domingo, 11 de mayo de 2008

Yo nunca nada escribí, ni nadie nunca amó

Sin saber quien era Paco Azorín, el otro día asistí a la conferencia “Shakespeare nació aquí” que pronunció en Yecla. Paco, que habló de su innata pasión por el teatro, de su adolescente descubrimiento de El sueño de una noche de verano y de su indestructible amor por la obra de Shakespeare, que le llevó en 2003 a crear el Festival Shakespeare, acabó sus palabras explicando las dificultades que tiene la traducción al castellano de la métrica shakespeariana y leyéndonos el Soneto 116:
Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments. Love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove.
O no! it is an ever-fixed mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth's unknown, although his height be taken.
Love's not Time's fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle's compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
If this be error and upon me proved,
I never writ, nor no man ever loved.


Déjame que el enlace de dos almas fieles
No admita impedimentos. No es amor el amor
Que cambia cuando un cambio encuentra,
O flaquea cuando el que parte se aleja.
¡Oh, no! Es un faro siempre en pie,
Que ve pasar las tempestades y nunca es derribado;
Es la estrella para todo barco sin rumbo,
De valor incalculable, aunque se mida su altura.
El amor no es juguete del tiempo, aunque el carmín de labios y mejillas
caiga bajo el golpe de su guadaña;
El amor no varía con sus breves horas y semanas,
Sino que todo lo soporta hasta en el borde del abismo.
Si esto es erróneo y se me puede probar,
yo nunca he escrito, ni ningún hombre ha amado.

Al volver a casa, y cuando aun no me había repuesto del contagioso entusiasmo de Paco por Shakespeare, descubro estas palabras en el estupendo libro Jaime Gil de Biedma. Conversaciones que estaba leyendo:
  • “Tanto Gabriel Ferrater como yo hacíamos el mismo ejercicio cuando no estábamos seguros de un pasaje de un poema: lo traducíamos al inglés. Y hacíamos eso porque el inglés no admite relleno. Aunque en castellano pasara, traducido al inglés se veía conspicuamente la parte de relleno. Y aún hay otro problema del idioma: la escasez de palabras monosilábicas. El castellano es un idioma largo. Pruebe a traducir un soneto del inglés: en castellano necesitará cuatro versos más, precisamente porque es muy pobre en monosílabos.”
  • “Es el problema de las silabas. Para traducir un soneto de Shakespeare […] hacen falta en castellano, por lo menos, tres versos más. La ventaja del inglés sobre el castellano, en poesía, es que tú, si tú quieres, cargando la mano en las palabras de origen latino y griego, que son muchas, puedes conseguir un efecto sonoro y acentual algo parecido al del castellano, pero no hay manera alguna de gimnasia que te haga conseguir un efecto sonoro en castellano parecido al del inglés.”
  • “Por lo que respecta a la bondad del catalán para traducir del inglés, hay un libro de Carlos P. Otero, que se titula Letras, donde compara el mayor éxito o fracaso de las traducciones de textos ingleses a lenguas romances y se ve cómo las traducciones al catalán del inglés son las que, generalmente, funcionan mejor. Entre otras cosas, por un problema de cantidad, o sea, que el texto catalán puede ser tan sintáctico como el inglés, cosa que nunca se da en castellano, francés o italiano.”
A la unió de dues ànimes lleials
no admeto impediments. L’amor no és amor
si sofreix canvis amb els canvis temporals,
si, mancat de favors es vincla al desfavor.
Ah, no: l’amor és com el sempre immòbil far
que mira les tempestes i mai no es desfigura.
De cada barca errant és l’estrella polar
d’insondable valor i sondejada altura.
L’amor no és la joguina del temps, ni que l’esclat
de rostre i llavis mori sota la seva falç.
No s’altera l’amor amb la fugacitat
sinó que sobreviu fins els dies finals.
I si això és un error i em pot ser demostrat,
jo no he escrit mai, ni mai cap home no ha estimat.

8 comentarios:

Elena dijo...

Del Soneto 116 hay muchas y muy diferentes traducciones en la red (y he de confesar que he hecho con trozos de cada una de ellas mi Frankenstein particular). En cambio, en catalán solamente he encontrado esta maravillosa versión de Salvador Oliva.

William dijo...

I passed my existence between the Dark Lady and the Lord of my Love.

Oli dijo...

Yo conocía a Paco Azorín de mis tiempos del Teatro Universitario. Me alegro de que le vaya bien (o eso parece).


OLI I7O

Andrés dijo...

Elena, es sencillamente in.te.re.san.tí.si.mo; quizás debamos también preguntarnos si ésta no es también la razón por la cual la emoción de ver teatro en inglés (WSh, sin ir más lejos) es tan similar a verlo en catalán (Chéjov o el mismo WSh traducido), cosa que siempre me ha sorprendido y nunca he logrado dilucidar sus causas. A.pa.sio.nan.te. Abrazos fuertes, Am

Elena dijo...

Andrés, ver (y sobre todo entender) las obras de WSh en inglés son palabras muy mayores para mí. Pero, desde luego, todos los estudios comparativos entre distintos idiomas son fascinantes. Y la traducción al catalán de Salvador Oliva del Soneto 116 es redonda y sensacional, lejísimos de las 4 o 5 que encontré en castellano, ninguna de las cuales me satisfacía del todo.

Pablo, dale las gracias a Staboli por atender todas mis peticiones de forma tan genial y sin pedir nada a cambio ;)

[Acabo de volver de unos relajantes y desconectados días pirenaicos.]

Andrés dijo...

Descuida Elena,

yo tampoco entiendo nada cuando veo a WSh en inglés; pero las dos o tres ocasiones en que lo he podido hacer (National Theatre, cuando vivía en Londres) es una delicia para los oídos, y siempre te quedas con algo. Digo yo, ¿no es excelente teatro aquél que te encanta cuando no entiendes 2/3 de lo que dicen los actores? Abrazos, Am

Elena dijo...

Sí, Andrés, cuando algo (*) te emociona no importa no entenderlo con la razón.

(*) Teatro, libro, cine, música, danza, cuadro, escultura, edificio, paisaje, momento, cualquier cosa. Incluso un sueño o una ecuación.

Superwoman dijo...

El tema es interesantisimo; para mi que vivo en un Babel continuo, incluso apasionante...
Creo que el mayor fracaso en las traducciones surge de querer mantener una literalidad que no tiene nada que ver con la fidelidad al original... De todos modos cada idioma tiene su propia cadencia, su propia musica interna. Los traductores buenos son como los artesanos, lo que producen es realmente una obra de arte.

Creo que los actores de teatro ingleses hacen lo que no hacen los españoles: pisar muuuuchas, muchas tablas. Ahora cualquier hija de famosillo dice ser actriz. Creo que eso da una gran diferencia de bagaje y por eso el teatro impresiona mas (aunque no lo entiendas). Recuerdo haber ido a ver a la maravillosa Amparo Rivelles en Madrid, en una obra con gente mucho mas joven que ella y el comentario de Superman (que para este tipo de cosas es muy simple) fue que ella se comia a los demas actores del escenario.