jueves, 17 de octubre de 2013

Enrique Vila-Matas: Fuera de aquí

«Lo principal para mí era explorar mis propios límites. Aventurarme en nuevos terrenos y ver qué sucedía. Terrenos no muy sencillos para mí, aunque ya estoy acostumbrado a explorar. Mira, cuando publiqué Bartleby y compañía me dijeron que había llegado a un callejón sin salida. Porque ¿qué pensaba escribir después de haber reflexionado sobre la lucidez de los que dejan de escribir? Para poder continuar tuve que irme al otro extremo del bartlebysmo, me fui al mal de Montano, al mal de los que no pueden dejar de escribir. Pero, cuando publiqué este nuevo libro, me dijeron que de nuevo estaba en un callejón sin salida y me preguntaban qué haría después de aquello. Escribí entonces mis memorias de juventud en París (París no se acaba nunca) y luego narré en Doctor Pasavento la desaparición a través de la propia escritura, cómo ésta acababa desintegrándose en pequeños fragmentos de papel, en microgramas poéticos. Ahí sí que llegué a un verdadero callejón sin salida, pero no nos engañemos: me lo había buscado a conciencia. Porque en Doctor Pasavento había buscado –como nunca– espacios inéditos. En fin. Como me había plantado ante el abismo mismo, decidí que para continuar sólo tenía que hacer lo que en definitiva ya había hecho en los tres anteriores libros: seguir jugándomela, dar un paso más adelante, aunque en este caso el paso sería ya en el vacío; seguir mi camino narrativo dando un paso más allá; o, por decirlo con un título magnífico de un ensayo de Maurice Blanchot, dar El paso (no) más allá.

Man on Wire Entonces, lo que hice fue instalarme en un espacio de exploración del vacío, del abismo. En esta ocasión, en lugar de llegar a un nuevo callejón sin salida, lo que hice fue cruzar un puente en el vacío y buscar que se abrieran para mí abismales perspectivas. Algo para mí está claro en todo esto: ya no puedo mirar ni volver atrás. "El drama contemporáneo estriba en que ya no podemos regresar a casa", decía Nicholas Ray a Wim Wenders en la película sobre su vida y muerte en Nueva York. "No hay que volver atrás", dice Blanchot. Y Sergio Pitol, que es quien mejor ha descrito hasta ahora mis pasos de solitario en una carretera perdida, definió así mi trabajo literario: "Desde el inicio de su obra, él se ha planteado con frecuencia una escena de descenso, una caída, el viaje interior en uno mismo, una excursión hacia el fin de la noche, la negativa absoluta de regresar a Ítaca; en síntesis: el deseo de viajar sin retorno".

Y es cierto, viajo sin pensar en un retorno, que sé perfectamente que es imposible.» (pp. 176-177)
ENRIQUE VILA-MATAS: Fuera de aquí. Conversaciones con André Gabastou

ENRIQUE VILA-MATAS
Fuera de aquí. Conversaciones con André Gabastou
(Vila-Matas, pile et face. Reencontre avec André Gabastou, Argol 2010)
Galaxia Gutenberg, 2013
265 pág., 21 €

Vila-Matas, pile et face. Reencontre avec André Gabastou


5 comentarios:

Belle-soeur dijo...

Qué interesante, échalo a la maleta cuando vuelvas a la aldea.

Elena dijo...

Cuenta con ello para mediados de noviembre *]*

La verdad es que resultan muy interesantes (a la par que divertidas) todas las conversaciones que EVM y AG (su traductor al francés) mantienen sobre la génesis de cada uno de los libros del autor.

lit-news dijo...

"Fuera de aquí. Conversaciones con Andrè Gabastou, nos muestra los entresijos de la obra de Enrique Vila- Matas, a través de las conversaciones que mantiene el autor con su amigo y traductor al francés, Andrè Gabastou. En este libro se da a conocer cómo es el proceso creativo de cada una de sus obras, las ciudades que le han marcado o los personajes a los que ha dado vida. En este repaso por su carrera, también se acuerda de la estela de autores que le han influido, o lugares, lecturas e imágenes que han formado parte de su paisaje literario."

german portillo dijo...

Si, es difícil no volver atrás con los recuerdos pero esto mismo, es un encuentro con el vacío y es un estar en la cuerda, el hilo que nos une con lo infinito, con lo no reversible, con el corazón de lo imposible, con la ficción y con la conciencia del instante.

Elena dijo...

Supongo que sí.