miércoles, 28 de diciembre de 2016

Hanya Yanagihara: Tan poca vida (y tan intensa novela)

Lispenard (Tribeca) y Greene (SoHo)
«A estas alturas ha añadido un nuevo paso a su rutina matinal; si tuviera que hacer lo que ha hecho desde el mes pasado, abriría la puerta y se acercaría al lado izquierdo de la cama, donde se sentaría y pondría una mano en el brazo de Willem. Y él abriría los ojos y le sonreiría.
  —Me voy —le diría, devolviéndole la sonrisa.
  Y Willem haría un gesto con la cabeza.
  —No te vayas.
  —Tengo que irme.
  —Cinco minutos —le suplicaría Willem.
  —Cinco.
  Y entonces Willem levantaría el edredón para que él se deslizara debajo y se apretaría contra su espalda, y él cerraría los ojos y esperaría a que lo rodeara con los brazos, y desearía quedarse así para siempre. Luego, unos diez o quince minutos después, se levantaría de mala gana, lo besaría, cerca de la boca —seguía teniendo problemas con eso, aun después de cuatro meses— y se marcharía.» (p. 629)

Hanya Yanagihara, TAN POCA VIDA, (A Little Life, 2015)
Trad. Aurora Echevarría, 1.008 páginas, LUMEN, 2016
[de la red: sobrecogedor, desgarrador, descoranozador, adictivo, brutal]

miércoles, 21 de diciembre de 2016

"No es tan fácil escribir sobre nada"

Patti Smith. Foto Philip Montgomery, NYT
«El café 'Ino estaba vacío. A lo largo del borde del toldo naranja goteaban pequeñas formaciones de hielo. Me senté a mi mesa, me comí mi tostada de pan moreno con aceite de oliva y abrí El primer hombre de Camus. Lo había leído hacía mucho, pero estaba tan absorta entonces que no retuve nada. Este es un enigma que me ha acompañado de forma intermitente toda la vida. Durante mi adolescencia pasé horas enteras sentada en un bosquecillo que había cerca de las vías de tren de Germatown, leyendo sin parar. Como el personaje Gumby, me volcaba de lleno en un libro, y a veces llegaba a meterme tanto en él que era como si viviera en su interior. Leí muchos libros allí y al acabarlos los cerraba embelesada, pero antes de llegar a casa ya había olvidado el argumento. Aunque eso me llenaba de inquietud, me guardé para mí esa extraña aflicción. Ahora miro las cubiertas de aquellos libros y su argumento sigue siendo para mí un misterio que no soy capaz de resolver. Libros que amé y en los que habité, pero no consigo recordar.» (p. 172)

sábado, 17 de diciembre de 2016

Fernando Aramburu: Patria (o el derrumbe moral de una sociedad)

FERNANDO URAMBURU (blog)
PATRIA | Tusquets, 2016 | inicio | más
-La espiral del silencio sobre ETA (M. Pagaza)
-Patria voraz (JC Mainer)
-"Yo pude caer en ETA como cualquier otro
  joven vasco"
(entrevista)
[SÍ: historia coral del fanatismo nacionalista
contada desde dentro | NO: 642 páginas]

«Pero el Txato volvía del trabajo unos días a unas horas, otros a otra. Igual es que tomaba precauciones. Y como no fuera en aquella calle oscura donde el Txato tenía el garaje, Joxian no lo quería abordar. Por fin una noche le pudo dirigir la palabra.
—Soy yo.
—¿Qué quieres?
A Joxian le temblaban las manos, le temblaba la voz y no paraba de tender la mirada a los lados de la calle, como con miedo de que lo vieran mantener conversación con el Txato.
—Nada. Decirte que lo siento, que no te puedo saludar porque me traería problemas. Pero si te veo por la calle, que sepas que te estoy saludando con el pensamiento.
—¿Alguna vez te han dicho que eres un cobarde?
—Me lo digo yo todo el tiempo. Pero eso no cambia nada. ¿Te puedo dar un abrazo? Aquí no nos ve nadie.
—Déjalo para cuando te atrevas a hacerlo a la luz del día.
—Si te podría ayudar, te juro...
—No te preocupes. Me bastan tus saludos mentales.» (p. 335-336)
["Fue después de haber elegido la ilustración de la cubierta cuando recordé (y unas fotos de prensa me lo confirmaron) que el paraguas que llevaba el periodista José Luis López de Lacalle el día en que ETA lo asesinó en Andoáin era de color rojo." FA]

viernes, 9 de diciembre de 2016

Teresa Cremisi: La Triunfante

Cornelis van Wieringen, The Spanish Armada off the English coast
«Estoy casi convencida que es preferible dejar detrás algunas reflexiones, algunos comentarios. Anotarlos si podemos. Y no destruir nada. No he tenido hijos ni nietos a quienes habría divertido el bazar de recuerdos reunidos en mis cajas. La redistribución de mis tesoros se llevará a cabo sin herencia generacional; de ella se harán cargo los mercadillos y los anticuarios. Quizá un dia alguien se quede de nuevo pensativo al dar por casualidad con mis tarjetas postales del Canal o de Adén, los dibujos de los viajeros y las fotos que me pertenecieron o que yo misma tomé. Palmira, Abukir o El Fayum pertenecerán a un mundo desaparecido del todo: destinos saqueados, profanados o demasiados peligrosos.» (p. 190)
TERESA CREMISI, LA TRIUNFANTE
La triomphante, trad. Jordi Terré, Anagrama, 2016, 200 p.
[La Triunfante no es ella, es un barco; las memorias no son de una editora
(aunque lo haya sido) y el libro es una castaña. PD: hay que prohibir las fajas.]

domingo, 4 de diciembre de 2016

Manuel Moyano: Dietario mágico. Curanderos, zahoríes, videntes e iluminados en la Murcia del siglo XXI


Manuel Moyano
Dietario Mágico.
Curanderos, Zahoríes, Videntes e Iluminados en
la Murcia del Siglo XXI

Nausícaä, 2002
[curioso regalo de ECO]

El ELEGIDO
«Cuatro son según la tradición las señales del curandero, las señales de que un hijo recién nacido ha venido a este mundo ungido con la gracia para sanar. La primera, ser mellizo; la segunda, nacer de pie; la tercera, llorar en el vientre materno; la última y definitiva, ser el vástago que hace siete de los mismos padres (lo que los franceses denominan marcou). Miguel García Cerezuela cumplía con creces dos de estos requisitos. Así, la abuela oyó llorar al niño durante la preñez de su hija, y a nadie reveló este prodigio hasta después de que hubo nacido, pues esa indiscrección hubiera supuesto la irremisible pérdida de la gracia. Y aunque Miguel no era séptimo, sino el noveno hijo de entre diez hermanos, esto se le acercaba bastante y también podía valer [...] Cerezuela trata enfermedades de la sangre o de la piel, y también el mal de ojo; pero ante todo su especialidad es el susto. Esto del susto no es fácil de definir. El susto se puede coger por un accidente
o por cosas más peregrinas, como el ladrido súbito de un perro, y los síntomas son el mal humor, el dormir poco o dormir demasiado, la ictericia, la paralización de la sangre o la inflamación de la garganta [...] También trata enfermedades de la piel, como los eczemas, el herpezón, la roña, la tiña o la culebrina, que es un herpes que se corre por todo el cuerpo. No promete milagros contra la psoriasis pues, según afirma, es un derivado de la espuma de la sangre que no tiene cura. » (p. 33 y 36)