jueves, 3 de julio de 2014

Dona Tartt: El jilguero (literatura plana = trampantojo)

«—Completamente extraordinario —continuó Horst con serenidad. Un bodegón como ese -señaló el Claesz con un ademán lento (las uñas de las manos ribeteadas de negro, una red de venas en el dorso de la mano)— hace hincapié en el trampantojo. Posee gran destreza técnica, pero es demasiado refinado. De una precisión obsesiva. Tiene una cualidad casi mortal. Una buena razón para que se llamen naturalezas muertas, ¿no? —dio un paso hacia atrás con las rodillas flojas—. En cuanto a Fabritius, sé la teoría de El jilguero, estoy muy familiarizado con ella, la gente lo considera un trampantojo y desde lejos en realidad puede describirse como tal. Pero me da igual lo que digan los historiadores de arte. Lo cierto es que hay en él partes trabajadas como un trampantojo..., como la pared y el pedestal, el rayo de luz que cae sobre el metal o el pecho emplumado, es casi una criatura viva. Todo esponjoso y plumoso. Suave, suavísimo al tacto. Claesz llevaría ese acabado, esa precisión a la muerte; un pintor como Van Hoogstraten lo llevaría aún más lejos, sería el último paso hacia su destrucción. Pero Fabritius está haciendo un juego de palabras con el género..., una réplica maestra a toda la idea del trampantojo..., porque en otras partes (¿la cabeza?, ¿el ala?) en la que no es nada realista ni fiel, desmonta la imagen de una forma totalmente deliberada para enseñarnos cómo la ha pintado. Trazos y parches, muy moldeados y trabajados a mano, sobre todo la curva del cuello, un pedazo de pintura sólida, muy abstracta. Esto es lo que lo convierte en un genio, no tanto de su época como de la nuestra. No hay dobleces. Ves la mancha, ves la pintura por lo que es y también que el pájaro está vivo.» (pp. 857-858)
Carel Fabritius (Holanda, 1622-1654)
Jilguero atado
Mauritshuis (La Haya)

Donna Tartt
The Goldfinch (Little Brown, 2013)
El jilguero (Lumen, 2014)
Trad. Aurora Echevarría
Niño con calavera (primer capítulo)
Eduardo Lago: Donna Tartt, el vuelo entre la alta y la baja literatura.
Ánxel Grove: La tragedia tras el cuadro.
(qué plasta de libro, qué peñazo de pulitzer)

1 comentario:

Elena dijo...

Casi un kilo y medio de páginas :(