Entonces me quedo en la cama, embobado. Si aún hay whisky en el vaso, me lo bebo. Y, mientras veo caer del alero las gotas de lluvia, pienso en el Hotel Delfín. Pruebo a desperezar lentamente los brazos y las piernas. Eso me confirma que yo soy sólo yo, y que no formo parte de nada. No formo parte de nada, me digo. Pero la sensación del sueño persiste todavía en mí. Hasta el punto de que juraría que puedo estirar la mano y tocarlo, y que todo eso que me engloba reacciona moviéndose. Cada elemento lo hace de manera ordenada, lenta y cuidadosa, produciendo en cada fase un leve ruido, como el de un pequeño artilugio automático que funcionara a base de agua. Si presto atención, oigo unos sollozos apagados. Una voz sofocada. Sollozos procedentes de algún lugar oscuro. Alguien llora por mí.»   (pp. 9-10)

martes, 11 de septiembre de 2012

Vila-Matas versus (la deriva de) Walter White

«[...] Asombra la cantidad de personas incapaces de ver que en La mosca los guionistas, cansados del corsé narrativo de tantas semanas de narración estándar, se liberaron de las presiones comerciales y en un vuelo artístico magistral lograron adentrarse en la esencia misma de la historia que cuenta la serie.

"Mi cabeza no es el problema, la mosca sí lo es", dice muy airado Walter White a su sorprendido asistente, y luego inicia un memorable monólogo faulkneriano (que encontraremos en TeleShakespeare, de Jorge Carrión, publicado por Errata Naturae) sobre la contaminación y otros temas dramáticos que el vuelo solitario de una mosca potencia con razonada demencia: "El universo es aleatorio. Es un caos. Partículas subatómicas sin un fin que colisionan sin rumbo, eso nos dice la ciencia, pero no nos dice porque un hombre cuya hija va a morir esa misma noche se toma una copa conmigo…".

Todavía bajo los efectos del monólogo de Breaking Bad, acabo de ver en el noticiario de TV3 un reportaje sobre la vida y muerte del mosquito tigre en Cataluña y me ha parecido —mosca contra mosquito— que estaba viendo una pieza de ficción, como tantas del inefable informativo gubernamental, mientras que el episodio de La mosca, en cambio, no sólo se ajustaba a la verdad sobre la condición humana, sino que era de un realismo sobrecogedor.»


detalle fotograma de 'La mosca' (Breaking Bad, s03e10)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Lahiri: Una terra estranya

Una terra estranya. Jhumpa Lahiri «La Ruma va pensar com hauria quedat la casa dels pares amb aquella transformació. Es va imaginar una paret al menjador destrossat i la mare al telèfon, remugant per les martellades i el trepanar dels operaris. Aleshores va visualitzar els pares asseguts a l'ombra en unes cadires de vímet, prenent el te com ara feien ella i el pare. Perquè quan pensava en aquella casa la mare sempre hi era, viva, ineludible. Amb el naixement de l'Akash, amb la presència sobtada i perfecta del nadó, la Ruma havia experimentat per primer cop a la vida què era la veneració. De vegades l'Akash encara tenia la capacitat de sorprendre-la; el mer fet que respirés, que tingués tots el òrgans en el lloc corresponent, que la sang li fluís a un ritme assossegat i amb eficàcia per les petites i fermes extremitats ja era motiu de sorpresa. A l'hospital, el dia en què nasqué l'Akash, la mare li havia dit que tenia la seva sang, per bé que les paraules que havia fet servir eren més literals i enriquien la suada frase significativament: "Està fet de la teva carn i els teus ossos". La Ruma va prendre consciencia dels trets sobrenaturals del dia a dia. Ara sabia, però, que la mort també tenia la capacitat de sorprendre; que un ésser humà podia viure anys i panys i pensar, i respirar i menjar; i viure amb un milió de preocupacions, de sentiments i de pensaments; d'ocupar espai en el món i, aleshores, en un instant, absentar-se, esdevenir invisible.» (p. 57)

Una terra estranya (Unaccustomed Earth, 2008). Jhumpa Lahiri.
Trad. Ainara Munt Ojanguren. Ara Llibres, 2010

jueves, 6 de septiembre de 2012

Nooteboom versus Borges (e tutti quanti)

Tumbas de poetas y pensadores. Cees Nooteboom «Incansable tejedor de sueños. Tireless weaver of dreams. El bibliotecario de Babel. Le bibliothécaire de Babel. La muerte, no quiero otra cosa que ella [...], y la quiero total, abstracta. Las dos fechas en la lápida. La mort, je ne veux qu’elle, et je la veux totale, abstraite. Les deux dates sur la dalle. Y como este periódico por espacio de dieciséis años, en la primera página de Libération: Jorge Luis Borges a trouvé la sortie, ¡BORGES HA ENCONTRADO LA SALIDA! Siempre son los otros los que concluyen las historias, pero solo cuando las historias merecen la pena. Y entonces está uno debidamente muerto: todos se lanzan a pregonar tus palabras. Después sigue el purgatorio de la ausencia total. La prensa lo ha exprimido a uno. No hay un grado superlativo de la muerte, con excepción de la pública: cuando la noticia ha sido capitalizada, el muerto está de repente mucho más muerto. Quien hasta entonces no le ha leído tampoco le lee ahora; los demás están allí con las palabras que ya no tendrán continuación. En esto entra en vigor la ley de Auden: los lectores se han convertido en el escritor, el escritor se convierte en su lector. (p. 92)
[...]
En cierta ocasión, hace mucho tiempo, en los años sesenta, lo vi en el Westminster Hall de Londres. Yo había ido expresamente a Londres con ese propósito. Estaba allí sentado, muy dueño de sí mismo, un oráculo, con ese peculiar porte de la cabeza de los ciegos, que reaccionan al ruido. Más tarde leí en Cabrera Infante que el inexpugnable maestro había echado mano de un coñac gigantesco para darse valor. Se nos permitió hacer preguntas por escrito. Yo pregunté, pues por aquel entonces me preocupaba mucho, qué pensaba de Gombrowicz, quien ya desde hacía muchos años residía en el mismo Buenos Aires como exiliado voluntario. No dio ninguna respuesta. Tampoco podía agradarle mucho la filosofía de Gombrowicz de lo inacabado, lo inconcluso, lo inmaduro como condición suprema. Yo estaba allí como lector, y los lectores siempre quieren que los escritores que admiran también se admiren mutuamente, que Nabokov ame a Dostoievski y Krol a Slauerhoff. Pero las cosas no son así.» (p. 95)
Tumbas de poetas y pensadores (Gräber von Dichtern und Denkern, 2007). Cees Nooteboom. Fotografías de Simone Sassen. Trad. María Condor. Debolsillo, 2009 [+vídeo+]

domingo, 2 de septiembre de 2012