lunes, 26 de septiembre de 2016

Teju Cole: Cada día es del ladrón

Ojo gbogbo ni t'ole, ojo kan ní t'olohum 
[Cada día es del ladrón,
pero un día es para el dueño] 
Proverbio yoruba  

TEJU COLE (Michigan, EEUU, 1975)
CADA DÍA ES DEL LADRÓN
[Every Day is for the Thief, 2007]
Trad. Marcelo Cohen
Acantilado. Barcelona, 2016
144 páginas. 16 euros
[primeras páginas]

- Javier FdC opina.
- El extraterrestre autista que aterrizó en Barcelona.
- Un placer de lectura (como con Ciudad abierta).

«La sala principal de ordenadores cuenta con luz de fluorescentes y aire acondicionado y alberga veinticuatro máquinas con conexión telefónica a internet. Una hora de conexión cuesta cien naira, unos setenta centavos de dólar. Aun en ausencia de un cuerpo regulatorio, la tarifa es notablemente uniforme en cibercafés de diferentes niveles de la ciudad. De los al menos siete que he acabado visitando, ninguno es significativamente más o menos caro que Tomsed.

La sala está casi llena. La mayoría de los clientes son jóvenes de aspecto parecido: pelo muy corto, caras magras. Llevan camisetas de manga corta y todos están entre los veinte y los cuarenta años. Después de pagarle al dependiente me siento y espero a que cargue la página del explorador. El hombre que tengo a mi lado escribe un mensaje con la técnica de un solo dedo. Pulsa una tecla, busca la siguiente, la pulsa y así sucesivamente. Es la técnica de un solo dedo lo que me llama la atención, pero cuando mi mirada se posa, no del todo por accidente, en el texto, se me corta al aliento. Las palabras que le veo escribir, transferir, estimado amigo, depositado en su cuenta en su momento, son una prueba incontrovertible: está enviando una carta 419. He topado con el origen de la mundialmente famosa basura flotante digital.

Siento como si hubiera descubierto la fuente del Nilo o el Níger. El hombre sigue tecleando como una gallina obstinada en limpiar de granos el corral. Sobre él, en la pared, hay un gran cartel amarillo con letras negras de imprenta que advierte:

A NUESTROS CLIENTES: TOMSED CAFÉ CUENTA AHORA CON UN PROGRAMA DE SEGUIMIENTO QUE CONTROLA TODA ACTIVIDAD RELACIONADA CON LOS 419 E INCLUYE EL E-MAIL CORRESPONDIENTE EN NUESTRAS TERMINALES. POR TANTO CUALQUIER USUARIO A QUIEN SE SORPRENDA EN OPERACIONES 419 SERÁ DENUNCIADO LA POLICÍA. ¡QUEDAN AVISADOS!

El hombre conoce los riesgos y sin embargo sigue arrojando la red a lo desconocido, llevado por impulsos consentidos tan frecuentemente que se han vuelto instintivos. Más tarde veo a otros con las mismas miradas furtivas, todos redactando cartas o usando los chats de Yahoo y Microsoft para pescar víctimas. Después de varios incidentes por el estilo, siento que mi escalofrío inicial en Tomsed se trueca en irritación.

Le pregunto a mi primo Muyiwa qué sabe de esta práctica. Me informa de que el punto neurálgico son las universidades, incluida la del estado de Osun donde él estudia. Para la mayoría de los estudiantes la meta es tener dinero para vivir a lo grande e impresionar en el campus. Al fraude lo llaman el diecinueve (abreviatura de 419), y a ellos los chicos yahoo o sencillamente yahoo yahoo. Si bien a menudo trabajan de día, prefieren la noche, cuando en los cafés hay descuentos. Al amparo de la noche, el yahoo yahoo puede trabajar por largo tiempo, a base de café, sin que los censores molesten.

Los yahoo yahoo están en el frente de una guerra propia en las sombras, destrozando el poco de buen nombre que aún le queda a nuestro país [Nigeria]. Su éxito depende de la credulidad de los extranjeros, que al parecer todavía abunda. En un sentido, creo, el timador y el timado se merecen uno a otro. Es una suerte de sociedad de humillación mutua. Una vez, mirando a mi derecha en un cibercafé —y pronto la lectura subrepticia se me hace habitual—, veo una carta escrita por el Presidente del Departamento Nacional de Recursos Petrolíferos. El redactor es un hombre tosco que a todas luces no preside nada. Hay otras cartas, de herederos de magnates inventados, de viudas de barones del petróleo, de representantes legales de generales encarcelados, y son muestras tan innovadoras de relatos de ficción que comprendo que Lagos es una ciudad de Sherezades. Los cuentos se despliegan en iteraciones cada vez más imaginativas y, como en el mito, los que inventan los mejores obtienen copiosas recompensas.

Largas listas de direcciones electrónicas son cortadas de una página y pegadas en otra. Los hombres manipulan las palabras con un entusiasmo y concentración de zahoríes para conducir a los lectores por senderos caprichosos y persuadirlos con una desesperación que apenas disimulan. Arrojan las redes una y otra vez, pues con que caiga una sola presa, con que haya una sola víctima, las muchas horas frente a la pantalla titilante habrán merecido la pena; el riesgo de ser pillado por la policía quedaría justificado. Un adelanto de diez mil dólares puede resolverle la situación a un yahoo yahoo varios meses; muchos apuntan a anticipos muy superiores. El motor de la industria es la codicia, y está tan descentralizado que ningún gobierno podría controlarlo. Todo esto me recuerda un poco a Los viajes de Gulliver, que leí de niño en mi escuela de Lagos. En el cuarto y último viaje, Lemuel Gulliver se inclina por la compañía de los equináceos houyhnhmms en perjuicio de una raza de criaturas zafias. A éstos, que para el gusto de Gulliver se parecen demasiado a los humanos, Swift les da el nombre de yahoos. Es una clara inversión de la sentencia de Marx sobre la historia: los yahoo yahoo han desatado una tendencia que la primera vez se manifiesta como farsa y la segunda, en Nigeria, como una suerte de tragedia.» (págs. 28-30)

domingo, 11 de septiembre de 2016

El lobito bueno de Jorge Wagensberg (y Quentin Blake)

dibujo de Quentin Blake «Si el lobo se encuentra a Caperucita en el bosque ¿por qué no se la come allí mismo? Si el lobo ya sabía donde vive la abuela ¿por qué no se la ha comido antes? Si los lobos comen a bocados ¿por qué se traga enteras a la abuela y a su nieta como si fuera una boa constrictor? Si una niña no tiene defensa frente a un lobo ¿qué necesidad tiene éste de disfrazarse de abuela para ganarse su confianza? ¿Cómo sobreviven las dos mujeres sumergidas sin respirar en los ácidos digestivos del lobo? Si el cazador sabe de lobos y ve a uno entrar en casa de la abuelita ¿Por qué se espera fuera para preocuparse durante un rato? Si el cazador va con una escopeta al hombro y un cuchillo de desollar al cinto ¿Por qué diseña un plan tan complicado para acabar con el lobo? dibujo de Quentin Blake Demasiados rodeos y demasiados atajos incluso para un cuento. En esta historia todo el mundo desconfía. La madre desconfía de Caperucita, por eso la advierte sobre los peligros del bosque. El lobo desconfía de Caperucita y de su abuela, por eso se hace pasar por Caperucita ante la abuela y por abuela ante Caperucita. El cazador desconfía del lobo, por eso acude finalmente en ayuda de las presuntas víctimas. La moraleja no puede ser más clara: ¡desconfía para sobrevivir!

dibujo de Quentin Blake    Pero el que más debe desconfiar en esta historia es el lector de su narrador. Supongamos por un momento que el escenario real existe y tratemos de construir otra interpretación más verosímil de lo ocurrido. Digamos, para empezar que aquí sólo hay una víctima: el lobo. Y la única prueba es su cadáver con los pulmones llenos de agua y el vientre lleno de piedras ¿Por qué no lo han matado sencillamente de un tiro? Porque entonces los restos no encajarían con el presunto rescate de las presuntas víctimas vía presunta cesárea de urgencia. La ficción nunca ha sido una licencia para la incoherencia. He aquí otra versión con muchas menos contradicciones. La madre, la hija, la abuela, el cazador, el segador y el narrador del cuento están conchabados. Caperucita seduce al lobo que está dormitando tranquilamente bajo un árbol y le pide que le lleve los pasteles a su abuela que vive al otro lado del bosque, que el bosque está muy oscuro y que le da mucho miedo. El bueno del lobo accede porque la quiere de verdad y se dirige a la casa de la abuela trotando alegremente con la cesta en la boca. La abuela abre la puerta con una falsa sonrisa y, dibujo de Quentin Blake nada más entrar, el lobo se queda helado al reconocer dos rostros muy severos parados en la penumbra detrás de ella: son el cazador y el segador, sus enemigos de toda la vida. ¡Cuántas veces ha escapado de los perdigones disparados por el primero! ¡Cuántas veces ha esquivado la hoz lanzada por el segundo! Ahora está atrapado. Caperucita, ¿por qué me has hecho esto? El lobo comprende la situación e intenta huir. Pero ya es tarde. Alguien ha atrancado la puerta desde el exterior. Fuera, Caperucita y su madre se dan la mano y se guiñan el ojo.

   Una autopsia rutinaria del cadáver del lobo revelará antiguas heridas de perdigones en sus cuartos traseros y una larga cicatriz que le recorre el costado derecho, recuerdo de un guadañazo recibido una noche en la que el lobo se acercó a inspeccionar con ilusión la basura de la granja... Los de balística certificarán sin problemas la coincidencia de la munición con la habitual del cazador, y los de genética certificarán con un error infimísimo la coincidencia del ADN del lobo con el que aún se encuentra en el filo de la guadaña que cuelga en el establo. dibujo de Quentin Blake ¿El móvil del crimen? Odio, sencillo y puro odio. ¿Cuál es la moraleja de este otro cuento? Las mentiras se construyen, las verdades se descubren. La realidad manda sobre cualquiera de sus interpretaciones. Todo individuo tiene derecho a revisar cualquier interpretación de la realidad, por antiguo, prestigioso, inteligente, sabio, reconocido y célebre que sea el interpretador vigente.» (págs. 198-200)

Algunos años después
[Alguns anys després]
JORGE WAGENSBERG
Now Books | Ara Llibres | 2014
[primeras páginas]

· Los aforismos de JW
· Entrevista a JW
· Quentin Blake

jueves, 8 de septiembre de 2016

Del otro lado

Portrait d'une jeune fille américaine dans l'état de nudité, Francis Picabia
Sentado a la sombra del agua
la idea melancólica me arrastra
hacia las épocas de la mano izquierda.
¡Los pájaros sólo para llorar se posan!
Lo espantoso es que moriréis a trocitos
en el mal lugar de la vida,
la cabeza en las manos, sin objeto.
Tomad un vaso de color,
poned tres gotas de frío,
y tendréis el perfume de después.
No os sintáis agradecidos con nadie:
los que sobreviven son los asesinos.
La muerte es la prolongación horizontal
de un sueño ficticio,
puesto que la vida no es demostrable.

DEL OTRO LADO
Francis Picabia (París, 1879-1953)
[De Antología de la poesia surealistaaaa...
Selección y traducción de Mauro Armiño
Colección Visor, 1972]

jueves, 1 de septiembre de 2016

Sergio del Molino: La España vacía

Gredos, Guillermo Trapiello

«La democracia ofreció a ese campo vacío una ocasión para vengarse en forma de ley electoral. De repente, las huertas arruinadas y los pueblos rotos tenían poder. La Constitución de 1978 y el sistema electoral otorgaron a las provincias menos pobladas la capacidad para formar mayorías. La España olvidada y ridiculizada, la España de los paletos, de los crímenes y el bestialismo, tuvo una influencia política que ni siquiera bajo las carlistadas del siglo XIX había podido soñar.
    Formalmente, la culpa la tenía la necesidad técnica de corregir la proporcionalidad del sistema para no dejar sin representación los lugares menos poblados. Se estableció un modelo de circunscripciones provinciales que, en teoría, iba a propiciar que sitios como Zamora, Teruel o Soria tuvieran sus propios representantes y vieran sus intereses protegidos y defendidos en Madrid. Se argumentaba que un sistema proporcional puro dejaría fuera del juego parlamentario a la España rural, por lo que se refrendó la brecha entre el país urbano y el vacío, sobrerrepresentando los votos del segundo. Es decir, compensando su irrelevancia económica y social con una sobredimensión política. Esto se consiguió con la asignación de escaños por provincias. Mientras que en las áreas más pobladas, la relación entre el porcentaje de votos y el de escaños era casi proporcional, en las menos pobladas esa relación se rompía [...] Se da la paradoja de que un partido que logre, por ejemplo, un 20% de votos en Soria, no consiga ningún diputado, mientras que otro, con el 30%, obtenga dos. Esa ha sido la maldición de las terceras vías, en especial de Izquierda Unida, la formación poscomunista española, que ha visto cómo los cientos de miles de votos que acumula dispersos por esas provincias no servían para nada, mientras que otras formaciones nacionalistas, con menos de la mitad, conseguían el doble o el triple de diputados.
  La explicación técnica, ya lo he dicho, era no dejar sin voz a la España vacía, pero la verdadera razón es más artera y no escapa a

nadie. Como sostienen algunos politólogos, la ley electoral se diseñó así para garantizar mayorias parlamentaria estables, lo que es un eufemismo que quiere decir que se diseñó para asegurar la victoria de la Unión de Centro Democrático (UCD), y evitar que los comunistas tuvieran un grupo fuerte en el Congreso [...]
    Efectivamente, muchos cuadros de la UCD eran cargos de la administración franquista, entre ellos el propio Suárez y, como tales, confiaban mucho mas en el conservadurismo de la España vacía que en la pluralidad de las ciudades, donde sus votos se perdían entre otras opciones mas progresistas. Creían que una sobrerrepresentación de la parte menos poblada del país les beneficiaria, y el tiempo ha confirmado que hicieron bien sus cálculos. Su debacle de 1982 se debió a otras razones. La España vacía ha propiciado, con la asignación de escaños en sus provincias, que los dos grandes partidos turnistas (pero especialmente el Partido Popular) obtuvieran mayorías amplias en el congreso muy por encima de las que les corresponderian en un sistema proporcional. Con menos del 40% de los votos, han podido controlar el estado con mayorías absolutas.
    El voto rural tiene mucho más peso que el urbano, en términos relativos. No existe correlación entre un ciudadano y un voto, ya que el sufragio de un soriano vale por 5,9 papeletas madrileñas. Políticamente, un soriano es mucho mas poderoso que un madrileño. O algunos sorianos, los que votan a los partidos mayoritarios, pues los otros no cuentan [...]
    Al final, y todos los votantes lo saben, los diputados acuden al congreso a debatir sobre cuestiones nacionales, no a llevar la voz de los pueblos perdidos. Por tanto, los grandes partidos, y en especial el PP, han utilizado sistemáticamente la sobrerrepresentación rural para inflar las mayorías parlamentarias sin que eso haya repercutido en ninguna mejora ni en una sobrerrepresentación efectiva.» (págs. 64-66)
Foto: Gredos, de Guillermo Trapiello Sergio del Molino
LA ESPAÑA VACÍA
Viaje por un país que nunca fue
Turner Noema, 2016
[primeras páginas]
292 págs. | 23 €

jueves, 25 de agosto de 2016

Moehringer y su bar

«—¿Quién es Cheever? —pregunté. [...]
    Me llevó a la sección de ficción y sacó todos los títulos de John Cheever, entre ellos un grueso volumen con sus relatos breves que se acababa de publicar. Se llevó los libros al almacén y, rápidamente les arrancó la cubierta a todos. Parecía como si hacerlo le causara un dolor físico, como si se estuviera arrancando un vendaje. Le pregunté qué estaba haciendo. Me dijo que las librerías no podían devolver todos los ejemplares no vendidos de las ediciones en rústica a las editoriales —las editoriales no tenían sitio para tanto libro—, por lo que les enviaban sólo las cubiertas. Cuando Bill y Bud querían quedarse con algún libro, simplemente arrancaban la cubierta, se la enviaban a la editorial, que les reembolsaba el gasto realizado, "y todos contentos". Me aseguró que aquello no era robar. A mí, la verdad, no me importaba lo más mínimo.
    Me pasé aquel fin de semana leyendo a Cheever, nadando en Cheever, enamorándome de Cheever. Yo no sabía que las frases podían construirse así. Cheever hacía con las palabras lo que Seaver con los lanzamientos rápidos. Describía un jardín lleno de rosas diciendo que olía a mermelada de fresas. Escribía que anhelaba un "mundo más pacífico". Cheever escribía sobre mi mundo, las afueras de Manhattan, que olían a leña (su palabra favorita) y estaban habitadas por hombres que se alejaban a toda prisa de estaciones de tren para entrar en bares, antes de regresar a ellas. Todos los cuentos giraban en torno a cócteles y al mar, y, por tanto, todos ellos parecían ambientados en Manhasset. Uno de ellos, de hecho, lo estaba. En el primer relato de la antología se mencionaba Manhasset por su nombre. [...]
J. R. Moehringer (1964)
El bar de las grandes esperanzas
[The Tender Bar, 2005]
Traducción: Juanjo Estrella
Duomo, Nefelibata, 2015
460 interm. páginas | 19,80 €

 [ni Kiko ni Fran: blandengue a morir] 
    —Cada libro es un milagro —decía Bill—. Cada libro representa un momento en el que alguien se sentó en silencio (y ese silencio forma parte del milagro, no te engañes), e intentó contarnos a los demás una historia.
    Bud podía hablar sin fin de la esperanza de los libros, de la promesa de los libros. Decía que no era casualidad que un libro se abriera igual que una puerta. Además, decía, intuyendo una de mis neurosis, los libros podían usarse para poner orden al caos.» (págs. 152-154)

viernes, 19 de agosto de 2016

Dan O'Brien: Los búfalos de Broken Heart


Dan O'Brien (Ohio, 1947)
LOS BÚFALOS DE BROKEN HEART
La aventura de recobrar
una vida noble y salvaje
[Buffalo for the Broken Heart, 2001
Restoring Life to a Black Hills Ranch]
Trad. Miguel Ros González
ERRATA NATURAE, 2016
[primeras páginas]
392 págs. | 21,5 €
«En el imaginario estadounidense, las Grandes Llanuras septentrionales siempre han sido territorio del ganado. Sin embargo, al igual que ocurre con el propio imaginario estadounidense, esa noción es producto de la cultura popular, la mitología y la publicidad. La realidad es que el ganado lleva muy poco tiempo en estas llanuras. Los rebaños de ganado no llegaron aquí hasta después de la derrota de los sioux, a finales de la década de 1870. Antes de eso, por supuesto, el nicho de los grandes herbívoros estaba ocupado por los búfalos. En realidad su verdadero nombre es bisonte, pero los primeros europeos que los vieron confundieron al bisonte con el búfalo del Viejo Mundo, y el nombre cuajó. Pero independientemente de cómo los llamasen, los europeos, con su nueva tecnología y sus cálculos abrumadores, no pudieron resistirse a explotar las enormes manadas. En un abrir y cerrar de ojos la mayoría de búfalos del planeta fueron exterminados por sus lenguas y su pelaje. Acto seguido, los rebaños de texas longhorn y otro ganado del noroeste llegaron a las llanuras septentrionales en oleadas, para garantizar que la hierba no se "desperdiciase". Los búfalos pueden sobrevivir con mucha menos agua que el ganado, y obtenida de fuentes más insólitas: comen nieve, buscan pequeños manantiales, e incluso picotean la tierra en busca de agua, lo que les permite recorrer muchas millas entre grandes fuentes. Esa diferencia entre el ganado y los búfalos es lo bastante obvia para que cualquiera pueda verla. Más sutil, resulta, en cambio, el matiz de que el búfalo evolucionó en las llanuras septentrionales al mismo tiempo que las especies de plantas de las que dependía. Se benefician mutuamente de su existencia. No importa la intensidad con que los búfalos pasten las especies de plantas nativas, Estampida de búfalos en Dakpta del Sur pues éstas han tenido miles y miles de años para desarrollar estrategias con las que sobrevivir y florecer. La introducción de especies ajenas, como el ganado, deteriora estas relaciones naturales y empuja al ecosistema hacia la entropía. Un millón de años de evolución compartida produce comunidades de especies con una relación simbiótica, y ese concepto se extiende hasta la relación del hombre con el búfalo como fuente de alimento.» (p. 43-44)


viernes, 12 de agosto de 2016

Luke Rhinehart: El hombre de los dados

Luke Rhinehart
EL HOMBRE DE LOS DADOS
[The Dice Man, 1971]
Trad. Manuel Manzano
Editorial Malpaso, 2016
571 páginas | 24 €

Luke, profeta de los dados, 2010
Nihilismo, caos y azar, 2006

[pasmoso: que causa pasmo, admiración o asombro]
«Por desgracia para nuestro querido Luke Rhinehart y sus amigos y admiradores, los dados siguieron y siguieron rodando y junio se convirtió en el mes nacional de los juegos de rol y aquello ya fue demasiado. Me ordenaron que consultara regularmente con el dado para cambiar de personalidad a cada hora, de un día para otro o de una semana para otra. Esperaban que aumentara el número de personajes que podía adoptar, tal vez incluso para poner a prueba los límites de la maleabilidad del alma humana.
    ¿Puede existir un hombre totalmente aleatorio? ¿Puede acaso desarrollar un ser humano sus aptitudes hasta ser capaz de cambiar de estado de ánimo a cada hora a voluntad? ¿Puede ser un hombre una personalidad infinitamente múltiple? ¿O incluso, como afirman algunos teóricos que sucede con el universo, una personalidad múltiple en constante expansión, a la que sólo la muerte puede poner fin? Y, entonces, incluso entonces, ¿quién sabe?
    Al amanecer del segundo día, otorgué al dado seis personalidades optativas, una de las cuales intentaría interpretar durante toda la jornada. Intentaba dar con opciones sencillas, nada ofensivas para la sociedad. Las seis eran: Molly Bloom, Sigmund Freud, Henry Miller, Jake Ecstein, un niño de siete años y el doctor Lucius Rhinehart anterior a la llegada del hombre de los dados.» (p. 287)

sábado, 6 de agosto de 2016

Doug Peacock: Mis años grizzly


Doug Peacock
MIS AÑOS GRIZZLY
En busca de la naturaleza salvaje
[Grizzly Years, 1990]
Trad.: Miguel Ros González
errata naturae, 2015

Expedición de Lewis y Clark (1804-1806)
«La Gran Divisoria era la frontera tradicional entre los indios flathead y los pies negros, que dominaban la zona antes de la aparición del hombre blanco. No hay demasiados indicios de que ninguna de las dos tribus, ni sus ancestros, usaran demasiado las montañas, aunque tampoco hay señales de que las evitases, salvo por las razones evidentes del mal tiempo y el terreno escarpado. A menos que fuesen en busca de una visión, los indios no necesitaban venir aquí, pues había caza por doquier, de una riqueza y diversidad que hoy día sólo podemos imaginar.
    La expedición de Lewis y Clark consideraba las Altas Llanuras del alto Misuri un territorio mucho más salvaje y rico que la Gran Divisoria. Allí, en tierra de los pies negros, vieron infinitas manadas de búfalos, nidos de águila, enormes manantiales repletos de berro, y lobos fornidos y osos tranquilos alimentándose de los cadáveres de búfalos ahogados. Esas Altas Llanuras y sus bosques de álamos a nuestro oeste eran tan salvajes entonces como lo son ahora las montañas. De hecho, el propio concepto de "salvaje" era claramente europeo, no compartido por los habitantes nativos de este continente. Lo que nosotros llamamos "tierras salvajes" era para los indios el hogar, "belleza duradera" en salish o piegan. La tierrra no era algo que había que temer o conquistar, y la "vida salvaje" no era ni salvaje ni ajena: era familiar. Luther Standing Bear, el sioux oglala, dijo en una ocasión: "Sólo para el hombre blanco la naturaleza era un lugar salvaje, y sólo para él estaba la tierra infestada de animales y pueblos salvajes. Para nosotros era mansa y pródiga, y estábamos rodeados de las bendiciones del Gran Misterio".» (p. 252-253)

sábado, 30 de julio de 2016

La (turbulenta y) fascinante historia de Else Schrobsdorff

Else Schrobsdorff con Peter, Angelika y Bettina
Angelika Schrobsdorff
TÚ NO ERES COMO OTRAS MADRES
[Du bist nicht so wie
andre Mütter
, 1992]
Periférica y Errata Naturae, 2016
Trad. (rara) Richard Gross
24,50 € | 592 páginas

[horrible título, lectura absorbente]
«El 13 de marzo de 1938, el ejército alemán entró en Austria. Los decretos emitidos ese año fueron los siguientes: los judíos deberán declarar su patrimonio. Los judíos no podrán ejercer determinadas actividades profesionales. Los judíos deberán llevar tarjetas de identidad a partir del 1 de enero del 39. Los médicos judíos serán considerados meros "tratadores de enfermos" a partir del 30 de septiembre del 38. Se retirarán todos los nombres judíos del callejero. Los judíos sólo podrán tener nombres de pila judíos a partir del 1 de enero del 39. Si llevan nombres alemanes deberán adoptar adicionalmente los de "Ismael" y "Sara". Los pasaportes judíos se señalarán con la mayúscula "J". Unos 1.500 judíos "apátridas" serán expulsados a Polonia. Los judíos no podrán tener ni llevar armas. Se impone al conjunto de los judíos una prestación de desagravio por valor de mil millones de marcos del Reich. Los judíos deberán eliminar con carácter inmediato y a sus expensas todos los daños por el pogromo -la llamada Noche de los Cristales Rotos-. Los judíos no podrán regentar comercios ni empresas artesanales. Los judíos no podrán asistir a teatros, cines, conciertos ni exposiciones. Todos los niños judíos quedarán excluidos de las escuelas alemanas. Se liquidarán todas las empresas judías. Los judíos, con carácter inmediato, no podrán transitar por determinadas zonas a determinadas horas. A los judíos les serán retirado el carnet de conducir y la licencia para vehículos de motor. Los judíos deberán enajenar sus empresas y entregar sus títulos de valor, así como sus joyas. Los judíos ya no podrán frecuentar las universidades.» (p. 273-274)



«A sus vecinos judíos los estaban aniquilando, y ellos no tenían otra cosa que oponer que su maldito odio. El uno seguía construyendo casas para aquella banda de cerdos y el otro continuaba escribiendo para ellos libros y guiones, pero lo importante era ser antinazi y reafirmarse en ello entre susurros a puertas y ventanas cerradas.
    ¿Qué otra cosa deberían hacer?, preguntó Else. ¿Subir a las barricadas y dejarse matar a tiros?
   Oponer resistencia, aunque fuese pasiva, ya que le costaba imaginarse a Fritz y Erich como militantes. ¡Pero resistencia, sí! ¡No ser, además, cómplices! Cualquier trabajo, fuera cual fuera, que hiciesen para aquellos monstruos, cada marco que ganaban con ellos, significaba ser cómplices. Si todo aquel que se suponía que era contrario a la dictadura de Hitler ofreciera tan solo una resistencia pasiva, otro gallo cantaría. Pero, precisamente, eso no ocurría. El dinero que los "honestos" antinazis ganaban con los nazis les importaba muchísimo más que el destino de los judíos y sus principios éticos llevados al absurdo.» (p. 280)

jueves, 28 de julio de 2016

Junichiro Tanizaki: El club de los gourmets


Junichiro Tanizaki (1886-1965)
EL CLUB DE LOS GOURMETS
[Bishoku kurabu, 1919]
Ilustraciones: Yoko Nakajima
Trad: Yoko Ogihara y
Fernando Cordobés
Gallo Nero, 2016

los placeres epicúreos
~ little delicatessen ~
«-Bueno, verá. Le gusta comer hasta el extremo de que a veces actúa como un insensato, como si hubiera perdido el juicio. Y no sólo se trata de comer, también de cocina. La cocina china incluye una enorme cantidad de ingredientes, pero cuando se pone manos a la obra, no tiene límites. Vegetales, frutas, pescados, pájaros, por supuesto. Todo, absolutamente todo. Desde el reino humano hasta el de los insectos, cualquier cosa es susceptible de convertirse en un ingrediente. Como sabrá usted, desde la antigüedad los chinos hemos comido nidos de golondrina, aletas de tiburón, zarpas de oso, pezuñas de ciervo, pero fue él quien nos enseñó a comer corteza de árbol, excremento de pájaro y saliva humana. También aprendimos distintas formas de cocción y asado. Como resultado de todo eso, donde antes teníamos unos diez tipos distintos de sopa, ahora tenemos entre sesenta y setenta. Otra innovación sorprendente de nuestro presidente fueron los recipientes utilizados para preparar y servir la comida: cuencos, platos, tarros, cucharas de cerámica, porcelana o metal. Para él otro servicio de mesa es inimaginable. Y la comida no siempre tiene que por qué ir servida en un plato. Se puede untar, arrojar, tomar a borbotones de una fuente... En muchas ocasiones no ha sido fácil distinguir cuál era el continente y cuál el contenido. A pesar de todo, no se puede alardear de haber probado exquisiteces. Es la consigna de nuestro presidente.» (págs. 50-51)

Ilustraciones de Yoko Nakajima