lunes, 26 de enero de 2015

“Vete ya” (A. G. Porta a R. Bolaño)

«[...] A veces la escena sucede en el Céntrico, justo en la esquina de los fantasmas con los sueños. Vienen éstos con su pesada carga, el grueso de sus obras atadas a la es- palda, en una larga letanía se ve desfilar a Poe, a Rim- baud, a Valéry y a Verlaine. Vete ya, no alargues más el tiempo, apura el cigarrillo y lárgate de aquí, de esta esquina donde tú y yo, de nuevo sentados tras la ventana, armados de humo y de cafés, hablamos de hoy y de ayer, de lo que a pesar nuestro aún queremos ser, y yo te acom- paño a la puerta y tú, murmurando, emprendes ese camino esforzado y noble que ha de alejarte de mí. Vete ya, te digo. No has de dejar de amarnos pero vete. Vete a Sonora, al D.F., sueña que eres un detective y que Mark Twain te contrata para salvarle la vida a una mujer sin rostro, tal vez una poeta. Recemos pues de nuevo, ya que nada más nos ha sido concedido. Vete ya y desde tu destino encomiéndanos en tus oraciones: William Burro- ughs, amén; Lawrence Monsanto Ferlinghetti, amén; Jack Kerouac, Joan Vinyoli, Gregory Corso, amén; Karl Shapi- ro, Denise Levertov, amén; Ginsberg, Lowell, O’Hara, LeRoi Jones; El sistema del infierno de Dante, amén. Y añádele, si puedes, un último pensamiento para Cesárea Tinajero y Sophie Podolsky, que en el cielo estén.» Foto de Chris Killip

Final del poema en prosa que A. G. Porta escribió en 2003 tras la muerte de su gran amigo Roberto Bolaño, y que pertenece a Cartas a los muertos, libro inédito de poemas dedicados a Bolaño. / En el apartado La vida de los otros del web de Enrique Vila-Matas se puede leer el texto completo de A. G. Porta, Vienen los fantas- mas, acompañado de más imágenes de Chris Killip selec- cionadas por V-M.

domingo, 25 de enero de 2015

Jean Echenoz corre amb Emil Zátopek

«Un estil, efectivament, impossible. En Larry Snyder no és el primer que ho observa. N'hi ha per pensar com coi s'ho manega, l'Emil.
   Hi ha corredors que sembla que volin, d'altres que sembla que ballin, d'altres fa l'efecte que desfilin, n'hi ha que diries que avancen con si estiguessin asseguts sobre les cames. També n'hi ha que simplement fa l'efecte que vagin tan de pressa com poden al lloc on els acaben de cridar. L'Emil, res de tot això.
   L'Emil és com si cavés o s'enfondís, com si estigués en trànsit o com si fos un peó de camins. Lluny del cànons acadèmics i de tot afany d'elegància, avança de manera feixuga, sotragada, torturada, a estropades. No amaga la violència de l'esforç que se li llegeix a la cara crispada, tensa, contínuament deformada per les ganyotes i per un rictus que fa mal als ulls. Corre amb les faccions alterades, com esqueixades per un patiment atroç, i de tant en tant treu la llengua, com si portés un escorpí a cada vamba. Se'l veu terriblement absent, en un altre lloc, tan concentrat que no hi és del tot tret que hi és més que ningú, i arronsat entre les espatlles, amb el coll sempre inclinat cap al mateix cantó, el cap se li gronxa sense descans, li balla de dreta a esquerra.» (pàgs. 49-50)

JEAN ECHENOZ (Orange, 1947)
(Courir, 2008)
CÓRRER, Raig Verd, 2014
Trad. Anna Casassas
[primeres pàgines]
CORRER, Anagrama, 2010
Trad. Javier Albiñana
[primeras páginas]
"Un cop llegit el llibre, si no el vols conservar, el pots deixar a l’abast d’altres, passar-lo a un company de feina o un amic a qui pugui interessar. En el cas de voler llençar-lo (cosa impen- sable), fes-ho al contenidor blau de reciclatge de paper." / "L’editorial expresa el dret del lector a la reproducció total o parcial d’aquesta obra pel seu ús personal." (Raig Verd dixit)

lunes, 19 de enero de 2015

Milena Busquets: También esto pasará

Cadaques by Shigeyoshi Koyama
«Por alguna extraña razón, nunca pensé que llegaría a los cuarenta años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería. Y con ochenta, como una vieja ruinosa, bebiendo whisky con mis amigas. Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy. En el funeral de mi madre y, encima, con cuarenta años. No sé muy bien cómo he llegado hasta aquí, ni hasta este pueblo que, de repente, me está dando unas ganas de vomitar terribles. Y creo que nunca en mi vida he ido tan mal vestida. Al llegar a casa, quemaré toda la ropa que llevo hoy, está empapada de cansancio y de tristeza, es irrecuperable. Han venido casi todos mis amigos y algunos de los de ella, y algunos que no fueron nunca amigos de nadie. Hay mucha gente y falta gente. Al final, la enfermedad, que la expulsó salvajemente de su trono y destrozó sin piedad su reino, hizo que nos puteara bastante a todos, y claro, eso se paga a la hora del funeral. Por un lado, tú, la muerta, les puteaste bastante, y por otro lado yo, la hija, no les caigo demasiado bien. Es culpa tuya, mamá, claro. Fuiste depositando, poco a poco y sin darte cuenta, toda la responsabilidad de tu menguante felicidad sobre mis hombros. Y me pesaba, me pesaba incluso cuando estaba lejos, incluso cuando empecé a entender y aceptar lo que pasaba, incluso cuando me aparté un poco de ti al ver que, si no lo hacía, no sólo morirías tú bajo tus escombros. Pero creo que me querías, ni mucho, ni poco, me querías y punto. [...] «Te quiero», las palabras mágicas que te pueden convertir en un perro, en un dios, en un chiflado, en una sombra. Además, muchos de tus amigos eran progres, ahora creo que ya no se llaman así o que ya no existen. No creían ni en Dios ni en una vida después de la muerte. [...] Yo, de niña, os veía reír y jugar a las cartas hasta el amanecer y viajar y bañaros en pelotas en el mar y salir a cenar, y creo que lo pasabais bien, que erais felices. El problema con las familias que uno elige es que desaparecen más fácilmente que las de sangre. [...] Mamá, me prometiste que cuando murieses mi vida estaría encarrilada y en orden y que el dolor sería soportable, no me dijiste que tendría ganas de arrancarme mis propias vísceras y comérmelas. Y me lo dijiste antes de empezar a mentir. Hubo un momento, no sé por qué, en que tú, que no mentías nunca, empezaste a hacerlo. Los amigos, que al final te trataron poco y recuerdan a la persona gloriosa que eras hace diez o diez mil años, sí que han venido. [...] Porque tú estás muerta, mamá. Llevo dos días repitiéndolo y repitiéndomelo y preguntándoselo a mis amigas, por si ha habido algún error o lo he entendido mal, pero cada vez me aseguran que ha ocurrido lo impensable. Aparte de los padres de mis hijos, sólo hay un hombre interesante, desconocido. Estoy a punto de desmayarme de horror y de calor y, a pesar de todo, sigo siendo capaz de detectar inmediatamente a un hombre atractivo. Debe de ser el instinto de supervivencia. Me pregunto cuál es el protocolo para ligar en un cementerio. [...] Se acaba el funeral. Veinte minutos en total, en medio de un silencio casi absoluto, no ha habido ni discursos, ni poemas —juraste levantarte de tu tumba y perseguirnos por toda la eternidad si dejábamos que alguno de tus amigos poetas recitara algo—, ni rezos, ni flores, ni música. Hubiese sido todavía más rápido si los ancianos operarios que tenían que introducir el ataúd en el nicho no hubiesen sido tan torpes. Entiendo que el hombre atractivo no se acercase a cambiarme la vida aunque, por otro lado, no se me ocurre un momento más adecuado y necesario para hacerlo, pero al menos hubiese podido ayudar a los viejos cuando casi se les cae el ataúd al suelo. Uno de ellos ha exclamado: «Me cago en dena!» Ésas han sido las únicas palabras pronunciadas en tu funeral. Me parecen muy apropiadas, muy exactas. A partir de ahora, supongo que cada funeral al que asista será el tuyo. Bajamos por la cuesta. Carolina me coge de la mano. Ya está. Mi madre ha muerto. Creo que me voy a empadronar en Cadaqués. Ahora que tú vives aquí, será lo mejor.» (inicio del libro)

MILENA BUSQUETS
También esto pasará
(Anagrama 2015)
També això passarà
(Ara Llibres, 2015)
[Babelia | leyenda]
ESTHER TUSQUETS
(en Nostromo, I. V.-Folch)

miércoles, 14 de enero de 2015

Julian Barnes: Niveles de vida (y de dolor)

«Estuvimos juntos treinta años. Yo tenía treinta y dos cuando nos co- nocimos, sesenta y dos cuando murió. El alma de mi vida; la vida de mi alma. Y aunque ella odiaba la idea de envejecer —a los veinte años pensaba que no pasaría de los cuarenta—, yo confié felizmente en la continuidad de nuestra convi- vencia: en que las cosas se vol- verían más lentas y sosegadas, en la rememoración conjunta. Me imaginaba cuidándola; hasta habría podido —aunque no lo hice— ima- ginarme, al igual que Nadar, que le retiraba el pelo de las sienes afá- sicas, que aprendía la función de la enfermera tierna (y carece de im- portancia el hecho de que ella hu- biera detestado esta dependencia). En cambio, desde un verano hasta el otoño siguiente hubo inquietud, alarma, miedo, terror. Pasaron 37 días desde el diagnóstico hasta la muerte. En todo momento procuré no mirar al otro lado, siempre intenté afrontarlo; y de ello nació una especie de lucidez demente. Casi todas las noches, cuando salía del hospital, me sorprendía miran- do con rencor a los pasajeros de un autobús que simplemente volvían a su casa al final de la jornada. ¿Cómo podían estar allí sentados ociosamente, ignorantes, con aquel perfil de indiferencia, cuando el mundo estaba a punto de cambiar?» Pat Kavanagh & Julian Barnes



Julian Barnes
Niveles de vida
(Levels of Life, 2013)
Trad. Jaime Zulaika
Anagrama, 2014
152 páginas




«No creo que volveré a verla. Nunca la veré, oiré, tocaré, abrazaré, escucharé, reiré con ella; nunca más aguardaré sus pasos, sonreiré al oír que se abre una puerta, acoplaré su cuerpo al mío, el mío al suyo. Tampoco creo que volveré a encontrarla en alguna forma desmate- rializada. Creo que la muerte es la muerte. Hay quien cree que el duelo es una especie de autocompasión violenta pero justificable; otros piensan que es simplemente nuestro reflejo en la mirada de la muerte; otros dicen que se apiadan del superviviente, porque es el que padece, mientras que la persona amada ya no sufre. Estos criterios intentan afrontar la aflicción minimizándola; y hacen lo mismo con la muerte. Es cierto que parte de mi congoja se centra en mí mismo —mira lo que me he perdido, mira cómo se ha empobrecido mi vida—, pero más, mucho más, y ha sido así desde el principio, en ella: mira lo que se ha perdido, ahora que ha perdido la vida. A veces da la impresión de que la propia vida es la que más ha perdido, la parte más perjudicada real- mente, porque ya no es objeto de la radiante curiosidad de mi mujer.»
(págs. 84-85 y 96)

domingo, 11 de enero de 2015

Leed esto, si queréis (Maruja Torres dixit)

Respetando a los caníbales: Europa es cómplice del fundamentalismo islámico
Ilya U. Topper (Estambul). El Confidencial. 10/01/2015.

« [...] Los doce muertos de Charlie Hebdo en París ya no dejan duda: el islam es un problema en Europa. Es muy fácil, y desde luego es señal de buena voluntad, asegurar que los asesinos eran simplemente asesinos, y no tienen nada que ver con el islam, porque “el islam no es eso”. Pero de nada sirve. El islam es eso y es lo contrario.

Sí: el islam también es el policía Ahmed Merabet, que murió por defender a los dibujantes de Charlie Hebdo. Al igual que el cristianismo es el cura rojo de un arrabal de Madrid y el arzobispo de Granada. Como el judaísmo es Abraham Serfaty y aquel rabino que decretó lícita la exterminación de niños palestinos. Como cualquier religión, “el islam” no existe. El islam no es más que la suma de lo que piensan en un momento concreto de la historia quienes se reconocen musulmanes.

Y el problema que tiene Europa hoy es lo que piensan los musulmanes de este continente.

Europa es responsable

Es un problema de Europa y es la responsabilidad de Europa. Los asesinos de los periodistas [...] son franceses. Nacidos en París. Con apellido magrebí, sí: sus padres proceden del norte de África. Pero esto no disminuye en absoluto la responsabilidad del Gobierno de Francia: estos asesinos pasaron por el sistema educativo francés.

Decir que la culpa la tienen sus padres es no sólo hipócrita (para eso se inventó la enseñanza obligatoria: para asegurarle al Estado control sobre lo que aprenden los niños) sino además es falso. La generación de magrebíes que llegó a Francia hace medio siglo no era islamista ni violenta ni lo es hoy. Hicieron lo posible por integrarse. Son sus hijos y nietos, europeos de toda la vida, quienes han hecho de un cierto islam violento su bandera. [...]

Esta es la responsabilidad de Europa, y no puede sustraerse a ella. Los “patriotas” de derechas están metiendo la cabeza en la arena cuando denuncian la inmigración como causa de los males: ni fueron violentos los musulmanes que llegaron a Europa hace dos generaciones, ni lo son los que llegan hoy. No existe un flujo de yihadistas de Siria, Marruecos o Iraq a Europa. Existe un flujo de yihadistas de Francia, Alemania, Inglaterra, España, Austria hacia Siria. Europa no importa terroristas islámicos: los exporta.

Pedir cerrar la puerta a la inmigración musulmana como hacen tantos “patriotas”, equivale a cerrar las ventanas de una casa para combatir el mal olor de las cañerías.

La metamorfosis

[...] A los magrebíes y turcos que llegaron a Europa en los años sesenta y setenta no les faltaba voluntad de integrarse; explotados como mano de obra barata, les faltaban medios. Empezando con un punto clave: el aprendizaje del idioma. Quizás no hicieron suficiente esfuerzo. Pero no debe olvidarse que cierto racismo de la población (un racismo corriente, dirigido contra cualquier obrero de origen campesino, moreno, turco, magrebí, siciliano o andaluz) les puso un muro adicional, les cerró las puertas, les hizo entender que no eran bienvenidos.

Se replegaron. Ignorantes en todo a lo que se refiere al islam o a la cultura intelectual, literaria, de sus países de origen, criaron a sus hijos en un ambiente suspendido entre dos mundos, sin pertenecer a ninguno. Y también sus hijos se dieron cabezazos contra este muro: hasta hoy, tener un apellido magrebí en Francia hace desplomarse las oportunidades en el mercado laboral.

Se quedaron, pues, en el barrio. Viendo la televisión. Esa televisión que algún día empezó a poblarse, por obra y gracia de la parabólica, con predicadores vestidos de blanco que se dirigían a “los musulmanes”. A ti, sí: a ti. Tu vida tiene sentido ante Dios y la historia, les dijeron, si cumples las leyes divinas y garantizas que tu hermana no se pasee con hombres blancos. Que no se pasee con hombres, vaya.

Así se fue creando el gueto. Un gueto en el que se ha ido cristalizando una extraña cultura que guarda recuerdos de la gastronomía magrebí o turca, pero que se ha modelado según el ideario del islam que han difundido los telepredicadores y los imames del barrio. Estos imames que han ido apareciendo por doquier, sin que se sepa siempre muy bien quién les paga el salario.

Saudíes en la M-30

En la Mezquita de la M-30 de Madrid lo sabemos, porque colocan orgullosos la foto del rey de Arabia Saudí en sus oficinas. En Alemania, la Diyanet, el Ministerio de Religión de Turquía, tiene bajo control gran parte de las mezquitas. Digo bien: control. Ankara envía supervisores que cambiar regularmente para impedir que se “contaminen” con ideas europeas. Y si bien el islam oficial en Turquía tiene que andar con pies de plomo, por respeto a la Constitución laica del país, en Alemania, un país que no es laico, no tiene cortapisas: puede difundir sin ambages la ideología de sus dirigentes, que los intelectuales turcos califican de “islamismo radical”. Y que los europeos siguen llamando “islam moderado”.

Moderado en comparación con los asesinos de París, querrán decir. Porque para los europeos, todo islam que no es directamente asesino es “moderado”. Ya puede ser todo lo violento que quiera: predicar el velo obligatorio para las mujeres, a medias o integral, decir que mujeres y hombres no deben tocarse, que las niñas no deben aprender música, que ser gay es malo para la salud, que hay que prohibir toda obra literaria o humorística que cuestione lo “sagrado”, que las leyes del Corán son inmutables, divinas y deben estar por encima de la legislación de cada país...

Un predicador islamista puede decir todo esto y más y será cortejado por ministros y presidentes que harán cola para debatir con este portavoz del “islam moderado”. Muchos de estos predicadores habrían ido a la cárcel en Marruecos o Siria por su discurso de incitación al odio, pero Europa les ofreció no sólo asilo sino una tribuna, un debate, el puesto de presidente del consejo oficial de musulmanes, el título de Honorable Caballero y orden de la Reina.

Sí: Europa ha fomentado, no sé si a ciegas o a conciencia, pero de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, financiados desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleo. Desde las cúpulas del gobierno hasta el último alcalde, se ha elevado a los imames, los teólogos, los predicadores al rango de representantes de los colectivos de origen magrebí, turco o pakistaní. Un rango que nunca tuvieron en sus países originales, un poder que sólo pudieron adquirir gracias a la complicidad de las administraciones europeas. Por doble vía: por elegirlos como representantes y por cerrar a estos colectivos toda otra vía de expresarse.

La náusea del multiculturalismo

Cuando al periodista alemán Günter Wallraff le ofrecieron ser miembro del consejo musulmán local (gracias a su larga trayectoria de defensa de los inmigrantes turcos) aceptó con la condición de leer en la mezquita los “Versos Satánicos” de Salman Rushdie y debatir sobre los límites del arte frente a la religión. No hubo manera. Más tarde intentó que firmasen una declaración contra la lapidación de una mujer iraní. Tampoco.

Y con estos antecedentes hay quien sigue aplaudiendo que las mezquitas en España sirvan de lugar de reunión social y organicen comidas o talleres, en lugar de buscar a los inmigrantes un espacio donde pudieran reunirse lejos del control de los imanes, lejos de sus discursos excluyentes, lejos de frases tipo: "No pueden entrar las mujeres que tengan la regla".

Europa ha islamizado, durante décadas, la sociedad inmigrante, religiosamente indiferente, que recibió. En plena complicidad con los jeques árabes y sus imperios mediáticos. Los gobiernos han envuelto su actitud en un neologismo venerado hasta la náusea: multiculturalismo. Una hermosa palabra para expresar el racismo de toda la vida. El racismo que preconiza la separación de “lo nuestro” y “lo de ellos”. [...]

Que más nos da que ellos fuercen a sus mujeres a taparse, qué más nos da que en sus barrios amenacen de muerte a cualquiera que venda alcohol, que más nos da que en sus familias dirimen matrimonio y divorcio según diga el imam. Son ellos, la sociedad es multicultural: respetamos el derecho de cada imam y de cada matón de barrio a oprimir a sus fieles, a castigar a sus hermanas, a imponer su machismo como vea bien. Eso se llama tolerancia. Lo de la tolerancia cero solo es cuando la violencia afecta a las mujeres nuestras.

¿Humillando a los débiles? ¿En serio?

Esto es lo que ha defendido, da vergüenza admitirlo, la izquierda europea. Una izquierda que ha enterrado su cabeza todavía mucho más profundamente en la arena que la derecha. No han aprendido: apenas ha dejado de retumbar el eco de los disparos de París cuando una legión de pensadores de izquierda se ha abalanzado sobre Charlie Hebdo para denunciar que caricaturizar a Mahoma es racista y xenófobo y se burla de los débiles.

Los débiles: como si el islam en Europa fuera la religión de los débiles. No lo es: ese islam que defienden los predicadores europeos, ese de las mezquitas de ostentación, sea la de la M-30 o sea la que pretenden construir en Colonia, de débil no tiene nada. Es la religión de varias monarquías bañadas en oro negro, países cuyos dirigentes son los dueños de Harrods y parte del resto de Londres. Países con dinero suficiente como para financiar cadenas satélite, universidades con becas para todos (a condición de convertirse al islam) y milicias cortacabezas por medio Oriente.

Seguramente también han financiado el mejor gabinete de relaciones públicas del mundo, si la izquierda europea cree que una revista satírica francesa al borde de la quiebra estaba humillando a “los débiles” cuando esta revista desafió la prohibición de dibujar a Mahoma, prohibición que no existe en el islam y de la que nunca han sabido nada los obreros magrebíes o turcos, hasta que no la proclamasen urbi et orbi los teólogos saudíes.

Tristemente, nada hace presagiar que los disparos contra Charlie Hebdo vayan a despertar las conciencias europeas. Ya en el editorial conjunto que seis diarios europeos publicaron al día siguiente, se repite tres veces la palabra “Europa” en alusión a la defensa de la libertad de expresión. Como si más allá de sus fronteras no hiciera ninguna falta defenderla: allí no la necesitan, esa libertad, allí son musulmanes de todas formas, es el mensaje.

Bajo este prisma, la derecha vociferará más que antes contra “los inmigrantes”, enarbolará más alta aún la cruz del “Occidente cristiano”, como si el Renacimiento y la Ilustración hubiesen sido posibles sin siglos de ciencia y filosofía árabes, como si Europa no fuera en su integridad un resultado de aquella civilización histórica que hoy llamamos islámica. Como si la Biblia y los mandamientos de la Iglesia fueran un ápice mejor que los del Corán.

El islam ya es wahabí

Y la izquierda probablemente desgastará sus últimos cartuchos de tinta en intentar convencerse a sí misma de que luchar contra siglos de opresión eclesiástica y contra los coletazos de la reciente dictadura nacionalcatólica es justo y necesario, pero que el islam de los saudíes es diferente, exótico, intocable, digno de todo respeto como cualquier rito de una lejana tribu caníbal. Mientras se coman entre ellos.

Esa oleada de islamización saudí no sólo ha alcanzado Europa (y América) sino también a los países que llevan siglos siendo musulmanes. Ya ha practicamente conseguido reemplazar en la conciencia pública la religión que alguna vez se llamaba islam con su ideología particular, la wahabí. Tanto que he dejado de emplear el término "secta wahabí” en este texto y hablo del islam a secas: todo lo que usted ve y se llama “islámico” es ya wahabí.

Este proceso se acelera gracias a Europa: los franceses y belgas de origen marroquí son quienes llevan a Marruecos el ideario radical aprendido en sus guetos. Y fue una española, Marisol Casado, quien criticó a Turquía por no incluir chicas con velo en su vídeo de candidatura olímpica. Europa quiere que las musulmanas lleven velo. Para que se vea que son diferentes. Que no son mujeres sino musulmanas.

Europa, sus gobiernos, sus pensadores, sus demagogos, son el aliado necesario para los dirigentes de la hegemonía islamista financiada con petrodólares cuyo objetivo es convertirse en dueños absolutos de esa sexta parte del globo habitado por musulmanes, o personas forzadas por ley a considerarse musulmanes. Dueños absolutistas, por encima de las críticas, las parodias, las sátiras y las consideraciones de derechos humanos.

Esto no tiene nada que ver con una islamización de Occidente. Europa no es víctima. Es cómplice.»

Ilya U. Topper
Periodista (Almería, 1972).
Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.

miércoles, 7 de enero de 2015

Francesc Serés: La pell de la frontera

«Un dia vaig anar a dinar amb ells i tot el que tenien era una olla on coïen un munt de pebrots i carn de corder. Ara, on hi havia aquella furgoneta Mercedes vella i enorme, hi ha un cotxe que van deixar uns búlgars i, al paller que en aquell temps estava tancat, tones d'escombraries i ferralla. En aquell moment potser encara no enteníem que els terratrèmols de l'altre costat del món acabaven arribant a casa. Per primera vegada en moltíssims anys, per primera vegada potser des que ningú no ho podia recordar, teníem el món a casa abans que no hagués passat per enlloc més. A Saidí hi havia tres-cents algerians i enlloc se'n parlava. Venien fugint, primer de la misèria i després d'una guerra civil més o menys declarada. [...] En Mumú, per exemple, un noi amb qui vaig treballar, venia de la Kabília i el seu pare feia de xofer entre Alger i Blida, a quaranta quilòmetres direcció sud-oest. Eren altres temps, sense els mapes d'Internet, encara havíem de buscar atles i marcar ciutats i pobles que no hi sortien. [...] En Majeed va arribar travessant una d'aquestes fractures. D'altres algerians van arribar i van continuar, d'una manera o altra han pogut sortir-ne, s'han establert, però ell no. A més, està casat, té tres fills i hauria de poder enviar diners amb una certa regularitat. El tall ha de servir per a alguna cosa.

D'un temps ençà que ja no l'agafa ningú, només en José Luis. Té bestiar, corrals i camps per a conreus i pastures. M'ho ha dit, quan li he demanat per en Majeed: que no sabia com no es tornava boig, tant de temps embarrancat al poble, sense la familía, sense ningú, veient com d'altres que van arribar després que ell s'han pogut arreglar els papers i trobar feina, sabent que passen nanos més joves que ell que menystenen la feina de pagès i que esperen arribar a Edimburg o a Amsterdam... Ell es queda aquí, amb els pagesos que els nois joves que vénen d'Alger o d'Orà veuen com un mal necessari per poder arribar a França... Alguns diuen que Saidí no és Europa, Alcarràs no és Europa, fer de pagès no és Europa, fer de pagès és una mena de Magrib dins d'Europa... I ell al paller, passant fred sota un munt de mantes velles i edredons ratats i descosits... Hi ha dos nois, dos algerians, que el deixaven anar a dutxar-se a casa seva, però ara s'han casat i, així que ha entrat la dona, s'ha tancat la porta. [...]» (pp. 172-173)

«Però encara descoratja més saber, tenir la certesa que demà puc ser jo qui pot estar en un magatzem com aquest, en algun altre país. I que pot arribar algú que em porti roba i menjar i que em pregunti si pot fer alguna cosa per mi i jo li digui que no, que no s'hi pot fer res. No veig la distància enlloc, la seguretat que ens envolta és pura ficció.» (p. 174)


[este es otro de esos libros que te gus- taría compartir con todo el mundo]

domingo, 4 de enero de 2015

jueves, 1 de enero de 2015

Oliverio Girondo: Cansancio

Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuantos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabrá si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola autentica,
alegre
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.
Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.






CANSANCIO
OLIVERIO GIRONDO
(Buenos Aires,
1891-1967)



[y un 2015 más justo para todos]

lunes, 29 de diciembre de 2014

Las series de 2014

SERIE TEMPORADA PRODUCTORA SCORING
 1 Boardwalk Empire y 5 HBO, 2010 * * * * *
 2 Downton Abbey 5 ITV, 2010 * * * *
 3 Escobar, el patrón del mal única Caracol TV, 2012 * * * * *
 4 Fargo 1 FX, 2013 * * * *
 5 Game of Thrones 4 HBO, 2011 * * * * *
 6 Girls 3 HBO, 2012 * * * *
 7 Hijos del III Reich única ZDF, 2013 * * * * *
 8 Homeland 4 FOX 21, 2011 * * * * *
 9 House of Cards 2 Netflix, 2013 *
10 Mad Men 7 AMC, 2007 * * * * *
11 Manhattan 1 WGN, 2014 * * * *
12 Masters of Sex 2 Showtime, 2013 * * * * *
13 Olive Kitteridge única HBO, 2014 * * * * *
14 The Affair 1 Showtime, 2014 * * * *
15 The Fall 1 BBC Two, 2013 * * * * *
16 The Good Wife 6 CBS, 2009 * * * * *
17 The Honourable Woman única BBC Two, 2014 * * * * *
18 The Knick 1 Cinemax, 2014 * * *
19 The Newsroom y 3 HBO, 2012 * * * * *
20 True Detective 1 HBO, 2014 *
21 Vikings 2 History, 2013 * * * *

viernes, 26 de diciembre de 2014

Jean Echenoz: Relámpagos

«Su memoria es en efecto tan precisa como la fotografía reciente- mente descubierta y, sobre todo, Gregor posee el don de represen- tarse interiormente las cosas como si existiesen previamente a su exis- tencia, de verlas con tal precisión tridimensional que, en el impulso de su invención, no necesita boceto, esquema, maqueta ni experiencia previa. [...] Cuando le vienen las ideas a la cabeza, surgen raudas de arriba, de muy arriba, de la inmensidad cósmica y el interés universal.

Y así, una de las primeras es la de un tubo instalado en el fondo del Atlántico que, entre otras presta- ciones, debería permitir intercam- biar rápidamente correo entre Amé- rica y Europa. Gregor pergeña primero los planos detallados de un sistema de bombeo encargado de enviar agua a presión por ese conducto con el fin de impulsar los recipientes esféricos que contienen correspondencia. Pero el problema de la resistencia originada por el frotamiento del agua en el tubo, demasiado fuerte, lo lleva a aban- donar el proyecto en beneficio de otro no menos ambicioso.

Se trataría de construir un gigan- tesco anillo en torno a nuestro pla- neta, por encima del ecuador y girando libremente a la misma velo- cidad que aquél. Comoquiera que la fuerza de reacción permitiría inmo- vilizar ese anillo, podríamos subir dentro y girar alrededor de la tierra a mil seiscientos kilómetros por ho- ra, admirando sus paisajes. [...] Y muy pronto le embarga la certeza de que podría hacer una cosilla, por ejemplo, con la fuerza mareomo- triz, los movimientos tectónicos o la radiación solar, o, por qué no, con las cataratas del Niágara.»
Nikola Tesla
Nikola Tesla
(1856-1943)



Jean Echenoz
Relámpagos
(Des éclairs, 2010)
Trad. Javier Albiñana
Anagrama, 2012
150 páginas








«Será imprescindible, por ejem- plo —viejo proyecto—, que se envuelva un día de éstos en una sábana de fuego frío que, a su juicio, bastaría para calentar a un hombre desnudo en el Polo Norte y del que éste saldría no solo indemne sino mejorado: mente tonificada, órganos renovados, piel regenerada. Desde una perspectiva médica asimismo convendrá también implantar, en los hospitales, su idea de anestesia de alto voltaje. Será interesante también enterrar cables de alta tensión bajo las escuelas al objeto de estimular a los malos alumnos, y en los teatros instalar salas de vestuario eléctrico para poner a los actores en condiciones y acabar con el fenómeno del miedo escénico. Habrá que ocuparse de todo eso.

Pero todo eso no son sino detalles, nimiedades comparado con su nueva invención, más grandiosa, consistente en la instalación de una luz nocturna terrestre. Se trata de alumbrar todo el planeta con una sola iluminación. Para ello bastaría enviar flujos de frecuencia bastante elevada a la alta atmósfera, donde reina un vacío parcial y donde los gases son de la misma naturaleza que los que contienen ciertas bombillas imaginadas por Gregor. Además, de ese modo podrán iluminarse las ciudades sin recurrir a las farolas clásicas, tan costosas como poco elegantes, también mejorará enormemente la seguridad de la circulación terrestre, marítima y aérea.»

(págs. 12-13 y 56-57)

lunes, 22 de diciembre de 2014

Sergio del Molino: Lo que a nadie le importa (subrayar)

«Subrayar con saña una frase de un libro en la que aparece la palabra "madre" no es inocuo. El subrayado es una forma de gemido, una penetración de la literatura en la carne, el momento preciso y rarísimo en que comulgas con el autor. Ese subrayado era una conexión y, a la vez, una frontera. Aquella línea contenía más literatura que toda la trilogía de Barea, y que mi madre no recordase su significado o no quisiera acordarse de él sólo le daba más intensidad. Era sorprendente que un papel tan fino no se hubiera desgarrado ante aquel énfasis. Desde entonces, siento un pudor insoportable cuando un amigo me deja un libro y tropiezo con sus subrayados y sus notas al margen. Procuro no leerlos ni fijarme mucho porque siento que veo algo que no debe ser visto. La escritura es pública pero la lectura es privada y el subrayado es el chivato de la lectura. No me incomoda leer la intimidad de alguien impresa en un libro, pero no soporto los subrayados.» (págs. 164-165)
E. Vila-Matas
Dietario voluble

Sergio del Molino: Lo que a nadie le importa (conjugar)

«El Madrid del día de la boda de José y Carmen era más Madrid, por abundante y condensado, que el Madrid de Perico Chicote, pero tenía un problema gramatical. El Madrid del día de la boda de mis abuelos se había conjugado hasta entonces en subjuntivo y condicional, que son los modos y tiempos de la incertidumbre y del miedo. A partir de la boda, se conjugó sólo en presente de indicativo, que es el tiempo de lo que a nadie le importa. El Madrid de Celia Gámez y Ava Gardner venía conjugado en pretérito perfecto simple, que es el tiempo de las crónicas y de la historia. Venía ya empaquetado y escrito para la posteridad, sin necesidad de conversiones sintácticas. Yo tengo que convertir el presente de indicativo de mis abuelos en pretérito perfecto simple, y en la operación estoy obligado a inventármelo todo, porque el presente de indicativo no deja rastros. No recreo una época, sino que la creo desde la nada. Estas supuestas memorias familiares son lo más fabuloso y ficticio que he escrito nunca. La realidad que las ampara sólo existió mientras fue enunciada y se murió al mismo tiempo que nacía. Estas páginas son ficciones sin registros fósiles.» (págs. 119-120) Lo que a nadie le importa
Lo que a nadie le importa
Sergio del Molino
Random House, 2014
[La hora violeta, 2013]

domingo, 21 de diciembre de 2014

Cercas y el bigotes

Siento decir que El impostor de Javier Cercas me ha parecido innecesariamente largo y reiterativo. Querido Javier, ¿nadie te sugirió que simplificaras este interminable bucle? Uno de los libros del año, y no me lo he podido tragar. Algo falla: el libro, las listas o yo.


[lo mismo, mejor argumentado] [aquí el principio del libro]

viernes, 19 de diciembre de 2014

Estampas chinas

Huacheng Dadao: distrito financiero de Guangzhou
todas las ventanas tienen rejas
niñas cuidando hermano en el barrio musulmán
colada de ropa y carne
Guangzhou (China), diciembre 2014.
  Guangzhou: Teatro de la Ópera de Zaha Hadid
Superlibrería del centro comercial TaiKoo Hui
todos los taxis tienen rejas
antena parabólica
colada de carne y mondaduras

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cynthia Ozick: Los papeles de Puttermesser

«[...] Así fue como el gran rabino Judah Loew, para defender a los judios de Praga contra sus depre- dadores, emprendió la tarea de forjar un golem.
    Puttermesser conocía bien el método de creación de golem del gran rabino Judah Loew. Era clásico, es decir, ordinario. Para empezar, ingresaba en un sueño que lo llevaba al Paraíso, donde pedía consejo a los ángeles. La respuesta llegaba en orden alfabético: afar, esh, mayim, ruach: tierra, fuego, agua, espectro. Con su yerno, Isaac ben Shimshon, y su pupilo, Jacob ben Chayim Sasson, el gran rabino Judah Loew buscaba la pureza interior y la santificación a través de la plegaria y el baño ritual; luego, los tres se dirigían a un lecho de barro a orillas del río Moldau para crear un hombre de arcilla. Partieron tres, regresaron cuatro. Trabajaban a la luz de las antorchas, recitando salmos sin parar, moldeando una figura humana. Isaac ben Shimshon, descendiente de los sacerdotes del templo, caminó siete veces alrededor del montículo de arcilla que sobresalía del suelo. Jacob ben Chayim Sasson, un levita, también dio siete vueltas alrededor. Luego, el propio gran rabino Judah Loew rodeó el montículo una sola vez y colocó un trozo de pergamino donde estaba escrito el Nombre dentro de la boca del hombre de arcilla. El sacerdote representaba el fuego; el levita, el agua; el gran rabino Judah Loew se consagró a sí mismo espíritu y espectro, o el aire mismo. El hombre de tierra yacía inerte sobre la tierra, materia sobre materia. Fuego, agua, aire, todos cantaron al unísono, “Y él sopló en su nariz el aliento de la vida; y el hombre se tornó un alma viviente”, luego de lo cual el golem entró en calor, adquirió un color rojizo, ¡y se alzó! Se alzó para transformarse en el salvador de los judíos de Praga. En su frente estaban escritas las tres palabras que en hebreo significan "verdad": aleph, mem, tav.» (págs. 71-72)
Los papeles de Puttermesser
Los papeles de Puttermesser
Cynthia Ozick (NY, 1927)
Trad. Ernesto Montequin
Mardulce, 2014
(Argentina)
336 págs. | 16 €
[primeras páginas]

«La golem apareció en la puerta del dormitorio con una expresión de suficiencia, tendiéndole su anotador:
  “Tengo muchos otros usos, además de las tareas domésticas”.
  —Si crees que eres demasiado buena para trabajar en la cocina —replicó Puttermesser—, no te hagas llamar Jantipa. Si eres tan ambi- ciosa, deberías cortar por lo sano y hacerte llamar Sócrates.» (pág. 77)

lunes, 15 de diciembre de 2014

Blasco Ibáñez: Guangzhou en 1923 (y ahora)

«Voy, sin embargo, a Cantón, y el viaje resulta breve, fatigoso, casi inútil. Hay un ferrocarril que parte de Hong-Kong, pero hace más de un año que no funciona. La línea es inglesa, y como el presidente de la República de Cantón se quedó en repetidas veces con el material rodante, sus directores han creído oportuno suspender el servicio. Viajamos por el río en cómodos vapores al estilo americano, con varias cubiertas, que son a modo de hoteles flotantes.

Pasamos entre las numerosas islas del estuario, siguiendo unos canales dorados por el sol naciente, con riberas de verde obscuro. Dentro ya del río atravesamos un estrecho que los descubridores portugueses llamaron Boca Tigris. A la ida, navegando contra la corriente, invertimos unas seis horas. El regreso, como es natural, resulta más rápido.

A pesar de que los europeos llevan tres siglos establecidos en Cantón, todavía viven aparte, ocupando un barrio llamado Shameen, separado del resto de la población por un canal y que es el lugar donde estaban antiguamente las factorías. Hoy Shameen es una ciudad de tipo americano, con edificios de muchos pisos y varios hoteles, de los cuales el Victoria es el mejor y el más concurrido. Una cuarta parte de los vecinos de este Cantón blanco son franceses y los restantes de lengua inglesa. El «Christian College», establecimiento importantísimo sostenido por los misioneros de los Estados Unidos, sirve de Universidad a muchos centenares de jóvenes del país, que reciben en él una educación moderna. Ocupa el resto de Cantón un área enorme y está habitado por más de dos millones de chinos. Las antiguas murallas, parecidas a las de Pekín, fueron cortadas en varios puntos para dar expansión a la ciudad. Además, una parte de los habitantes, más de 160.000, viven sobre el río en sampanes.
Fulai Garden, Old Guangzhou
Old Guangzhou

New Guangzhou, pisos en Liede Chun
New Guangzhou, Parque Huacheng Dadao
Guangzhou en 2014



También han flotado durante siglos en las orillas del río Perla los famosos «bajeles de flores». El lector sabe indudablemente de qué sirven estas casas acuáticas, unidas a tierra por un ligero puente y con galerías cubiertas de plantas trepadoras y vasos floridos. Su tripulación —llamémosla así— es de mujeres con el rostro pintado y túnicas de colores primaverales. Estos «bajeles de flores», iluminados toda la noche, pueblan las obscuras aguas de reflejos dorados y alegres músicas. De sus patios surgen cohetes voladores que cortan la lobreguez celeste con cuchilladas de luz silbadora y multicolor. Son restoranes y palacios del amor fácil para las gentes libertinas del país. El europeo que consigue penetrar en un «bajel de flores» sale casi siempre golpeado por los parroquianos. Más de una vez ha desaparecido el visitante blanco en el lecho fangoso del río. [...]

Los chinos cantoneses nos parecen menos educados, más levantiscos e insolentes que los de otras ciudades. Gritan al vernos pasar con una voz agresiva; se dirigen a los compatriotas que tiran de nuetras ricsha, y aunque no puedo entender sus palabras, creo adivinarlas por los gestos con que las subrayan. Insultan induda- blemente a estos compatriotas que sirven de ca- ballos a los blancos. Se nota en la muchedumbre una excitación extraordinaria, a causa sin duda de los cruceros anclados en el río. Hay numerosos barcos de guerra ingleses, franceses y norteamericanos; además un crucero de Italia y otro de Portugal, todos con los cañones desenfundados y prontos a la acción.

Después del almuerzo en el Hotel Victoria, cuando los más curiosos nos disponemos a salir por las calles de los barrios chinos para visitar sus famosos almacenes de porcelana, llegan varios enviados de los cónsules y nos advierten que sería razonable y prudente un regreso inmediato a Hong-Kong. Hace varias varias horas que en un extremo de Cantón las tropas del doctor Sun Yat Sen emplean sus fusiles y ametralladoras contra unos insurrectos. ¿Qué desean? ¿Por qué luchan?... Nadie lo sabe con certeza. Tal vez son cantoneses que no consideran bastante revolucionario al doctor, y como tienen armas a su alcance, se sublevan contra él, ya que no destruye con una rapidez milagrosa los cruceros de los blancos.

Nos marchamos en las primeras horas de la tarde, viendo otra vez los barcos flotantes del Cantón fluvial, y en plena noche llegamos a nuestros camarotes del Franconia. [...] Con frecuencia se oye hablar en China de piratas; pero en las provincias del Sur y especialmente en el estuario del río Perla, la piratería es objeto de un respeto simpático, como el que infunden las instituciones tradicionales.» (págs. 214-217)

sábado, 13 de diciembre de 2014

Bratsch - Nane Tsora

En recuerdo de las luminosas horas de radio de Joan Barril (1952-2014)

Nane tsókha, nane gad, Me kinél mange yo dad! Syr vydtjava paloróm, Me kinél mange yo rom! Dado, kin mange chenya, O chenya sumnakune. Na kinesa o chenya, Na beshava dro chaya! Zageyom me drey da sado, Zriskirdyom me tzvéto, Prekirdyom les ke sheró, Te kames miro iló. Nane tsókha, nane gad, Me kinél mange yo dad! Syr vydtjava palorom, Me kinél mange yo rom!

   
I’ve no sweater, no blouse, Let my father buy them for me! If I get married, Let my husband buy them for me! Daddy, buy me earrings, Earrings of gold. If you don’t buy the earrings, I won’t be maiden for long! I went into a garden, I picked up a flower, I fixed it to my head, For you to want my heart. I’ve no sweater, no blouse, Let my father buy them for me! If I get married, Let my husband buy them for me!

JOAN BARRIL. Foto PERE TORDERA

domingo, 7 de diciembre de 2014