miércoles, 31 de mayo de 2017

Milena, de Margarete Buber-Neumann

Margarete Buber-Neumann (1901-1989)
MILENA
[Milena, Kafkas Freundin, 1977]
Trad. María Ángeles Grau.
Tusquets, Col. Andanzas, 2017 - 272 páginas - inicio
[pesadico]
«El 21 de octubre de 1940 recibí la primera carta de Milena, una hoja arrugada que alguien metió secretamente en mi mano en el callejón del campo de concentración. Entonces nos conocíamos sólo desde hacía unos días. Pero ¿qué pueden significar unos días cuando el tiempo no transcurre en horas y minutos, sino que se cuenta con los latidos del corazón?
    Fue en el campo de concentración para mujeres de Ravensbrück donde nos encontramos. Milena había sabido de mí por una alemana que había llegado al campo en su mismo transporte. La periodista Milena Jesenská quería hablarme, quería saber si efectivamente los sóviets habían entregado a Hitler emigrantes antifascistas. Milena se acercó a mí durante el paseo de las «recién llegadas» por el estrecho camino situado entre la parte posterior de los barracones y el alto muro del campo, coronado de alambradas con cargas de alta tensión, el Muro que nos separaba de la libertad. Se presentó diciendo: «Milena, de Praga». Para ella era más importante su ciudad natal que su apellido.»

sábado, 27 de mayo de 2017

Prisionera de Stalin y de Hitler, de Margarete Buber-Neumann

Margarete Buber-Neumann (1901-1989)
PRISIONERA DE STALIN Y DE HITLER
[Als Gefangene bei Stalin und Hitler. Eine Welt im Dunkel, 1949]
Trad. Luis García Reyes y Mª José Viejo
Prólogo: Antonio Muñoz Molina
Galaxia Gutenberg, 2005 - 220 páginas
[mejor que Milena]

«En los años previos a la Segunda Guerra Mundial, un gran número de personas de ideología comunista volvió los ojos hacia la Unión Soviética, baluarte de lo que amaban y defendían. Pero una vez allí, a menudo fueron acusados de espionaje o contrarrevolución y enviados a los campos de trabajo de Siberia. Es el caso de Margarete Buber-Neumann, esposa de un miembro del Partido Comunista alemán que huyó a la URSS, donde en 1937 fue arrestado y donde su mujer le vio por última vez. Un año más tarde comenzaría el calvario de la propia Margerete, condenada a cinco años en campos de trabajo. De Siberia fue trasladada al campo de concentración nazi de Ravensbrück, ya en su propia tierra, pero no por eso menos cruel ni humillante.»


lunes, 15 de mayo de 2017

Vidas imaginarias, de Marcel Schwob

Marcel Schwob (1867 - 1905)
VIDAS IMAGINARIAS
[Vies imaginaires, 1896]
Trad. Antonio Álvarez de la Rosa
Alianza, 2017 - 164 páginas - personajes
[high level]

Dice Enrique Vila-Matas en su relectura MARCEL SCHWOB HACIA SAMOA:
«Su libro más influyente, el que más caminos abrió, fue Vidas imaginarias, donde utilizaba personajes reales de la historia como Eróstrato, Lucrecio, Petronio, para componer unas biografías alucinantes, mezcla de erudición y anécdotas de tipo extraordinario. Borges las tomó como modelo para su Historia universal de la infamia, donde los protagonistas son reales, pero los hechos pueden ser fabulosos y no pocas veces fantásticos.
    Borges tomó de esas vidas imaginarias de Schwob la idea de que tanto el conocimiento como la imaginación sirven como caminos para acceder a una persona, ya que las biografías no dejan de ser mezclas de los datos reales con los ficticios. De hecho, según él mismo contó, para escribir Historia universal de la infamia se dedicó antes a leer vidas de personas conocidas y a deformarlas después según su capricho. No fue, en todo caso, pionero de este tipo de actividades, pues desfigurar vidas con capricho es operación ya antigua en las letras. Una “vida imaginaria” anterior a Schwob y Borges, sería, por poner un ejemplo poco conocido, Memorias de la vida y familia del difunto y Reverendo Mr. Laurence Sterne, libro de recuerdos que pasó por ser del autor del Tristram Shandy, pero que contenía demasiadas imprecisiones y errores de bulto como para creer que alguien como Sterne, de quien se sabía que tenía una gran memoria personal, hubiera podido escribirlo.»

domingo, 7 de mayo de 2017

Juegos reunidos, de Marcos Ordóñez

Marcos Ordóñez
JUEGOS REUNIDOS
Libros del Asteroide, 2016
320 páginas - inicio
[fofo a morir]
«Por llevar aquí toda mi vida tiendo a creer que conozco Barcelona, pero más allá del Ensanche me armo unos líos tremendos, y mi orientación es la de un niño de siete años. Tengo un mapa mental establecido en la infancia que poco se corresponde con la realidad, y sigo pensando en los barrios como reinos lejanos e independientes, a la manera de los que aparecen en los créditos de Juego de tronos, como si varias leguas a caballo separasen el condado del Carmelo de las tierras altas de Horta, y por eso me quedé atónito cuando, en vez de doblar hacia la izquierda, que era donde nos esperaba la parada de autobús, comienzo y final de línea, Pepita propuso girar hacia la derecha, hacia el este, porque el recodo le parecía más atrayente, y al final de la cuesta, como en un acto de magia, aparecimos en la cúspide del mismísimo paseo de Font d’en Fargas que, ahora puedo decirlo, enlaza las tierras altas con el condado.
    Sentí una alegría tan intensa que se me disparó el corazón. »

viernes, 5 de mayo de 2017

Apegos feroces, de Vivian Gornick

Vivian Gornick
APEGOS FEROCES
[Fierce Attachments: A Memoir, 2015]
Trad. Daniel Ramos Sánchez
Sexto Piso, 2017
Páginas: 224
[curioso]
«Pero paseamos por las calles de Nueva York juntas continuamente. Ahora ambas vivimos en el Lower Manhattan, nuestros apartamentos están a kilómetro y medio de distancia y, cuando nos visitamos, lo hacemos a pie. Mi madre es una campesina urbana y yo soy la hija de mi madre. La ciudad es nuestro elemento natural. Las dos tenemos aventuras a diario con conductores de autobús, mendigas que arrastran carritos, acomodadores y locos callejeros. Pasear saca lo mejor de nosotras. Yo ahora tengo cuarenta y cinco años y mi madre, setenta y siete. Está fuerte y sana. Recorre la isla conmigo sin dificultad. Durante estos paseos no nos queremos, sino que a menudo rabiamos una contra la otra, pero de todas formas paseamos.
    Nuestros mejores momentos juntas son cuando hablamos del pasado. Yo le digo: "Mamá, ¿te acuerdas de la señora Kornfeld? Cuéntame esa historia otra vez", y ella se recrea contándomela de nuevo. Lo único que odia es el presente: en cuanto el presente se hace pasado, comienza a amarlo inmediatamente. Cada vez que cuenta la historia, es la misma y también es completamente distinta, porque cada vez que la oigo soy más mayor y se me ocurren preguntas que no le hice la última vez.» [más]