jueves, 7 de mayo de 2026
Para la libertad, Miguel Hernández y JM Serrat
Para la libertad, sangro, lucho, pervivo
Para la libertad, mis ojos y mis manos
Como un árbol carnal, generoso y cautivo
Doy a los cirujanos
Para la libertad siento más corazones
Que arenas en mi pecho, dan espumas mis venas
Y entro en los hospitales, y entro en los algodones
Como en las azucenas
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
Ella pondrá dos piedras de futura mirada
Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
En la carne talada
Retoñarán aladas de savia sin otoño
Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado que retoño
Aún tengo la vida
Para la libertad, sangro, lucho, pervivo
Para la libertad, mis ojos y mis manos
Como un árbol carnal, generoso y cautivo
Doy a los cirujanos
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
Ella pondrá dos piedras de futura mirada
Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
En la carne talada
Retoñarán aladas de savia sin otoño
Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado que retoño
Aún tengo la vida, aún tengo la vida
viernes, 26 de diciembre de 2025
Me muero, te quiero, Perla Zúñiga
Perla Zúñiga (Madrid, 1996 - 2024)
ME MUERO, TE QUIERO
Prólogo de Mariano Blatt
blatt & ríos, 2025 - 144 págs. - inicio
— El ‘backstage’ del mundo, Elsa Estrella
— Hemos creado el backstage del mundo, Elsa Fernández-Santos
— “La quimio es una transición: altera el cuerpo, borra mi identidad”, J. Lorite Chinchón
[intenso]
«Me muero, te quiero es un libro sobre el brillo de la vida: las amigas, el arte, la música, el erotismo y el amor. También es un libro sobre cómo la vida se vuelve contra la vida cuando una célula enloquece. Perla Zúñiga testimonia con su lengua poética su paso por el mundo y por las cosas del mundo. Es un paso lleno de durezas y ternezas, que conmueve profundamente con su apuesta por la belleza, la juventud y el amor. La vida se desvanece, quedan el amor y su poesía.» (CONTRAPORTADA)
Perla, Ignacio Echevarría. El Cultural, 19/11/2025
«Me alegra enterarme de que el libro del que me propongo hablar, aparecido a comienzos de este año, lleva ya tres reimpresiones. Publicado en España por un valiente sello argentino que pelea por hacerse un espacio en el apretado tejido editorial de nuestro país, la fortuna de Me muero, te quiero (Blatt & Ríos) es resultado, sobre todo, de un potente tam-tam a través de las redes, de una larga cadena de afectos, de afinidades y de complicidades que tiene su origen en la magnética personalidad de su autora, Perla Zúñiga (Madrid, 1996), fallecida en julio de 2024 a la edad de veintisiete años, víctima de un raro cáncer, el sarcoma de Ewing, que se le declaró cuando apenas contaba dieciocho [...]»
martes, 1 de noviembre de 2022
Día de difuntos, Ricardo San Vicente
¿Como convencer a los rusos y a sus gobernantes de que lo que están haciendo, todos ellos y todos sus gobernantes, es una locura?
O, lo que es peor, un crimen, un crimen contra la humanidad.
Un asesinato, un exterminio de seres vivos que, muertos hoy, caídos en la calle, en sus casas, o bajo los escombros, iban ayer a comprar pan, algo de comer…
Un crimen contra unos niños que, ayer corrían entre gritos por un patio destruido y, muertos hoy, con una pelota hecha de trapos, trapos abandonados por sus vecinos, muertos hoy, torturados, quemados, destripados, acribillados.
¿Qué decir más?
¿Cuántos muertos aún han de ver los rusos y sus gobernantes?
¿Cuántos muertos han de ver los rusos –las madres que despiden a sus hijos a un frente lejano y hasta ayer hermano–? ¿Cuántos los reclutas, que ayer trabajaban en una granja o un almacén, para entender que están colaborando en un exterminio? Una destrucción de vidas humanas. La muerte de unos seres a los que nunca podrán pedir perdón.
¿Qué han de ver aún y sufrir los rusos y sus gobernantes para entender y padecer que lo que están haciendo es destruir el mundo, nuestro mundo y nuestros valores -paz, justicia y hermandad-, que hasta ayer eran los suyos?
¿Hasta cuándo?”
viernes, 22 de abril de 2022
Buscando Mercy Street, de Linda Gray Sexton
Linda Gray Sexton (Massachusetts, 1953)
BUSCANDO MERCY STREET. EL REENCUENTRO CON MI MADRE, ANNE SEXTON. [Searching for Mercy Street: My Journey Back to My Mother, AS, 1994]
Trad. Ainize Salaberri
Navona, 2018 - 528 págs. - Bibl. Urgell
— Albacea de la infelicidad, Tereixa Constenla
— Perturbador retrato de una mujer voluble, imposible y magnética, Michiko Kakutani
— Una vida salvaje junto a Anne Sexton, S. Camarzana
[uff]
«Mi historia como hija y la historia de mi madre como madre comenzó en los suburbios de Boston, en los años 50, cuando me expulsaron de la casa de mi infancia para hacer sitio a alguien más: la enfermedad mental de mi madre, que vivía entre nosotros como la quinta persona en discordia. Con uno, dos y tres años no podía comprender que las experiencias de Anne Sexton con las instituciones mentales, con su locura y con los bajos fondos de su propio inconsciente, se utilizarían algún día para crear una poesía reconocida a nivel mundial. Solo sabía que era pequeña y que estaba sola, que me habían enviado a vivir a casa de unos familiares hasta que su «estado» mejorara; me habían alejado de mi madre en una etapa de la infancia en la que la ansiedad por la separación es crucial incluso en el más protegido y amado de los niños. Esta ruptura en el núcleo de nuestra familia fue el acontecimiento que definió mi infancia, de la misma forma que mi aislamiento fue el acontecimiento que definió su maternidad.
Cómo llegué a estar exiliada se convirtió en una leyenda con muchas versiones, relatadas por varios narradores. Tanto mi madre como mi abuela paterna, Nana, me contaron la historia a medida que fui creciendo; aunque los detalles variaban, el tema principal, repetido una y otra vez, era el siguiente: con tres años había agobiado a mi madre, esa frágil y dependiente mujer de veintiocho años, con mis constantes y demasiado intensas necesidades. Cada vez más abrumada, era incapaz de cuidarme a mí o a mi hermana pequeña, Joy, y había sufrido un brote psicótico en el que las voces de su cabeza hablaban tan alto que no podía escuchar nada más.
Feos ángeles me hablaban. La culpa,
les escuché decir, era mía. Cotilleaban
como brujas verdes en mi cabeza, permitiendo que el destino
se filtrase como un grifo estropeado;
como si el destino hubiese inundado mi vientre y llenado tu cuna,
una vieja deuda que debo asumir.La imagen doble
» (págs. 33-34)
A fourteen-minute video splitted in two parts where we can see Anne Sexton at home reading, talking about poetry and about her family.
miércoles, 30 de marzo de 2022
Wislawa Szymborska: Nada ocurre dos veces
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Nic dwa razy się nie zdarza I dlatego z tej przyczyny Zrodziliśmy się bez wprawy I pomrzemy bez rutyny Choćbyśmy uczniami byli Najtępszymi w szkole świata Nie będziemy repetować Żadnej zimy ani lata Żaden dzień się nie powtórzy Nie ma dwóch podobnych nocy Dwóch tych samych pocałunków Dwóch tych samych spojrzeń w oczy, Wczoraj kiedy twoje imię Ktoś wymówił przy mnie głośno Tak mi było jakby róża Przez otwarte wpadła okno |
Uśmiechnięci, wpół objęci Próbujemy szukać zgody Choć różnimy się od siebie Jak dwie krople czystej wody Żaden dzień się nie powtórzy Nie ma dwóch podobnych nocy Dwóch tych samych pocałunków Dwóch tych samych spojrzeń w oczy, Nic dwa razy się nie zdarza I dlatego z tej przyczyny Zrodziliśmy się bez wprawy I pomrzemy bez rutyny Żaden dzień się nie powtórzy Nie ma dwóch podobnych nocy Dwóch tych samych pocałunków Dwóch tych samych spojrzeń w oczy, nie, nie, nie, nie |
jueves, 19 de agosto de 2021
Ariel, de Sylvia Plath
Sylvia Plath (Boston, 1932 - Londres, 1963)
ARIEL (edición bilingüe)
[Ariel, 1965]
Ilustraciones de Sara Morante
Trad. Jordi Doce
Nórdica, 2020 - 208 págs. - inicio - Bibl. Caudete
— Elegía a la poeta muerta, Aglaia Berlutti
— La extrañeza que soy, Ángel Rupérez
— Una gran heroína clásica, Santos Domínguez
— Sylvia Plath en sus propias palabras, Jordi Doce
[desolador]
Señora Lázaro
Lo he vuelto a hacer. Cada diez años lo consigo: especie de milagro andante, mi piel relumbra como la pantalla de una lámpara nazi, mi pie derecho es un pisapapeles, mi rostro, buena tela de lino judía, sin adornos. Arráncame el pañuelo, oh mi enemigo. ¿Inspiro terror?... ¿La nariz, la cuenca de los ojos, la dentadura completa? Este aliento agrio se esfumará en un día. Pronto, pronto la carne que el sombrío sepulcro se comió estará en mí como en su casa y seré una mujer sonriente. Solo tengo treinta años. Y, como el gato, siete ocasiones para morir. Esta es la Número Tres. Qué desperdicio aniquilar cada década. Qué millón de filamentos. La multitud con sus bolsas de cacahuetes se arremolina para ver cómo me desanudan pies y manos: el gran estriptís. Damas y caballeros: estas son mis manos, mis rodillas. Puedo ser toda piel y huesos, pero sigo siendo la misma, idéntica mujer. La primera vez que ocurrió tenía diez años. Fue un accidente. La segunda vez estaba decidida a llegar hasta el fin y no volver jamás. Me arrullé hasta cerrarme por dentro como una concha de mar. Tuvieron que llamarme y llamarme y quitarme los gusanos uno a uno como perlas pegajosas. Morir es un arte, como todo. Y yo lo hago excepcionalmente bien. Tan bien, que parece un infierno. Tan bien, que parece real. Supongo que cabría hablar de vocación. Es bastante fácil hacerlo en una celda. Es bastante fácil hacerlo y estarse quieto. Es el regreso teatral a plena luz del día al mismo sitio, el mismo rostro, el mismo grito zafio y divertido: “¡Un milagro!” lo que me deja fuera de combate. Hay que pagar por ver mis cicatrices, hay que pagar para escucharme el corazón: de veras que funciona. Y hay que pagar, hay que pagar muchísimo, por un roce, una palabra o una pizca de sangre o un mechón de mi pelo, un jirón de mis ropas. Y bien, herr Doktor, y bien, herr Enemigo. Soy su obra, su objeto más valioso, el bebé de oro puro que se funde en un grito. Doy vueltas y me abraso. No crea que subestimo su gran preocupación. Ceniza, ceniza..., que usted remueve y tantea. Carne, hueso, ahí no queda nada... Una pastilla de jabón, un anillo de bodas, un empaste de oro. Herr Dios, herr Lucifer, cuidado, cuidado. De la ceniza con el cabello rojo me levanto y devoro a los hombres como aire. 23-29 octubre de 1962 |
Lady Lazarus
I have done it again. One year in every ten I manage it— A sort of walking miracle, my skin Bright as a Nazi lampshade, My right foot A paperweight, My face a featureless, fine Jew linen. Peel off the napkin O my enemy. Do I terrify?— The nose, the eye pits, the full set of teeth? The sour breath Will vanish in a day. Soon, soon the flesh The grave cave ate will be At home on me And I a smiling woman. I am only thirty. And like the cat I have nine times to die. This is Number Three. What a trash To annihilate each decade. What a million filaments. The peanut-crunching crowd Shoves in to see Them unwrap me hand and foot— The big strip tease. Gentlemen, ladies These are my hands My knees. I may be skin and bone, Nevertheless, I am the same, identical woman. The first time it happened I was ten. It was an accident. The second time I meant To last it out and not come back at all. I rocked shut As a seashell. They had to call and call And pick the worms off me like sticky pearls. Dying Is an art, like everything else. I do it exceptionally well. I do it so it feels like hell. I do it so it feels real. I guess you could say I’ve a call. It’s easy enough to do it in a cell. It’s easy enough to do it and stay put. It’s the theatrical Comeback in broad day To the same place, the same face, the same brute Amused shout: ‘A miracle!’ That knocks me out. There is a charge For the eyeing of my scars, there is a charge For the hearing of my heart— It really goes. And there is a charge, a very large charge For a word or a touch Or a bit of blood Or a piece of my hair or my clothes. So, so, Herr Doktor. So, Herr Enemy. I am your opus, I am your valuable, The pure gold baby That melts to a shriek. I turn and burn. Do not think I underestimate your great concern. Ash, ash— You poke and stir. Flesh, bone, there is nothing there— A cake of soap, A wedding ring, A gold filling. Herr God, Herr Lucifer Beware Beware. Out of the ash I rise with my red hair And I eat men like air. |
domingo, 18 de julio de 2021
Feria, de Ana Iris Simón
Ana Iris Simón (Campo de Crptana, 1991)
FERIA
Círculo de Tiza, 2020 - 232 págs. - inicio - MAGO
— Manifiesto ideológico (emboscado), Santi (ULAD)
— Ana Iris habla con Alberto Olmos
— Ana Iris habla con Luz Sánchez-Mellado
— Ana Iris habla con Sandra Cañedo
— Carta de JM de Prada
— La escritora roja que enamora a la gente de derechas, Juan Soto Ivars
[enrevesado homenaje a la familia y al pasado]
«Las mariposas monarca recorren cada año cinco mil kilómetros durante su migración. Las nacidas a finales de verano o inicio de otoño son las que migran, pero para cuando llegan a su destino y comienza la migración del año siguiente, varias generaciones han vivido y muerto. Serán sus tataranietos los que realizen el viaje a la inversa, tataranietos monarca que de algún modo conocen el camino de vuelta y siguen las mismas rutas que sus ancestros y en ocasiones vuelven al mismo árbol. Lo que le quería decir a mi padre con esa carta es que si había elegido ir a la universidad para aprender a contar historias era porque él era mi padre, porque él me había enseñado ya a contarlas. "No hay otros mundos, pero sí hay otros ojos", eso dice una canción de El último de la fila que me ponía en el Lada de camino a Criptana y en eso consiste escribir y en ninguna facultad de Periodismo te ponen esa canción de El último de la fila y por eso ninguna facultad de Periodismo tiene mucho sentido.» (págs. 149-150)
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NIRE AITAREN ETXEA Gabriel Aresti, 1963 Nire aitaren etxea defendituko dut. Otsoen kontra, sikatearen kontra, lukurreriaren kontra, justiziaren kontra, defenditu eginen dut nire aitaren etxea. Galduko ditut aziendak, soloak, pinudiak; galduko ditut korrituak, errentak, interesak, baina nire aitaren etxea defendituko dut. Harmak kenduko dizkidate, eta eskuarekin defendituko dut nire aitaren etxea; eskuak ebakiko dizkidate, eta besoarekin defendituko dut nire aitaren etxea; besorik gabe, sorbaldik gabe, bularrik gabe utziko naute, eta arimarekin defendituko dut nire aitaren etxea. Ni hilen naiz, nire arima galduko da, nire askazia galduko da, baina nire aitaren etxeak iraunen du zutik. |
LA CASA DE MI PADRE Gabriel Aresti, 1963 Defenderé la casa de mi padre. Contra los lobos, contra la sequía, contra la usura, contra la justicia, defenderé la casa de mi padre. Perderé los ganados, los huertos, los pinares; perderé los intereses, las rentas, los dividendos, pero defenderé la casa de mi padre. Me quitarán las armas y con las manos defenderé la casa de mi padre; me cortarán las manos y con los brazos defenderé la casa de mi padre; me dejarán sin brazos, sin hombros y sin pechos, y con el alma defenderé la casa de mi padre. Me moriré, se perderá mi alma, se perderá mi prole, pero la casa de mi padre seguirá en pie. (págs. 133-134)
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jueves, 1 de julio de 2021
Tomás Nevinson, de Javier Marías (y Baudelaire)
Javier Marías (Madrid , 1951)
TOMÁS NEVINSON
ALFAGUARA, 2021 - 688 págs. - inicio
— Columna semanal de JM en El País
— Conjeturas y certezas, Fernando Valls
— ¿Queda alguien sin reseñar este libro?
[lo bueno si breve, mejor]
«Centurión vio a Inés Marzan halagada, no tanto como ilusionada porque sin duda era cautelosa y escéptica, se habría llevado más de un chasco en su vida desde temprana edad, hombres curiosos que sólo querrían experimentar la sensación descrita en el famoso poema de Baudelaire de hace ciento sesenta y tantos años, aunque jamás lo hubiera leído ni supiera de su existencia, habrían querido probar eso sin saber nombrarlo, una vez y no más: 'Me habría gustado vivir junto a una joven giganta, como un gato voluptuoso a los pies de una reina. Ver su cuerpo florecer con su alma y crecer libremente en sus terribles juegos. Me habría gustado recorrer a mis anchas sus magníficas formas; trepar por la ladera de sus rodillas enormes, y en verano a veces, cuando los soles malsanos, dormir a la sombra de sus senos indolentemente...'. Algo así dice el poema, sólo que en su francés sublime.» (pág. 235)
LA GÉANTE (Les fleurs du mal)
Charles Baudelaire (1821-1867)
Concevait chaque jour des enfants monstrueux,
J'eusse aimé vivre auprès d'une jeune géante,
Comme aux pieds d'une reine un chat voluptueux.
J'eusse aimé voir son corps fleurir avec son âme
Et grandir librement dans ses terribles jeux;
Deviner si son coeur couve une sombre flamme
Aux humides brouillards qui nagent dans ses yeux;
Parcourir à loisir ses magnifiques formes;
Ramper sur le versant de ses genoux énormes,
Et parfois en été, quand les soleils malsains,
Lasse, la font s'étendre à travers la campagne,
Dormir nonchalamment à l'ombre de ses seins,
Comme un hameau paisible au pied d'une montagne.
miércoles, 14 de abril de 2021
Retrato del artista en 1956, de Jaime Gil de Biedma
Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990)
RETRATO DEL ARTISTA EN 1956
Lumen, 1991 - 210 págs.
- Lumen edita la versión completa, Xavier Moret
- Obituario (con erratas), 9/01/1990
- "El concierto para trompeta de Haydn se ha convertido en favorito."
[un gustazo de relectura (treinta años después)]
«Fue voluntad expresa de Jaime Gil de Biedma que este diario llegara a la imprenta después de su fallecimiento. Las tres partes que lo componen (Las islas de Circe, Informe sobre la administración general en Filipinas y De regreso a Ítaca), no sólo constituyen el relato, inteligente y brillante, de los avatares personales, laborales y creativos experimentados a lo largo de casi un año por el poeta, en plena juventud, sino que ofrecen una visión del mundo, de la literatura y del tiempo social y político en el que le ha tocado vivir, que completa, ilumina y agiganta la lectura de su obra poética. Considerado, pese a la brevedad de su obra, uno de los autores mayores de la poesía española del presente siglo, este diario revela a un prosista excepcional, que pasa magistralmente de la ternura a la crítica, del análisis a la descripción, del relato a la insinuación lírica y de la ironía a la desolación.» (CONTRAPORTADA de 1991)
«Jaime Gil de Biedma nació en 1929, en Barcelona, ciudad en la que residió de forma permanente (salvo los paréntesis de largas temporadas en La Nava de la Asunción y en Manila, debido al cargo que ocupaba en la Compañía General de Tabacos de Filipinas), se licenció en Derecho en 1951 y murió en Barcelona enero de 1990. Sus primeros poemas aparecieron en 1953, con el título Según sentencia del tiempo. Siguieron Compañeros de viaje (Barcelona, 1959), En favor de Venus (Barcelona, 1965), Moralidades (México, 1966) y Poemas póstumos (Madrid 1968). En 1975 reunió por primera vez su poesía completa bajo el titulo Las personas del verbo (Barral editores), reeditado por Seix Barral en 1982, por Editorial Lumen, en 1998, con algunos poemas inéditos y un prólogo de Carme Riera. En 1960 publicó Cántico: El mundo y la poesía de Jorge Guillen, libro que, junto a sus restantes incursiones ensayísticas, se incluye en El pie de la letra. Ensayos 1955-1979 (Barcelona, 1980) y, en 1974, Diario del artista seriamente enfermo, que constituye, con modificaciones, la tercera parte de Retrato del artista en 1956.» (SOLAPA de 1991)
| DE AHORA EN ADELANTE | ||
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Como después de un sueño, no acertaría a decir en qué instante sucedió. Llamaban. Algo, ya comenzado, no admitía espera. Me sentí extraño al principio, lo reconozco -tantos años que pasaron igual que si en la luna... Decir exactamente qué buscaba, mi esperanza cuál fue, no me es posible decirlo ahora, porque en un instante determinado todo vaciló: llamaban. Y me sentí cercano. Un poco de aire libre, algo tan natural como un rumor crece si se le escucha de repente. |
Pero ya desde ahora siempre será lo mismo. Porque de pronto el tiempo se ha colmado y no da para más. Cada mañana trae, como dice Auden, verbos irregulares que es preciso aprender, o decisiones penosas y que aguardan examen. Todavía hay quien cuenta conmigo. Amigos míos, o mejor: compañeros, necesitan, quieren lo mismo que yo quiero y me quieren a mí también, igual que yo me quiero. Así que apenas puedo recordar qué fue de varios años de mi vida, o adónde iba cuando desperté y no me encontré solo. | |
miércoles, 17 de febrero de 2021
Joan Margarit (1938-2021)
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La llibertat (és una llibreria)
La llibertat és la raó de viure, |
Els ulls del retrovisor
Ja estem acostumats els dos, Joana, |
lunes, 7 de septiembre de 2020
Conversaciones sobre la escritura, de Ursula K. Le Guin
Ursula K. Le Guin (Berkeley, 1929 - Portland, 2018)
CONVERSACIONES SOBRE LA ESCRITURA
CON DAVID NAIMON
[Conversations on Writing, 2018]
Trad. Núria Molines Galarza
Alpha Decay, 2020 - 104 págs. - fragmento
- Una escritora más allá de la (ciencia) ficción, A. Seoane
[mucha Ursula]
«David Naimon: ¿Puedes hablarme un poco de cómo crees que compensa o no el uso de elegir el pasado o el presente? Has comentado en alguna ocasión que elpasado permite ir hacia delate y hacia atrás en el tiempo con mayor facilidad, que imita mejor la manera que tiene de funcionar la cabeza y la memoria.
Ursula K. Le Guin: Y va especialmente de la mano con contar una gran historia, un relato con profundidad real, pero es complicado. Sin duda, el presente tiene usos en los que es maravilloso, pero en estos últimos tiempos se ha usado a ciegas, como si fuera la única manera de contar una historia -es un recurso habitual de escritores noveles que no han leído demasiado-. Bueno, yo creo que es una buena manera de contar algunas historias, pero no todas. Es inherentemente limitante. Yo lo llamo el foco de contraluz. Ves una luz justo delante y todo lo demás está a oscuras. Es estupendo para crear suspense, historias muy dramáticas o para estilos de escritura que van muy directos al grano, pero si quieres contar una historia grande y larga, como en los libros de Elena Ferrante o The Last Hundred Years, de Jane Smiley, que avanza año tras año desde 1920 a 2020, ahí el presente lo estropearía todo. Presuponer que el presente es literalmente el "ahora" y que los tiempos pasados son literalmente remotos es de lo más ingenuo.» (pág. 31)
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«DN: En Steering The Craft incluyes ejercicios al final de cada capítulo. ¿Tienes alguno preferido? ¿Alguno que suela resultar particularmente útil o difícil?
UKL: Como comento en el libro, el de "Castidad" fue uno que me inventé cuando tenía catorce años, cuando me di cuenta de que mis primeros esbozos de escritura no es que fuesen floridos, pero sí que tenían demasiadas palabras, demasiados adjetivos y adverbios. Así que intenté escribir una página entera de prosa sin adjetivos ni adverbios. Es complicado, porque hasta palabras tan básicas como "solo" o "entonces" son adverbiales, así que a veces no es posible eliminarlas todas. Pero seguro que puedes quitar todos los adverbios acabados en "-mente" y los adjetivos pomposos. Al final el resultado es un texto en prosa muy casto y muy llano. Y como has puesto todas tus energías en los verbos y en los sustantivos, es más fuerte y más rico. "Castidad" es un ejercicio que he usado en casi todos los talleres que he impartido. ¡Y la gente lo odia! Pero no tanto como el último ejercicio, "Una tarea terrible", en que te toca coger un texto tuyo y reducirlo a la mitad, decir lo mismo pero con la mitad de las palabras.» (pág. 39-40)
miércoles, 12 de febrero de 2020
No entres dócilmente en esa noche quieta, de Ricardo Menéndez Salmón (y Dylan Thomas)
Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971)
NO ENTRES DÓCILMENTE EN ESA NOCHE QUIETA
Seix Barral, 2020 - 192 págs. - inicio
— En el nombre del padre, Nadal Suau
[ni sí ni no]
«Y por eso he escrito así mismo que los últimos años de la vida de mi padre me enseñaron a comprender la importancia capital de la bondad. La bondad es más provechosa que la verdad. Un hombre que hace el bien es mas necesario que uno que persigue la verdad. La edad me ha hecho desconfiar de la verdad, por excluyente y dogmática, y me ha hecho abrazar la bondad, por frágil y escasa. No me interesan demasiado las personas que hablan en nombre de la verdad, ni siquiera cuando esa verdad apela a mis convicciones más íntimas.En cambio me conmueven las personas capaces de ejecutar la bondad. La novela* en mi opinión más extraordinaria escrita en España durante la segunda mitad del siglo pasado lo expresó con la rotundidad de un apotegma: "El mayor misterio no reside en la existencia del mal, sino en la del bien".» (págs. 144)
* Miguel Espinosa, Escuela de Mandarines, Los Libros de la Frontera, Barcelona, 1974, p. 524. (Ejercicio de brutalismo literario.)
DO NOT GO GENTLE INTO THAT GOOD NIGHT, Dylan Thomas (Gales, 1914-1953) |
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Dylan Thomas reads his poem. Do not go gentle into that good night, Old age should burn and rave at close of day; Rage, rage against the dying of the light. Though wise men at their end know dark is right, Because their words had forked no lightning they Do not go gentle into that good night. Good men, the last wave by, crying how bright Their frail deeds might have danced in a green bay, Rage, rage against the dying of the light. Wild men who caught and sang the sun in flight, And learn, too late, they grieved it on its way, Do not go gentle into that good night. Grave men, near death, who see with blinding sight Blind eyes could blaze like meteors and be gay, Rage, rage against the dying of the light. And you, my father, there on the sad height, Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray. Do not go gentle into that good night. Rage, rage against the dying of the light. |
No entres dócilmente en esa noche quieta. La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día; Rabia, rabia, contra la agonía de la luz. Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa, porque sus palabras no ensartaron relámpagos no entran dócilmente en esa noche quieta. Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde rabian, rabian contra la agonía de la luz. Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino no entran dócilmente en esa noche quieta. Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros rabian, rabian contra la agonía de la luz. Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas. No entres dócilmente en esa noche quieta. Rabia, rabia contra la agonía de la luz. (Trad. Elizabeth Azcona Cranwell) |
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lunes, 3 de febrero de 2020
Del desig, de Joan Ferraté
Joan Ferraté (Reus, 1924 - Barcelona, 2003)
DEL DESIG
TRES DIARIS
Clarícies de Jordi Cornudella
Empúries, 2018 - 136 pàgs.
— JF, el franctirador tímid, Javier Cercas
— Bellesa i desig, segons JF, Salvador Oliva
— El deseo de Joan Ferraté, Martí Sales
— Hi ha pocs llibres amb un tractament tan honest del que un pensa sobre els homes, les dones i el sexe, Jordi Llovet
[colpidor]
Dilluns, 2.03.70«Cos estimat, el fonament
del nostre amor és el desig que vetlla
i violentament se satisfà
en el goig, cada nit, que potser és la darrera
i que rapinyo, ple de la por de l'endemà.
Petit cos tendre i dolç, no tinc espera:
és vell el meu enyor del front color d'ametlla
i buit de pensament
i els ulls vagarosos i grisos
i la boca goluda, que el bes torna innocent,
i el cor i les espatlles, carícia de la ma,
i d'un pit com és ara el teu, on els països
que m'entreté de visitar tenen port i frontera.
Obre les cames, dòcil, i deixa'm que contempli
ens cal encara, de primer,
saludar, humils, amb un petó
el zenit d'aquest horitzó,
per conjurar el despit i la malastrugança.
I torno cap a tu, cos ardent i submís;
te m'abraço als turmells, ressegueixo les cames,
i arribo, cos amunt, fins al somrís
incert, gairebé absent, que ofego amb els meus llavis,
i, cos avall, devasto el paradís.
Oh, desig que se satisfà!
No tinguis pressa, amor, fes-lo durar.
Cos saciat, hem estat savis,
tots dos, i el nostre goig és infinit:
endinsem-nos, feliços, en la nit.» (págs. 71-72)
jueves, 7 de noviembre de 2019
La peor parte, de Fernando Savater (y la mejor de Auden)
Fernando Savater (San Sebastián, 1947)
LA PEOR PARTE
Memorias de amor
Ariel, 2019 - 264 págs. - inicio
[infumable]
| Parad los relojes, W.H. Auden, trad. Javier Calvo | |
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Stop all the clocks, cut off the telephone, Prevent the dog from barking with a juicy bone, Silence the pianos and with muffled drum Bring out the coffin, let the mourners come. Let aeroplanes circle moaning overhead Scribbling on the sky the message He Is Dead, Put crepe bows round the white necks of the public doves, Let the traffic policemen wear black cotton gloves. He was my North, my South, my East and West, My working week and my Sunday rest, My noon, my midnight, my talk, my song; I thought that love would last for ever: I was wrong. The stars are not wanted now: put out every one; Pack up the moon and dismantle the sun; Pour away the ocean and sweep up the wood. For nothing now can ever come to any good. |
Parad los relojes y desconectad el teléfono, dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre, haced callar a los pianos, tocad tambores con sordina, sacad el ataúd y llamad a las plañideras. Que los aviones den vueltas en señal de luto y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”, ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras, que los agentes de tráfico lleven guantes negros de algodón. Él era mi norte y mi sur, mi este y mi oeste, mi semana de trabajo y mi descanso dominical, mi día y mi noche, mi charla y mi música. Pensé que el amor era eterno; estaba equivocado. Ya no hacen falta estrellas: quitadlas todas, guardad la luna y desmontad el sol, tirad el mar por el desagüe y podad los bosques, porque ahora ya nada puede tener utilidad. |
lunes, 4 de febrero de 2019
Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou
Maya Angelou (EEUU, 1928-2014)
YO SÉ POR QUÉ CANTA EL PAJARO ENJAULADO
[I Know Why the Caged Bird Sings, 1969]
Trad. Carlos Manzano
Libros del Asteroide, 2016 - 352 págs. - inicio -
Bibl. Clarà
[lúcido y fascinante]
«Recuerdo no haber creído nunca que los blancos fueran de verdad reales.
Muchas mujeres que trabajaban en sus cocinas compraban en nuestra tienda y, cuando llevaban de regreso a la ciudad la ropa limpia después de la colada, con frecuencia posaban sus enormes cestos en nuestro porche y mostraban lo bien que planchaban o lo ricas y opulentas que eran las prendas de sus patrones.
Yo echaba un vistazo a los artículos que no exhibían. Sabía, por ejemplo, que los hombres blancos llevaban calzoncillos, como el tío Willie, y que tenían una abertura para sacarse la ‘cosa’ y orinar y que los pechos de las mujeres blancas no iban, como algunos decían, incorporados a sus vestidos, porque había visto sus sostenes en los cestos, pero no podía hacerme a la idea de que se tratara de personas.
Personas eran quienes vivían en mi sector de la ciudad. No todos me gustaban —de hecho, ninguno de ellos demasiado— pero eran personas. A esos otros, los extraños seres pálidos que vivían en su ajeno sinvivir, no se los consideraba personas. Eran blancos.» (págs. 38-39)
«Era horrible ser negra y no poder controlar mi propia vida. Era cruel ser joven y estar ya adiestrada para permanecer sentada y escuchar en silencio las acusaciones contra mi color sin tener oportunidad de defenderme. Deberíamos estar todos muertos. Pensé que me habría gustado vernos a todos muertos, unos encima de los otros: una pirámide de carne en la que los blancos formaran la base más ancha y después los indios con sus absurdos tomahawks, tipis, wigwams y tratados y los negros con sus fregonas, recetas, sacos de algodón y espirituales saliéndoles por la boca. Los niños holandeses deberían haber tropezado todos con sus zuecos de madera y haberse roto la crisma. Los franceses deberían haberse asfixiado con la adquisición de Luisiana (1803), mientras los gusanos de seda se hubiesen comido a todos los chinos con sus estúpidas coletas. Como especie, éramos una abominación: todos nosotros.» (págs. 220-221)
viernes, 11 de enero de 2019
El Claudio de cada uno
Guárdame en tiEntonces guárdame en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo quede algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que se nos fue la vida entre los dedos
guárdame todavía en ti, tenme en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende
Raúl Zurita
- Claudio the López
- Barcelona y él, Ángeles González-Sinde
- Apuntes para una teoría de este editor, Rodrigo Fresán
- La columna que Claudio López Lamadrid rechazaría, Sergio del Molino
- El Claudio de Luna, Manuel, Elvira, Mercedes y Emiliano
- La última ciudad de Claudio López Lamadrid, Jeremías Gamboa
- Salve, amigo, Félix de Azúa
- Claudio López Lamadrid, el editor que se atrevió con América, Juan Cruz
- Casco, niño, moto, Miguel Aguilar
- El método López Lamadrid para triunfar en la edición, Elena Hevia
- Selfinskis con Claudio López Lamadrid, Daniel Mordzinski
- Claudio, Leila Guerriero
- El Claudio de La Central
- Él, Claudio, Daniel Fernández
- Un perfeccionista, Patricio Pron
- La biblioteca de Claudio, Xavi Ayén
- La literatura es una forma de resistencia, Pablo Raphael
- Nuestro hermano mayor, Rafael Gumucio
- “Se nos va Toti…”, Carles Geli
- Cuando un editor se va, Lorenzo Silva
- Muerte de un editor, Manuel Rodríguez Rivero
- Dios no tiene reloj, Jospe Maria Cortés
- Por Claudio, Andreu Jaume
- L'editor que tothom admirava, Laura Serra
- Claudio López Lamadrid y el espíritu generacional, Sergio Vila-Sanjuán
- Claudio retratado por sus "carnales", Elena Hevia
- "Si los editores nos moviésemos por codicia...", Rubén Díaz
- Entrevista en continuidaddeloslibros.com, Violeta Serrano
- Sencillamente, un editor, Laura Revuelta
- Homenaje a Claudio en el Hay Festival de Colombia
- A mi amigo Claudio López, el roto
- Claudio López contra la tragedia, Javier Cercas
- ¿De qué hablamos cuando hablamos de edición?, Ignacio y Claudio
- La cáscara y el grano, Marta Rebón
- Claudio habría sonreído, Jesús Ruiz Mantilla
- Pilar Reyes continuará
jueves, 18 de octubre de 2018
Per tenir casa cal guanyar la guerra, de Joan Margarit
Joan Margarit (Sanaüja, 1938)
PER TENIR CASA CAL GUANYAR LA GUERRA
Infància, adolescència, primera joventut
Proa, 2018 - 296 pàgs. - inici - Bibl. Urgell
— Viatge als orígens del poeta i de l’arquitecte, JJ Isern
— Poemas para leer y escuchar
— Cinco poemas en castellano
[vida y poesía]
«Quan ja no els ho podia preguntar al pare i a la mare perquè eren morts, van començar a sorgir les preguntes sense resposta. Tota gran tragèdia té alguna cosa de malefici. De mal averany. El cert és que la meva infància transcorrerà sota un gran paraigua negre de violència i mort. Ara, quan ja em queda poc per escriure, tinc el convenciment d'haver-ho fet condicionat sobretot per la Guerra Civil i la tètrica quietud dels anys de repressió. També per la manera com em van cuidar i educar el pare i la mare, absolutament terroritzats.
La meva poesia té la certitud que sobre les vides gairebé sempre actua algun fatídic moviment del destí. Un sentit tràgic de l'existència que ve de molt petit. No recordo la primera vegada que vaig llegir Shakespeare i els tràgics grecs. Tinc l'absurda sensació que no va existir. Mai no vaig sentir-los com un descobriment perquè sempre van deixar-me una sensació de dejà-vu. Perquè em va emmotllar la tragèdia d'una guerra cruel i fratricida que continua exercint la seva força sobre la vida i la política d'aquest país, es digui Espanya o Catalunya.» (pàg. 49)
lunes, 9 de julio de 2018
Abierta y aireada
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Quan la llum pujada des del fons del mar a llevant comença just a tremolar, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Quan per la muntanya que tanca el ponent el falcó s'enduia la claror del cel, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Mentre bleixa l'aire malalt de la nit i boques de fosca fressen als camins, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Quan la pluja porta l'olor de la pols de les fulles aspres del llunyans alocs, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Quan el vent es parla en la solitud dels meus morts que riuen d'estar sempre junts, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. |
Mentre m'envelleixo en el llarg esforç de passar la rella damunt els records, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Quan l'estiu ajaça per tot l'adormit camp l'ample silenci que estenen els grills, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Mentre comprenien savis dits de cec com l'hivern despulla la son dels sarments, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. Quan la desbocada força dels cavalls de l'aiguat de sobte baixa pels rials, he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra. |
DESDICHA (postdata de 2008):
“No me fío de los nacionalismos ni de sus banderas, no me fío de los himnos, ni de la historia oficial, ni de sus monumentos, ni de su mística patriotera; me parecen formas larvadas de racismo, petulancia y desdicha. En su nombre se dicen sandeces, cuando no se cometen atrocidades.”miércoles, 10 de enero de 2018
Asimetría, de Adam Zagajewski
Adam Zagajewski (Leópolis, Ucrania, 1945 - Cracovia, Polonia, 2021)
ASIMETRIA
[Asymetria, ¿?]
Trad. Xavier Farré
Acantilado, 2017 - 80 págs. - inicio
— Discurso entrega PPA2017
— Más poemas
[la poesía es un arma cargada de presente]
VERANO DEL 95
«Fue aquel verano en el Mediterráneo, ¿lo recuerdas?,
cerca de Toulon, un verano seco, fascinado de sí mismo,
que hablaba en un dialecto difícil de captar,
y sólo entendíamos retazos de palabras saladas,
un verano de una luz sesgada de la tarde, de pálidas
manchas nocturnas de las estrellas, cuando amainaba
el bullicio de innumerables conversaciones insignificantes
y el silencio esperaba a que se oyera un pájaro soñoliento,
un verano en la explosión diaria del mediodía, cuando incluso
las cigarras desfallecían, un verano cuando el agua azul
se abría hospitalaria, tan hospitalaria que olvidamos
por completo las ánforas que descansaban
en el fondo del mar hacia miles de años, en la oscuridad,
en soledad; fue aquel verano, ¿lo recuerdas?
cuando reían las hojas siempre verdes del ligustro,
fue en julio cuando nos hicimos amigos
de aquel gato negro tan joven,
que nos pareció tan inteligente,
fue el mismo verano cuando en Srebrenica
mataban a hombres y a muchachos;
y allí se sucedían innumerables disparos secos
y seguramente también un calor sofocante y polvo,
y las cigarras estaban muertas de miedo.» (pág. 14)
jueves, 8 de septiembre de 2016
Del otro lado
la idea melancólica me arrastra
hacia las épocas de la mano izquierda.
¡Los pájaros sólo para llorar se posan!
Lo espantoso es que moriréis a trocitos
en el mal lugar de la vida,
la cabeza en las manos, sin objeto.
Tomad un vaso de color,
poned tres gotas de frío,
y tendréis el perfume de después.
No os sintáis agradecidos con nadie:
los que sobreviven son los asesinos.
La muerte es la prolongación horizontal
de un sueño ficticio,
puesto que la vida no es demostrable.
DEL OTRO LADO
Francis Picabia (París, 1879-1953)
Selección y traducción de Mauro Armiño
Colección Visor, 1972]






















