jueves, 6 de junio de 2013

La vida como caso literario

Félix de Azúa
«El novelista acepta de buen grado su mercantilización, aunque algunos se pongan altivos. En los años medianos del siglo XX todavía quedaba un buen número de novelistas que se ponían remilgosos y aseguraban escribir "para ellos mismos" o tan espontáneamente "como los pájaros cantan". Ya casi no quedan escritores de ese jaez. Si alguien está ahora en la más aguda mercantilización, ese es el novelista. No creo que quede un solo novelista que pueda negarse a la presión mercantil del lanzamiento y la promoción. Los más astutos mantienen su dignidad construyendo justamente un personaje "enemigo de la mercancía" en tanto que mercancía, como Thomas Bernhard o J. M. Coetzee. Los últimos vanguardistas (que los hay), como Thomas Pynchon o David Foster Wallace, han llegado a las masas gracias a procesos mercantiles de gran sutileza. Las novelas de Foster Wallace se venden con el suicidio del pobre escritor como regalo por la compra y Pynchon ha logrado ser el más popular de los escritores que tienen prohibido ser populares. El éxito de Salinger para ser el más famoso de los desconocidos no merece comentario.» (pp. 76-77)

«Deberíamos quizás proceder al análisis de algunas "noticias" redactadas, por ejemplo, en El País y compararlas con las mismas redactadas en El Mundo. Comprobaríamos que la información más interesante de esas "noticias" es el uso de una retórica específica por parte de los redactores y que hay una retórica "país" tan distinguible de la retórica "mundo" como la retórica horaciana de la retórica virgiliana, ambas destinadas a disimular del mejor modo posible lo que haya de cierto en la información. Dado que ya sabemos que la forma es el contenido, podríamos perfectamente afirmar que los diarios son centro de producción literaria cuya finalidad es disimular al máximo los acontecimientos reales e ir construyendo una historia ideológica peculiar. De hecho, son los más poderosos centros de producción literaria. No podemos proceder a su análisis, pero tampoco cerraremos con este juicio apresurado (...)» (pp. 148-149)
 Félix de Azúa
 AUTOBIOGRAFÍA
 DE PAPEL

 Mondadori, 2013

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