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miércoles, 22 de enero de 2025

Póquer de ases, Manuel Vicent


Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936)
POQUER DE ASES
Ilustraciones de Fernando Vicente
Punto de Lectura, 2011 - 320 págs. - inicio

:: territorio 2005 :: moléculas 2008 :: navegar 2008 :: esclavos 2008 :: enter 2011 :: diguem no 2014 :: cormoranes 2018 :: exilios 2021 :: mientras viva ::
[arqueológico]

«La vida es un caos entre dos silencios, según Samuel Beckett; ningún sabor es comparable al del pecado, dice Graham Greene; para Joseph Conrad el mar es una moral; el ciego Borges solo vislumbra la luz del ámbar; las páginas de Dorothy Parker liberan un humo de lejanas fiestas junto con el jazz, los martinis y las franelas blancas de Scott Fitzgerald; la culpa te convertirá en el escarabajo de Kafka mientras Bioy Casares se seduce a sí mismo ante el espejo y Virginia Woolf se adentra en el río con el abrigo cargado de piedras. En este libro no hay retratos sino radiografías de grandes escritores contemporáneos. En ellas, si se miran al trasluz, como las placas de rayos X, aparecerá todo lo que nuestra memoria debe a su genio.» (CONTRAPORTADA)
MIENTRAS VIVA, Manuel Vicent, El País, 18/06/2023
«Llegó la muerte sigilosamente de madrugada y con una certera puñalada se llevó al ser que más queríamos. Qué artera ha sido la muerte, que en vez de dármela a mí eligió solo herirme en ese punto que más me podía doler. Nunca hay suficientes lágrimas a la hora de enterrar a un hijo. Ningún dolor puede ser tan profundo. Sé muy bien que con el tiempo todo se desvanece, pero, mientras viva, ni el tiempo ni la muerte podrán arrebatarme nunca el amor que sentía por mi hijo y el que él me regalaba con su furiosa alegría de vivir. La gloria es la única inmortalidad que está en poder de los humanos. “No consientas ―dice Isócrates― que toda tu naturaleza sea destruida a la vez; por el contrario, ya que te tocó en suerte un cuerpo mortal, intenta dejar el recuerdo inmortal de tu espíritu”. Cuando empezó a ejercer de corresponsal en La Habana, mi hijo me pidió algunos consejos. Le dije: ”Mauri, no uses adjetivos en los que podrías verte involucrado y desprotegido. El verbo es la acción con que se definen los hechos. Así lo han usado siempre los grandes periodistas. El prestigio de un corresponsal consiste en estar bien informado. Sé leal, solidario y generoso con los compañeros. Por lo demás, hazme el favor de no vivir tan deprisa”. Eso es lo que pasó, que el fuego de su vida encontró demasiado pronto sus cenizas. Vuela ahora mi pensamiento hacia los días felices del pasado, a los veranos compartidos con los amigos en que salíamos juntos a navegar. Esta vez la quilla partirá en dos su memoria y las olas batirán con ella los costados del barco. Llegará el otoño y su silueta se confundirá con una de las hojas doradas arrastrada por el viento y luego se irán alejando su voz y sus risas hasta perderse en la niebla de un extraño aeropuerto donde se embarcan solo las almas y allí ante la última aduana le diré: buen viaje, Mauri. Llámame en cuanto llegues a La Habana.»

lunes, 25 de enero de 2021

Exilios

Carrer Nou de Sant Francesc. Barcelona. Gener, 2021
«El 27 de enero de 1939 el poeta Antonio Machado cruzó la frontera francesa camino del exilio. El próximo miércoles se cumplirán 82 años. Desde Barcelona hasta Portbou, entre la riada de españoles derrotados que arrastraban carretas con colchones y enseres, Machado, en compañía de su madre y de su hermano José, no pronunció una sola queja, ninguna maldición [...] mientras las tropas de Franco bombardeaban a la gente que corría despavorida por las cunetas, en medio de un enorme atasco de coches. Pasaron una noche en un vagón en vía muerta en la estación de Cerbère. Lejos de recurrir a los buenos oficios de la embajada de París, Machado prefirió quedarse en Colliure, donde el poeta y su madre, una viejecita casi agonizante, tuvieron que dormir en la misma cama de la pensión Quintana. El poeta sobrevivió 26 días. El domingo 5 de febrero de 1939, a las seis de la mañana, a pie por el monte bajo la lluvia y un frío glacial, Azaña y su esposa Lola en compañía de Juan Negrín cruzaron la frontera por el puesto de aduanas de Chable-Beaumont, perseguidos por los agentes de Franco, dispuestos a fusilarlos. El 29 de octubre de 2017, después de poner en peligro la estabilidad de un Estado democrático, Puigdemont decide fugarse para eludir la acción de la justicia española y monta sus reales con absoluta comodidad en Waterloo. Equiparar la fuga del pícaro Puigdemont con el exilio republicano de la Guerra Civil es una impúdica trampa que el lenguaraz Pablo Iglesias se ha hecho a sí mismo, por unos votos en Cataluña y por no callarse nunca con tal de segar la hierba bajo los pies a sus socios del Gobierno.»
De POR NO CALLAR
Manuel Vicent, El País, 24/01/2021

lunes, 9 de julio de 2018

Abierta y aireada

«Cuando por la montaña, que cierra a poniente, el halcón se llevaba la claridad del cielo, siguiendo el verso de Espriu, miré esta tierra. Al sur, más allá de cala Granadella, se veía el cabo de Moraira, sobre su perfil asomaba la cresta del peñón de Ifach y el norte lo poseía entero el cabo de la Nao. La casa de Raimon en Xabia está colgada de un acantilado sobre el mar y en este caso el halcón del poema Espriu fue sustituido por un bando de cormoranes que se llevaba hacía el sur la última luz de la tarde y la primera sombra subía del mar y comenzaba a temblar. Entonces miré esta tierra, pero ya estábamos sentados a la mesa para degustar una pasta con calabacines y basílico que había preparado Annalisa. Después hubo ensaladas de varias hierbas e intercambio de recetas para adelgazar. Cuando el viento nos hablaba de la soledad de nuestros muertos miré esta tierra y salieron los nombres de viejos amigos, de Joan Fuster, de Andreu Alfaro, que se habían ido con Ausiàs March al más allá. El poema He mirat aquesta terra, de Espriu, es lo mejor que ha cantado Raimon, que acaba de sacar un libro con todas las letras de sus canciones. Cuando el verano enlazaba por todo el campo adormecido el amplio silencio que extienden los grillos, miré esta tierra y comenzamos a añorar los tiempos en que Cataluña abierta y aireada tiraba alegremente del resto de España hacia Europa y no lo que es ahora, un engendro político producto de un mal parto ideológico. Cuando la lluvia traía el olor del polvo de las ásperas hojas de árboles lejanos, pasando el arado sobre los recuerdos, miré esta tierra, que es la nuestra y la mirada llegaba a Italia y a Grecia perdidas en la memoria del mar y en la sobremesa navegábamos hacia ellas en los barcos que formaban las rajas de sandías, hasta que al final la melancolía se fundió en las infusiones de salvia.»
Cormoranes
Manuel Vicent
El País, 8/07/2018



Quan la llum pujada des del fons del mar
a llevant comença just a tremolar,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan per la muntanya que tanca el ponent
el falcó s'enduia la claror del cel,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Mentre bleixa l'aire malalt de la nit
i boques de fosca fressen als camins,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan la pluja porta l'olor de la pols
de les fulles aspres del llunyans alocs,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan el vent es parla en la solitud
dels meus morts que riuen d'estar sempre junts,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.
Mentre m'envelleixo en el llarg esforç
de passar la rella damunt els records,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan l'estiu ajaça per tot l'adormit
camp l'ample silenci que estenen els grills,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Mentre comprenien savis dits de cec
com l'hivern despulla la son dels sarments,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan la desbocada força dels cavalls
de l'aiguat de sobte baixa pels rials,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

He mirat aquesta terra (1980)
Salvador Espriu – Raimon
(y la versión de Sílvia PC)



DESDICHA (postdata de 2008):
Juan Marsé“No me fío de los nacionalismos ni de sus banderas, no me fío de los himnos, ni de la historia oficial, ni de sus monumentos, ni de su mística patriotera; me parecen formas larvadas de racismo, petulancia y desdicha. En su nombre se dicen sandeces, cuando no se cometen atrocidades.”

Juan Marsé (Barcelona, 1933)

domingo, 11 de mayo de 2014

Nosaltres no som d'eixe món

«Ausias March en el poema Veles e vents enumera los vientos favorables y adversos, que encontrará en los dudosos caminos de la mar durante la travesía de regreso a Valencia, su patria, desde algún lugar de Italia. El poeta también describe el peligro de la tempestad, que pondrá a hervir el mar como una cazuela al horno.

Raimon ha cantado este poema de amor, azar y muerte de Ausias March con una inspiración extraordinaria. Raimon ha sido durante toda la travesía de su vida, con vientos casi siempre contrarios, un resistente imbatible de la lengua y la cultura catalana, un artista que ha puesto su talento al servicio de la propia identidad. La canción Diguem no fue su grito de rebeldía, que se inició durante la dictadura franquista y que a lo largo de los años se ha ido adaptando como una protesta ritual a cualquier fanatismo de uno u otro bando que nos ha golpeado.

El espíritu del no es el que educa al niño contra cualquier capricho, el que afirma la personalidad del adolescente frente a la primera tentación, el que hace libre al joven ante cualquier estupidez, el que impide al viejo bajar los brazos ante la adversidad.
Ahora mismo en Cataluña el proceso hacia la independencia es esa cazuela al horno que Ausias March encontró de regreso a la patria y en torno a esa tempestad gira la rosa enloquecida de los vientos.

En unas recientes declaraciones Raimon ha tratado de matizar su postura frente a este proceso; se ha declarado no indepen- dentista; ha analizado los argumentos a favor y en contra, no por nada, más bien porque le gustaría probar primero cómo está de sal esa cazuela de pasiones que hierve ahora. Ha sido suficiente esta duda metódica, propia de un intelectual com- prometido consigo mismo, de un artista más allá de la política rudimentaria, para que los talibanes de la independencia, en plena berrea de celo, se hayan abatido sobre él bajo el amparo del anonimato de las redes sociales para ensuciar una trayectoria intachable. Debe quedar claro que antes de llegar a la política, primero se requiere una integridad moral, después una libertad intelectual, luego una rebeldía social. Finalmente, se podrá alcanzar o no la independencia, pero esta no se librará de la miseria si está asentada en el fanatismo.»
Ara que som junts
diré el que tu i jo sabem
i que sovint oblidem:
Hem vist la por
ser llei per a tots.
Hem vist la sang
-que sols fa sang-
ser llei del món.
No, jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.
Hem vist la fam
ser pa
dels treballadors.
Hem vist tancats
a la presó
homes plens de raó.
No, jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.
Raimon : al vent : la pedra : som : a cops (edigsa, 1962)
Letra y música: Raimon (1963)

domingo, 6 de marzo de 2011

Todos

Tibet hoy en el Paseo de Gracia de Barcelona (Maratón 2011)
«Eso mismo que en este momento estás pensando o deseando, lo piensan y desean a la vez millones de personas. Las neuronas generan pensamientos y deseos comunes, pero ignoran la identidad del ser concreto para el que trabajan. No saben si debajo de su función hay una víctima o un verdugo, si está Sean Penn o Scarlett Johansson. Tus neuronas no te reconocen, aunque te creas un gallo con polainas. Fleming, Einstein o madame Curie tenían sueños muy parecidos a los de un conserje o una cajera de supermercado, lo mismo que los maoríes de la selva australiana y los más altos ejecutivos de Manhattan vislumbran también idénticas imágenes oníricas. Pero hoy los pensamientos y deseos pueden extraerse del cerebro de cada individuo y ser enviados al espacio con solo apretar una tecla del ordenador. Tal vez el inconsciente colectivo de Jung o las ideas sintéticas a priori que, según Platón, flotan en las esferas como arquetipos no eran otra cosa que el Internet. Esos pensamientos y sueños comunes forman nubes compactas en suspensión que pueden ser descargadas de nuevo como una lluvia sobre otros cerebros apretando otra tecla. Quien sepa manipularla tendrá todo el poder de este mundo. Ganará elecciones, llenará plazas y estadios, obligará a vestir, comer, bailar, gritar, aplaudir a todo el rebaño de la misma forma. El techo de cualquier chabola de la Africa más pobre está coronado con una parabólica, como una boca abierta a las estrellas, que se traga entero un lejano paraíso lleno de pasteles, fiestas, sexos, ingenios, locuras, placeres producidos en este planeta. Allí las descargas digitales han terminado con la magia de los ídolos y con la estructura social de las tribus. Han unificado los sueños del joven de Sierra Leona con los de un jubilado de Hamburgo. Si a un adolescente musulmán a la hora de soñar se le diera a escoger entre el libro del Corán y el último modelo de iPhone, conectado con la humanidad, su elección podría descifrar el futuro de esa convulsión del pueblo árabe que avanza ahora a ciegas todavía. Pensamos, deseamos y soñamos lo mismo. Pronto lo sabremos todo de todos. Al final de la historia quedará una sola verdad con una sola tecla bajo el impulso de un solo dedo. Esa verdad nos hará libres. Enter.»

Manuel Vicent, Enter. El País, 6/3/2011.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Esclavos

“Para levantar las pirámides fue suficiente un gran geómetra, pero se necesitaron infinitos latigazos. En el año 447 antes de Cristo en la acrópolis de Atenas un paseante se acercó a un picapedrero y le preguntó: "¿Quién eres?". El hombre le contestó: "Soy un esclavo griego que está levantando el Partenón". Toda la filosofía que se elaboró en Grecia no habría sido posible si Sócrates y Platón, después de pasar el día en el ágora parloteando dentro de una sábana, al volver a casa no hubieran encontrado la comida en la mesa. Los romanos veneraban a los dioses lares como protectores de la familia cuyo fuego sagrado ardía de forma perenne en el hogar. Se ha tardado veinte siglos en saber que los dioses lares eran los criados. Cuando éstos desaparecieron la familia quedó desestructurada. Hoy se ha recompuesto en torno al frigorífico. Nunca ha habido imperios sin esclavos. Todos los coliseos, acueductos, calzadas, murallas, castillos y catedrales se elevaron sobre musculaturas humanas sometidas a un ideal. Debajo de una gran epopeya siempre hay una gran ignominia. El imperio español iba directo hacia Dios, pero antes hubo que cazar negros a lazo, llevarlos a América y someterlos a trabajos forzados. Inglaterra era la dueña del mundo mientras en sus minas de carbón en el siglo XIX todavía trabajaban niños 16 horas diarias, lo que permitía a la aristocracia británica fundar todos los deportes y tomar el té rizando el meñique. En Estados Unidos fue abolida la esclavitud por Lincoln en 1862, pero son millones aún las hormigas sin papeles que duermen en sótanos clandestinos de la ciudad sometidas a la servidumbre de alargar la mano y agachar la cabeza. Generalmente se considera que el imperio de Norteamérica, que muerde más de lo que puede tragar, se halla en la fase final de su curva histórica. La civilización que más esclavos tenga será la que asuma el protagonismo del siglo XXI. El espectáculo de la apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín fue la demostración ante el mundo de que China está preparada para recoger el testigo. Son 1.300 millones de habitantes, de los cuales la mitad son abejas obreras del Estado. Si la esclavitud, bajo diversas formas, ha hecho la historia, vaya usted tomando nota.”

Manuel Vicent
Manuel Vicent
Esclavos
El País, 7/9/2008

lunes, 7 de abril de 2008

Un milagro

“Hace muchos años, cuando estaba atrapado aún por sensaciones juveniles e ideas abstractas, creía que la derecha era en sí misma retrograda, inculta y egoísta; por el contrario, la izquierda me parecía siempre imaginativa, inteligente y solidaria. Con el tiempo me llevé una sorpresa al constatar que, al margen de la caspa del franquismo, había individuos generosos, de pensamiento muy fino que eran conservadores y algunos revolucionarios que eran cerrados de mollera y esquinados. Desde entonces aprendí a juzgar a las personas una a una, según sus actos. ·.·.· Cualquier principio político siempre es divisible por dos. Derecha e izquierda son actitudes frente al mundo, dos formas de navegar. Si los atributos de un barco se aplicaran a la ideología, la derecha podría ser asimilada al amarre y la izquierda a la vela o al motor. La derecha posee un sentido pesimista de la historia y de la naturaleza humana; en cambio la izquierda suele mostrar siempre una actitud optimista ante el futuro. El pesimismo es pragmático. El optimismo es creativo. Si se aplicaran a la política las normas de la navegación, ambas actitudes tendrían sus ventajas e inconvenientes en cada momento, según fuera el estado del mar o de la coyuntura social. .·.·. La primera virtud del buen navegante, como la del buen político, es ser precavido. La diferencia entre la fuerza monstruosa del mar y el arrojo de un simple mortal es tan grande que desafiarla directamente es lo más ridículo que puede hacer el ser humano. Bastan dos segundos para que el abismo se te trague entero y sólo uno para que te olvide. La cautela es la elegancia del marino. El recelo ante la historia es la sabiduría del político. Pero no se sabe qué actitud es más estúpida, si mantener por sistema el barco amarrado a un muerto, ese bloque de cemento que duerme en el fondo de la dársena, o lanzarse por la bocana del puerto a navegar alegremente en busca del horizonte pensando que si te sorprende el temporal tarde o temprano volverá a escampar. ·.·.· Ante la próxima legislatura la mayoría de este país sueña con que se produzca este fenómeno de la navegación: que el gobierno lo ocupen políticos inteligentes y que en la oposición se sienten futuros líderes de la derecha modernos, abiertos y moderados. Un milagro.”

Manuel Vicent

Manuel Vicent
Navegar
El País, 30/3/2008

martes, 5 de febrero de 2008

Moléculas

“Desde que he sabido que hay más moléculas en una simple gota de agua que estrellas en todas las galaxias juntas, he perdido el respeto al universo, sobre todo si se considera que nuestro cuerpo está formado sólo de agua en sus tres cuartas partes. Es más fascinante y misterioso mirar hacia abajo que hacia arriba. :: El microscopio ha desbancado al telescopio como instrumento poético e imaginativo, ya que entre los electrones y el núcleo de un átomo existe proporcionalmente tanta o más distancia que de la tierra a la luna. De hecho, estamos vacíos. Por eso los millones de partículas radioactivas que desprenden las galaxias atraviesan nuestro cuerpo sin tocarlo siquiera. :: Cuando en las noches de verano contemples las constelaciones, que los antiguos asimilaban a figuras de animales, pregúntate qué puede hacer por ti la Osa Mayor o qué puedes hacer tú por la Casiopea. Nada de nada, aparte de inspirarte algún deseo imposible. Las esferas celestes están estúpidamente encadenadas a sus órbitas. :: El tejado de tu casa, que en las mañanas de invierno amanece cubierto de escarcha, es un universo más inquietante. También se pueden considerar constelaciones las huellas que en él han dejado los pájaros. :: Trillones de moléculas habitan en una gota de rocío formando un firmamento estrellado en el que participa directamente la carne y la sangre del cuerpo humano hasta la intimidad de todas sus las células, que también navegan en agua. El espíritu es el resultado de una alta tecnología química. :: En el Instituto Craig Venter de Estados Unidos se ha dado el primer paso para la creación de vida artificial. Muy pronto será presentada en sociedad una bacteria viva creada por la ingeniería genética a partir de elementos inertes. Hacia ese universo infinito de la profunda materia hay que volcar la imaginación poética, la esperanza y el terror. :: Dejemos que las galaxias se devoren entre ellas y se suiciden lanzándose a un agujero negro. La escarcha que aletea con el primer sol en el tejado en la mañana de invierno contiene todas las moléculas del espíritu y de la carne. Las huellas de los pájaros son constelaciones que cubren todos los sueños.”

ManuelVicent

Manuel Vicent
El País
27/01/2008

miércoles, 18 de julio de 2007

Territorio

Cadaqués, Luis, Elena
"El tiempo tambien es un territorio. A cierta edad el tiempo que te quede por vivir será tu único patrimonio. Mientras seas joven no pasa nada si parte de ese patrimonio lo cedes de buen grado a otra persona, si lo malgastas o, incluso, si permites que cualquier idiota te lo arrebate. La vida te dará todavía algunas oportunidades para recuperarlo. Pero cuando el caudal empiece a agotarse no deberás permitir que nadie interfiera, fiscalice o coarte ese tiempo de tu exclusiva propiedad. Cualquiera puede ser rey de ese territorio invisible, solo que para llegar a dominarlo hay que dar un golpe de estado: si pierdes esa batalla ya no serás nadie. Un día, tal vez a causa de una depresión o porque el dedo de un ángel te haya tocado la frente, tendrás la evidencia del valor del tiempo que te queda antes de disolverte en el espacio. Será lo más parecido a una revelación. De pronto, descubrirás un hecho tan simple como éste: que la vida te pertenece a ti y a nadie más. Debes saber que nadie te va a agradecer el haber cedido la soberanía si no fue por tu gusto y placer. Habrás sido un esposo fiel, un padre ejemplar, una hormiga de oro para la empresa y un ciudadano honorable, pero no serás el tipo que un día decidió ser libre, ya que el tiempo también es la libertad. A partir de una edad no intentes volar en un ala delta ni correr los cien metros lisos a menos que te pongan un féretro en la meta. Hay retos más difíciles que uno debe afrontar cuando ya se divisa un gato negro en la línea del horizonte. Dios creó el tiempo, pero dejó que nosotros hiciéramos las horas. Ese pequeño territorio de cada día será imposible de gobernar si el tiempo no es tuyo y no eres tú quien marca las horas para regalarlas y compartirlas con esa clase de personas que te hacen crecer por dentro. Esa dádiva también será tu salvación. Estas cosas le decía el Maestro al discípulo mientras paseaban una noche muy oscura por una ciudad abandonada. Al llegar a una plaza el discípulo creyó que había salido la luna llena sobre los tejados, pero sólo era la esfera iluminada del reloj de una torre, donde también había una veleta oxidada en forma de gallo. En ese momento sonaron doce campanadas y el maestro le hizo obervar al discípulo que aquel reloj no tenía agujas ni números. Su esfera parecía la córnea de un ojo que les miraba en la oscuridad. El tiempo también es el silencio, de modo que a una edad lo más sabio a veces es callar, pero nunca obedecer, dijo el Maestro. El gallo oxidado de la veleta cantó anunciando la madrugada."

Manuel Vicent - El País - 11/9/2005