martes, 25 de mayo de 2010

Besos de lobo

La última noche en Twisted River
“Como siempre, empezó por el final de la historia. No sólo había escrito lo que, según creía, sería la última frase, sino que tenía ya una idea bastante elaborada de la trayectoria de la nueva novela, la primera firmada con el nombre de Daniel Baciagalupo. Danny se retrotraía lenta pero gradualmente en la narración hacia donde pensaba que debía empezar el libro. Siempre trabajaba así: construía la trama de atrás hacia delante; por tanto concebía el primer capítulo al final. Para cuando Danny llegaba a la primera frase -es decir, el momento real en que escribía la primera frase-, a menudo habían pasado dos o más años, pero para entonces conocía la historia entera. A partir de esa primera frase, el libro fluía hacia delante; o, en el caso de Danny, volvía al lugar por donde había empezado.
      Como siempre, además, cuanto más inmerso estaba Danny en una novela, más se distanciaba de lo que pasaba por ser su pensamiento político. Si bien las opiniones políticas del escritor eran sinceras, Danny habría sido el primero en reconocer que desconfiaba de toda forma de política. ¿Acaso no era novelista, en parte, porque veía el mundo de una manera más subjetiva? Y escribir obras de ficción no sólo era lo que Daniel Baciagalupo sabía hacer mejor: en realidad, escribir novelas era lo único que hacía. Era un artesano, no un teórico, era un narrador, no un intelectual.”

La última noche en Twisted River. John Irving
Trad. Carlos Milla Soler. Tusquets, 2010

2 comentarios:

Elena dijo...

Y, como cantaba Ricky: Un, dos, tres, tres pasitos pa'lante, María / Un, dos, tres, dos pasitos pa'trás. Así, así avanza el libro.

Superwoman dijo...

Uffff, si la literatura extranjera no estuviera tan infrarepresentada en las librerías de mi submundo... puede que con Irving tenga suerte, miraré en la biblioteca central.
Un supersaludo