jueves, 21 de octubre de 2021

Los secretos que guardamos, de Lara Prescott


Lara Prescott (Greensburg, Pensilvania)
LOS SECRETOS QUE GUARDAMOS
[The Secrets we Kept, 2019]
Trad. Aurora Echevarría Pérez
Seix Barral, 2020 - 464 págs. - inicio - Bibl. Lesseps

Aquella Lara del Dr. Zhivago, jrzetina
Así infiltró la CIA Doctor Zhivago en la URSS, M. Llorente
Buen arranque que enseguida suena monocorde, Marta Rebón
[vale, pero (me) sobraba la mitad]

«En plena guerra fría, dos secretarias reciben un encargo que cambiará sus vidas para siempre: dejar su aburrido trabajo en Washington como mecanógrafas de la CIA para ayudar a introducir de manera ilegal miles de ejemplares de la novela El doctor Zhivago en la URSS, donde la censura la considera contraria al sistema. Mientras tanto, su autor, Boris Pasternak, con el apoyo incondicional de Olga, su musa y amante, se debate en Rusia sobre la publicación internacional de un libro que podría suponer su consagración como escritor o bien una sentencia de muerte. A partir de documentos recientemente desclasificados y de una investigación exhaustiva que la ha llevado a viajar de Estados Unidos a Rusia, Lara Prescott ha dado forma a una novela arrebatadora que combina ficción histórica, una trama de intriga política y un romance en el que las partes implicadas no temen enfrentarse al poder, incluso si eso significa poner en peligro sus vidas.» (CONTRAPORTADA)


Olga Ivínskaia y Boris Pasternak

miércoles, 20 de octubre de 2021

Reyes de Alejandría, de José Carlos Llop


José Carlos Llop (Palma, 1956)
REYES DE ALEJANDRÍA
Alfaguara, 2016 - 184 págs. - fragmentos - Bibl. Lesseps

Hay fe de vida, Anna Rodríguez Fischer
Conato de obra generacional, Francesc (ULAD)
Vigorosa crónica generacional, S. Sanz Villanueva
[escritura de la memoria]

«Y esa casa más cerana era la poesía de Ferrater, nuestro Pavese. La mirada inteligente sobre la literatura, la sombra feliz de la poesía anglosajona, el complicado amor de las mujeres, en plural y quizá por eso más complicado, y una debilidad final en Pavese que se alia con la decisión irrenunciable de Ferrater. Los años que viví en Barcelona, su presencia era aún muy potente. Hacía dos que se había suicidado y seguía siendo el tótem de a tribu, no sólo de los poetas. Vivía Foix -nuestro vecino en Sarrià, con sus corbatas tan llamativas como los títulos de sus poemas-, vivía Gil de Biedma, vivía Espriu, todavía vivía allí Vinyoli -tan ferrateriano- y estaban Gimferrer, que se había estrenado en catalán con un libro tan impecable como Els miralls [...], pero la presencia de Ferrater, tras la bolsa de plástico o sin ella y con gafas de sol que le daban cierto aire de avispa, era ineludible y marcaba los límites, con tanta luminosidad como contundencia, del territorio. Un territorio poético que lo era también moral. Les dones i els dies, sí, las mujeres y los días o el diario de un amante vitalista y su visión del mundo, pero también la inteligencia y unos modos de la sensibilidad que desaparecerían pronto. O que solo permanecerían, algunos, en Vinyoli, ya lo dije, y otros en el poeta catalán que más me gusta de entre mis contemporáneos, Francesc Parcerisas. Hablo de poetas, no de copistas, ni de epigonales, que tanto florecieron después.
    Un poeta es un piel roja agachado sobre el suelo, escuchando el latido de la tierra, el latido del mundo y toda la poesía de occidente procede del amor cortés. Eso pensé mientras escuchaba el delirio de Leopoldo María Panero en Vinçon [...]» (págs. 114-115)

lunes, 18 de octubre de 2021

Tanta gente, Mariana, de Maria Judite de Carvalho


Maria Judite de Carvalho (Lisboa, 1921-1998)
TANTA GENTE, MARIANA
[Tanta gente, Mariana, 1959]
Trad. Regina López Muñoz
Errata Naturae, 2021 - 152 págs. - inicio
— Maria Judite en #LaLiBéLuLaR3 de Radio 3
La Central lo recomienda
Sobre el dolor de vivir, Ascensión Rivas
[espléndido y desolador]

«Escritora secreta de una gran literatura secreta —la portuguesa—, Maria Judite de Carvalho ha sido calificada de «fiebre lúcida» y de «flor discreta». Observadora infatigable de la vida cotidiana, que relata principalmente a través de la desesperación y la soledad femeninas, es autora de una de las obras literarias más complejas y estimulantes de la segunda mitad del siglo XX. La publicación de Tanta gente, Mariana en 1959 causó sensación. Los relatos que lo componen, tan absorbentes como toda su obra, pertenecen a un país y a una época, pero los trascienden; su escritura es atemporal, magistral, y exhibe un sentido del humor sublime que narra el amor, el desamor, el deseo, la espera y la ruina privada sumergiéndose en las profundidades de sus protagonistas, personajes a la deriva en el día a día de la ciudad (de sus ciudades: Lisboa o París, que tan bien conoció). Por su admirable contención, por su deslumbrante belleza y por su pertinaz exactitud, su prosa sugiere, penetra, consume, define, hiere… Es imposible atravesarla y salir indemne. ¿Qué otra cosa podemos pedirle a la gran literatura?» (CONTRAPORTADA)

jueves, 14 de octubre de 2021

Las enseñanzas de Don B., de Donald Barthelme


Donald Barthelme (Filadelfia, 1931 – Houston, 1989)
LAS ENSEÑANZAS DE DON B
Trad. Enrique Maldonado Roldán
Automática Editorial, 2013 - 288 págs. - fragmento

La opinión de Joan Flores Constans
Y la de Ana Llurba
Y la de Aramys Says
[pero no era para mí]

«Las enseñanzas de Don B. reúne algunos de los mejores relatos de Donald Barthelme. En ellos se abordan, con humor, agudeza y una increíble audacia, muchas de las problemáticas centrales de la sociedad contemporánea. Entre sus páginas encontraremos gigantescos globos que se expanden entre las calles de Manhattan, personajes históricos, conocidos villanos, brujas, ingenieros, amantes versados en tecnología militar, esmeraldas parlantes, conejitas de Playboy e incluso las primeras imágenes del alma humana (en ascensión). Todo ello da forma al singular collage en el que Barthelme ve reflejado nuestro tiempo y que, al igual que el conjunto de su obra, constituye un auténtico alarde de renovación lingüística y literaria, en ocasiones divertido, en otras perturbador, pero siempre desafiante.» (CONTRAPORTADA)

martes, 12 de octubre de 2021

Agathe, de Anne Cathrine Bomann


Anne Cathrine Bomann (psicóloga y campeona danesa de tenis de mesa)
AGATHE
[Agathe, 2017]
Trad. Victoria Alonso
Anagrama, 2021 - 162 págs. - inicio - bibl. vila de gracia

Calidad y calidez, JE Ayala-Dip
Aparente ligereza, Cristina de @abrirunlibro
Nunca es tarde, Cruz Romón
[curioso]

«[...] sentarme en mi cómodo sillón y poner las piernas encima del taburete mientras escuchaba música de Bach y llegaba la noche [...].
    Después de que hube comido, cuando las suaves oscilaciones de los violines llenaban el espacio en torno a mí como si fueran algodón, me asaltó una secuencia de pensamientos que cada vez con mayor frecuencia me importunaba. Y aunque la venía [sic] venir y sabía el malestar que me provocaba, no la rechazaba. De alguna manera lo que deseaba en el fondo era estar allí sentado totalmente solo y sentir pena de mí mismo.
    Siempre empezaba del mismo modo: ¿por qué nadie me había contado lo que sucede con el cuerpo cuando uno se hace viejo?
    ¿Por qué no me hablaron de los miembros doloridos, la piel sobrante y la invisibildad? Envejecer, pensé mientras me inundaba la amargura, consiste sobre todo en comprobar cómo la diferencia entre el yo de uno y su cuerpo va aumentando progresivamente hasta que un día uno se vuelve un completo extraño para sí mismo. ¿Qué había en ello de hermoso o natural?
    Y justo cuando el disco llegó a su fin y el silencio me abandonó a la soledad del cuarto de estar, vino el golpe mortal: no había salida. Tenía que vivir en aquella traidora cárcel gris hasta el día en que acabase conmigo.» (págs. 22-23)

viernes, 8 de octubre de 2021

Filosofía felina, de John Gray


John N. Gray (Inglaterra, 1948)
FILOSOFÍA FELINA
LOS GATOS Y EL SENTIDO DE LA VIDA
[Feline Philosophy, 2020]
Trad. Albino Santos Mosquera
Sexto Piso, 2020 - 168 págs. - IAGM

John Gray en El País
Ejemplo de humanidad, Ricardo M. Llorca
John habló con Ima Sanchiz (BCN, 2015)
Jordi Corominas lo recomienda
[yo también]

«Todos envidiamos el aristocrático desapego con el que los gatos contemplan el mundo y lo cómodos que parecen sentirse en su propio pellejo, como si supieran algo fundamental que nosotros ignoramos. John Gray, uno de los grandes pensadores de nuestra época, defiende que tenemos mucho que aprender de los gatos y de su comportamiento, y partiendo de su experiencia personal con estos misteriosos y carismáticos animales, y acudiendo también a las brillantes páginas que les han dedicado autores como Montaigne, Junichiro Tanizaki o Patricia Highsmith, nos propone una suerte de filosofía felina que sirva de guía para una vida más auténtica y sosegada. Las preguntas sobre el sentido de la existencia y el secreto de la felicidad nos persiguen desde los albores de la civilización, y quizá en esas lides, sugiere Gray, los gatos sean tan buenos maestros como los grandes filósofos.» (CONTRAPORTADA)

martes, 5 de octubre de 2021

El mundo de la tarántula, de Pablo Carbonell


Pablo Carbonell (Cádiz, 1962)
EL MUNDO DE LA TARÁNTULA
Blackie Books, 2016 - 384 págs. - Bibl. Lesseps

El pícaro que siempre caía de pie, Diego A. Manrique
Narrar de manera verosímil, Diego Nistal
Y también en el teatro
[sorprendente]

«Cada actor tiene su método. Uno que me ha funcionado muy bien ha sido crear subtextos, el texto escondido, el criptotexto. No sé si este sistema lo he estudiado en algún sitio o lo he aprendido por pura necesidad. Cuando me dan mis frases busco la subfrase que subyace en las mismas y la escribo al lado con lápiz. Memorizo bien lo que tengo que decir, y cuando suelto la frase me dejo arrastrar por la intención de la subfrase. La mayoría de las veces que dices "Buenos días" lo que estás diciendo en realidad es "Mírame, no me encuentro tan mal para la edad que tengo". Otras veces dices "Buenos días" queriendo decir "¿Dónde irás?" o "Sigo vivo", o los "Buenos días" esconden un "Te gustaría venir a la cama conmigo?". Ahora recuerdo que esto de los subtextos lo leí en un libro de conversaciones entre Truffaut y Hitchcock. Qué cabeza la mía.» (págs. 285-286)

viernes, 1 de octubre de 2021

Nueve lunas, de Gabriela Wiener


Gabriela Wiener (Lima, 1975)
NUEVE LUNAS
Literatura Random House, 2021 - 160 págs.

Gabriela habla con ¿? de Babelia
Embarazo y humor negro, Cristina Armunia Berges
A ti te cuento mi intimidad por Gabriela Wiener
Letraheridas. Cristina Morales - Gabriela Wiener
[olé]

«Dicen que las náuseas del embarazo son la respuesta al agujero negro emocional que se abre al saber que serás madre. Cuando Gabriela Wiener lo supo a sus treinta años reaccionó como buena cronista kamikaze y se lanzó a explorar la fuerza gravitatoria de la gestación: no hay experiencia más "gonzo" que el embarazo. Wiener escarba siempre donde pocos quieren buscar y comparte sin pudor ni alarde sus hallazgos. En este recorrido desinhibido por las grutas del embarazo y la maternidad, la materia se expande y la duda acecha: ¿el amor maternal puede con todo?, ¿qué hago aquí, qué espero de todo esto?, ¿qué lleva a alguien ansiar convertirse en madre?



    Esta lectura es un parto sin anestesia, un relato contra la cursilería y la frivolización que narcotizan a las embarazadas ante el "milagro de la vida". Aquí no hay magia ni almíbar; hay pornografía, abortos, pisos pequeños y una madre joven que lucha contra la precariedad lejos de su país. Porque ésta es también la historia de una migrante que llegó a España sin que a nadie le importara lo que había logrado en el hemisferio sur. Han pasado diez años desde su publicación y Nueve lunas sigue siendo un testimonio que conjuga como pocos el terror, la belleza y las paradojas de la propagación de la especie. En esta edición revisada y ampliada, la autora dirige una carta a sus hijes para contarles cuánto ha cambiado todo y cuántas cosas por desgracia no cambian nunca.» (CONTRAPORTADA)

martes, 28 de septiembre de 2021

Los últimos pianos de Siberia, de Sophy Roberts


Sophy Roberts
LOS ÚLTIMOS PIANOS DE SIBERIA
[The Lost Pianos of Siberia, 2020]
Trad. Ramón Buenaventura
Seix Barral, 2021 - 448 págs. - inicio - Bibl. Lesseps

El oscuro imán de la gran Rusia, JC Galindo
La melodía perdida del exilio, A. Seoane
Gulags, bolcheviques y pianos, Javier Ors
[demasiada información]

«Un inolvidable viaje por la historia y la música de Rusia en busca de sus últimos pianos. Esparcidos por esta tierra remota y hostil, del tamaño de un continente, numerosos pianos resisten el paso del tiempo, testigos de cómo durante los siglos XIX y XX la música se convirtió en el centro de la vida pública y privada de los rusos. A caballo entre la literatura de viajes, el ensayo narrativo y la historia de la música, Los últimos pianos de Siberia sigue los pasos de muchos de estos pianos, así como las historias personales de quienes hicieron posible la proeza de que estos pianos lograsen viajar miles de kilómetros.» (CONTRAPORTADA)

sábado, 25 de septiembre de 2021

El matrimonio anarquista, de Begoña Méndez y Nadal Suau


Begoña Méndez (Palma, 1976)
y JM Nadal Suau (Palma, 1980)
EL MATRIMONIO ANARQUISTA
Hurtado y Ortega, 2021 - 168 págs.

Nadal Suau en El Cultural
Begoña Méndez en WunderKammer
Begoña y Nadal hablan con Anna Maria Iglesia
Defensa literaria de la monogamia, Guillem Porcel
Cartas de dos enamorados, Elizabeth Duval
Los amantes fronterizos, Tes Nehuén
Reivindicar el matrimonio como «acto poético», Clara Ferrer
[un placer]

«¿Y si el matrimonio fuera una forma radical y transgresora de decirse Te quiero? Monogamia y poliamor; medusas y erizos; Pynchon, Winona y Foster Wallace; tatuajes, literatura y deseo.» (CONTRAPORTADA)

jueves, 23 de septiembre de 2021

Un día cualquiera en Nueva York, de Fran Lebowitz


Fran Lebowitz (Nueva Jersey, 1950)
UN DÍA CUALQUIERA EN NUEVA YORK
[The Fran Lebowitz Reader (Metropolitan Life and Social Studies), 1974-1994]
Trad. Alberto Cardín, JL Guarner
Tusquets, 2021 - 368 págs. - inicio

Huelga de escritores: una estremecedora profecía

Mala leche y lucidez en Nueva York, Begoña Méndez
«Better read than dead», María Costa
[irritante]

«Es una provocadora nata, capaz de bajarles los humos a la mayoría de sus conciudadanos y de reírse de cualquier situación: la búsqueda de apartamento, las facturas de teléfono impagadas, un viaje, las firmas de libros, el dormir (o no dormir) a horas indecentes, las ansias de triunfar, tomar unas copas con celebridades, los buenos restaurantes o la (adulta) educación de los hijos. Por si todavía no lo han adivinado, hablamos de Fran Lebowitz. Hablamos de Nueva York. Célebre al hilo de la serie Pretend It's a City, de Martin Scorsese, Fran Lebowitz ha sido una gran desconocida que, por fin, y con toda justicia, ha obtenido el éxito que merecía. Su prosa, ahora reunida, es un compendio del humor más refrescante y mordaz que se haya leído en décadas.» (CONTRAPORTADA)

lunes, 20 de septiembre de 2021

Serotonina, de Michel Houellebecq


Michel Houellebecq (Isla de La Reunión, 1956)
SEROTONINA
[Sérotonine, 2019]
Trad. Oriol Sánchez Vaqué
Anagrama, 2019 - 288 pàgs. - Bibl. Lesseps

Lamentaciones del macho occidental, Carlos Pardo
La decadencia es el eje de la novela, Mauricio Bernal
Va del mundo que es, Lorena G. Maldonado
[transparent]

«Feia molt de temps que tenia el projecte de llegir La muntanya màgica, de Thomas Mann, intuïa que era un llibre fúnebre, però al capdavall esqueia a la meva situació, segurament era el moment. Així doncs, m'hi vaig endinsar, amb admiració al principi i després amb una reserva creixent. Tot i que la seva extensió i les seves ambicions eren considerablement més grans, el sentit últim de l'obra era en el fons exactament el mateix que el de Mort a Venècia. No més que aquell vell imbècil de Goethe (l'humanista alemany de tendència mediterrània, un dels xarucs més sinistres de la literatura mundial), no més que el seu heroi Aschenbach (molt més simpàtic, però), Thomas Mann, Thomas Mann mateix, i això era extremadament greu, havia sigut incapaç de fugir de la fascinació de la joventut i de la bellesa, que finalment havia col·locat per damunt de tot, per damunt de totes les qualitats intel·lectuals i morals, i a les quals, al cap i a la fi, ell mateix s'havia lliurat d'una manera abjecta sense la més petita contenció. Així, tota la cultura del món no servia de res, tota la cultura del món no aportava cap benefici moral ni cap avantatge, ja que a la mateixa època, exactament als mateixos anys, Marcel Proust concloïa, al final d'El temps retrobat, amb una franquesa remarcable, que no tan sols les relacions mundanes sinó fins i tot les relacions amistoses eren incapaces d'oferir res de substancial, eren senzillament una pèrdua de temps, i que l'escriptor no necessitava en absolut converses intel·lectuals, contràriament al que creia la gent en general, sinó «amors lleugers amb jovenetes en flor» [...]

    Marcel Proust i Thomas Mann, per tornar al meu tema, per més que posseïssin tota la cultura del món, per més que encapçalessin (en aquell impressionant principi de segle XX, que sintetitzava per si sol vuit segles i fins i tot una mica més de cultura europea) tot el saber i tota la intel·ligència del món, per més que representessin, cadascun per la seva banda, el punt culminant de les civilitzacions francesa i alemanya, és a dir, de les civilitzacions més brillants, més profundes i més refinades de la seva època, no n'estaven menys a la mercè, disposats a prostrar-se davant de qualsevol cony humit, o qualsevol cigala valentament alçada, segons les seves preferències personals; Thomas Mann en aquest sentit no s'acabava de decidir, i Proust, en el fons, tampoc no era gaire clar. El final de La muntanya màgica era, doncs, encara més trist del que deixava entreveure'n la primera lectura; no només significava, per l'esclat el 1914 d'una guerra tan absurda com mortal entre les dues principals civilitzacions de l'època, la fallida de qualsevol idea de cultura europea; significava fins i tot, per la victòria final de l'atracció animal, la fi definitiva de tota civilització, de tota cultura. Una noieta hauria pogut fer rodar el cap a Thomas Mann; Rihanna hauria fet flipar Marcel Proust; aquests dos autors, figures culminants de les seves literatures, no eren, per dir-ho en altres paraules, homes notables, hauríem hagut de remuntar-nos molt més enrere, al principi del segle XIX segurament, a l'època del romanticisme naixent, per respirar un aire més salubre i més pur.» (pàgs. 274-275)


jueves, 16 de septiembre de 2021

Una presencia ideal, de Eduardo Berti


Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964)
UNA PRESENCIA IDEAL
[Une présence idéale, 2020]
Trad. Pablo Martín Sánchez
AlianzaLit, 2020 - 160 págs. - inicio - Bibl. Lesseps

Diversos fragmentos, revista penúltiMa
Lecciones de vida antes de morirse, Neus Tomàs
Un “escritor residente” en un hospital, Xavi Ayén
Necesario y conmovedor, Patricio Pron
Making of de Una presencia ideal, Zenda Libros
[personas frente a personas: sobrio homenaje a los cuidadores]

«[...] me habló un día de un nuevo servicio que estaban implantando: gente voluntaria que leyera libros a los pacientes. Su intención era formar un equipo de dos o tres personas. Hace un año que el proyecto está en marcha, pero de momento el equipo de lectura soy yo sola. Vengo dos mañanas a la semana. Al principio venía por las tardes, pero me di cuenta de que por las mañanas los pacientes están más receptivos y tienen menos visitas. En la mochila llevo una docena de libros, sobre todo antologías de cuentos. A mí, personalmente, me gustán más las novelas. Yo suelo decir que leer cuentos es como visitar un lugar. Leer novelas, en cambio, es habitarlo. Sí, ya veo que usted no opina lo mismo. En todo caso, los cuentos, debido a su extensión, son ideales para leérselos en voz alta a los pacientes. Siempre llevo algo de Chéjov y de Maupassant. Llamo a la puerta si está cerrada [...].
    Algunos pacientes solicitan un autor o un género determinado. Un martes por la mañana, una mujer me pidió si el jueves siguiente podía leerle una novela erótica [...].
    Una o dos semanas después, otra mujer, más joven pero más perjudicada por la enfermedad, me pidió que le leyese una novela entera. A la señora Mathilde, como todos la llamaban, le apetecía una novela de detectives. "Una buena novela de detectives, ¿algo de Simenon le parece bien?", me preguntó, como si me tocara a mí elegir [...].» (págs. 39-40)
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