miércoles, 28 de diciembre de 2016

Hanya Yanagihara: Tan poca vida (y tan intensa novela)

Lispenard (Tribeca) y Greene (SoHo)
«A estas alturas ha añadido un nuevo paso a su rutina matinal; si tuviera que hacer lo que ha hecho desde el mes pasado, abriría la puerta y se acercaría al lado izquierdo de la cama, donde se sentaría y pondría una mano en el brazo de Willem. Y él abriría los ojos y le sonreiría.
  —Me voy —le diría, devolviéndole la sonrisa.
  Y Willem haría un gesto con la cabeza.
  —No te vayas.
  —Tengo que irme.
  —Cinco minutos —le suplicaría Willem.
  —Cinco.
  Y entonces Willem levantaría el edredón para que él se deslizara debajo y se apretaría contra su espalda, y él cerraría los ojos y esperaría a que lo rodeara con los brazos, y desearía quedarse así para siempre. Luego, unos diez o quince minutos después, se levantaría de mala gana, lo besaría, cerca de la boca —seguía teniendo problemas con eso, aun después de cuatro meses— y se marcharía.» (p. 629)

Hanya Yanagihara, TAN POCA VIDA, (A Little Life, 2015)
Trad. Aurora Echevarría, 1.008 páginas, LUMEN, 2016
[de la red: sobrecogedor, desgarrador, descoranozador, adictivo, brutal]

miércoles, 21 de diciembre de 2016

"No es tan fácil escribir sobre nada"

Patti Smith. Foto Philip Montgomery, NYT
«El café 'Ino estaba vacío. A lo largo del borde del toldo naranja goteaban pequeñas formaciones de hielo. Me senté a mi mesa, me comí mi tostada de pan moreno con aceite de oliva y abrí El primer hombre de Camus. Lo había leído hacía mucho, pero estaba tan absorta entonces que no retuve nada. Este es un enigma que me ha acompañado de forma intermitente toda la vida. Durante mi adolescencia pasé horas enteras sentada en un bosquecillo que había cerca de las vías de tren de Germatown, leyendo sin parar. Como el personaje Gumby, me volcaba de lleno en un libro, y a veces llegaba a meterme tanto en él que era como si viviera en su interior. Leí muchos libros allí y al acabarlos los cerraba embelesada, pero antes de llegar a casa ya había olvidado el argumento. Aunque eso me llenaba de inquietud, me guardé para mí esa extraña aflicción. Ahora miro las cubiertas de aquellos libros y su argumento sigue siendo para mí un misterio que no soy capaz de resolver. Libros que amé y en los que habité, pero no consigo recordar.» (p. 172)

sábado, 17 de diciembre de 2016

Fernando Aramburu: Patria (o el derrumbe moral de una sociedad)

FERNANDO URAMBURU (blog)
PATRIA | Tusquets, 2016 | inicio | más
-La espiral del silencio sobre ETA (M. Pagaza)
-Patria voraz (JC Mainer)
-"Yo pude caer en ETA como cualquier otro
  joven vasco"
(entrevista)
[SÍ: historia coral del fanatismo nacionalista
contada desde dentro | NO: 642 páginas]

«Pero el Txato volvía del trabajo unos días a unas horas, otros a otra. Igual es que tomaba precauciones. Y como no fuera en aquella calle oscura donde el Txato tenía el garaje, Joxian no lo quería abordar. Por fin una noche le pudo dirigir la palabra.
—Soy yo.
—¿Qué quieres?
A Joxian le temblaban las manos, le temblaba la voz y no paraba de tender la mirada a los lados de la calle, como con miedo de que lo vieran mantener conversación con el Txato.
—Nada. Decirte que lo siento, que no te puedo saludar porque me traería problemas. Pero si te veo por la calle, que sepas que te estoy saludando con el pensamiento.
—¿Alguna vez te han dicho que eres un cobarde?
—Me lo digo yo todo el tiempo. Pero eso no cambia nada. ¿Te puedo dar un abrazo? Aquí no nos ve nadie.
—Déjalo para cuando te atrevas a hacerlo a la luz del día.
—Si te podría ayudar, te juro...
—No te preocupes. Me bastan tus saludos mentales.» (p. 335-336)
["Fue después de haber elegido la ilustración de la cubierta cuando recordé (y unas fotos de prensa me lo confirmaron) que el paraguas que llevaba el periodista José Luis López de Lacalle el día en que ETA lo asesinó en Andoáin era de color rojo." FA]

viernes, 9 de diciembre de 2016

Teresa Cremisi: La Triunfante

Cornelis van Wieringen, The Spanish Armada off the English coast
«Estoy casi convencida que es preferible dejar detrás algunas reflexiones, algunos comentarios. Anotarlos si podemos. Y no destruir nada. No he tenido hijos ni nietos a quienes habría divertido el bazar de recuerdos reunidos en mis cajas. La redistribución de mis tesoros se llevará a cabo sin herencia generacional; de ella se harán cargo los mercadillos y los anticuarios. Quizá un dia alguien se quede de nuevo pensativo al dar por casualidad con mis tarjetas postales del Canal o de Adén, los dibujos de los viajeros y las fotos que me pertenecieron o que yo misma tomé. Palmira, Abukir o El Fayum pertenecerán a un mundo desaparecido del todo: destinos saqueados, profanados o demasiados peligrosos.» (p. 190)
TERESA CREMISI, LA TRIUNFANTE
La triomphante, trad. Jordi Terré, Anagrama, 2016, 200 p.
[La Triunfante no es ella, es un barco; las memorias no son de una editora
(aunque lo haya sido) y el libro es una castaña. PD: hay que prohibir las fajas.]

domingo, 4 de diciembre de 2016

Manuel Moyano: Dietario mágico. Curanderos, zahoríes, videntes e iluminados en la Murcia del siglo XXI


Manuel Moyano
Dietario Mágico.
Curanderos, Zahoríes, Videntes e Iluminados en
la Murcia del Siglo XXI

Nausícaä, 2002
[curioso regalo de ECO]

El ELEGIDO
«Cuatro son según la tradición las señales del curandero, las señales de que un hijo recién nacido ha venido a este mundo ungido con la gracia para sanar. La primera, ser mellizo; la segunda, nacer de pie; la tercera, llorar en el vientre materno; la última y definitiva, ser el vástago que hace siete de los mismos padres (lo que los franceses denominan marcou). Miguel García Cerezuela cumplía con creces dos de estos requisitos. Así, la abuela oyó llorar al niño durante la preñez de su hija, y a nadie reveló este prodigio hasta después de que hubo nacido, pues esa indiscrección hubiera supuesto la irremisible pérdida de la gracia. Y aunque Miguel no era séptimo, sino el noveno hijo de entre diez hermanos, esto se le acercaba bastante y también podía valer [...] Cerezuela trata enfermedades de la sangre o de la piel, y también el mal de ojo; pero ante todo su especialidad es el susto. Esto del susto no es fácil de definir. El susto se puede coger por un accidente
o por cosas más peregrinas, como el ladrido súbito de un perro, y los síntomas son el mal humor, el dormir poco o dormir demasiado, la ictericia, la paralización de la sangre o la inflamación de la garganta [...] También trata enfermedades de la piel, como los eczemas, el herpezón, la roña, la tiña o la culebrina, que es un herpes que se corre por todo el cuerpo. No promete milagros contra la psoriasis pues, según afirma, es un derivado de la espuma de la sangre que no tiene cura. » (p. 33 y 36)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Annie Ernaux: Memoria de chica


ANNIE ERNAUX
Memoria de chica
[Mémoire de fille, 2016]
Trad. Lydia Vázquez Jiménez
Cabaret Voltaire, 2016, 208 p.
[prefiero La mujer helada]


«El tiempo se encoge ante mí. Forzosamente habrá un último libro, como hay un último amante, una última primavera, pero ningún signo que me lo indique. La idea de morirme antes de escribir lo que desde hace tanto tiempo llevo nombrando la chica del 58 me obsesiona. Un día ya no quedará nadie para acordarse. Lo vivido por esa chica, ninguna otra lo recordará, quedará inexplicado, vivido para nada. Ningún otro proyecto de escritura me parece, no ya luminoso, ni original, ni mucho menos dichoso, sino vital, capaz de hacerme vivir por encima del tiempo. Justo aprovechar la vida me parece una perspectiva insostenible, y además cada momento sin proyecto de escritura se asemeja al último.

Que sea yo la única que me acuerde, como así creo que es, me encanta. Un poder soberano. Una superioridad definitiva sobre ellos, los otros del verano de 1958, que me ha sido legada por la vergüenza de mis deseos, de mis sueños insensatos en las calles de Rouen, de la sangre cortada a los dieciocho años como la de una vieja. La gran memoria de la vergüenza, más minuciosa, más intratable que cualquier otra. Esa memoria que es en suma el don de la vergüenza.» (p. 20-21)

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Kent Haruf: Nosotros en la noche


KENT HARUF (1943 – 2014)
NOSOTROS EN LA NOCHE
[Our souls at night, 2015]
Trad. Cruz Rodríguez Juiz
Literatura Random House, 2016, 144 p.
[otra delicia]

«Y entonces llegó el día en que Addie Moore pasó a visitar a Louis Waters. Fue un atardecer de mayo justo antes de que oscureciera.
    Vivían a una manzana de distancia en la calle Cedar, en la parte más antigua de la ciudad, con olmos y almezos y un arce que crecían a lo largo del bordillo y jardines verdes que se extendían desde la acera hasta las casas de dos plantas. Durante el día había hecho calor, pero al anochecer había refrescado. Addie recorrió la acera bajo los árboles y giró ante la casa de Louis.
    Cuando él salió a la puerta, Addie le preguntó: ¿Puedo entrar a hablar de una cosa contigo?
    Se sentaron en el salón. ¿Te traigo algo de beber? ¿Un té?
    No, gracias. Puede que no me quede el tiempo suficiente para beberlo. Addie miró a su alrededor. Bonita casa. [...] Louis la observaba. Era una mujer atractiva, a él siempre se lo había parecido. De joven había tenido el pelo moreno, pero ahora era blanco y corto. Todavía conservaba la figura, aunque algo rellenita en la cintura y las caderas.
    Te preguntarás qué hago aquí, dijo ella.
    Bueno, no creo que hayas venido a decirme lo bonita que está la casa.
    No. Quiero proponerte algo.
    ¿Sí?
    Sí. Tengo una propuesta.
    Vale.
    No es de matrimonio, dijo ella.
    Tampoco se me había ocurrido.
    Pero es un tema casi matrimonial. Aunque ahora no sé si podré. Estoy echándome atrás. Se rió un poco. Muy del matrimonio, ¿verdad?
    ¿El qué?
    Lo de echarse atrás.
    Puede.
    Sí. Bueno, lo digo y punto.
    Te escucho, dijo Louis.
    Me preguntaba si querrías venir alguna vez a casa a dormir conmigo.
    ¿Cómo? ¿A qué te refieres?
    Me refiero a que los dos estamos solos. Llevamos solos demasiado tiempo. Años. Me siento sola. Creo que quizá tú también. Me pregunto si vendrías a dormir por la noche conmigo. Y a hablar.» (inicio | original)

[estupenda recomendación de la CASA USHER]

jueves, 17 de noviembre de 2016

Quim Monzó: Mil cretins



QUIM MONZÓ
MIL CRETINS
QUADERNS CREMA, 2007, 176 p.
[delicious]


«En un pis on des de fa anys no hi viu ningú un home obre el moble on els pares—que eren els que hi vivien—guardaven els plats i els gots de la vaixella que, quan va fer la comunió, van comprar per quan es casés. Però no s'ha casat mai i la vaixella encara és allà, sense estrenar; ells no en van fer servir mai ni un got. Ara és tota polsegosa. La pols sura per l'estança, com purpurina d'un conte infantil. A les files de copes de vidre—d'aigua, de vi, de licors—n'hi veu tres de fetes malbé. Dues tenen fracturat el peu, tan fracturat que costa que s'aguantin dretes; l'altra, el que té és la vora esberlada. L'home no reïx a entendre per què les guardaven, si eren trencades, i tampoc entén per què guardaven—també entre les copes—dues ampolles d'oli buides: una de vidre i l'altra de plàstic, encara amb l'etiqueta. Troba també cues d'espelmes que potser van ser blanques en algún moment, però que ara són d'un groc intens que vira cap al marró, i algunes d'aquestes cues són de dos o tres centímetres de llargada, i tenen el ble cremat. Als calaixos del bufet i a dos dels armaris troba bosses de plàstic. No pas cinc o sis. Dotzenes i dotzenes de bosses de plàstic embotides dins d'altres bosses de plàstic. Va obrint més armaris i a tot arreu troba bosses. Hi deu haver milers de bosses, totes noves, de supermercat, arreplegades a grapats—calcula—en cada viatge que la mare hi feia, i que acumulava ¿per què? ¿Per previsió? ¿Per por d'un futur d'escassetat?
      No s'atreveix a llençar res. Una mica se sent com un intrús que entra en un santuari preservat, i en part li fa por que un dia els pares es refacin, tornin a casa, ho trobin tot canviat i l'escridassin com quan era nen i no feia exactament el que volien. Encara té por que el renyin. Però no tornaran mai, encara que ell, això, ara no ho sap. Per un moment pensa a tornar a muntar la taula ovalada i col·locarla al lloc on era, i retornar els testos trencats a la terrassa. El món d'ells era bastit a base d'objectes fets malbé, que no es llençaven mai per si de cas.» (p. 105-106)

jueves, 10 de noviembre de 2016

Luisgé Martín, comportamiento biológico

[Luisgé Martín
El amor del revés
Anagrama, 2016, 280 p.]
«Tengo la convicción de que el pensamiento de los hombres varones [sic] ha sido forjado en muchos momentos de su vida con la substancia del semen. No es un accidente cultural, como algunos sostienen, sino un comportamiento biológico. El esperma transforma las ideas, tuerce la voluntad y fuerza, si es preciso, a la traición. En los instantes de plenitud seminal, cuando hay desbordamiento o exceso, ninguna lealtad puede ser mantenida.» (pág. 64)
[horroroso]

lunes, 7 de noviembre de 2016

Delphine de Vigan: Basada en hechos reales (la intriga)

[Delphine de Vigan
Basada en hechos reales
D'après une histoire vraie, 2015
Trad. Javier Albiñana
Anagrama, 2016, 344 p.]
«[...] Recordé a L. que llevaba unos meses meditando sobre otra idea, una auténtica ficción, había seguido tomando notas durante las vacaciones, mi proyecto cobraba forma, la intriga se había perfilado. L. me interrumpió.
  —¿La intriga? ¿Lo dices en serio? Tú no necesitas intrigas, Delphine, ni relanzamientos. Estás por encima de esas cosas, a ver si te das cuenta de una vez.
   Hablaba ahora muy despacio. No había agresividad en su voz. L. se esforzaba en hacerme ver su incredulidad ante lo que acababa de oír. ¿Había elaborado o imaginado yo realmente una intriga? Prosiguió:
  —No necesitas inventar nada.Tu vida, tu persona, tu mirada sobre el mundo deben ser tu único material. La intriga es una trampa, un anzuelo, crees que te ofrece un refugio o un pilar, pero es falso. La intriga no te protege de nada, no tardará en escurrirse bajo tus pies o en caerte encima de la cabeza. Que te quede claro, la intriga es un vulgar transpantojo, no te ofrece ningún trampolín ni ningún apoyo. Tú no necesitas eso. Tú ahora estás fuera de eso, entiéndelo. Subestimas a tus lectores. Tus lectores no necesitan que se les cuenten historias para que se duerman en paz o para consolarlos. Les traen sin cuidado los personajes intercambiables, trasladables de un libro a otro, les traen sin cuidado las situaciones más o menos plausibles tejidas con habilidad pero que han leído ya veinticinco veces. Se las traen al pairo. Les has demostrado que sabías hacer otras cosas, que podías adueñarte de la realidad, pelearte con ella, meter las dos manos dentro, han comprendido que buscabas otra verdad y que eso no te daba miedo.» (p. 95)

Delphine de Vigan
[me ha encantado]

sábado, 29 de octubre de 2016

Félix Romeo: Amarillo

FÉLIX ROMEO (1968-2011)
AMARILLO
Plot Ediciones, 2008, 155 p.

La lectura de este intenso libro (de amor y dolor) ha supuesto una emoción continuada de principio a fin. Imposible destacar ningún fragmento porque todos son remarcables. En BORRELL, 107, Ignacio Martínez de Pisón amplía la historia de Félix, Bizén y Chusé Izuel (1968-1992).

viernes, 21 de octubre de 2016

El lector vampiro según Javier Cercas


«En 1991, Saul Bellow, que fue el último escritor serio que escribió la palabra alma sin que se le escapara la risa, declaró lo siguiente: "En mi juventud, la literatura formaba parte integrante de la vida; se absorbía, se asimilaba en el organismo. No se era conocedor, esteta, amante de la literatura. No, con la literatura daba uno forma a su vida, era algo que se ingería, que pasaba a ser parte de la propia sustancia, que constituía la senda de la liberación y la libertad plena". Luego Bellow concluía: "Creo que el ambiente de entusiasmo y amor por la literatura, ampliamente extendido en los años veinte, empezó a desaparecer en el decenio de los treinta". En 1996, la novelista Cynthia Ozick discrepó levemente de estas palabras de Bellow: "Todo ferviente lector elegirá probablemente el momento de su propia juventud como la edad de oro en que la literatura se entreteje con la urdimbre del mundo". Es posible que Ozick tenga razón; es posible que, a su modo, Bellow también la tenga. Sea como sea, lo que importa es que ninguno de los dos habla del lector común; sin darle ese nombre, ambos hablan del lector vampiro.

    ¿Qué es un lector vampiro? Bellow lo explica bien: no es el lector que lee para matar el rato o para divertirse, ni siquiera para hacerse sabio; todo eso es estupendo, pero el lector vampiro no lee para nada de eso: lee para sobrevivir. De hecho, podría incluso decirse que, propiamente, el lector vampiro no lee libros: los apalea, los acuchilla, les arranca las entrañas, les chupa la sangre, les roba el alma; no quiere leer los libros: quiere ser los libros, que los libros leídos pasen a formar parte, como dice Bellow, "de la propia sustancia". Esta atroz carnicería suele ser un espectáculo aterrador, y por eso el lector vampiro procura llevarla a cabo sin testigos, como si se tratara del acto más íntimo de su vida íntima; y por eso, también, el lector vampiro suele ser un mal reseñista de libros -está demasiado absorto devorando las vísceras del libro para opinar sobre él-, pero no necesariamente un mal crítico, aunque, como el libro ha pasado a ser sangre de su sangre, casi siempre sea muy difícil distinguir si lo que dice lo dice del libro o lo dice de sí mismo. En suma: este tipo de lector sólo lee en realidad para salvarse, ese verbo que desde hace 50 años es imposible escribir sin que se le escape a uno la risa [...]»
El lector vampiro, JAVIER CERCAS, El País, 26/07/2009

sábado, 15 de octubre de 2016

Se llamaba Lucy Barton

Me llamo Lucy Barton
[My name is Lucy Barton, 2016]
Trad. Flora Casas
Duomo Ediciones, 2016
«Justo después de enterarme de que me habían admitido en la universidad, le enseñé a mi profesor de inglés del instituto una historia que había escrito. No me acuerdo de mucho, pero sí de que el profesor había trazado un círculo en la palabra "ordinario". La frase era algo así como "La mujer llevaba un vestido ordinario." No emplees esa palabra, dijo, no es bonita y, además, no es precisa. No sé si dijo exactamente eso, pero había rodeado la palabra con un círculo, y me dijo con amabilidad que no era bonita ni buena, y siempre lo he recordado.» (p. 137)



[Un auténtico pispajo (no conecté). Llegué al final porque Strout es la autora de la magnífica Olive Kitteridge (miniserie de HBO creada por Elizabeth Strout, Lisa Cholodenko y Frances McDorman, 2014).]

miércoles, 12 de octubre de 2016

La forma(ció) literària

cuadros de Narcís Comadira
«[...] estic convençut que l’educació per la literatura, a través de la literatura, i potser no tant de la literatura, és la millor de totes perquè forma els cervellets infantils amb allò que els constitueix, el llenguatge. I ho fa amb el llenguatge en la seva màxima tensió energètica, que és la literatura. La literatura ens descobreix el món tal com és i també tal com podria ser i, esclar, tal com no hauria de ser. Voleu millor educació? La quantitat d’experiència que vehicula la literatura és enorme, tant, que mai una vida humana podria adquirir-la. Però a través de la literatura, sí. I arriba a l’ànima humana en dosis concentrades de llenguatge. L’ànima, que és feta de llenguatge, rep quantitats ingents d’experiència i de coneixements a través del llenguatge. I, a més, amb plaer. El plaer ajuda a fixar aquests coneixements i aquestes experiències. Ensenyar amb la literatura és també ensenyar a descobrir el plaer d’aprendre. Per això cal ensenyar a llegir, a llegir en profunditat, ensenyar a fer lectures ben fetes... Això és, o hauria de ser, l’educació literària. No pas solament parlar d’èpoques, autors, arguments, tècniques..., sinó ensenyar a endinsar-se en allò que fa que un text sigui de debò literatura: la forma.»
NARCÍS COMADIRA, L’educació literària, Diari Ara, 7/10/2016 (via flux)

lunes, 26 de septiembre de 2016

Teju Cole: Cada día es del ladrón

Ojo gbogbo ni t'ole, ojo kan ní t'olohum 
[Cada día es del ladrón,
pero un día es para el dueño] 
Proverbio yoruba  

TEJU COLE (Michigan, EEUU, 1975)
CADA DÍA ES DEL LADRÓN
[Every Day is for the Thief, 2007]
Trad. Marcelo Cohen
Acantilado. Barcelona, 2016
144 páginas. 16 euros
[primeras páginas]

- Javier FdC opina.
- El extraterrestre autista que aterrizó en Barcelona.
- Un placer de lectura (como con Ciudad abierta).

«La sala principal de ordenadores cuenta con luz de fluorescentes y aire acondicionado y alberga veinticuatro máquinas con conexión telefónica a internet. Una hora de conexión cuesta cien naira, unos setenta centavos de dólar. Aun en ausencia de un cuerpo regulatorio, la tarifa es notablemente uniforme en cibercafés de diferentes niveles de la ciudad. De los al menos siete que he acabado visitando, ninguno es significativamente más o menos caro que Tomsed.

La sala está casi llena. La mayoría de los clientes son jóvenes de aspecto parecido: pelo muy corto, caras magras. Llevan camisetas de manga corta y todos están entre los veinte y los cuarenta años. Después de pagarle al dependiente me siento y espero a que cargue la página del explorador. El hombre que tengo a mi lado escribe un mensaje con la técnica de un solo dedo. Pulsa una tecla, busca la siguiente, la pulsa y así sucesivamente. Es la técnica de un solo dedo lo que me llama la atención, pero cuando mi mirada se posa, no del todo por accidente, en el texto, se me corta al aliento. Las palabras que le veo escribir, transferir, estimado amigo, depositado en su cuenta en su momento, son una prueba incontrovertible: está enviando una carta 419. He topado con el origen de la mundialmente famosa basura flotante digital.

Siento como si hubiera descubierto la fuente del Nilo o el Níger. El hombre sigue tecleando como una gallina obstinada en limpiar de granos el corral. Sobre él, en la pared, hay un gran cartel amarillo con letras negras de imprenta que advierte:

A NUESTROS CLIENTES: TOMSED CAFÉ CUENTA AHORA CON UN PROGRAMA DE SEGUIMIENTO QUE CONTROLA TODA ACTIVIDAD RELACIONADA CON LOS 419 E INCLUYE EL E-MAIL CORRESPONDIENTE EN NUESTRAS TERMINALES. POR TANTO CUALQUIER USUARIO A QUIEN SE SORPRENDA EN OPERACIONES 419 SERÁ DENUNCIADO LA POLICÍA. ¡QUEDAN AVISADOS!

El hombre conoce los riesgos y sin embargo sigue arrojando la red a lo desconocido, llevado por impulsos consentidos tan frecuentemente que se han vuelto instintivos. Más tarde veo a otros con las mismas miradas furtivas, todos redactando cartas o usando los chats de Yahoo y Microsoft para pescar víctimas. Después de varios incidentes por el estilo, siento que mi escalofrío inicial en Tomsed se trueca en irritación.

Le pregunto a mi primo Muyiwa qué sabe de esta práctica. Me informa de que el punto neurálgico son las universidades, incluida la del estado de Osun donde él estudia. Para la mayoría de los estudiantes la meta es tener dinero para vivir a lo grande e impresionar en el campus. Al fraude lo llaman el diecinueve (abreviatura de 419), y a ellos los chicos yahoo o sencillamente yahoo yahoo. Si bien a menudo trabajan de día, prefieren la noche, cuando en los cafés hay descuentos. Al amparo de la noche, el yahoo yahoo puede trabajar por largo tiempo, a base de café, sin que los censores molesten.

Los yahoo yahoo están en el frente de una guerra propia en las sombras, destrozando el poco de buen nombre que aún le queda a nuestro país [Nigeria]. Su éxito depende de la credulidad de los extranjeros, que al parecer todavía abunda. En un sentido, creo, el timador y el timado se merecen uno a otro. Es una suerte de sociedad de humillación mutua. Una vez, mirando a mi derecha en un cibercafé —y pronto la lectura subrepticia se me hace habitual—, veo una carta escrita por el Presidente del Departamento Nacional de Recursos Petrolíferos. El redactor es un hombre tosco que a todas luces no preside nada. Hay otras cartas, de herederos de magnates inventados, de viudas de barones del petróleo, de representantes legales de generales encarcelados, y son muestras tan innovadoras de relatos de ficción que comprendo que Lagos es una ciudad de Sherezades. Los cuentos se despliegan en iteraciones cada vez más imaginativas y, como en el mito, los que inventan los mejores obtienen copiosas recompensas.

Largas listas de direcciones electrónicas son cortadas de una página y pegadas en otra. Los hombres manipulan las palabras con un entusiasmo y concentración de zahoríes para conducir a los lectores por senderos caprichosos y persuadirlos con una desesperación que apenas disimulan. Arrojan las redes una y otra vez, pues con que caiga una sola presa, con que haya una sola víctima, las muchas horas frente a la pantalla titilante habrán merecido la pena; el riesgo de ser pillado por la policía quedaría justificado. Un adelanto de diez mil dólares puede resolverle la situación a un yahoo yahoo varios meses; muchos apuntan a anticipos muy superiores. El motor de la industria es la codicia, y está tan descentralizado que ningún gobierno podría controlarlo. Todo esto me recuerda un poco a Los viajes de Gulliver, que leí de niño en mi escuela de Lagos. En el cuarto y último viaje, Lemuel Gulliver se inclina por la compañía de los equináceos houyhnhmms en perjuicio de una raza de criaturas zafias. A éstos, que para el gusto de Gulliver se parecen demasiado a los humanos, Swift les da el nombre de yahoos. Es una clara inversión de la sentencia de Marx sobre la historia: los yahoo yahoo han desatado una tendencia que la primera vez se manifiesta como farsa y la segunda, en Nigeria, como una suerte de tragedia.» (págs. 28-30)

domingo, 11 de septiembre de 2016

El lobito bueno de Jorge Wagensberg (y Quentin Blake)

dibujo de Quentin Blake «Si el lobo se encuentra a Caperucita en el bosque ¿por qué no se la come allí mismo? Si el lobo ya sabía donde vive la abuela ¿por qué no se la ha comido antes? Si los lobos comen a bocados ¿por qué se traga enteras a la abuela y a su nieta como si fuera una boa constrictor? Si una niña no tiene defensa frente a un lobo ¿qué necesidad tiene éste de disfrazarse de abuela para ganarse su confianza? ¿Cómo sobreviven las dos mujeres sumergidas sin respirar en los ácidos digestivos del lobo? Si el cazador sabe de lobos y ve a uno entrar en casa de la abuelita ¿Por qué se espera fuera para preocuparse durante un rato? Si el cazador va con una escopeta al hombro y un cuchillo de desollar al cinto ¿Por qué diseña un plan tan complicado para acabar con el lobo? dibujo de Quentin Blake Demasiados rodeos y demasiados atajos incluso para un cuento. En esta historia todo el mundo desconfía. La madre desconfía de Caperucita, por eso la advierte sobre los peligros del bosque. El lobo desconfía de Caperucita y de su abuela, por eso se hace pasar por Caperucita ante la abuela y por abuela ante Caperucita. El cazador desconfía del lobo, por eso acude finalmente en ayuda de las presuntas víctimas. La moraleja no puede ser más clara: ¡desconfía para sobrevivir!

dibujo de Quentin Blake    Pero el que más debe desconfiar en esta historia es el lector de su narrador. Supongamos por un momento que el escenario real existe y tratemos de construir otra interpretación más verosímil de lo ocurrido. Digamos, para empezar que aquí sólo hay una víctima: el lobo. Y la única prueba es su cadáver con los pulmones llenos de agua y el vientre lleno de piedras ¿Por qué no lo han matado sencillamente de un tiro? Porque entonces los restos no encajarían con el presunto rescate de las presuntas víctimas vía presunta cesárea de urgencia. La ficción nunca ha sido una licencia para la incoherencia. He aquí otra versión con muchas menos contradicciones. La madre, la hija, la abuela, el cazador, el segador y el narrador del cuento están conchabados. Caperucita seduce al lobo que está dormitando tranquilamente bajo un árbol y le pide que le lleve los pasteles a su abuela que vive al otro lado del bosque, que el bosque está muy oscuro y que le da mucho miedo. El bueno del lobo accede porque la quiere de verdad y se dirige a la casa de la abuela trotando alegremente con la cesta en la boca. La abuela abre la puerta con una falsa sonrisa y, dibujo de Quentin Blake nada más entrar, el lobo se queda helado al reconocer dos rostros muy severos parados en la penumbra detrás de ella: son el cazador y el segador, sus enemigos de toda la vida. ¡Cuántas veces ha escapado de los perdigones disparados por el primero! ¡Cuántas veces ha esquivado la hoz lanzada por el segundo! Ahora está atrapado. Caperucita, ¿por qué me has hecho esto? El lobo comprende la situación e intenta huir. Pero ya es tarde. Alguien ha atrancado la puerta desde el exterior. Fuera, Caperucita y su madre se dan la mano y se guiñan el ojo.

   Una autopsia rutinaria del cadáver del lobo revelará antiguas heridas de perdigones en sus cuartos traseros y una larga cicatriz que le recorre el costado derecho, recuerdo de un guadañazo recibido una noche en la que el lobo se acercó a inspeccionar con ilusión la basura de la granja... Los de balística certificarán sin problemas la coincidencia de la munición con la habitual del cazador, y los de genética certificarán con un error infimísimo la coincidencia del ADN del lobo con el que aún se encuentra en el filo de la guadaña que cuelga en el establo. dibujo de Quentin Blake ¿El móvil del crimen? Odio, sencillo y puro odio. ¿Cuál es la moraleja de este otro cuento? Las mentiras se construyen, las verdades se descubren. La realidad manda sobre cualquiera de sus interpretaciones. Todo individuo tiene derecho a revisar cualquier interpretación de la realidad, por antiguo, prestigioso, inteligente, sabio, reconocido y célebre que sea el interpretador vigente.» (págs. 198-200)

Algunos años después
[Alguns anys després]
JORGE WAGENSBERG
Now Books | Ara Llibres | 2014
[primeras páginas]

· Los aforismos de JW
· Entrevista a JW
· Quentin Blake

jueves, 8 de septiembre de 2016

Del otro lado

Portrait d'une jeune fille américaine dans l'état de nudité, Francis Picabia
Sentado a la sombra del agua
la idea melancólica me arrastra
hacia las épocas de la mano izquierda.
¡Los pájaros sólo para llorar se posan!
Lo espantoso es que moriréis a trocitos
en el mal lugar de la vida,
la cabeza en las manos, sin objeto.
Tomad un vaso de color,
poned tres gotas de frío,
y tendréis el perfume de después.
No os sintáis agradecidos con nadie:
los que sobreviven son los asesinos.
La muerte es la prolongación horizontal
de un sueño ficticio,
puesto que la vida no es demostrable.

DEL OTRO LADO
Francis Picabia (París, 1879-1953)
[De Antología de la poesia surealistaaaa...
Selección y traducción de Mauro Armiño
Colección Visor, 1972]