Mostrando entradas con la etiqueta arquitectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arquitectura. Mostrar todas las entradas
sábado, 6 de febrero de 2021
jueves, 14 de enero de 2021
lunes, 27 de mayo de 2019
sábado, 7 de noviembre de 2015
jueves, 11 de septiembre de 2014
Fernando Higueras (amable personaje de OTB, 3)
EL CONFORT ACÚSTICO
Fernando Higueras (Madrid, 1930-2008), arquitecto, dibujante y guitarrista diletante
Fernando Higueras (Madrid, 1930-2008), arquitecto, dibujante y guitarrista diletante
«Fernando Higueras falleció con un impacto mediático irrisorio; apenas una fría nota necrológica en El País. Sin embargo, a mí me sigue pareciendo uno de los arquitectos españoles más brillantes, y el más completo, del pasado siglo. […]
Completo porque resolvió con enorme talento y originalidad multitud de programas arquitéctonicos. Sus viviendas unifamiliares fueron desde el principio extraordinarias; el conjunto de viviendas económicas de Hortaleza, ejemplar; la manzana de viviendas de alto presupuesto en Madrid, espectacular; el hotel de Lanzarote, el mejor ejemplo de arquitectura turística de nuestro país y quizá del mundo; las propuestas urbanísticas para la misma isla, visionarias; el concurso de Montecarlo, deslumbrante... Hoy prácticamente todos los arquitectos de renombre se concentran en programas de lucimiento abandonando la mayoría de programas arquitectónicos conflictivos: el primero, la vivienda colectiva de bajo presupuesto. Fernando los hizo todos, y los afrontó con una creatividad apabullante.
Desde luego, tenía, como muchos de nosotros —los que nos formamos a la sombra de José Antonio Coderch o de Paco Sáez de Oíza—, una concepción de la arquitectura totalmente caduca. Esto se me hizo transparente cuando, hace poco, me comentó que la ampliación del Reina Sofía de Jean Nouvel era un "pestiño" porque el estruendo del tráfico de la vía vecina se reflejaba en la gratuita y enorme marquesina e invadía el patio haciéndolo inhabitable. Mientras en el patio jardín del antiguo hospital todo era silenciosa calma, en el desabrido de la ampliación a nadie le apetecía permanecer ni un momento. Que la crítica de un edificio se refiriese a aspectos como el confort acústico, que no pueden aparecer en las fotos (fotos que son los únicos elementos de juicio por los que se valoran y se premian hoy las obras de arquitectura), me produjo una sensación proustiana; hacía años que no escuchaba un razonamiento de este calado. Definitivamente, Fernando —y reconozco que también yo— éramos reliquias de una obsoleta moral arquitectónica. […]»
[De Amables personajes, Oscar Tusquets Blanca, El Acantilado, 2014]
lunes, 8 de septiembre de 2014
Eduardo Torroja (amable personaje de OTB, 2)
«ENTENDER» CON TORROJA
Eduardo Torroja (Madrid, 1899-1961), ingeniero de caminos e investigador.

Tribuna del Hipódromo de la Zarzuela (1935), Madrid
Eduardo Torroja (Madrid, 1899-1961), ingeniero de caminos e investigador.

Tribuna del Hipódromo de la Zarzuela (1935), Madrid
«[…] cuando comenzábamos nuestra carrera de Arquitectura, los mejores profesores nos recomendaban la lectura de Razón y ser, el libro que al inicio de los años sesenta se había convertido en un clásico necesario y —si se entendía en profundidad— casi suficiente, sobre todo para los que no pretendíamos especializarnos en cálculo estructural.
Para los no versados en la cuestión siempre se da una confusión entre un calculista de estructuras y un proyectista, o diseñador, de estructuras; […] Las dotes de ingenuidad, imaginación y atrevimiento, que son imprescindibles para un creador, no son las más aconsejables para un calculista.
Muchos de nosotros no íbamos a calcular estructuras, no necesitábamos un sistema practicón, efímero y antiestético para calcular pórticos, lo que necesitábamos de verdad era «entender» cómo se comporta una estructura, cómo trabajan sus diferentes piezas, cómo se podría resolver el mismo problema con más elegancia, con menos material o menos complejidad, con más economía, entendida esta palabra en todo su sentido. Para esto resultaba —y resulta, pues sus verdades sí son imperecederas— totalmente revelador el libro de Torroja. Basta repasar el índice para darse cuenta de la enorme ambición de su autor: hacernos «entender» el fenómeno tensional, el soporte y el muro, el arco, la bóveda y la cúpula, la viga de alma llena y la placa, triangulaciones y mallas, la contención, la cubierta y el cerramiento, el piso y el edificio, puentes y acueductos… Solamente hacia el final Torroja dedica unas pocas páginas al cálculo, no al sistema de cálculo, sino a la ayuda que suministra el cálculo en la proyectación de estructuras como método de comprobación y corrección.
[…] Eduardo Torroja, el innovador, el creador de obras tan vanguardistas y técnicamente arriesgadas como el frontón Recoletos, el hipódromo de la Zarzuela o la tribuna del campo de Les Corts; tan innovadoras y sofisticadas pero a la vez tan bellamente lógicas, tan convincentes; cuando Torroja las explica parece que no pueda darse solución más adecuada a los problemas planteados. Ésta es la gran diferencia entre las obras de Torroja y de los grandes ingenieros, y muchas de las obras que hoy llaman la atención de los medios. Porque el frontón, el hipódromo y la tribuna primero nos sorprenden, no nos explicamos cómo se sostienen, pero cuando Torroja nos las explica —nos hace saber por qué tomó esas decisiones, por qué eran las más adecuadas, por qué le parecieron un paso adelante frente a otras opciones más tradicionales, nos las hace "entender"— es cuando de veras nos convencen y emocionan.[…] »
[De Amables personajes, Oscar Tusquets Blanca, El Acantilado, 2014]
Propina hopperiana:
La obra de Torroja y La arquitectura racionalista de Madrid
vistas por Damián Flores Llanos.
La obra de Torroja y La arquitectura racionalista de Madrid
vistas por Damián Flores Llanos.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Alvaro Siza (amable personaje de OTB, 1)
ESAS FEAS CHORREADURAS
Álvaro Siza Vieira (Matosinhos, 1933), arquitecto y dibujante
Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC) de Alvaro Siza, Santiago de Compostela
Álvaro Siza Vieira (Matosinhos, 1933), arquitecto y dibujante
Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC) de Alvaro Siza, Santiago de Compostela
«[…] Volvamos a tu museo de Santiago: ¿qué le está pasando? Pues que le están apareciendo unas negrísimas chorreaduras, que arrancando de la arista de la cubierta van descendiendo por las distintas fachadas afeando el edificio. ¿Cómo se explica que este vicio no aparezca en ninguna otra fachada granítica de la ciudad? Pues la explicación está muy cerca, allí enfrente, en la fachada bellamente dorada por los siglos, pero limpia, del convento de Santo Domingo. ¿Y qué tiene esta fachada que no tenga la tuya? Pues tiene una pequeña cornisa, un modesto vierteaguas, que consigue que el agua de lluvia, que arrastra el polvo de la cubierta, no resbale por la fachada.
Todo esto lo conoces perfectamente, la construcción te ha interesado, siempre dijiste que, de ser profesor, la asignatura que elegirías sería la de construcción, y, en efecto, has acabado por ostentar la cátedra de esta disciplina en la Escuela de Arquitectura de Porto. Entonces, ¿por qué no pusiste el puñetero vierteaguas?
No lo pusiste porque debilita tanto la forma escultórica que tú, con tanto talento, manejas como el purismo plástico y el minimalismo que hoy en día impone férreamente su ley.
Naturalmente me objetarás que si la piedra hubiese resultado absolutamente impermeable —tan impermeable como el cristal— las chorreaduras no hubiesen aparecido o hubiesen resultado muy fáciles de limpiar. Pero incluso el granito, la piedra más inalterable, dura e impermeable de las utilizadas en construcción, en este caso, siendo además abujardada en lugar de pulida, no ha sido lo suficientemente impermeable, ha recogido el polvo y lo ha absorbido. Tú te diste cuenta de que la cubierta de tu museo iba a quedar muy visible y, con esta piedra excepcional, creíste que podrías hacer realidad la ilusión de muchos arquitectos: crear un edificio de un solo material, envolver la cubierta con el mismo material y textura de las paredes. Pero esto es muy difícil: es más fácil hacer las paredes a imitación de la cubierta, recubrirlas de escamas de madera o cerámica, o como Frank Gerhy —que hace explícita su voluntad escultórica del material único—, forrarlas de zinc o de titanio. […]»
· Amables personajes
· Oscar Tusquets Blanca
· Primeras páginas
· El Acantilado, 294
· Barcelona, 2014
· OTB en Jot Down
· OTB en CEUMEDIA TV
· Fundación OTB
· Los Amados de Tusquets
domingo, 13 de julio de 2014
Casita en Canadá
| Tenía una casita pequeñita en Canadá, con un estanque y flores, las mas lindas que hay allá, y todas las muchachas que pasaban por allí, decían, qué bonita la casita en Canadá. Y un día por despecho, Pincu Panco la incendió y entonces sin la casa para siempre se quedó. |
Y ¿saben lo que hizo? la cosa es muy sencilla, más ése es un secreto que conozco sólo yo. Él hizo otra casita pequeñita en Canadá con un estanque y flores, las mas lindas que hay allá y todas las muchachas que pasaban por allí decían, qué bonita la casita en Canadá. (Elder Barber, 1961) |
martes, 18 de marzo de 2014
lunes, 25 de noviembre de 2013
Barcelona: tenemos nuevos Encants Vells pero nos quedamos sin High Line en Glòries
Desde hace poco Barcelona cuenta con un nuevo edificio singular alrededor de la plaza de las Glórias: el que alberga el mercado de Els Encants, obra del estudio de arquitectura B720.

Els Encants Vells, uno de los mercados más antiguos de Europa, tiene ahora un aspecto futurista.

Las instalaciones están cubiertas por un espectacular techo acristalado que
refleja toda su actividad (y le otorga un gran potencial turístico).

Desde allí se pueden contemplar otros edificios icónicos de los alrededores: por un lado la Torre Agbar (Jean Nouvel), la grapadora o DHUB (MBM Arquitectes), otras construcciones de la zona 22@ y el famoso tambor de la plaza de las Glórias. Tambor que se podría haber convertido en una estupenda HIGH LINE de Barcelona si no fuera porque parece que
ya lo están demoliendo. ¿Todavía estamos a tiempo?
Al otro lado dels Encants se encuentran el TNC (Ricardo Bofill) y el Auditori (Rafael Moneo).

[ya se sabe, Barcelona es poderosa] [más lo sería con una high line propia]
PS: hablando de buena arquitectura no podía olvidar mis tres arquitectos favoritos:
Oriol Ribas, Andrés Martínez y Daniel Valdés.
Oriol Ribas, Andrés Martínez y Daniel Valdés.
viernes, 29 de abril de 2011
Frenesí arquitectónico
«La culpa es de Bilbao. Podemos atribuir a esta ciudad la expansión de la arquitectura icónica por tierras peninsulares. Y no porque Bilbao fuera la primera ciudad de España donde trabajaron arquitectos estrella extranjeros, sino porque fue la primera donde se verificó el milagro arquitectónico; donde un edificio como el Museo Guggenheim diseñado por Frank Gehry enderezó el errático rumbo de la urbe. El fenómeno fue tan exitoso que muchas ciudades desearon replicarlo, y empezaron a soñar un edificio único, prodigioso, capaz de transfigurarlas.»
| Arquitectura milagrosa (p. 23). Llàtzer Moix. Anagrama 2010 [Hazañas de los arquitectos estrella en la España del Guggenheim] |
miércoles, 13 de octubre de 2010
domingo, 26 de octubre de 2008
Barcelona, Lesseps

.: la plaza Lesseps fue uno de nuestros primeros domicilios en Barcelona .:. nos fuimos de allí -empujados por cierta naturaleza nómada- cuando empezaron las obras de remodelación que dieron lugar al paso elevado y al túnel que la han atravesado durante tanto tiempo .:. estábamos en la época en que las ciudades tenían que dar las máximas facilidades a los coches .:. hace unos años las obras empezaron de nuevo, se supone que coincidiendo con una nueva orientación urbana hacia esa cosa llamada ciudadano .:. la primera vez que vi los resultados de esta nueva reestructuración pensé que todavía no habían retirado las grúas ni los aparatos propios de las obras .:. esta mañana, en bici, he vuelto a pasar por allí y he comprobado lo que ya había leído .:. no son grúas ni aparatos .:. son las nuevas esculturas .:. no entiendo nada .:. me hago mayor :.
domingo, 17 de febrero de 2008
Piscina nómada para atravesar el océano
"El cuento de la piscina" (1977) es lo que más me ha gustado del libro "Delirio de Nueva York" del arquitecto holandés Rem Koolhaas. Empieza así:
Moscú, 1923
“Un día, en la escuela de arquitectura, un estudiante diseñó una piscina flotante. Nadie recordaba quien había sido. La idea se respiraba en el ambiente. Otros estaban diseñando ciudades voladoras, teatros esféricos y planetas artificiales enteros. Alguien tenía que inventar la piscina flotante. La piscina flotante -un enclave de pureza en un entorno contaminado- parecía un primer paso, modesto pero radical, dentro de un programa gradual para mejorar el mundo gracias a la arquitectura.
Para demostrar la fuerza de la idea, los estudiantes de arquitectura decidieron construir un prototipo en su tiempo libre. La piscina era un largo rectángulo de planchas metálicas atornilladas a una estructura de acero. Dos vestuarios lineales, aparentemente interminables, formaban los lados más largos: uno para hombres y el otro para mujeres. En cada uno de los extremos había un vestíbulo acristalado con dos paredes transparentes; una de ellas mostraba las actividades subacuáticas, saludables y a veces excitantes, de la piscina; y la otra, los peces que agonizaban en el agua contaminada. Así pues, se trataba de una sala realmente dialéctica, usada para hacer ejercicio físico, broncearse de manera artificial y mantener contactos sociales con los nadadores casi desnudos. El prototipo se convirtió en la construcción más popular de la historia de la arquitectura moderna. Debido a la escasez crónica de mano de obra soviética, los arquitectos o constructores hacían también de socorristas. Un día descubrieron que si nadaban al unísono -en tandas regulares y sincronizadas de un extremo a otro de la piscina- todo el conjunto empezaba a moverse lentamente en sentido opuesto. Se quedaron atónitos ante esta locomoción involuntaria; en realidad se explicaba por una sencilla ley física: acción = reacción.
A principios de la década de 1930, la situación política –que en su momento había fomentado proyectos como el de la piscina- se vuelve inflexible, incluso amenazadora. Unos cuantos años después, la ideología que representaba la piscina –que por entonces estaba bastante oxidada, pero era un acontecimiento popular- llegó a considerarse sospechosa. Una idea como esta piscina, su carácter furtivo, su presencia física casi invisible, la cualidad como de iceberg de su actividad social sumergida: de repente todo ello se volvió subversivo. En una reunión secreta, los arquitectos o socorristas decidieron usar la piscina como vehículo para su huida hacia la libertad. Gracias al por entonces bien conocido método de la autopropulsión, podían ir a cualquier parte del mundo donde hubiese agua.
Era lógico que quisieran ir a América, en especial a Nueva York. En cierto modo, la piscina era una manzana de Manhattan realizada en Moscú, que así alcanzaría su destino natural. Una mañana temprano, en plena década estalinista de 1930, los arquitectos se alejaron de Moscú, nadando incesantemente por tandas en la dirección de los bulbos dorados del Kremlin.”
[Llegada de la "piscina flotante": tras 40 años de travesía por el Atlántico, los arquitectos-socorristas llegan a su destino. Pero casi no se dan cuenta: debido a la curiosa forma de locomoción de la piscina -por reacción al desplazamiento de los nadadores en el agua-, tienen que nadar en dirección opuesta a dónde quieren ir, es decir, hacia lo que quieren dejar atrás.]
Moscú, 1923
“Un día, en la escuela de arquitectura, un estudiante diseñó una piscina flotante. Nadie recordaba quien había sido. La idea se respiraba en el ambiente. Otros estaban diseñando ciudades voladoras, teatros esféricos y planetas artificiales enteros. Alguien tenía que inventar la piscina flotante. La piscina flotante -un enclave de pureza en un entorno contaminado- parecía un primer paso, modesto pero radical, dentro de un programa gradual para mejorar el mundo gracias a la arquitectura.
Para demostrar la fuerza de la idea, los estudiantes de arquitectura decidieron construir un prototipo en su tiempo libre. La piscina era un largo rectángulo de planchas metálicas atornilladas a una estructura de acero. Dos vestuarios lineales, aparentemente interminables, formaban los lados más largos: uno para hombres y el otro para mujeres. En cada uno de los extremos había un vestíbulo acristalado con dos paredes transparentes; una de ellas mostraba las actividades subacuáticas, saludables y a veces excitantes, de la piscina; y la otra, los peces que agonizaban en el agua contaminada. Así pues, se trataba de una sala realmente dialéctica, usada para hacer ejercicio físico, broncearse de manera artificial y mantener contactos sociales con los nadadores casi desnudos. El prototipo se convirtió en la construcción más popular de la historia de la arquitectura moderna. Debido a la escasez crónica de mano de obra soviética, los arquitectos o constructores hacían también de socorristas. Un día descubrieron que si nadaban al unísono -en tandas regulares y sincronizadas de un extremo a otro de la piscina- todo el conjunto empezaba a moverse lentamente en sentido opuesto. Se quedaron atónitos ante esta locomoción involuntaria; en realidad se explicaba por una sencilla ley física: acción = reacción.
A principios de la década de 1930, la situación política –que en su momento había fomentado proyectos como el de la piscina- se vuelve inflexible, incluso amenazadora. Unos cuantos años después, la ideología que representaba la piscina –que por entonces estaba bastante oxidada, pero era un acontecimiento popular- llegó a considerarse sospechosa. Una idea como esta piscina, su carácter furtivo, su presencia física casi invisible, la cualidad como de iceberg de su actividad social sumergida: de repente todo ello se volvió subversivo. En una reunión secreta, los arquitectos o socorristas decidieron usar la piscina como vehículo para su huida hacia la libertad. Gracias al por entonces bien conocido método de la autopropulsión, podían ir a cualquier parte del mundo donde hubiese agua.
Era lógico que quisieran ir a América, en especial a Nueva York. En cierto modo, la piscina era una manzana de Manhattan realizada en Moscú, que así alcanzaría su destino natural. Una mañana temprano, en plena década estalinista de 1930, los arquitectos se alejaron de Moscú, nadando incesantemente por tandas en la dirección de los bulbos dorados del Kremlin.”
[Llegada de la "piscina flotante": tras 40 años de travesía por el Atlántico, los arquitectos-socorristas llegan a su destino. Pero casi no se dan cuenta: debido a la curiosa forma de locomoción de la piscina -por reacción al desplazamiento de los nadadores en el agua-, tienen que nadar en dirección opuesta a dónde quieren ir, es decir, hacia lo que quieren dejar atrás.]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























