lunes, 22 de febrero de 2016

Valeria Luiselli: Los ingrávidos

«Le conté a Enrico sobre la falsa transcripción. No conocía a Gilberto Owen, pero me escuchó atento. Le conté que Owen había vivido en Manhattan entre 1928 y 1930, en pleno Renacimiento de Harlem y al principio de la Gran Depresión Económica. Aunque Owen dejó cartas, algunas entradas de diarios y un puñado de buenos poemas, se sabe poco de su estancia en Nueva York. Se sabe, por ejemplo, que vivió en un viejo edificio de Harlem frente al parque Morningside y que en esos mismos años, del otro lado del parque, Lorca estaba escribiendo Poeta en Nueva York. A unas pocas cuadras de ahí, Zukofsky empezaba su poema "A". Poco más al norte, Duke Ellington tocaba en el club de "México". Pero, por lo que dejó escrito sobre esta etapa, da la impresión de que Owen odiaba Nueva York y vivía más bien aislado de todo aquello. Es probable que apenas se haya cruzado una o dos veces con Lorca, ninguna con Zukofsky, y que nunca haya visto tocar a Duke Ellington.
   ¿Y qué si no?, me preguntó tras mi larga explicación.
   ¿Y qué si no?
  ¿Qué importa que no haya conocido a Lorca o escuchado a Duke Ellington?
   Supongo que nada, pero nomás te estoy contando.
   Exacto, y eso es lo que importa.» (págs. 50-51)

2 comentarios:

ÁLEX NORTUB dijo...

Leí el libro, y lo disfruté, hace un par de años.

Elena dijo...

Yo lo acabo de disfrutar ahora, Álex.