FEBRERO DE 1999
Ylla
Ylla
"Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y en seguida se dispersaba en el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblo marciano nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto mientras leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve sobre los que pasaba levemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto con los dedos, brotaba un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas.
El señor K y la señora K vivían desde hacía ya veinte años a orillas del mar muerto, en la misma casa en que había vivido sus antepasados, y que giraba y seguía el curso del sol, como una flor, desde hacía diez siglos.
El señor K y la señora K no eran viejos. Tenían la tez clara, un poco parda, de casi todos los marcianos, los ojos amarillos y rasgados, las voces suaves y musicales. En otro tiempo habían pintado cuadros con fuego químico, habían nadado en los canales, cuando corría por ellos el licor verde de las viñas, y habían hablado hasta el amanecer bajo los azules retratos fosforescentes en la sala de las conversaciones.
Ahora no eran felices."
El señor K y la señora K vivían desde hacía ya veinte años a orillas del mar muerto, en la misma casa en que había vivido sus antepasados, y que giraba y seguía el curso del sol, como una flor, desde hacía diez siglos.
El señor K y la señora K no eran viejos. Tenían la tez clara, un poco parda, de casi todos los marcianos, los ojos amarillos y rasgados, las voces suaves y musicales. En otro tiempo habían pintado cuadros con fuego químico, habían nadado en los canales, cuando corría por ellos el licor verde de las viñas, y habían hablado hasta el amanecer bajo los azules retratos fosforescentes en la sala de las conversaciones.
Ahora no eran felices."
Lo estoy terminado ahora, La pell freda también me encantó, serà que me gusta la ciencia ficción y no lo sabia?
ResponderEliminarSaludos
Hola, Eulàlia.
ResponderEliminarJo també vaig descobrir la ciència-ficció fa relativament poc. Em refereixo a la c-f no tan sols com a una mirada diferent del món (i moltes vegades premonitòria) si no també com a literatura.
Per cert, ¿has llegit la Trilogia de la fundació?
Más Marte: http://sociedad.elpais.com/sociedad/imagenes/2012/07/09/album/1341870663_276108_1341873645_album_normal.jpg
ResponderEliminarparece Islándia, o viceversa.
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