lunes, 8 de septiembre de 2014

Eduardo Torroja (amable personaje de OTB, 2)

«ENTENDER» CON TORROJA
Eduardo Torroja (Madrid, 1899-1961), ingeniero de caminos e investigador.

Tribuna del Hipódromo de la Zarzuela (1935), Madrid

«[…] cuando comenzábamos nuestra carrera de Arquitectura, los mejores profesores nos recomendaban la lectura de Razón y ser, el libro que al inicio de los años sesenta se había convertido en un clásico necesario y —si se entendía en profundidad— casi suficiente, sobre todo para los que no pretendíamos especializarnos en cálculo estructural.
    Para los no versados en la cuestión siempre se da una confusión entre un calculista de estructuras y un proyectista, o diseñador, de estructuras; […] Las dotes de ingenuidad, imaginación y atrevimiento, que son imprescindibles para un creador, no son las más aconsejables para un calculista.
    Muchos de nosotros no íbamos a calcular estructuras, no necesitábamos un sistema practicón, efímero y antiestético para calcular pórticos, lo que necesitábamos de verdad era «entender» cómo se comporta una estructura, cómo trabajan sus diferentes piezas, cómo se podría resolver el mismo problema con más elegancia, con menos material o menos complejidad, con más economía, entendida esta palabra en todo su sentido. Para esto resultaba —y resulta, pues sus verdades sí son imperecederas— totalmente revelador el libro de Torroja. Basta repasar el índice para darse cuenta de la enorme ambición de su autor: hacernos «entender» el fenómeno tensional, el soporte y el muro, el arco, la bóveda y la cúpula, la viga de alma llena y la placa, triangulaciones y mallas, la contención, la cubierta y el cerramiento, el piso y el edificio, puentes y acueductos… Solamente hacia el final Torroja dedica unas pocas páginas al cálculo, no al sistema de cálculo, sino a la ayuda que suministra el cálculo en la proyectación de estructuras como método de comprobación y corrección.


Frontón Recoletos (1935-1973), Calle Villanueva, Madrid

    […] Eduardo Torroja, el innovador, el creador de obras tan vanguardistas y técnicamente arriesgadas como el frontón Recoletos, el hipódromo de la Zarzuela o la tribuna del campo de Les Corts; tan innovadoras y sofisticadas pero a la vez tan bellamente lógicas, tan convincentes; cuando Torroja las explica parece que no pueda darse solución más adecuada a los problemas planteados. Ésta es la gran diferencia entre las obras de Torroja y de los grandes ingenieros, y muchas de las obras que hoy llaman la atención de los medios. Porque el frontón, el hipódromo y la tribuna primero nos sorprenden, no nos explicamos cómo se sostienen, pero cuando Torroja nos las explica —nos hace saber por qué tomó esas decisiones, por qué eran las más adecuadas, por qué le parecieron un paso adelante frente a otras opciones más tradicionales, nos las hace "entender"— es cuando de veras nos convencen y emocionan.[…] »


Tribuna del Estadio de Les Corts (1943), Eduardo Torroja, Barcelona

[De Amables personajes, Oscar Tusquets Blanca, El Acantilado, 2014]

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