domingo, 22 de noviembre de 2020

La vida contada por un sapiens a un neandertal, de JJ Millás y JL Arsuaga


Juan José Millás (Valencia, 1946)
Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954)
LA VIDA CONTADA POR UN
SAPIENS A UN NEANDERTAL

Alfaguara, 2020 - 224 págs. - inicio
[no]

«—[...] El pulpo, pese a su morfología y a que sus parientes son las almejas o las ostras, ha desarrollado una serie de rasgos muy parecidos a los nuestros.
   —[...]
  —Para empezar, este animal tiene una mente. La mente es aquello de lo que carecen las máquinas. Implica que posees una representación interna de lo que hay fuera. Una réplica. Eso es lo que conocemos del mundo exterior: una réplica que tenemos dentro de la cabeza.
   —[...]
 —Es curioso que el pulpo se parezca tanto a nosotros siendo formalmente tan distintos.
 —Eso se llama convergencia adaptativa. Te lo explicaré con detalle en otro momento. Piensa, por ejemplo, en Hernán Cortés y Moctezuma. El conquistador español reconocía todas las instituciones aztecas: tenían sacerdotes, escuelas, libros, iglesias, reyes, soldados, generales... Cortés entiende esa sociedad perfectamente pese a que unos y otros llevaban quince mil años separados. Los humanos que llegaron a América quince mil años antes que los conquistadores españoles eran cazadores de mamuts y ahora escribían libros, lo mismo que nosotros. ¿Qué quiere decir eso?
  —¿Qué?
 —Que hay convergencia en lo cultural determinadas por la naturaleza de nuestra mente. Hay caminos que se repiten. Y este, el del pulpo, es un buen ejemplo. Nosotros nos separamos de los moluscos hace millones de años, pero hemos convergido mentalmente con el pulpo, que tiene un ojo que parece que te mira.
   —[...]
 —[...] La evolución tiene una lógica interna, no permite cualquier posibilidad. No puede haber un conejo carnívoro. El conejo-gato no es posible. Tampoco puede haber un carnívoro con cuernos. Cuentan que un día se le apareció el diablo a Cuvier, que es el padre de la paleontología, y le dijo: "Soy el diablo y te voy a comer". Cuvier lo miró de arriba abajo y le respondió: "Tienes cuernos y pezuñas, no puedes ser carnívoro".
   —[...]
 —Las convergencias adaptativas existen porque el número de posibilidades es limitado, lo que implica la aparición de coincidencias incluso entre seres, como el pulpo y tú, en apariencia muy alejados.» (págs. 119-120)


Presentación del libro en el Espacio Fundación Telefónica Madrid.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

La hija única, de Guadalupe Nettel


Guadalupe Nettel (México DF, 1973)
LA HIJA ÚNICA
Anagrama, 2020 - 240 págs. - inicio

- Buenísimo para Enrique Vila-Matas
- Excepcional para C. Domínguez Michael
[qué más puedo decir]

«—Pero también dice que su cerebro no funciona.
  Los budistas, siempre tan prudentes al pronunciarse sobre asuntos como el origen de la vida o del Universo que obsesionan a otras religiones (y sobre los que en realidad nadie sabe un carajo), aseguran con absoluta convicción que la conciencia no depende del cuerpo.
  Se lo expliqué, sabiendo que esos temas, interesantes para mí, solían impacientarla.
  —Quizás en este momento esté limitada por el cerebro con el que nació, pero en el fondo su mente es tan perfecta como la de cualquiera.
  —¿Ah, sí? —preguntó con incredulidad—. ¿Y en qué basan esta teoría?
  —Pues, al parecer, en una infinidad de experiencias.
  —Tal vez, pero cuando a mí me duele la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo casi no puedo pensar.
  —Lo que pasa, según ellos, es que la mente tiene dos aspectos. Uno con el que nos desenvolvemos en el día a día y que produce millones de pensamientos, se embota, se agiliza y atraviesa todos los estados anímicos, y otro más profundo o intrínseco que no puede dañarse ni sufrir alteraciones, ni siquiera después de nuestra muerte.
  —¿Algo así como el alma? —preguntó Alina.
  —Más bien como la naturaleza más profunda de la mente o el motor de la conciencia.» (pág. 120)

sábado, 14 de noviembre de 2020

Una vida breve, de Michèle Audin

Michèle Audin (Argel, 1954)
UNA VIDA BREVE
[Une vie brève, 2013]
Trad. Pablo Moíño Sánchez
Periférica, 2020 - 168 págs.
- La batalla por Argelia de Maurice y Josette Audin
[no era para mí]
«SINOPSIS: ¿Puede una vida común y casi anónima resonar hasta nuestros días, convertirse en el emblema de una época? En junio de 1957, durante la batalla de Argel, el matemático y militante comunista Maurice Audin fue apresado por el Ejército francés, acusado de colaborar con el movimiento de independencia argelino. Tenía veinticinco años. Torturado hasta la muerte, su cuerpo nunca se encontró. En 2014 el Gobierno francés por fin reconoció que su desaparición, un caso que conmocionó a la sociedad francesa durante décadas, no había sido un misterio sin resolver, sino un asesinato de Estado. [...] Michèle Audin reconstruye, con una minuciosa labor de arqueología, la vida de su padre y los orígenes de su familia, pero también los detalles, rastros, objetos y gestos de una clase social, de un tiempo en el que los niños heredaban los nombres de sus hermanos mayores muertos y Michèle Audin la profesión de las mujeres trabajadoras no constaba en el registro civil. [...] Por eso, Una vida breve es más que un ejercicio de «literatura de los hijos». Cumple un deseo esencial de la gran literatura: narrar esas vidas concretas que, a veces involuntariamente, tienen la capacidad de condensar la Historia.»

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Un verdor terrible, de Benjamín Labatut


Benjamín Labatut (Rotterdam, 1980)
UN VERDOR TERRIBLE
Anagrama, 2020 - 224 págs. - inicio - fragmento

- El camino hacia lo desconocido, JGM, ABC Cultural
- La novela del electrón, EAD, Babelia
[extraordinary nonfiction novel (John Banville & I)]

«Cuando Bohr volvió de vacaciones, Heisenberg le dijo que había un límite absoluto sobre lo que podíamos saber de este mundo. [...] Al combinar sus ideas con las de Schrödinger, había entendido que los objetos cuánticos no tenían una identidad definida, sino que habitaban un espacio de posibilidades. Un electrón, explicó Heisenberg, no existía en un solo lugar, sino en muchos; no tenía una velocidad, sino múltiples. La función de onda mostraba todas esas posibilidades superpuestas. Heisenberg había olvidado toda la maldita discusión entre ondas y partículas, y se había centrado una vez más en los números para encontrar el camino. Analizando las matemáticas de Schrödinger y las suyas, había descubierto que ciertas propiedades de un objeto cuántico —como su posición y su cantidad de movimiento— existían de forma pareada, y obedecían a una extrañísima relación. Cuanto más precisa era la identidad que adoptaba en una de ellas, más incierta se volvía la otra. Si un electrón, por ejemplo, se ubicaba en una sola posición, con absoluta seguridad, quedando fijo en su órbita como un insecto atravesado por un alfiler, su velocidad se volvía completamente indefinida: podía estar inmóvil o desplazandose a la velocidad de la luz sin que hubiera cómo saberlo. ¡Y lo mismo era cierto al revés! Si un electrón tenía una cantidad de movimiento exacta, su posición se volvía tan indeterminada que podía estar en la palma de tu mano o al otro lado del universo. Esas dos variables eran matemáticamente complementarias: fijar una disolvía la otra. [...] Bohr le preguntó si esas relaciones pareadas afectaban solo a esas dos variables, y Heisenberg, aún jadeando, le dijo que no: regían múltiples aspectos de lo cuántico, como el tiempo en que un electrón estaba en un estado y la energía Benjamín Labatut que poseía en ese estado. Bohr quiso saber si esas relaciones ocurrían en la materia a toda escala o solo a nivel subatómico: Heisenberg le aseguró que eran tan ciertas para un electrón como para ellos dos, aunque el efecto en los objetos macroscópicos era imperceptible, mientras que para una partícula era gigantesco.» (págs. 179-181)
Del AZUL DE PRUSIA al PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
Johann Conrad Dippel (1673-1734)
Carl Wilhelm Scheele (1742-1786)
Fritz Haber (1868-1934)
Karl Schwarzschild (1873-1916)
Albert Einstein (1879-1955)
Niels Bohr (1885-1962)
Erwin Schrödinger (1887-1961)
Príncipe Louis de Broglie (1892-1987)
Werner Heisenberg (1901-1976)
Alexander Grothendieck (1928-2014)

sábado, 7 de noviembre de 2020

El consentimiento, de Vanessa Springora

El consentimiento

Vanessa Springora
EL CONSENTIMIENTO
[Le consentement, 2020]
Trad. Noemí Sobregués Arias
Lumen, 2020 - 200 págs.

- Lolita contraataca, Laura Freixas
- El cazador cazado, Inés Martín Rodrigo
- Vanessa Springora habla con Silvia Ayuso
- Tardé mucho tiempo en considerarme víctima, M. Ailouti
[ajuste de cuentas]

«Cioran entra en la sala, enarca una ceja, un gesto de sorpresa discreto, aunque elocuente y me invita a sentarme. No es preciso más para que me salten las lágrimas. [...] La confianza ciega que me ha llevado a su casa solo responde a una cosa: se parece a mi abuelo, también de la Europa del Este. [...]
    —Emil, no puedo más —acabo jadeando entre llantos—. Dice que estoy loca, y acabaré enloquecida si sigue así. Sus mentiras, sus desapariciones, las chicas que no dejan de llamar a su puerta y hasta esa habitación de hotel en la que me siento atrapada... Ya no tengo a nadie con quien hablar. Me ha alejado de mis amigos, de mi familia...
    —V. —me interrumpe muy serio—, G. es un artista, un grandísimo escritor, algún día el mundo se dará cuenta. O quizá no, ¿quién sabe? Usted lo ama y debe aceptar su personalidad. G. nunca cambiará. Es un inmenso honor que la haya elegido. Su papel es acompañarlo en el camino de la creación, y también doblegarse a sus caprichos. Sé que él la adora, pero a menudo las mujeres no entienden lo que necesita un artista. ¿Sabe que la esposa de Tolstói se pasaba el día mecanografiando lo que su marido escribía a mano y corrigiendo incansablemente el más mínimo error con absoluta abnegación? El amor que la mujer de un artista debe dar a su amado tiene que ser sacrificado y oblativo. (*)
    —Pero, Emil, me miente todo el tiempo.
Vanessa Springora     —¡La mentira es literatura, querida amiga! ¿No lo sabía?
    —No puedo creer lo que estoy oyendo. Es él, el filósofo, el sabio, quien pronuncia estas palabras. Él, la autoridad suprema, ¿le pide a una chica de apenas quince años que ponga toda su vida entre paréntesis, al servicio de un viejo perverso? [...] A su lado, su mujer asiente en silencio a cada palabra de su marido.» (págs. 128-129)
MATZNEFF SE DICE VÍCTIMA COMO WOODY ALLEN Y ROMAN POLANKSI: «En el mismo día en que sale a la venta Le Consentement, L’Express publica una larga respuesta de Matzneff, en la que, como resalta la propia revista, “no hace ningún mea culpa ni pide perdón”, sino que se limita a lamentar lo que califica de una “puñalada en el corazón”. Springora “intenta hacer de mí un pervertido, un manipulador, un depredador, un cerdo. Es un libro que busca precipitarme en el caldero maldito al que han sido lanzados estos últimos tiempos el fotógrafo Hamilton, los cineastas Woody Allen y Roman Polanski”, afirma el escritor, de hoy 83 años (**). La respuesta de la autora está en el propio libro, que concluye con una reflexión sobre el cambio de época y en el que replica, a los que “fustigan el puritanismo” actual como él, que lo que ha cambiado es “que, tras la liberación de las costumbres, también la palabra de las víctimas está siendo liberada”.» El País, 2 de enero de 2020
(*) y (**) manda huevos

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Abans de les cinc som a casa, de Albert Forns Canal


Albert Forns Canal (Granollers, 1982)
ABANS DE LES CINC SOM A CASA
Edicions 62 - 331 pàgs. - inici

- El Senyor Dolent ens explica de què va això
- Entrevista a tv3
- “Diàleg amb un home del passat gràcies als dietaris
[otro tapiz que se dispara en muchas direcciones
(incluso a Kempowski) / deliciós]

«Però qui necessita un exèrcit d'espies i confidents, si ho pot fer tot un algorisme? En un inici, semblava que les xarxes socials serien el nou dietarisme, que duien l'exhibicionisme dels blogs una mica més enllà. Obries el Facebook i de seguida t'apareixia el cursor fent pampallugues, ansiós, com una pàgina en blanc esperant la parrafada. «Què et passa pel cap?», et preguntava el sistema. I havies d'escriure, escriu-escriu-escriu, escriu sobre el que sigui, escriu sobre política, esports o l'última pel·lícula vista. Però Zuckerberg de seguida va adonar-se que els humans som mandrosos per naturalesa, i la xarxa va mutar cap a l'automatisme (*). Ara ja no escrivim, al Facebook, simplement reaccionem. D'aquesta manera creem el que l'acadèmic Roberto Simanowski anomena «autobiografies automàtiques». No escrivim el nostre perfil a base de comentaris, sinó de clics. Ens defineixen els links que visitem, els vídeos que reproduïm o les publicacions a què fem like. És el ratolí, el que ens descriu, no el teclat. I cada interacció, fins i tot quan desplaces la pantalla cap avall, és informació sobre nosaltres. A partir d'aquests hàbits, l'àlgorisme ens aprèn i se'ns adapta.

Malgrat tot, Simanowski no veu la personalització de Facebook o Twitter com la fi de la narrativa, sinó corn la superació del relat. Són les «narracions postactives», narracions en què tu no has escrit res, «el grau final de l'escriptura» si parafrasegéssim Barthes. Un exemple seria el vídeo amb els teus millors moments de l'any que genera automàticament la mateixa xarxa social. No hi ha ningú triant-te les millors fotografies del 2019, és la màquina, l'algorisme, qui selecciona els retrats amb més likes i te'ls embolica en una presentació en moviment. A l'assaig L'ull i la navalla, Ingrid Guardiola descriu què amaguen aquests records anuals. «Davant l'amenaça que la gent pugui adonar-se del temps que hi perd, la mateixa xarxa s'ha d'encarregar de recordar contínuament que és un espai de socialització, que la recompensa són les relacions humanes». Segons ella, abandonant-nos a l'automatisme deixem que sigui la màquina, la que reguli els nostres records i ens «configuri la memòria induïda». Recordes el que Facebook vol que recordis, res més.

Vist el panorama, potser el futur que ens espera és Serotonina, la novella de Michel Houellebecq: «Era trist constatar que no tenia cap record físic per endur-me. Cap carta, cap fotografia, ni tan sols un llibre, tot estava al meu MacBook Air, un paral·lelepípede prim d'alumini polit. El meu passat pesava 1.100 grams».» (págs. 215-216)
(*) O als espantosos missatges consistents en un seguit d'emoticones repetides.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Los amnésicos, de Géraldine Schwarz


Géraldine Schwarz
LOS AMNESICOS
HISTORIA DE UNA FAMILIA EUROPEA
[Les amnésiques, 2017]
Trad. Nuria Viver Barri
Epílogo José Álvarez Junco
Tusquets, 2019 - 400 págs. - inicio

- Apunts de lectura, Quadern Vermell
- “La indiferencia está en el origen de los peores crímenes contra la humanidad”, Marc Bassets
- El peligro de la desmemoria, Bernabé Sarabia
[exhaustivo]

«¿Quién podía seguir siendo ingenuo después del incendio de las sinagogas, los saqueos, la estigmatización con la estrella judía, la privación de los derechos y la profanación continua de la dignidad humana? A quien abría los oídos y los ojos, a quien quería informarse, no se le podía escapar que había trenes llenos de deportados [...] Géraldine Schwarz Era fácil desviar la conciencia, no ser responsable, desviar la mirada, guardar silencio. Al final de la guerra, cuando surgió la verdad indescriptible sobre el Holocausto, fuimos demasiado numerosos los que nos justificanos diciendo que no sabíamos nada o no habíamos sospechado nada.» (pág. 234)

miércoles, 28 de octubre de 2020

Los combatientes, de Cristina Morales

Cristina Morales (Granada, 1985)
LOS COMBATIENTES
Prólogo de Elvira Navarro
Anagrama, 2020 (de 2013) - 120 págs. - inicio
- ¿Arrojo?, Iván Cerdán
[no]
«Eso de que interpretamos los textos como nos da la gana puede sonar a que hacemos demagogia, que es una forma barata de cinismo, cinismo para las masas. Puede ser, porque a nosotros, más que hacer teatro, lo que nos gusta es contar mentiras, y eventualmente la demagogia ocurre. Nosotros creemos en el poder absolutista de la literatura: existe la palabra escrita y nada más. No existe quien la escribió, no existe la época en que se escribió, no existe el lugar donde se escribió. La palabra escrita responde sólo ante ella misma, es ella la que fiscaliza a su autor, a sus lectores, a su época y a su lugar, sean los que sean, coetáneos o futuros. La palabra escrita no es espíritu al que respetar, solo poder al que doblegarse. Preguntarnos por las intenciones y el contexto de la obra es un pasatiempo, es anecdótico, es extraliterario. Banal y disuasorio, es decir demagogo. Para que las ideas, o sea las palabras escritas, tengan poder, hay que desposeerlas de su anecdotario de documental. Si no, Diógenes no habría pasado a la historia porque era un mendigo que dormía dentro de una tinaja y vivía rodeado de perros; ni nadie habría leído a Santa Teresa por ser una pija malcriada que tenía diez doncellas a su servicio en el convento; ni nadie habría concedido a Gandhi el título de Gran Alma porque fue un cabrón que abandonó a su mujer y a sus hijos. En efecto, Diógenes era un mendigo, Teresa era una pija y Gandhi un cabrón, pero eso no los define ni los encadena, que son la misma cosa. Lo que los define y los encadena no son sus actos, que por vivos, pasan; sino sus escritos, que por muertos, quedan. Idea perdurable es la que pasa el filtro del anecdotario y nosotros, los miembros del grupo de teatro de la UGR, creemos en la posteridad.» (págs. 93-94)

viernes, 23 de octubre de 2020

Alegría, de Manuel Vilas

Manuel Vilas (Barbastro, 1962)
ALEGRÍA
Planeta, 2019 - 337 págs. - inicio
PDF gratuito en confinamiento
[infumable]
«Sinopsis: Desde el corazón de su memoria, un hombre que arrastra tantos años de pasado como ilusiones de futuro, ilumina, a través de sus recuerdos, su historia, la de su generación y la de un país. Una historia que a veces duele, pero que siempre acompaña. El éxito desbordante de su última novela embarca al protagonista en una gira por todo el mundo. Un viaje con dos caras, la pública, en la que el personaje se acerca a sus lectores, y la íntima, en la que aprovecha cada espacio de soledad para rebuscar su verdad. Una verdad que ve la luz después de la muerte de sus padres, su divorcio y su vida junto a una nueva mujer, una vida en la que sus hijos se convierten en la piedra angular sobre la que pivota la necesidad inaplazable de encontrar la felicidad. A medio camino entre la confesión y la autoficción, el autor escribe una historia que toma impulso en el pasado y se lanza hacia lo aún no sucedido. Una búsqueda esperanzada de la alegría.»

jueves, 22 de octubre de 2020

Una mujer, de Annie Ernaux

Annie Ernaux (Normandia, 1940)
UNA MUJER
[Une femme, 1987]
Trad. Lydia Vázquez Jiménez
Cabaret Voltaire, 2020 - 120 págs - fragmento

- Desde la transparencia, Marc Peig
- Conjurar el dolor con las palabras, Marta Sanz
- «Escribir para vivir significa perder libertad», JotDown
[duelo-homenaje a la madre]
«Hace dos meses que empecé escribiendo en una hoja "mi madre murió el lunes 7 de abril". Es una frase que ahora ya puedo soportar, e incluso leer sin sentir más emoción que si esa frase fuera de otra persona. Pero no soporto ir al barrio del hospital y de la residencia de ancianos, ni recordar brutalmente detalles, que había olvidado, del último día que estaba viva. Al principio creía que escribiría deprisa. De hecho, paso mucho tiempo preguntándome por el orden de las cosas que decir, la elección y la disposición de las palabras, como si existiera un orden ideal, el único capaz de restituir la verdad concerniente a mi madre —pero yo sé en qué consiste esa verdad—, y nada más cuenta para mí, en el momento en que escribo, aparte de ese orden.» (pág. 45)

    «Intento no considerar la violencia, los desbordamientos de ternura, los reproches de mi madre como simples rasgos de su personalidad, Annie Ernaux sino situarlos también en su historia y su condición social. Esta forma de escribir, que me parece ir en sentido de la verdad, me ayuda a salir de la soledad y la oscuridad del recuerdo individual, por el descubrimiento de un significado más general. Pero siento que algo en mí resiste, querría conservar de mi madre imágenes puramente afectivas, calor o lágrimas, sin darles un sentido.» (pág. 54)
“Esto no es una biografía, ni una novela, naturalmente, quizá algo entre la literatura, la sociología y la historia”. “Mi proyecto es de naturaleza literaria, puesto que se trata de encontrar una verdad sobre mi madre que solo puede alcanzarse mediante palabras”. “Escribo sobre mi madre para, a mi vez, traerla al mundo”. Annie Ernaux.
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