domingo, 1 de mayo de 2016

Enrique Vila-Matas: Porque ella no lo pidió (¿o sí?)

ilustraciones de Sonia Pulido «Desgajado de Exploradores del abismo –tal como comencé a imaginarlo nada más publicar ese libro- el cuento Porque ella no lo pidió inicia finalmente en 2015 en Estados Unidos (Because She Never Asked, traducción de Valerie Miles) una vida propia, es decir, constituye un libro por sí solo: “Nobody imitated Sophie Calle better than Rita Malú. Rita liked to be considered an artist, though she wasn’t at all sure of being one…” Me gusta mucho esta historia que empezó cuando llegué con Sophie Calle a un pacto que de algún modo se parecía al de los dos viajeros de Extraños en un tren, aquellos dos tipos creados por Patricia Highsmith que acuerdan asesinar a sus enemigos mutuos al mismo tiempo. En este caso, nuestro pacto consistió en acordar que durante un año yo le escribiría a Sophie la vida y ella la viviría. Le escribí el primer capítulo enseguida, pero pasaron los meses y ella –como ocurre con el segundo asesino de Extraños en un tren- ilustraciones de Sonia Pulido no se decidía a actuar. Si Sophie no hacía nada, yo no podía seguir escribiendo y corría el peligro, además, de quedar bloqueado para siempre, esperando a que ella moviera su ficha… Viendo que ella no actuaría nunca y después de un desesperante tiempo de bloqueo (noqueado en la versión bartleby más pura), decidí volver a la escritura contando la historia de lo que me había sucedido con Sophie Calle. Y volví, y conté la historia. Pero sucedió algo raro. Normalmente, los escritores tendemos a tratar de hacer pasar por real una historia de ficción. En Porque ella no lo pidió ocurrió lo contrario: para darle sentido a mi historia de la vida real me vi en la necesidad de presentar esa historia como una ficción.»

De Autobiografía literaria, Enrique Vila-Matas

ilustraciones de Sonia Pulido «La nouvelle Porque ella no lo pidió es el rizar el rizo de la ficción y la realidad, porque presento como ficción lo que ocurrió, de pe a pa, en la realidad: el encargo que me hizo la artista francesa Sophie Calle para que escribiera una historia para ella vivirla. Yo había acabado Pasavento y no sabía qué hacer. Me hubiera gustado que la hubiera llevado a cabo. Ese episodio me bloqueó [...] Si ella no ponía en marcha la historia yo no podía escribir. Como resultó que había tomado nota del proceso, decidí contarlo como ficción para seguir escribiendo. O sea, para salvarme a mí mismo. Su propuesta fue para mí paradójica: tras años de juguetear con la literatura y la vida, encuentro que alguien quiere quedarse con mi literatura para pasarla a la vida..., pero a la suya, con lo cual yo lo perdía todo. Por eso, para salvarme, escribí ese relato [...] Ella puede hacerlo aún. Es un viaje difícil porque tiene que fotografiar a mi propio fantasma en una casa de las Azores, pero sé que es capaz de encontrarme ahí.»


ilustraciones de Sonia Pulido «Y, por fin, el cuento más arriesgado y culminación de la escritura cubista y abismal de este libro, “Porque ella no lo pidió”. Relato funambulista pero también reticular, experiencia del “fuera de aquí” donde Vila-Matas se ha visto abocado a cruzar los límites de lo literario hacia la vida, y de retorcer a ésta para regresar a la literatura, convencido, finalmente, de que más allá de la literatura “no hay vida, sino un riesgo de muerte”. Este cuento es la quintaesencia, en estos momentos, de la escritura vilamatiana, el “rien ne va plus” de su funambulismo. Y es un cuento-máquina, un artefacto generador y reciclador de realidad, que se va plegando y bifurcando para cerrarse finalmente de forma brillante.

El lector comienza leyendo una historia, “El viaje de Rita Malú”, donde la artista protagonista, obsesionada doble de Sophie Calle, decide salir del spleen de su condición de máquina soltera (femenina por una vez) convirtiéndose en detective (al estilo de Auster en Ciudad de cristal) para encontrar al escritor Jean Turner, desaparecido en la isla de Pico, en las Azores. Relato de final enigmático que se abre, en su segunda parte, a la sorpresa de ser el cuento escrito por el auténtico protagonista-narrador para responder al reto, real, planteado por la artista y performer (“novelista de pared”) Sophie Calle. La propuesta de llevar un cuento a la vida queda paralizada por distintas circunstancias [...] hasta que el cuento da otra vuelta de tuerca más, un nuevo pliegue, para plantear todo lo precedente como fruto de la escritura imaginativa del narrador, ausente de la vida y deseante de provocarla, en su cuaderno rojo (de nuevo Auster), con la ficción como motor de los hechos.»

jueves, 28 de abril de 2016

El libro: fiestas, formatos y géneros

«Ja fa molts anys que el Dia del Llibre és una festa molt bonica, amiga de l’agermanament entre la ciutadania, més encara entre els enamorats, que porten, ell o ella, una rosa a la mà. Però també fa molts anys que, pel que respecta als llibres, és una festa en què domina la mercadotècnia molt per damunt de la venda de llibres d’aquells que, com han escrit tants autors de qualitat, poden ser rellegits moltes vegades, i alliçonen. Tot és ple de novetats, les unes més solvents que les altres, la major part molt insolvents, precipitades, tramposes —llibres escrits en castellà que passen per obres catalanes originals—, circumstancials, anticonstitucionals, maldestres, d’una autoajuda que sol portar al suïcidi, missatgeres d’un oblit quasi automàtic [...] El problema d’aquesta situació no resideix en el fet que els editors i llibreters —ai!, amb tanta legitimitat— procurin vendre allò que la gent demana, per fer quadrar els números escassos del seu negoci; el gran problema es troba en la manera com aquests llibres ocasionals han despertat en els lectors les ganes de comprar-los: anuncis, propaganda a tots els mitjans, entrevistes absurdes als escriptors de bajanades, promoció de figures exòtiques, premis concedits amb escàs criteri de qualitat literària, i tot el que ja sabem. El consegüent d’aquesta tendència és d’una lògica que espanta: el criteri dels lectors, ja per a tota la seva vida, quedarà dominat pel valor de les bagatel·les.»
De La gran mercadotècnia del Dia del Llibre
JORDI LLOVET en El País



«Nosotros empezamos a hacer libro electrónico porque pensamos que podía ser un complemento importante a nuestra línea editorial. Luego me encontré con la paradoja de que yo no me he leído ni un solo libro electrónico de Impedimenta, igual que el resto de libros sí. Los leo, los releo, los marco, es casi un comportamiento animal. De los electrónicos no he abierto ni uno. Sé que tienen buena pinta porque la persona que los hace lo hace muy bien, pero no me interesan. Nos da un rédito económico no muy grande, un porcentaje pequeño de nuestra facturación, y ahora mismo si estamos en el libro electrónico es casi por inercia. No apuesto en Impedimenta por él, y siempre estoy planteándome dejarlo porque en realidad no lo necesitamos. Y además me da la impresión de que no merece la pena que nuestros libros estén en electrónico, porque tiene tanto trabajo detrás y hay tanta obsesión por la forma, por los papeles, por el toque final y el arte final del libro…. que el Ebook al final simplemente es un texto estandarizado. Estamos dándole vueltas todo el rato de si lo vamos a dejar o no [...] es más como un sucedáneo. Lo puedo entender, porque por ejemplo a veces tengo que leer libros en otros idiomas para valorar si los publicamos. Me los descargo en el Kindle, los leo y si veo que me interesan, compramos los derechos. Pero al final la lectura del libro electrónico se convierte en algo funcional, no es algo para disfrutar. Soy incapaz de disfrutar un libro electrónico. Para eso necesito que sea en papel, no sé si es educación o sensibilidad.»
De Editar en tiempos revueltos: Impedimenta
ENRIQUE REDEL en JotDown



«En el mundo de los libros –el del negocio de los libros- se ha resuelto el tema de los géneros literarios, al que tanto tiempo dedicaron académicos y pensadores, desde Aristóteles hasta Todorov. Una novela es literaria, comercial o comercial de calidad [...] Las novelas se contratan, publican y promocionan según cómo la editorial las haya clasificado desde el primer momento, esto determinará la inversión, y así se ofrecerán luego a los libreros [...] Si el vendedor de una editorial le dice al librero que es literaria, éste pide dos ejemplares, que irán a parar a la sección “Novelas”, por orden alfabético de autor. Si le dicen que es comercial, pide los ejemplares necesarios para poner una pila en la mesa principal, y dos en el escaparate, y si le dicen que es comercial de calidad, se produce un momento de estupor, porque los vendedores de libros asocian “calidad” a público reducido. Comercial de calidad es un oxímoron, una definición que se contradice a sí misma, o es comercial o es de calidad. Serán libros a los que les costará encontrar lugar en la librería.»




[extractos de tres artículos recomendables para amantes de los libros]
[las ilustraciones proceden del web de la editorial impedimenta]

martes, 26 de abril de 2016

Alejandro Zambra: Formas de volver a casa

«Nos juntamos una tarde de noviembre, en el Starbucks de La Reina. Me gustaría recordar ahora, con absoluta precisión, cada una de sus palabras y anotarlas en este cuaderno sin mayores comentarios. Me gustaría imitar su voz, acercar una cámara a los gestos que hacía cuando se adentraba, sin miedo, en el pasado. Me gustaría que alguien más escribiera este libro. Que lo escribiera ella, por ejemplo. Que estuviera ahora mismo, en mi casa, escribiendo. Pero me toca escribirlo a mí y aquí estoy. Y aquí me voy a quedar.» (pág. 94)

jueves, 21 de abril de 2016

Luis Cernuda: Ocnos

primavera 2016 en la Umbría del Factor (Yecla)
«Este año no conoces el despertar de la primavera por aquellos campos, cuando bajo el cielo gris, bien temprano a la mañana, oías los silbos impacientes de los pájaros, extrañando en las ramas aún secas la hojosa espesura húmeda de rocío que ya debía cobijarles. En lugar de praderas sembradas por las corolas del azafrán, tienes el asfalto sucio de estas calles; y no es el aire marceño de tibieza prematura, sino el frío retrasado quien te asalta en tu deambular, helándote a cada esquina.

Abstraído en este imaginar, marchas con nostalgia por la avenida del parque, donde revuela espectral a ras de tierra y te precede, fugitiva ala terrosa, una hoja del otoño último. Tan reseca es y oscura, que se diría muerta años atrás; imposible su verdor y frescura idos, como la juventud de aquel viejo, inmóvil allá, traspuesta la reja, hombros encogidos, manos en los bolsillos, aguardando no sabes qué.

primavera 2016 en la Sierra del Cuchillo (Yecla)
Al acercarte luego, hallas que el viejo tiene a sus pies manojos de flores tempranas, asfodelos, jacintos, tulipanes, de vívidos colores increíbles en esta atmósfera aterida. Casi da pena verlas así, expuestas en mercado norteño, como si ellas también sintieran su hermosura indefensa ante la hostilidad sombría del ambiente.

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente; quienes a la invocación mágica, a pesar del frío, lo sórdido, la carencia de luz, no pueden contener el júbilo vernal que estas flores, como promesa suya, te han traído e infundido en tu miedo, tu desesperanza y tu apatía.» (págs. 127-128)

happy bithday AA La primavera
OCNOS
LUIS CERNUDA (Sevilla, 1902 - México, 1963)
[la voz del poeta]

"En la mitología griega, Ocnos (en griego Οχνος) es un personaje simbólico habitante del Hades, que está siempre trenzando una cuerda de juncos mientras un asno se los va comiendo."

domingo, 17 de abril de 2016

Ramon Solsona: Marques que marquen


Ramon Solsona
Marques que marquen
La curiosa història
de les marques més conegudes

Il·lustracions: Miquel Puig
Pòrtic, 2015
Entrevista a R. Solsona
«Pastilles cloroborosódicas de mentol i cocaína, Nuestro cinturón eléctrico cura durante el sueño, Agua Radial Radioactiva, Purga, refresca, desinfecta, Desarrollan los senos raquíticos, Los sordos oyen, Contráctil, regenerativo y fortificativo, Jarabe antiepiléptico, La hernia curada por 25 ptas., Curación radical de las almorranas con la pomada Nuestra Señora de Lourdes, Lamedor pectoral contra la gripe, Braguero-faja sin muelles ni goma elástica ni armazón de acero, Curación cierta de la solitaria en dos horas, Pilules Orientales desarrollan los senos y los hermosean, Maravillosa aguas purgantes, Antiséptica, emoliente, resolutiva, antiflogística...

Tot això són anuncis antics trets de la fantàstica hemeroteca de La Vanguardia, que és una mina de dades i d'anuncis. Repassant la publicitat de fa setanta, vuitanta o cent anys, a cada pas es troben xarops, ungüents, cataplasmes, pediluvis i píndoles que prometen la "curació radical" d'escròfula, mal d'orina, tifus, influença, sífilis, hèrnia, restrenyiment, sarna, penellons, tos, tisi, reuma, gota, alteracions menstruals, nerviositat, epilèpsia, neurastènia i estats melanconiosos.


Ente tanta ensarronada antiflogística ('que serveix per calmar la inflamació'), reconeixem marques que han arribat fins avui amb la consegüent evolució tecnològica i científica. Com els laboratoris del Doctor Andreu, que van néixer a la plaça del Rei el 1866. Salvador Andreu va ser dels primers farmacèutics que van vendre medicaments ja preparats i que van fer un gran ús de la propaganda. Va ser ell qui va construir el parc d'atraccions del Tibidabo al final del segle XIX, després d'haver-se fet milionari venent les cèlebres pastilles contra la tos. I també cataplasmes d'Antiphlogistine, Mentholina Dentífrica, Pastilles de Leche de Burra i fins i tot uns "cigarrilos contra el asma"!


Un altre farmacèutic, Ramon Mandri, va crear el Cerebrino a Figueres, però va anar a Barcelona, al carrer Ample, on a principis del segle XX es va iniciar la llarga carrera comercial d'aquest medicament. El 1916 el dibuixant i caricaturista Gaietà Cornet, d'una generació àuria de ninotaires —Opisso, Llaverias, Junceda, Bagaria, Arpa—, va crear el personatge del vestit negre. Paradoxalment, en contra de les regles elementals de la publicitat, és autoritari i antipàtic, amb un braç i una mà desproporcionats que signifiquen: t'ordeno que prenguis Cerebrino Mandri. Un clàssic.» (pàgs. 127-128)

lunes, 11 de abril de 2016

Lucia Berlin: Manual per a dones de fer feines


Manual per a dones de fer feines
LUCIA BERLIN (1936-2004)
[A Manual for Cleaning Women]
Trad. d'Albert Torrescasana
L'Altra Editorial, 2016
[primeres pàgines]


«Malgrat haver estat poc reconegu- da mentre vivia, Lucia Berlin és sens dubte una escriptora de primeríssi- ma línia que es caracteritza per una combinació poc habitual de foscor, estranyesa, sentit de l’humor, vita- litat i lucidesa. Diuen que és un dels secrets més ben guardats dels Estats Units.»
«—La mama ho sabia tot —va dir la Sally—. Era una bruixa. Fins i tot ara que és morta tinc por que em vegi. [...]
  La nostra mare es preguntava quin aspecte tindrien les cadires si els genolls se'ns dobleguessin cap endavant. ¿I si l'haguessin electrocutat, a Jesús? En comptes de creus i cadenes, tothom voltaria amb cadires al voltant del coll.
  —Em deia: "Fes el que hagis de fer, però sobretot no procreïs" —va dir la Sally—. I que si era prou enze per casar-me, procurés que fos ric i que sentís adoració per mi. "Mai, mai no et casis per amor. Si estimes un home, tindràs ganes d'estar amb ell, de complaure'l, de fer coses per ell. Li preguntaràs coses com ara "¿On eres?" o "¿En què penses?" o "¿M'estimes?". I Ilavors t'estomacarà. O anirà a comprar tabac i no tornarà.
  No suportava la paraula amor. La pronunciava com la gent pronuncia bandarra.
  —I no suportava els nens. Una vegada vam coincidir en un aeroport quan els quatre nens encara eren petits. "Treu-me'ls de sobre", cridava, com si fossin una bandada de dòbermans.
  —No sé si em va desheretar perquè em vaig casar amb un mexicà o perquè era catòlic.
  —Culpava l'Església catòlica del fet que tothom tingués tanta mainada. Deia que els papes havien començat el rumor que diu que l'amor ens fa feliços.
  —L'amor et fa sentir com una desgraciada —deia la nostra mare—. Deixes el coixí ben xop de tant plorar quan te'n vas a dormir, enteles cabines telefòniques de tantes llàgrimes, els teus sanglots fan udolar el gos i fumes dos cigarros a la vegada.» (págs. 368-369)


miércoles, 6 de abril de 2016

Jenny Offill: Departamento de especulaciones

«Cuando nos conocimos, él llevaba las mismas gafas que había llevado durante quince años. Yo llevaba el mismo flequillo que había lucido en la universidad. Fantaseaba en secreto con la idea de destrozarle las gafas, pero nunca le confesé cuánto las odiaba hasta el día que llegó a casa con unas gafas nuevas.

Creo que fue un año después cuando me quite el flequillo. El día que me lo quité, él me dijo: "La verdad es que siempre he odiado ese flequillo".

Mi hermana sacude la cabeza cuando oye contar esta historia. "Tu matrimonio es como un guante de seda", dice.» (págs. 82-83)


Three things no one has ever said about me:
You make it look so easy.
You are very mysterious.
You need to take yourself more seriously.


lunes, 4 de abril de 2016

Javier Cercas: El punto ciego

«No es verdad que la única obligación de una novela sea contar una buena historia y hacérsela vivir al lector; la única obligación de una novela (o por lo menos la más importante) consiste en ampliar nuestro conocimiento de lo humano, y por eso Hermann Broch afirmaba que es inmoral aquella novela que no descubre ninguna parcela de la existencia hasta entonces desconocida. Ahora bien, sabemos que la novela es forma y que, en ella, una mala historia bien contada es una buena historia, mientras que una buena historia mal contada es una mala historia; por lo mismo, usando viejas formas la novela está condenada a decir cosas viejas, y sólo usando formas nuevas podrá decir nuevas cosas. De ahí el imperativo de innovación formal. La novela del XIX no es el modelo perfecto e insuperable de la novela, porque la forma perfecta de la novela no existe; mejor dicho: la única forma perfecta de la novela es, si acaso, la forma imperfecta pero infinitamente perfectible que concibió Cervantes. La novela necesita cambiar, adoptar un aspecto que nunca adoptó, estar donde nunca ha estado, conquistar territorio virgen, para decir lo que nadie ha dicho y nadie salvo ella puede decir. Es mentira, lo repito, que las novelas sirvan sólo para pasar el rato, para matar el tiempo; al contrario: sirven, de entrada, para hacer vivir el tiempo, para volverlo más intenso y menos trivial, pero sobre todo sirven para cambiar la forma de percepción del mundo del lector; es decir, sirven para cambiar el mundo. La novela necesita ser nueva para decir cosas nuevas; necesita cambiar para cambiarnos: para hacernos como nunca hemos sido.» (pág. 47)

lunes, 28 de marzo de 2016

Juan Tallón: Fin de poema

Alejandra Pizarnik
La muerte se muere de risa pero la vida
se muere de llanto pero la muerte pero la vida pero nada nada nada.

      Anne Sexton
I have on a mask in order to write my last words,
and they are just for you,
and I will place them
in the icebox saved for vodka and tomatoes,
and perhaps they will last.



Cesare Pavese
Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.
      Gabriel Ferrater
Per ara, no ho diguem:
no trasbalsem la gent
mostrant-los la ferida
sagnant i purulenta.
Donem-li temps i oblit.
Callem, fins que ningú,
ni jo mateix, no el pugui
confondre encara amb mi.



      JUAN TALLÓN
FIN DE POEMA
Alrevés, 2015
[fragmento gf]

lunes, 21 de marzo de 2016

Lluís Pasqual: De la mano de Federico




«La historia del montaje de El público es la historia de una utopía. Una utopía desenfrenada, si eso puede decirse. Todo partió de algo tan sencillo como la lectura de un texto, un texto de Lorca. ¿Qué tendrá ese texto que te atrae, te agarra y no te suelta, y te introduce en una vorágine insondable? También partió de los deseos compartidos con un actor, Alfredo Alcón, que, como si de alquimia se tratara, era capaz de encarnar la palabra de Lorca como ningún otro actor de habla española. He escrito «encarnar» consciente de que el teatro contem- poráneo está haciendo desaparecer la frontera que existe entre el personaje y el actor, pero ese tema sería en sí mismo el argumento de un libro entero. El público provoca y pone al descubierto muchas resonancias en uno mismo y, finalmente, nos condujo al desafío, pero no al desafío metafísico, sino al «duelo» físico entre Lorca y cada uno de los que estábamos metidos en esa aventura, sin padrinos ni testigos, solos frente a él y cada uno con sus armas. «Tú has osado hacerlo —le decíamos a Federico—, tú has buscado en tus zonas más recónditas tus verdades mas íntimas, más profundas, las más escondidas, las más hermosas y las más feas también, para que nadie se llame a engaño de cómo eres, de cómo somos, de qué materia están hechas nuestras pulsiones. Y luego, las has soltado, las has gritado con la rotundidad de una blasfemia, has encontrado tu camino y has vomitado lo que te ha dado la gana y, además, lo has hecho como los toreros, 'con arte'. ¡Yo también voy a probarlo! ¿Qué digo? ¡Yo también lo voy a hacer!» Este diálogo es el que yo sostenía con Lorca y el que, a su vez, sostenía Fabiá Puigserver, el escenógrafo que no solo se inventó un lugar para que eso ocurriera, sino un teatro, único, extraordinario, desmontable, un teatro soñado que, como La Barraca paseara de pueblo en pueblo, y que está en el origen del espacio que creó después para El público. Y eso mismo discurría en su locura Frederic Amat mientras empapelaba literalmente las paredes de su estudio con los cientos de dibujos, imágenes y más imágenes que provocaba El público. Yo me daba cuenta en los momentos en que nos permitíamos meter nuestras narices por unas horas en el trabajo del otro, durante los meses que precedieron los ensayos, para intercambiar y discutir con pasión nuestros descubrimientos. Afortu- nadamente, el reto se había convertido en una obsesión. A esta obsesión se añadieron más tarde otros seres, muchos actores, músicos, técnicos... todos y cada uno se engancharon al juego y mantuvieron su desafío personal con el poeta. El público tenía este poder.» (pág. 69)


miércoles, 16 de marzo de 2016

El Roto (resituándonos)


¡No es pobreza,
es teoría económica aplicada!
  
¡El sol no emite facturas,
eso es competencia desleal!

Aquellos bombardeos son estos refugiados

Los inmigrantes ahogados elevaron el nivel
del mar, la solidaridad, el altruismo y la compasión quedaron anegados...

Todas las redes sociales pertenecen
a alguna flota pesquera

La memoria histórica está bien, pero
¿por qué no probar con la prehistórica?
El Roto, El País, 2016

domingo, 13 de marzo de 2016

Vila-Matas: Marienbad elécrico [la parte de Enrique]

Henri Matisse, Intérieur aux aubergines
Henri Matisse
Intérieur aux aubergines
«No es por justificarme, pero es lógica la atracción por ese tipo de habitación única, de espacio cerrado. Es una clase de cuarto que atrae por lo que básicamente representa, pues es el lugar mítico donde se desarrolla siempre el gran drama humano, no exento, en ocasiones, de luz. A fin de cuentas, una habitación es el espacio central de toda tragedia —el lugar donde Hölderlin alcanzó la locura, donde Juan Carlos Onetti meditó sobre el mundo y decidió que era mejor no salir más de la cama, y donde Emily Dickinson se recluyó con sus mil seiscientos poemas—, pero a la vez es el sitio donde Vermeer conoció "la experiencia de la plenitud y de la independencia del momento presente".

Henri Matisse, La fenêtre ouverte à Collioure
Henri Matisse
La fenêtre ouverte à Collioure
Una habitación cerrada es posiblemente, como dice un amigo, el precio que hay que pagar para llegar a ver la luminosidad. Y ha sido mi lugar preferido para encontrar mi vida dentro de los textos que leía. Y así, por ejemplo, hay un escena de Tolstói que he interiorizado y en la que me veo a mí mismo leyendo: es aquella en la que un personaje está en un tren y tiene un libro en sus manos, y una luz en la cabina ilumina su lectura. Para mí, ésta es una imagen de felicidad, y seguramente sólo la literatura puede darla. Pues hay que saber que la literatura permite pensar lo que existe, pero también lo que se anuncia y todavía no es. Y también pensar, por ejemplo, que el mundo es un texto, una gran ficción que DGF lee con pasión todos los días.


El mundo es un pasaje, y éste es nuestra vida, está en los libros. Sólo vivimos realmente a medida que leemos nuestra historia, transcendiéndola. Porque sólo la literatura es verdaderamente transcendente, nos descubre a los otros y hace que nos preguntemos cómo es posible que los signos sobre una tabla de arcilla, los signos de una pluma o de un lápiz puedan crear una persona (un Quijote, un Gregor Samsa, una Beatrice, un Jakob Von Gunten, un Falstaff, una Ana Karenina) cuya substancia excede en su realidad, en su longevidad personificada, la vida misma.» (pág. 46-48)