miércoles, 29 de enero de 2020

Maelstrom, de Sigrid Rausing

Sigrid Rausing (Lund, Suecia, 1962)
MAELSTROM
[Mayhem, 2017]
Trad. Antonia Martín Martín
LITERATURA RANDOM HOUSE, 2019 - 208 págs. - inicio
· Sigrid en Granta
· La culpa asociada al estatus
· La tragedia de los Rausing
· Familia, drogas y sobredosis
[reordenando la historia]
«Este es un relato sobre el ser testigo de la drogadicción. En algunos aspectos es una historia corriente: dos personas, Hans y Eva, mi hermano y su esposa, se conocieron en un centro de desintoxicación, se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos y recayeron. Él sobrevivió; ella no. Los relatos sobre la drogadicción son idénticos en todo el mundo; no deja de ser curioso que el curso previsible de la enfermedad y de la rehabilitación borre la individualidad de los toxicómanos.
    En nuestro caso la historia fue distinta en parte porque llegó a ser del dominio público. Presenciar el declive físico y mental, aparentemente voluntario, de seres queridos provoca un dolor indecible. En ese contexto, da igual que la historia sea o no sea pública: la tristeza y la angustia son tan abrumadoras que los titulares traen sin cuidado. Aun así, nadie desea que los medios de comunicación se apropien del relato de su vida.
    Bastaría esa razón para escribir un libro. Por otra parte, siempre había dado por sentado que los acontecimientos dramáticos traerían consigo un relato, acompañado de una conclusión, que guardaríamos en el archivo familiar. La historia sería contada, probablemente por los abogados; se revelarían los datos, y las generaciones futuras de la familia conocerían lo ocurrido.
    Sin embargo, resultó que nadie reunía los datos. No había cronología ni un relato familiar coherente. Y, no obstante, la drogadicción de Hans y Eva fue lo peor que nos había sucedido. Nos arrastró al infierno de la tristeza muda y a cámara lenta, al reino de los ataques de nervios repentinos y los desvaríos inexplicables. Nos llevó a discusiones inquietantes; a complicados intercambios de correos electrónicos que nos ocuparon mucho tiempo; a infinidad de dictámenes y conversaciones; Sigrid Rausing a contactos con psiquiatras, psicoterapeutas y expertos en adicciones de todo tipo. Me indujo a reflexionar a fondo sobre la naturaleza de la familia y los límites de nuestra responsabilidad respecto a los demás; sobre quiénes éramos y en quiénes nos habíamos convertido.» (págs. 12-13)

viernes, 24 de enero de 2020

Drácula (y nosotras) en Madrid

DRÁCULA. BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA

«En esta historia, Drácula está en su castillo de Transilvania en 1897, pero también en 1462, en la antigua Valaquia, enamorado de una princesa tristemente emparedada; pero también, en Londres, en 1898, fascinado por Mina y enfrentado al profesor Van Helsing; pero también, en Madrid, en 2020, convertido en estrella de rock.»

  • Autores: Bram Stoker y Ramón Paso
  • Reparto: Jacobo Dicenta, Ana Azorín, Juan Carlos Talavera, Inés Kerzan, Ángela Peirat, Jordi Millán, David DeGea, Ainhoa Quintana, Lorena de Orte, Guillermo López-Acosta, Laura de la Isla
  • Dirección: Ramón Paso
  • Ayudantes de dirección: Blanca Azorín y Ainhoa Quintana
  • Diseño gráfico: Ana Azorín
  • Producción ejecutiva: PasoAzorín Teatro
  • Teatro Fernán Gómez (Centro Cultural de la Villa)
  • Fechas: del 9 de enero al 9 de febrero de 2020 / de martes a sábados, 20:00 h. / domingos, 19:00 h. / duración: 120 minutos.


El vampiro y la subversión ()
(Javier Villán, Metrópoli de El Mundo, 17/01/2020)


miércoles, 22 de enero de 2020

Testimonios tangibles, de Nora Catelli

Nora Catelli (Rosario, Argentina, 1946)
TESTIMONIOS TANGIBLES:
PASIÓN Y EXTINCIÓN DE LA LECTURA EN LA NARRATIVA MODERNA
Anagrama, 2001 - 212 págs.
· XXIX Premio Anagrama de Ensayo
· Artículos de Nora en El País
· Anna Maria entrevista a Nora
· Nora me llevó a Raquel
[o el placer de oír hablar de literatura]
«Hay cuatro relatos de origen de la modernidad cuya existencia es innegable, clamorosa. Uno, fabricado por los sueños científicos del doctor Frankestein, se encarna en el monstruo, que se convierte en devoto de Goethe; el segundo es el vampiro Dracula, decadente lector del cuerpo de los vivos, que goza de una sexualidad que todo lo penetra y difunde, borrando las fronteras entre la vida y la muerte; el tercero es el doctor Jekyll, que con su saber da origen, dentro de sí mismo, a mister Hyde; y cuyo resultado es el hombre corriente de dos caras, sumiso y violento, antagonista y expresión de la multitud del siglo XIX; el cuarto es el que trata de la mujer fatal, Carmen, la analfabeta que habla en caló y que exhibe una feminidad amenazante.
    Existe un quinto relato de origen de la modernidad: el de la nueva mujer lectora. Y Villete (1853), de Charlotte Brönte, es la novela donde cristaliza esa figura. Una novela extraña, de muchos estratos: cuadro de costumbres de una ciudad católica descrita por una mujer protestante, novela autobiográfica, discurso sobre la conquista del planeta por los imperios británico y francés, teoría sobre las mujeres y su acceso a la lectura, y, por último, esquema de psicología femenina, a la manera de esas fenomenologías de la conducta individual que sin duda son las grandes novelas del periodo. Villete es todo eso, y es, al mismo tiempo, una refutación controlada del folletín, en la que disputa a ese género gigantesco el dominio sobre los mecanismos de la ficción. Jane Eyre, Nora Catelli la novela más conocida de Bronte, es, hasta cierto punto, un folletín y, también hasta cierto punto, una rendición a algunos de sus recursos más persuasivos, mientras que Villete abandona los fastos melodramáticos y góticos de Jane Eyre y, al mismo tiempo, propone otros.» (págs. 83-84)

viernes, 17 de enero de 2020

Lo esencial, de Miguel Milá

Miguel Milá (Barcelona, 1931)
LO ESENCIAL
EL DISEÑO Y OTRAS COSAS DE LA VIDA
Edición y epílogo de Anatxu Zabalbeascoa
Lumen, 2019 - págs. - inicio
· Lo útil no tiene por qué ser feo
· Una lámpara está más tiempo apagada que
encendida

· Miguel Milá, diseñador industrial e interiorista
[elemental, querido Miguel]
«Diseño familiar Siempre he pensado que mi diseño ha sido, es, familiar y de andar por casa. Lo primero, porque toda la vida he diseñado lo que he necesitado o lo que alguien de mi familia o algún amigo me ha planteado como problema que había que solucionar. Es decir, casi todos mis diseños han sido autoencargos. No es que me los haya encargado yo a mí mismo, es que se me han ocurrido y los he hecho. Por eso digo que siempre estoy diseñando, absolutamente siempre. Yo voy por la calle y pienso: "eso yo no lo habría hecho así". Lo segundo, lo de que mi diseño sea de andar por casa, es porque muchas de esas necesidades que yo detecto estaban en una casa, eran cuestiones domésticas, de convivencia. Y a veces la solución también estaba en la propia casa. Cuando yo era pequeño me quedaba extasiado mirando a la costurera que trabajaba en nuestra casa. Mi hijo Juan describió una vez aquel éxtasis ante el trabajo manual como una especie sensorial de empatía. No solo me fascinaban las costureras, también disfrutaba observando a las personas que empaquetaban en las tiendas, la gente que sabe envolver bien un regalo. Plegar, pegar, atar, adornar, todo junto es una coreografía de gran economía de medios. Todos estos recuerdos cotidianos tienen mucho que ver con mi trabajo. Es vida cotidiana en un peldaño más alto. Lo ingenioso y lo bien hecho siempre me han apasionado.
    Lo bien hecho no tiene solo un sentido moral. Para mi lo bien hecho es también lo bien ejecutado. Tiene que ver con la competencia y a la vez con el pundonor, con la responsabilidad y hasta con el talento. Revela mucho. Y disfruto viéndolo. Me fascina. Yo creo que lo cotidiano bien hecho trasciende.» (págs. 27-28)


Santa & Cole: Vídeo del 50 aniversario de la lámpara TMC de Miguel Milá.

martes, 14 de enero de 2020

Chroma, Derek Jarman

Derek Jarman (Londres, 1942-1994)
CHROMA
UN LIBRO DE COLOR
Edición de Hugo Salas
Caja Negra, 2017 - 248 págs. - fragmento
· El jardín de Derek
· Jarman en La edad de oro
[conmovedor]
«Te envío una carta, querido lector, dentro de un sobre italiano rojo que deposito en el pequeño buzón rojo al final de mi jardín, y veo cómo el cartero pasa a recogerla a las cuatro p. m. en su furgoneta roja. En Italia, los sobres de negocios siempre son rojos. Dicen URGENTE. Nuestros sobres marrones pasan inadvertidos.

Me faltó tiempo para escribir este libro. Si he pasado por alto algo que consideres precioso, escríbelo al margen. Yo lleno mis libros de notas, porque los señaladores se pierden. Tuve que apurarme en la escritura porque en agosto perdí el ojo derecho a causa de un citomegalovirus... a partir de ahí, todo se convirtió en una pelea con la oscuridad. Y al desfallecimiento de la luz sigue la oscuridad. Escribí este capítulo bajo los efectos del suero del hospital, y se lo dedico a los doctores y las enfermeras del Barts. Fue escrito en su mayor parte a las cuatro de la mañana, garabateado de manera casi incoherente en la oscuridad, hasta que el sueño dichosamente me venció. Sé que mis colores no son los tuyos. Dos colores nunca son el mismo, aunque provengan del mismo tubo. El contexto cambia el modo en que lo percibimos. Siempre me ha gustado usar una sola palabra para describir un color, por lo que aquí el rojo es rojo, con unas pocas recaídas en el carmín o el bermellón. Decidí que este libro no tuviera fotografías en color, porque no serían otra cosa que un torpe intento de atraparlos. ¿Cómo podría estar seguro de que en la imprenta habrán de reproducir correctamente el matiz que yo deseo. Prefiero que los colores floten y alcen vuelo en tu mente. Derek. Derek Jarman

Post scriptum. Ser rojo es tener un color, no una apariencia. Desde luego, un objeto puede parecer rojo durante un momento, como el Partenón bajo los agonizantes rayos del sol.» (de Sobre ver rojo, págs. 77-78)

miércoles, 8 de enero de 2020

La enfermedad y sus metáforas, de Susan Sontag

Susan Sontag (Nueva York, 1933 - 2004)
LA ENFERMEDAD Y SUS METÁFORAS
EL SIDA Y SUS METÁFORAS

[Illness as Metaphor (1977),
 AIDS and its Metaphors (1988)
]
Trad. Mario Muchnik
Rev. Aurelio Major
DEBOLSILLO, 2019 - 208 págs. - inicio
· Recensión de Aída Kemelmajer de Carlucci
· Del dolor no se aprende nada, S. del Molino
[Susan aún vigente (y potente)]
«Las metáforas militares contribuyen a estigmatizar ciertas enfermedades y, por ende, a quienes están enfermos. Precisamente, el descubrimiento de la estigmatización de los pacientes con cáncer me llevó a escribir La enfermedad y sus metáforas.
    Yo misma tuve cáncer, hace doce años, y lo que más me enfurecía —y me distraía de mi propio terror y desesperación ante el sombrío pronóstico de mis médicos— era ver hasta qué punto la propia reputación de la enfermedad aumentaba el sufrimiento de quienes la padecían. Muchos de mis compañeros de enfermedad, con quienes tuve ocasión de hablar durante mis primeras hospitalizaciones, y otros que conocí como paciente externa durante los dos años y medio siguientes de quimioterapia en varios hospitales de Estados Unidos y Francia, mesuraban su disgusto por la enfermedad, sentían una suerte de vergüenza. Parecían estar dominados por ciertas fantasías sobre su enfermedad, que para mí nada tenían de seductoras. Y se me ocurrió que algunas de estas ideas eran contrarias a las creencias, hoy en día totalmente desacreditadas, acerca de la tuberculosis. Así como con frecuencia se había considerado sentimentalmente que la tuberculosis acentuaba la identidad, el cáncer era considerado con visceral revulsión, como una degradación del yo. Aparecían igualmente ficciones sobre la responsabilidad y sobre la predisposición caracterológica a la enfermedad: se supone que el cáncer es una enfermedad a la que son especialmente propensos los derrotados psíquicos, los inexpresivos, los reprimidos —sobre todo los que han reprimido la ira o el sexo—, tal como durante todo el siglo XIX y parte del XX (de hecho, hasta que se encontró la manera de curarla) se consideraba la tuberculosis como una enfermedad típica de los hipersensibles, los talentosos, los apasionados.» (págs. 113-114)
Susan Sontag “La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más cara. A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía: la del reino de los sanos, y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar”, Susan Sontag.
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