lunes, 29 de septiembre de 2014

Wilhelm Genazino: Un paraguas para este día

«¿Será el inicio de la locura? No deseo quejarme ni exigir nada. Las quejas y las exigencias son la ocupación preferida del noventa y cinco por ciento de los seres vivos, con los que mi arrogancia no quiere tener nada que ver. Lo único que deseo es expresar la condenación del día, y luego seguir viviendo. No, no es la condenación, sino la singularidad del día lo que deseo expresar. ¿Cómo es posible que eche de menos a una peluquera a la que sólo he visto media docena de veces y de quien apenas sé más que su nombre de pila? [...] Me parece que no puedo volver a casa con la impresión de estos extraños pensamientos. Me siento en un banco de madera y miro la maleza a mi alrededor. Me gusta porque no busca nada más que su propia persistencia. Desearía ser esta maleza: está aquí todos los días, se resiste a desaparecer, no se lamenta, no habla, no necesita nada, es prácticamente invencible. Me entran ganas de quitarme la chaqueta y lanzarla hacia el cielo para que caiga encima de la maleza. Quizá así podría participar de su perseverancia. Ya solo la palabra me impresiona. Maleza. podría ser la palabra que tanto tiempo llevo buscando; la palabra con la que referirme al conjunto de singularidades. La maleza expresa mi dolor sin ningún esfuerzo por mi parte. [...] Observo la multitud de ramitas que, pese a haber sido dobladas o arrancadas por los niños, no han perdido ni un ápice de su coraje, y observo también las humillantes basuras que se amontonan junto a las raices de los arbustos, sin llegar a mermarlos o perjudicarlos. Si algún día el sentimiento de la singularidad de la vida se me hace insoportable vendré aquí y lanzaré mi chaqueta a la maleza. [...] Me gusta imaginarme una locura fingida cuya finalidad es ayudarme a llevar una vida indiscutible.»

«Me gusta la palabra guijarros. Expresa la singularidad de la vida con tanta exactitud como la palabra maleza. O quizá incluso mejor, porque la inmundicia característica de la vida parece que encaja mejor entre los guijarros que entre la maleza.» (págs. 97-98 y 117)

WILHEM GENAZINO
(Mannheim, 1943)
UN PARAGUAS PARA ESTE DÍA
(Ein Regenschirm für diesen Tag, 2001)
Trad. Beatriz Galán Echevarría
Galaxia Gutenberg, 2002
184 págs., 14,90 €

[Un hombre de 46 años abando- nado por su mujer está a punto de perder su trabajo: probar zapatos durante algunas horas y escribir informes sobre ellos.]

El susurro de lo insignificante, Cecilia Dreymüller, El País, 2004
Una mujer, una casa, una novela
[otro gustazo]

miércoles, 24 de septiembre de 2014

The Honourable Woman (Hugo Blick, 2014)


«The Honourable Woman es un verdadero placer para el que guste de la ficción bien hecha, trabajada con un mimo por el detalle que en pocos otros lugares vas a encontrar. No hay ni una sola línea de diálogo que no esté bien escrita y ni un solo plano que no intente llevar nuestras retinas al delirio (no en vano el propio Hugo Blick escribe, dirige y produce todo lo que hace). La elegancia acompaña cada secuencia, sin que esta esté exenta de tensión ni tampoco de momentos de violencia abruptos. Pero por encima de todo está la voluntad de hacer de The Honourable Woman una experiencia estética poco habitual en televisión y que está incluso por encima de la historia que relata.
[...]
Cuando llegamos al final, The Honourable Woman ya se ha convertido en una carrera, literalmente, de la que surgen nuevas preguntas pero ninguna respuesta. Hugo Blick se guarda los planos más estéticos para un final exquisito que transmite la sensación de que esto acaba de empezar. Las concesiones son tan pocas, que a uno hasta le cuesta ordenar en la cabeza sus pensamientos tras el visionado. El laberinto del guion se ha trasladado a mi cabeza, y no dejo de dar vueltas a cada detalle. Hugo Blick ha vuelto, me ha alumbrado y luego me ha dejado a oscuras. Si eres de los que se lo pasa en grande cuando se le presenta una serie que no se lo pone fácil, ésta va a ser de las tuyas. Ponte las gafas de ver maravillas y no parpadees.»
Toni de la Torre, Blog de series


[Maggie Gyllenhaal, Andrew Buchan, Stephen Rea, Lubna Azabal,
Katherine Parkinson, Tobias Menzies, Eve Best, Yigal Naor.
Hugo Blick (autor), 1 temporada, 8 capítulos, BBC Two, 2014]

Y gracias a Blanca por descubrirnos esta serie imprescindible.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Alberto Moravia: La Romana

«Él me miraba fijamente, a la vez que procuraba hacerme cerrar los dedos sobre el billete; y yo, por un momento, tuve la idea de tirárselo a la cara. Pero al mismo tiempo me di cuenta de que habría realizado un acto exterior dictado más bien por un espíritu imitativo que por un profundo impulso del ánimo. El sentimiento que experimenté en aquel momento me asombró y luego, cuantas veces he recibido dinero de los hombres, no lo he vuelto a experimentar ya con tanta claridad e intensidad: un sentimiento de complicidad y de entendimiento sensual que antes, en la habitación del restaurante, ninguna de sus caricias había sabido inspirarme. Un sentimiento, digo, de sujeción inevitable que, de una sola vez, me reveló todo un aspecto de mi carácter que ignoraba. Sin duda sabía que hubiera debido rechazar ese dinero, pero al mismo tiempo sentía que quería aceptarlo. Y no tanto por avidez como, al contrario, por el placer nuevo que esta oferta suscitaba en mi ánimo. Una vez decidida a aceptarlo, esbocé, sin embargo, el gesto de rechazar el billete; y también eso fue por instinto, sin sombra de cálculo. Astarita insistió, siempre mirándome a los ojos; y yo, entonces, hice pasar el billete de la mano derecha a la izquierda. Me había entrado una extraña excitación, cuyo ardor sentía en el rostro y la turbación en el resuello. Si Astarita hubiera podido adivinar en tal momento mis sentimientos, hubiera quizá podido pensar que yo lo amaba. Pero nada era menos cierto; era sólo el dinero y el modo y el motivo por el que se me daba, lo que con tanta fuerza me embargaba el ánimo. Sentí a Astarita tomarme la mano y llevársela a los labios y dejé que pusiera en ella un beso y luego la retiré. Después no nos miramos más hasta llegar a Roma.» (p. 112) imágenes de La romana
ALBERTO MORAVIA (1907-1990)
LA ROMANA (1947)
Trad. FRANCISCO AYALA
Clásicos Siglo XX
El País, 2002
525 páginas
[maybe sobran]

jueves, 11 de septiembre de 2014

Fernando Higueras (amable personaje de OTB, 3)

EL CONFORT ACÚSTICO
Fernando Higueras (Madrid, 1930-2008), arquitecto, dibujante y guitarrista diletante

«Fernando Higueras falleció con un impacto mediático irrisorio; apenas una fría nota necrológica en El País. Sin embargo, a mí me sigue pareciendo uno de los arquitectos españoles más brillantes, y el más completo, del pasado siglo. […]


    Completo porque resolvió con enorme talento y originalidad multitud de programas arquitéctonicos. Sus viviendas unifamiliares fueron desde el principio extraordinarias; el conjunto de viviendas económicas de Hortaleza, ejemplar; la manzana de viviendas de alto presupuesto en Madrid, espectacular; el hotel de Lanzarote, el mejor ejemplo de arquitectura turística de nuestro país y quizá del mundo; las propuestas urbanísticas para la misma isla, visionarias; el concurso de Montecarlo, deslumbrante... Hoy prácticamente todos los arquitectos de renombre se concentran en programas de lucimiento abandonando la mayoría de programas arquitectónicos conflictivos: el primero, la vivienda colectiva de bajo presupuesto. Fernando los hizo todos, y los afrontó con una creatividad apabullante.


    Desde luego, tenía, como muchos de nosotros —los que nos formamos a la sombra de José Antonio Coderch o de Paco Sáez de Oíza—, una concepción de la arquitectura totalmente caduca. Esto se me hizo transparente cuando, hace poco, me comentó que la ampliación del Reina Sofía de Jean Nouvel era un "pestiño" porque el estruendo del tráfico de la vía vecina se reflejaba en la gratuita y enorme marquesina e invadía el patio haciéndolo inhabitable. Mientras en el patio jardín del antiguo hospital todo era silenciosa calma, en el desabrido de la ampliación a nadie le apetecía permanecer ni un momento. Que la crítica de un edificio se refiriese a aspectos como el confort acústico, que no pueden aparecer en las fotos (fotos que son los únicos elementos de juicio por los que se valoran y se premian hoy las obras de arquitectura), me produjo una sensación proustiana; hacía años que no escuchaba un razonamiento de este calado. Definitivamente, Fernando —y reconozco que también yo— éramos reliquias de una obsoleta moral arquitectónica. […]»


[De Amables personajes, Oscar Tusquets Blanca, El Acantilado, 2014]

lunes, 8 de septiembre de 2014

Eduardo Torroja (amable personaje de OTB, 2)

«ENTENDER» CON TORROJA
Eduardo Torroja (Madrid, 1899-1961), ingeniero de caminos e investigador.

Tribuna del Hipódromo de la Zarzuela (1935), Madrid

«[…] cuando comenzábamos nuestra carrera de Arquitectura, los mejores profesores nos recomendaban la lectura de Razón y ser, el libro que al inicio de los años sesenta se había convertido en un clásico necesario y —si se entendía en profundidad— casi suficiente, sobre todo para los que no pretendíamos especializarnos en cálculo estructural.
    Para los no versados en la cuestión siempre se da una confusión entre un calculista de estructuras y un proyectista, o diseñador, de estructuras; […] Las dotes de ingenuidad, imaginación y atrevimiento, que son imprescindibles para un creador, no son las más aconsejables para un calculista.
    Muchos de nosotros no íbamos a calcular estructuras, no necesitábamos un sistema practicón, efímero y antiestético para calcular pórticos, lo que necesitábamos de verdad era «entender» cómo se comporta una estructura, cómo trabajan sus diferentes piezas, cómo se podría resolver el mismo problema con más elegancia, con menos material o menos complejidad, con más economía, entendida esta palabra en todo su sentido. Para esto resultaba —y resulta, pues sus verdades sí son imperecederas— totalmente revelador el libro de Torroja. Basta repasar el índice para darse cuenta de la enorme ambición de su autor: hacernos «entender» el fenómeno tensional, el soporte y el muro, el arco, la bóveda y la cúpula, la viga de alma llena y la placa, triangulaciones y mallas, la contención, la cubierta y el cerramiento, el piso y el edificio, puentes y acueductos… Solamente hacia el final Torroja dedica unas pocas páginas al cálculo, no al sistema de cálculo, sino a la ayuda que suministra el cálculo en la proyectación de estructuras como método de comprobación y corrección.


Frontón Recoletos (1935-1973), Calle Villanueva, Madrid

    […] Eduardo Torroja, el innovador, el creador de obras tan vanguardistas y técnicamente arriesgadas como el frontón Recoletos, el hipódromo de la Zarzuela o la tribuna del campo de Les Corts; tan innovadoras y sofisticadas pero a la vez tan bellamente lógicas, tan convincentes; cuando Torroja las explica parece que no pueda darse solución más adecuada a los problemas planteados. Ésta es la gran diferencia entre las obras de Torroja y de los grandes ingenieros, y muchas de las obras que hoy llaman la atención de los medios. Porque el frontón, el hipódromo y la tribuna primero nos sorprenden, no nos explicamos cómo se sostienen, pero cuando Torroja nos las explica —nos hace saber por qué tomó esas decisiones, por qué eran las más adecuadas, por qué le parecieron un paso adelante frente a otras opciones más tradicionales, nos las hace "entender"— es cuando de veras nos convencen y emocionan.[…] »


Tribuna del Estadio de Les Corts (1943), Eduardo Torroja, Barcelona

[De Amables personajes, Oscar Tusquets Blanca, El Acantilado, 2014]

viernes, 5 de septiembre de 2014

Alvaro Siza (amable personaje de OTB, 1)

ESAS FEAS CHORREADURAS
Álvaro Siza Vieira (Matosinhos, 1933), arquitecto y dibujante
Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Alvaro Siza. Santiago de Compostela
Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC) de Alvaro Siza, Santiago de Compostela

«[…] Volvamos a tu museo de Santiago: ¿qué le está pasando? Pues que le están apareciendo unas negrísimas chorreaduras, que arrancando de la arista de la cubierta van descendiendo por las distintas fachadas afeando el edificio. ¿Cómo se explica que este vicio no aparezca en ninguna otra fachada granítica de la ciudad? Pues la explicación está muy cerca, allí enfrente, en la fachada bellamente dorada por los siglos, pero limpia, del convento de Santo Domingo. ¿Y qué tiene esta fachada que no tenga la tuya? Pues tiene una pequeña cornisa, un modesto vierteaguas, que consigue que el agua de lluvia, que arrastra el polvo de la cubierta, no resbale por la fachada.
    Todo esto lo conoces perfectamente, la construcción te ha interesado, siempre dijiste que, de ser profesor, la asignatura que elegirías sería la de construcción, y, en efecto, has acabado por ostentar la cátedra de esta disciplina en la Escuela de Arquitectura de Porto. Entonces, ¿por qué no pusiste el puñetero vierteaguas?
    No lo pusiste porque debilita tanto la forma escultórica que tú, con tanto talento, manejas como el purismo plástico y el minimalismo que hoy en día impone férreamente su ley.
    Naturalmente me objetarás que si la piedra hubiese resultado absolutamente impermeable —tan impermeable como el cristal— las chorreaduras no hubiesen aparecido o hubiesen resultado muy fáciles de limpiar. Pero incluso el granito, la piedra más inalterable, dura e impermeable de las utilizadas en construcción, en este caso, siendo además abujardada en lugar de pulida, no ha sido lo suficientemente impermeable, ha recogido el polvo y lo ha absorbido. Tú te diste cuenta de que la cubierta de tu museo iba a quedar muy visible y, con esta piedra excepcional, creíste que podrías hacer realidad la ilusión de muchos arquitectos: crear un edificio de un solo material, envolver la cubierta con el mismo material y textura de las paredes. Pero esto es muy difícil: es más fácil hacer las paredes a imitación de la cubierta, recubrirlas de escamas de madera o cerámica, o como Frank Gerhy —que hace explícita su voluntad escultórica del material único—, forrarlas de zinc o de titanio. […]»

martes, 2 de septiembre de 2014

House of Cards, tampoco

Extracto de Nueve cosas sobre House of Cards (Alberto Rey, blog Asesino en serie, El Mundo):

«House of Cards es una serie de TV nortemericana (Netflix), producida por David Fincher y Kevin Spacey. Dirigida en parte por el primero y protagonizada en todo por el segundo, se trata de un remake de la serie de la BBC del mismo nombre. [...] El guión muestra los tejemanejes políticos de la élite gobernante de Washington a través del congresista Francis Underwood (Spacey). Se trata de un gélido e hiperteatral thriller político, en el que el protagonista, rompe continuamente la cuarta pared y se dirige directamente al espectador. [...] Kevin Spacey se gusta muchísimo a sí mismo y se podría pensar que está pasado de rosca. Lo que más sobra de la serie de Kevin Spacey es Kevin Spacey. [...] Hay trampas baratas de guión que el espectador no se merece. [...] Las expectativas que generó la serie fueron enormes. ¡Que hablamos de Kevin Spacey y David Fincher, por favor! De ellos se espera La Perfección y como La Perfección en principio no existe, la decepción está casi garantizada.»

Lo bueno: la serie se "estrenó" al completo simultáneamente, es decir, la plataforma digital Netflix dio acceso a todos los capítulos a la vez.
PD1: Parece que a Toni de la Torre tampoco le convenció. / PD2: Ojalá resucitaran Boss y El Ala Oeste. Esperamos The Newsroom para volver a ver algo inteligente. / PD3: En la intimidad, a Hose of Cards le llamamos la serie del tontainas. / PD4: Boring and predictable.