lunes, 25 de febrero de 2013

Limónov según Emmanuel Carrère

Eduardo Savienko 'Limónov'
Eduardo Savienko 'Limónov'

(p. 29) “Cuando le pregunté al propio Limónov cómo era la cárcel, al principio se contentó con responder: «Normalno», que en ruso quiere decir bien, sin problemas, nada que señalar, y sólo más tarde me contó la pequeña anécdota siguiente.

De Lefórtovo le trasladaron al campo de Engels, a la orilla del Volga. Es un centro modélico, novísimo, fruto de las reflexiones de arquitectos ambiciosos, y que muestran de buena gana a los visitantes extranjeros para que saquen conclusiones halagüeñas sobre los progresos de la situación penitenciaria en Rusia. De hecho, los reclusos de Engels llaman a su campo «Eurogulag», y Limónov asegura que los refinamientos de su arquitectura no hacen la vida allí más agradable que en los barracones clásicos rodeados de alambre de espino: más bien menos. El hecho es que los lavabos de este campo, construidos con una placa de acero cepillado, coronada por un tubo de hierro fundido, de una línea sobria y pura, son exactamente los mismos que los de un hotel concebido por el diseñador Philippe Starck, donde el editor norteamericano de Limónov le alojó durante la última estancia de éste en Nueva York, a finales de los años ochenta.

La coincidencia le dejó pensativo. Ninguno de sus camaradas de cárcel estaba en condiciones de hacer la misma comparación. Tampoco podía hacerla ninguno de los clientes elegantes del elegante hotel neoyorquino. Se preguntó si habría en el mundo muchos otros hombres como él, Eduard Limónov, cuya experiencia incluyese universo tan diversos como el del preso de derecho común en un campo de trabajos forzados a orillas del Volga y el del escritor de moda que se mueve en un decorado de Philippe Starck. Llegó a la conclusión de que no, sin duda, y extrajo de ello un orgullo que yo comprendo, que es incluso el que me ha despertado el deseo de escribir este libro.”


(p. 30) “Limónov, en cambio, fue un gamberro en Ucrania; ídolo del underground soviético; mendigo y después ayuda de cámara de un multimillonario de Manhattan; escritor de moda en París; soldado perdido en los Balcanes; y ahora, en el inmenso desmadre del poscomunismo, viejo jefe carismático de un partido de jóvenes desesperados. Él mismo se ve como un héroe y se le puede considerar un canalla: me reservo la opinión sobre este punto. Pero lo que pensé, después de haberme parecido meramente divertida la anécdota de los lavabos de Sarátov, es que su vida novelesca y peligrosa decía algo. No sólo sobre él, Limónov, no sólo sobre Rusia, sino sobre la historia de todos nosotros desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Algo, sí, pero ¿qué? Emprendo este libro para averiguarlo.”


Emmanuel Carrère
Emmanuel Carrère

2 comentarios:

Elena dijo...

(para mí) En la línea de El adversario y De vidas ajenas. Me ha encantado.

Esta tarde EC en el Instituto Francés de Barcelona.

kiko me dijo...

Kiko Amat elige este libro de Carrère como libro del mes y aquí confiesa por qué ama a Limónov ( es un bocazas / es el Rey de la Primera Persona / es un romántico y un épico / está lleno de pasión / sabe beber / es un punk-rocker / es un hombre con biografía / es un gran autor).