jueves, 21 de mayo de 2015

El talento (criminal) de Miss Highsmith


Patricia maquinando
«El temperamento y el carácter del escritor se reflejan en el método que utiliza para idear argumentos: lógico, ilógico, pedestre, inspirado, imitativo, original. Un escritor tendrá asegurada la buena vida si imita las tendencias del momento y es lógico y pedestre, porque estas imitaciones se venden y, desde el punto de vista emocional, no le exigen demasiado. Por tanto, su producción puede ser dos o diez veces mayor que la de un escritor original que no sólo trabaja mucho y pone el corazón en lo que escribe, sino que también corre el riesgo de que le rechacen el libro. Es aconsejable juzgarse a sí mismo antes de empezar a escribir. Como esto puede hacerse a solas y en silencio, no hay necesidad de falsos orgullos.
    Hago este comentario aquí porque tiene que ver con la tarea de idear el argumento. Al público en general no le gustan los delincuentes que se salen con la suya al final, aunque son más aceptables en los libros que en las adaptaciones televisivas y cinematográficas. Si bien la censura es menos severa que antes, en general un libro tendrá más probabilidades de ser adaptado a la televisión y al cine si el héroe-criminal resulta atrapado al final; es decir, si se las hacen pasar moradas. Es casi preferible matarlo durante el relato, si no es la ley quien se va a ocupar de ello. A mí esto me repugna, ya que más bien simpatizo con los delincuentes, y los encuentro interesantes, a menos que sean estúpidamente monótonos y brutales. [...] La pasión del público por la justicia me resulta aburrida y artificial, porque ni a la vida ni a la naturaleza les importa que se haga o no justicia. El público, al menos el público en general, quiere presenciar el triunfo de la ley, aunque al mismo tiempo le gusta la brutalidad. Sin embargo, la brutalidad debe estar en el bando bueno. Los héroes-detectives pueden ser brutales, sin escrúpulos sexuales, pueden pegar patadas a las mujeres, y seguir siendo héroes populares, porque se supone que andan persiguiendo algo peor que ellos mismos.»

SUSPENSE
Cómo se escribe una novela de misterio
[Plotting and Writing Suspense Fiction, 1983]
PATRICIA HIGHSMITH (Texas, 1921 - Suiza, 1995)
Trad. Jordi Beltrán
Círculo de Tiza, Madrid, 2015
159 páginas
[inicio]
. . . . .
Patricia y los caracoles, Fernando Aramburu
El arte de matar en diez lecciones, Natalio Blanco
Diez años sin Patricia Highsmith, Elena Gosálvez
Obras de PH en el cine

martes, 19 de mayo de 2015

Charles Simic en Barcelona

I liked my little hole,
Its window facing a brick wall.
Next door there was a piano.
A few evenings a month
a crippled old man came to play
"My Blue Heaven."

Mostly, though, it was quiet.
Each room with its spider in heavy overcoat
Catching his fly with a web
Of cigarette smoke and revery.
So dark,
I could not see my face in the shaving mirror.

At 5 A.M. the sound of bare feet upstairs.
The "Gypsy" fortuneteller,
Whose storefront is on the corner,
Going to pee after a night of love.
Once, too, the sound of a child sobbing.
So near it was, I thought
For a moment, I was sobbing myself.

De HOTEL INSOMNIA - Charles Simic

Me gustaba mi cueva
con su ventana mirando a una pared de ladrillos.
Al lado había un piano
y algunas noches al mes
venía un viejo cojo a tocar
“Mi cielo azul”.

Pero casi siempre había silencio.
Cada cuarto con su araña en un abrigo grueso
cazando a su mosca con una red
de humo de cigarrillo y abstracción.
Tan oscuro
que no podía verme la cara en el espejo para afeitarme.

A las 5.00, arriba, un ruido de pies descalzos.
La “gitana” adivinadora del local de la esquina
se levantaba a orinar después de una noche de amor.
Una vez oí, también, el llanto de un niño.
Estaba tan cerca que pensé,
por un momento, que era yo quien lloraba.

domingo, 17 de mayo de 2015

viernes, 15 de mayo de 2015

Delphine de Vigan: Días sin hambre


DELPHINE DE VIGAN (1966)
Días sin hambre
[Jours sans faim, 2001]
Ed. Anagrama, 167 pág.
Trad. Javier Albiñana
«El médico ha entrado en la habitación. Sigue llorando, ella que no tenía lágrimas. Él se acerca. Tan cerca que le parece notar el calor de su cuerpo. Sabe lo que va a decirle. Que tiene que aferrarse, que la vida está fuera de allí. Pero baja la voz, empieza a contar una historia. Érase una vez una niña que siempre estaba leyendo, subida en los árboles. Un día la llaman para cenar, no quiere bajar más. Cae la noche, pero no tiene miedo. A lo lejos se oye el trueno. A lo lejos los relámpagos desgarran el cielo claro. Es la historia de una niña encaramada a una rama, que no come ya más que libros.
   Él va inventando para ella, duda un poco a la hora de elegir las palabras, porque a veces las palabras pesan demasiado.
   La niña no se mueve de allí, durante días y días, la llaman, le suplican, acercan escaleras y taburetes, le prometen el oro y el moro, le prometen la luna.
  Él sigue contando sin mirarla, busca la magia de las historias de una noche, la dulzura perdida de la infancia. Ella espera. Llora en silencio.
Es la historia de una niña que mastica papel, páginas y pági- nas. Muy pronto todo su cuerpo se vuelve gris, la lluvia deja estelas de tinta en su piel. Muy pronto encoge, se vuelve pequeñita, fina como un pergamino gastado, como el pan de oro quizá. Se llevan las escaleras y taburetes. La dejan desaparecer subida en una rama. [...] Una noche estalla una tormenta y colma ese silencio. Las ramas se comban ante el viento enfurecido. Una furia gigantesca, como nunca se había visto. Por la mañana, la niña ya no está allí. Ha dejado escritas unas palabras en el árbol, garrapateadas en un papel. Unas palabras que ya no pueden leerse.
   Él se ha interrumpido. Ella busca el sentido de la historia. LLora cada vez más.» (págs. 46-47)

martes, 12 de mayo de 2015

Se dice poeta (Sofía Castañón)



la poesía es una pesca misteriosa, una posibilidad de intervención, un discurso alternativo :: la poesía sirve para intentar que de vez en cuando las cosas duelan un poco menos :: la poesía es un espacio de libertad :: poeta es quien emplea las menores palabras posibles para decir más

lunes, 11 de mayo de 2015

Forges y la WWIII

Forges, El País, 20150510   Forges, El País, 20150318
Forges, El País, 20150428 Forges, El País, 20150217
Forges, El País, 20150505 Forges, El País, 20150109
Forges, El País, 20150328 Forges, El País, 20150404
[la tercera guerra mundial es económica]

sábado, 9 de mayo de 2015

jueves, 7 de mayo de 2015

Haruki Murakami: Hombres sin mujeres (y sin gracia)

«Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos (como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. Ni siquiera los marineros pueden.
    Sea como fuere, así es como te conviertes en un hombre sin mujer. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros… No importa cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una tarea terriblemente árdua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuando. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y con su contorno polisémico.» (págs. 262-263)

lunes, 4 de mayo de 2015

Michel Houellebecq: Sumisión


Michel Houellebecq
Sumisión
[Soumission, 2014]
Trad. Joan Riambau
Anagrama, 2015
[Andrés Ibáñez: Si Europa cae]
«—Verá -prosiguió- el Bloque Identitario era cualquier cosa menos un bloque. Estaba dividido en múltiples facciones que se entendían mal y se llevaban peor: católicos, solidaristas ligados a la tercera vía, realistas, neopaganos, laicos puros y duros procedentes de la extrema izquierda... Pero todo cambió con la creación de los Indígenas Europeos. Al principio se inspiraban en los Indígenas de la República, predicando justo lo contrario, y lograron transmitir un mensaje claro e integrador: somos los indígenas de Europa, los primeros ocupantes de esta tierra, y rechazamos la colonización musulmana; rechazamos igualmente las empresas norteamericanas y la compra de nuestro patrimonio por los nuevos capitalistas llegados de la India, China, etcétera. Citaban astutamente a Jerónimo, Cochise y Toro Sentado; y, sobre todo, su página en Internet era muy innovadora gráficamente, con unas animaciones cautivadoras y una música marchosa, y eso atrajo a un público nuevo, un público de jóvenes.
—¿Piensa realmente que quieren provocar una guerra civil?
—No cabe la menos duda. Le enseñaré un texto aparecido en Internet. [...]
—Bueno, hay muchos del mismo estilo, pero éste es uno de los más sintéticos, con las estadísticas más fiables. Hay bastantes cifras, porque examinan el caso de veintidós países de la Unión Europea, pero las conclusiones son las mismas en todas partes. Para resumir su tesis, la transcendencia es una ventaja selectiva: las parejas que se reconocen en una de las tres religiones del Libro, las que mantienen los valores patriarcales, tienen más hijos que las parejas ateas o agnósticas; las mujeres tienen menos educación, y el hedonismo y el individualismo tienen menor peso. Además, la transcendencia es en buena medida un carácter genéticamente transmisible y las conversiones

Michel, arregladico
o el rechazo de los valores familiares sólo tienen una importancia marginal: en la inmensa mayoria de los casos, las personas permanecen fieles al sistema metafísico en el que han sido educadas. El humanismo ateo, sobre el que reposa el "vivir juntos" laico está por lo tanto condenado a corto plazo, pues el porcentaje de la población monoteísta está destinado a aumentar rápidamente y tal es el caso en particular de la población musulmana, sin tener siquiera en cuenta la inmigración, lo que acentuará aún más el fenómeno. Para los identitarios europeos está claro que, tarde o temprano, estallará necesariamente una guerra civil entre los musulmanes y el resto de la población. Concluyen que si quieren tener alguna posibilidad de ganar esa guerra es mejor que estalle cuanto antes, en cualquier caso antes de 2050 y, preferentemente, mucho antes.» (págs. 65-67)

sábado, 2 de mayo de 2015

miércoles, 29 de abril de 2015

Marcos Ordóñez: Big Time: la gran vida de Perico Vidal

«Mi plano preferido en El puente sobre el río Kwai es cuando Holden está huyendo por la selva y cree ver un pájaro, un pájaro que es una cometa, y comprendemos que acaba de llegar a un lugar habitado. Hay un momento en Lawrence en que O'Toole está en lo alto del tren, convertido en un dios absoluto, la reencarnación de Alejandro Magno, lo que quieras, y Lean hace entonces una panorámica hacia su sombra: a partir de ese momento todo será decadencia. Le basta con esa sombra y ese movimiento. Cine sonoro y cine mudo, gran espectáculo e intimismo: eso era Lean.
  En Sevilla yo estaba deslumbrado por los grandes tinglados, aunque lo que más me impresionó fue lo primero que roda- mos, una secuencia de interior, breve pero decisiva para la película, porque explicaba muy bien las inclinaciones homo- sexuales y masoquistas de Lawrence: el careo con el Bey, el jefe de la policía turca. Era un interrogatorio cargado de tensión erótica, más clara que el agua, pero que mucha gente no advirtió. Había un juego de miradas inequívoco y acababa con el plano del Bey retirándose a su despacho mientras torturan a Lawrence, pero dejando la puerta entreabierta, insinuando que la cosa no terminaba allí.
  El papel del Bey lo interpretaba José Ferrer, y se contaba que para que aceptara un papel tan breve, Spiegel le había pagado un dineral y le regaló luego un Porsche recién salido de fábrica. No sé si sería verdad, con lo rata que era Spiegel, pero de serlo valió la pena, porque la escena, que combina enfrentamiento y seducción, era una pequeña proeza: Ferrer dijo luego que era lo mejor que había hecho en cine. Fue un verdadero privilegio ver a aquellos dos actores trabajando juntos, mirada a mirada, para hacer crecer la tensión de la secuencia. Al acabar, los secundarios y los eléctricos rompieron a aplaudir, y ninguno de ellos sabía inglés. Bueno, quizás Fernando Sancho sabía un poco.» (págs. 130-131)

lunes, 27 de abril de 2015

Emmanuel Carrère: Una novela rusa


EMMANUEL CARRÈRE
Una novela rusa
[Un roman russe, 2007]
Trad. Jaime Zulaika
Compactos Anagrama
E. Paz Soldán lo cuenta
«Dos semanas más tarde asistimos al regreso de András Toma a su pueblo natal. "¡Esto es Hungría, ven!", repite el joven psiquiatra que le acompaña. El joven psiquiatra, con sus gafas redondas, se parece a John Lennon. Es muy suave, habla a su paciente como a un niño. Pero el anciano no quiere bajar del minibús. No está nada seguro de que esto sea Hungría. Los que se ocupan de él desde su repatriación tienen que repetírselo constantemente, tranquilizarle. Allá, en Rusia, le dijeron que Hungría ya no existía. Borrada del mapa. Entonces, ¿quién es toda esta gente que le habla en una lengua desaparecida? ¿Que se comporta como si le conociera, que le tiende ramos de flores y le envía besos? ¿No será una nueva trampa?
    Bajo la gorra, el rostro está devastado. Una cara de zek, como se llamaban a sí mismos las gentes del gulag, la cara de los hombres cuyas vidas destruidas relataron Solzhenitsyn y Shalámov. El joven psiquiatra le tiende las muletas, le ayuda a calzárselas debajo de los brazos. Tarda sus buenos cinco minutos en plantar el único pie en el suelo. Como tampoco tiene dientes, babea y escupe mucho. Le guían, cojeando, hasta la casa de su hermana y su cuñado, donde va a vivir. Han organizado una comida de fiesta. Se hacen brindis. Los flashes de los fotógrafos le asustan. Su hermano, que aún era niño cuando él se fue a la guerra, le hace preguntas pacientemente, sin duda para mostrarnos que es capaz de responderlas. Repite nombres de antaño, esperando despertar un recuerdo: Sándor Benko, el maestro de escuela... Smolar, su antiguo compañero de clase... Y el otro, por debajo de la gorra, escupe, gira la cabeza, a veces masculla fragmentos de frases que nadie comprende, que ya no pertenecen a ningún idioma. Tengo la impresión de ver a un Kaspar Hauser de setenta y cinco años. Es tristísimo.» (págs. 44-45)

martes, 21 de abril de 2015

Abril (in my mind)

EL ENTIERRO DE LOS MUERTOS

Abril es el más cruel de los meses, pues engendra
lilas en el campo muerto, confunde
memoria y deseo, revive
yertas raíces con lluvia de primavera.
El invierno nos dio calor, cubriendo
la tierra con nieve olvidadiza, nutriendo
una pequeña vida con tubérculos secos.
Nos sorprendió el verano, precipitose sobre el Starnbergersee
con un chubasco, nos detuvimos bajo los pórticos,
y luego, bajo el sol, seguimos dentro de Hofgarten,
y tomamos café y charlamos durante una hora.
Bin gar keine Russin, stamm’aus Litauen, echt deutsch.
Y cuando éramos niños, de visita en casa del archiduque,
mi primo, él me sacó en trineo.
Y yo tenía miedo. Él me dijo: Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y cuesta abajo nos lanzamos.
Uno se siente libre, allí en las montañas.
Leo, casi toda la noche, y en invierno me marcho al Sur.

T.S. ELIOT (1888-1965)
The Waste Land (La tierra baldía) (1922)
THE BURIAL OF THE DEAD

Abril is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.
Winter kept us warm, covering
Earth in forgetful snow, feeding
A little life with dried tubers.
Summer surprised us, coming over the Starnbergersee
With a shower of rain; we stopped in the colonnade,
And went on in sunlight, into the Hofgarten,
And drank coffee, and talked for an hour.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch.
And when we were children, staying at the archduke's,
My cousin's, he took me out on a sled,
And I was frightened. He said, Marie,
Marie, hold on tight. And down we went.
In the mountains, there you feel free.
I read, much of the night, and go south in the winter.

domingo, 19 de abril de 2015

Patricio Pron: El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia

«Entre marzo o abril de 2000 y agosto de 2008, ocho años en los que viajé y escribí artículos y viví en Alemania, el consumo de ciertas drogas hizo que perdiera casi por completo la memoria, de manera que el recuerdo de esos años —por lo menos el recuerdo de unos noventa y cinco meses de esos ocho años— es más bien impreciso y esquemático: recuerdo las habitaciones de dos casas donde viví, recuerdo la nieve metiéndose dentro de mis zapatos cuando me esforzaba por abrir un camino entre la entrada de una de esas casas y la calle, recuerdo que luego echaba sal y la nieve se volvía marrón y comenzaba a disolverse, recuerdo la puerta del consultorio del psiquiatra que me atendía pero no recuerdo su nombre ni cómo di con él. [...] Unos años después de haber dejado aquella ciudad alemana, regresé y rehíce el camino hacia la consulta de aquel psiquiatra y leí su nombre en la placa que había junto a los otros timbres de la casa, pero el suyo era solo un nombre, nada que explicase por qué yo le había visitado ni por qué él me había pesado cada vez que me había visto, ni cómo podía ser que yo hubiera dejado que mi memoria se fuera así, por el fregadero; aquella vez me dije que podía tocar a su puerta y preguntarle por qué yo le había visitado y qué había pasado conmigo durante esos años, pero después consideré que tendría que haber pedido una cita previa, que el psiquiatra no debía de recordarme de todas maneras, y que, además, yo no tengo curiosidad sobre mí mismo realmente. Quizá un día un hijo mío quiera saber quién fue su padre y qué hizo durante esos ocho años en Alemania y vaya a la ciudad y la recorra, y, tal vez, con las indicaciones de su padre, pueda llegar a la consulta del psiquiatra y averiguarlo todo. Un día, supongo, en algún momento, los hijos tienen necesidad de saber quiénes fueron sus padres y se lanzan a averiguarlo. Los hijos son los detectives de los padres, que los arrojan al mundo para que un día regresen a ellos para contarles su historia y, de esa manera, puedan comprenderla. No son sus jueces, puesto que no pueden juzgar con verdadera imparcialidad a padres a quienes se lo deben todo,
incluida la vida, pero sí pueden intentar poner orden en su historia, restituir el sentido que los acontecimientos más o menos pueriles de la vida y su acumulación parecen haberle arrebatado, y luego proteger esa historia y perpetuarla en la memoria. Los hijos son los policías de sus padres, pero a mí no me gustan los policías. Nunca se han llevado bien con mi familia.» (inicio)

viernes, 17 de abril de 2015

En busca de EEUU con John Steinbeck

«Las secuoyas, una vez vistas, dejan una marca o crean una visión que permanece con uno siempre. Nadie ha conseguido nunca pintar o fotografiar con éxito una de ellas. La sensación que producen es intransferible. Llega a ellas silencio y sobrecogimiento. No es sólo su talla increíble, ni el color que parece cambiar y modificarse ante tus propios ojos, no, no son como ningún otro árbol que yo conozca, son embajadores de otra época. Tienen el misterio de los helechos que desaparecieron hace un millón de años convirtiéndose en el carbón de la era carbonífera. Poseen una luz y una sombra propias. Hasta los hombres más vanos y más despreocupados e irreverentes se siente dominados por su asombro y un respeto mágicos ante la presencia de las secuoyas. Respeto... esa es la palabra. Siente uno la necesidad de inclinarse ante unos soberanos indiscutibles. [...] De noche, la oscuridad es negra… sólo mirando recto hacia arriba se ve un trozo de gris y una estrella esporádica. Y hay un respirar en el negror, pues esas cosas inmensas que controlan el día y habitan la noche son cosas vivas y tienen presencia, y quizá sentimientos y, en algún punto de las profundidades de la percepción, puede que comunicación. He tenido toda la vida una asociación con estas cosas (es curioso que no sirva en este caso la palabra árboles). Puedo aceptarlas y aceptar su poder y su edad porque estuve expuesto a ellas desde la infancia. Por otra parte, la gente que carece de esa experiencia empieza a tener aquí una sensación de desasosiego, de peligro, de estar atrapado, encerrado y abrumado. No es sólo el tamaño que tienen estas secuoyas lo que les asusta, sino lo extrañas que son. ¿Y por qué no? Son los últimos miembros que quedan de una raza que floreció en cuatro continentes tan atrás en el tiempo geológico como el periodo jurásico. Se han encontrado fósiles de estos ancianos que databan de la era del cretáceo mientras que en el eoceno y el mioceno estaban esparcidos por Inglaterra y el continente europeo y América. Y luego los glaciares fueron bajando y barrieron a los titanes irremisiblemente. Y sólo quedan estos pocos: un recuerdo pasmoso de cómo era el mundo hace mucho. ¿Es posible que no nos guste que nos recuerden que somos muy jóvenes y bisoños en un mundo que era viejo cuando llegamos nosotros a él? ¿Y podría ser que hubiese una firme resistencia a la evidencia de que un mundo vivo seguirá su camino majestuosamente cuando nosotros ya no lo habitemos?»