lunes, 16 de enero de 2017

Copiando a Vilnius

“Vila-Matas ha desarrollado su sitio web como una estructura paralela a sus novelas” (Dominique González-Foerster)

“La página web de Vila Matas es una biblioteca completa” (Mónica Gómez Vesga)

“Entrado el nuevo siglo, la red parece haber sido inventada para los shandys, la familia cuya protección le encargó Laurence Sterne a Vila–Matas” (Christopher Domínguez Michael)

“Por seguir el ejemplo del propio Vila-Matas, que ha aprovechado los beneficios de difusión de la red como probablemente ningún otro escritor de lengua española” (Pablo Sol Mora, Letras Libres)

“La web de Vila-Matas, su más ambicioso gesto hipertextual, un universo de cajas chinas” (Mariana Sández, Clarín)

“La suya no es la página web habitual de un escritor” (Sònia Hernández, Letras Libres)

“La página web oficial del escritor, probablemente las más completa de la literatura en nuestra lengua” (Jordi Carrión en revista Otra Parte)

“No hay nada más que visitar su web para rendirse al quehacer cibernético de este autor. No sé cómo considerarán su web, a mí me resulta fascinante; tú, ¿qué adjetivo utilizarías para esta maravilla? ¡Asombrosa!” (Blumm, La manía de leer)

Copiando a Vilnius (por la parte que me toca)

domingo, 8 de enero de 2017

Años felices de Emilio Renzi

Ricardo Piglia en Princeton
«Serie E3. ¿Y si lo mejor que yo he escrito, y si lo mejor que yo escribiré en mi vida, fueran estas notas, estos fragmentos, en los que registro que nunca alcanzo a escribir como quisiera? Admirable paradoja, enfurecido por no poder escribir lo que quiere, un hombre se dedica a registrar en un cuaderno la historia de su vida, siempre contra sí mismo, y se sostiene de sus cuadernos, se observa y va fracasando sin saber que en esos cuadernos está escribiendo la mejor literatura de su tiempo. Muere, desconocido, anónimo, sin que nadie quiera o pueda (incluso aunque conozca su valor) atreverse a editar. Cuadernos en los que un desconocido habla de su vida, relata día tras día su frustración, escribe el testimonio más hondo de su época, de la fatalidad del fracaso. Sería la vida de Kafka al revés, el secreto de una calidad totalmente ignorada, de una gran literatura que se ignora, o mejor, que es desconocida también por su autor.» (p. 74)

viernes, 6 de enero de 2017

Jonathan Galassi: Musa


«Paul estaba encantado con la jerga del universo de Rufus: los macrodatos, la escalabilidad, el pivoting, el crowdsourcing, la convergencia virtual, la geolocalización, pero no tardó mucho en comprender que todos los temas de los que hablaba aquel chico —plataformas y sistemas de entrega, los minilibros y la nanotecnología, las tarifas por página y esto y aquello y lo de más allá— tenían poco que ver con lo que era importante para él: las palabras en sí mismas y los hombres y las mujeres que las habían escrito. Rufus sabía ampliarlas o reducirlas en sus tabletas y portátiles, sabía añadir elementos visuales y música, reformatearlas de todas las maneras posibles y partirlas en pedazos o trozos o bytes y enviarlas al mundo mediante todo tipo de vías de comunicación, pero Moby Dick seguía siendo Moby Dick, lo leyeses en el dispositivo que lo leyeses, y Mnenósine era Mnenósine, lo mirases por dónde lo mirases.» (p. 216)
JONATHAN GALASSI, MUSA [inicio]
Trad. Jaime Zulaika. Anagrama, 2016

["...la proliferación de nombres, referencias literarias, citas, fechas y títulos de obras, descoloca un poco al lector, hasta sentirnos en una clara posición de inferioridad, un tanto incómoda, desde donde solo podemos constatar nuestra ignorancia", Pepa Echanove (o sea, lectura farragosa y prescindible)]

lunes, 2 de enero de 2017

Quién




❝Quién nos llevará, riendo,
a la semilla de lo que fuimos.❞
John Berger (1926-2017)

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Hanya Yanagihara: Tan poca vida (y tan intensa novela)

Lispenard (Tribeca) y Greene (SoHo)
«A estas alturas ha añadido un nuevo paso a su rutina matinal; si tuviera que hacer lo que ha hecho desde el mes pasado, abriría la puerta y se acercaría al lado izquierdo de la cama, donde se sentaría y pondría una mano en el brazo de Willem. Y él abriría los ojos y le sonreiría.
  —Me voy —le diría, devolviéndole la sonrisa.
  Y Willem haría un gesto con la cabeza.
  —No te vayas.
  —Tengo que irme.
  —Cinco minutos —le suplicaría Willem.
  —Cinco.
  Y entonces Willem levantaría el edredón para que él se deslizara debajo y se apretaría contra su espalda, y él cerraría los ojos y esperaría a que lo rodeara con los brazos, y desearía quedarse así para siempre. Luego, unos diez o quince minutos después, se levantaría de mala gana, lo besaría, cerca de la boca —seguía teniendo problemas con eso, aun después de cuatro meses— y se marcharía.» (p. 629)

Hanya Yanagihara, TAN POCA VIDA, (A Little Life, 2015)
Trad. Aurora Echevarría, 1008 páginas, LUMEN, 2016
[de la red: sobrecogedor, desgarrador, descoranozador, adictivo, brutal]

miércoles, 21 de diciembre de 2016

"No es tan fácil escribir sobre nada"

Patti Smith. Foto Philip Montgomery, NYT
«El café 'Ino estaba vacío. A lo largo del borde del toldo naranja goteaban pequeñas formaciones de hielo. Me senté a mi mesa, me comí mi tostada de pan moreno con aceite de oliva y abrí El primer hombre de Camus. Lo había leído hacía mucho, pero estaba tan absorta entonces que no retuve nada. Este es un enigma que me ha acompañado de forma intermitente toda la vida. Durante mi adolescencia pasé horas enteras sentada en un bosquecillo que había cerca de las vías de tren de Germatown, leyendo sin parar. Como el personaje Gumby, me volcaba de lleno en un libro, y a veces llegaba a meterme tanto en él que era como si viviera en su interior. Leí muchos libros allí y al acabarlos los cerraba embelesada, pero antes de llegar a casa ya había olvidado el argumento. Aunque eso me llenaba de inquietud, me guardé para mí esa extraña aflicción. Ahora miro las cubiertas de aquellos libros y su argumento sigue siendo para mí un misterio que no soy capaz de resolver. Libros que amé y en los que habité, pero no consigo recordar.» (p. 172)

sábado, 17 de diciembre de 2016

Fernando Aramburu: Patria (o el derrumbe moral de una sociedad)

FERNANDO URAMBURU (blog)
PATRIA | Tusquets, 2016 | inicio | más
-La espiral del silencio sobre ETA (M. Pagaza)
-Patria voraz (JC Mainer)
-"Yo pude caer en ETA como cualquier otro
  joven vasco"
(entrevista)
[SÍ: historia coral del fanatismo nacionalista
contada desde dentro | NO: 642 páginas]

«Pero el Txato volvía del trabajo unos días a unas horas, otros a otra. Igual es que tomaba precauciones. Y como no fuera en aquella calle oscura donde el Txato tenía el garaje, Joxian no lo quería abordar. Por fin una noche le pudo dirigir la palabra.
—Soy yo.
—¿Qué quieres?
A Joxian le temblaban las manos, le temblaba la voz y no paraba de tender la mirada a los lados de la calle, como con miedo de que lo vieran mantener conversación con el Txato.
—Nada. Decirte que lo siento, que no te puedo saludar porque me traería problemas. Pero si te veo por la calle, que sepas que te estoy saludando con el pensamiento.
—¿Alguna vez te han dicho que eres un cobarde?
—Me lo digo yo todo el tiempo. Pero eso no cambia nada. ¿Te puedo dar un abrazo? Aquí no nos ve nadie.
—Déjalo para cuando te atrevas a hacerlo a la luz del día.
—Si te podría ayudar, te juro...
—No te preocupes. Me bastan tus saludos mentales.» (p. 335-336)
["Fue después de haber elegido la ilustración de la cubierta cuando recordé (y unas fotos de prensa me lo confirmaron) que el paraguas que llevaba el periodista José Luis López de Lacalle el día en que ETA lo asesinó en Andoáin era de color rojo." FA]

viernes, 9 de diciembre de 2016

Teresa Cremisi: La Triunfante

Cornelis van Wieringen, The Spanish Armada off the English coast
«Estoy casi convencida que es preferible dejar detrás algunas reflexiones, algunos comentarios. Anotarlos si podemos. Y no destruir nada. No he tenido hijos ni nietos a quienes habría divertido el bazar de recuerdos reunidos en mis cajas. La redistribución de mis tesoros se llevará a cabo sin herencia generacional; de ella se harán cargo los mercadillos y los anticuarios. Quizá un dia alguien se quede de nuevo pensativo al dar por casualidad con mis tarjetas postales del Canal o de Adén, los dibujos de los viajeros y las fotos que me pertenecieron o que yo misma tomé. Palmira, Abukir o El Fayum pertenecerán a un mundo desaparecido del todo: destinos saqueados, profanados o demasiados peligrosos.» (p. 190)
TERESA CREMISI, LA TRIUNFANTE
La triomphante, trad. Jordi Terré, Anagrama, 2016
[La Triunfante no es ella, es un barco; las memorias no son de una editora
(aunque lo haya sido) y el libro es una castaña. PD: hay que prohibir las fajas.]

domingo, 4 de diciembre de 2016

Manuel Moyano: Dietario mágico. Curanderos, zahoríes, videntes e iluminados en la Murcia del siglo XXI


Manuel Moyano
Dietario Mágico.
Curanderos, Zahoríes, Videntes e Iluminados en
la Murcia del Siglo XXI

Nausícaä, 2002
[curioso regalo de ECO]

El ELEGIDO
«Cuatro son según la tradición las señales del curandero, las señales de que un hijo recién nacido ha venido a este mundo ungido con la gracia para sanar. La primera, ser mellizo; la segunda, nacer de pie; la tercera, llorar en el vientre materno; la última y definitiva, ser el vástago que hace siete de los mismos padres (lo que los franceses denominan marcou). Miguel García Cerezuela cumplía con creces dos de estos requisitos. Así, la abuela oyó llorar al niño durante la preñez de su hija, y a nadie reveló este prodigio hasta después de que hubo nacido, pues esa indiscrección hubiera supuesto la irremisible pérdida de la gracia. Y aunque Miguel no era séptimo, sino el noveno hijo de entre diez hermanos, esto se le acercaba bastante y también podía valer [...] Cerezuela trata enfermedades de la sangre o de la piel, y también el mal de ojo; pero ante todo su especialidad es el susto. Esto del susto no es fácil de definir. El susto se puede coger por un accidente
o por cosas más peregrinas, como el ladrido súbito de un perro, y los síntomas son el mal humor, el dormir poco o dormir demasiado, la ictericia, la paralización de la sangre o la inflamación de la garganta [...] También trata enfermedades de la piel, como los eczemas, el herpezón, la roña, la tiña o la culebrina, que es un herpes que se corre por todo el cuerpo. No promete milagros contra la psoriasis pues, según afirma, es un derivado de la espuma de la sangre que no tiene cura. » (p. 33 y 36)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Annie Ernaux: Memoria de chica


ANNIE ERNAUX
Memoria de chica
[Mémoire de fille, 2016]
Trad. Lydia Vázquez Jiménez
Cabaret Voltaire, 2016
[prefiero La mujer helada]


«El tiempo se encoge ante mí. Forzosamente habrá un último libro, como hay un último amante, una última primavera, pero ningún signo que me lo indique. La idea de morirme antes de escribir lo que desde hace tanto tiempo llevo nombrando la chica del 58 me obsesiona. Un día ya no quedará nadie para acordarse. Lo vivido por esa chica, ninguna otra lo recordará, quedará inexplicado, vivido para nada. Ningún otro proyecto de escritura me parece, no ya luminoso, ni original, ni mucho menos dichoso, sino vital, capaz de hacerme vivir por encima del tiempo. Justo aprovechar la vida me parece una perspectiva insostenible, y además cada momento sin proyecto de escritura se asemeja al último.

Que sea yo la única que me acuerde, como así creo que es, me encanta. Un poder soberano. Una superioridad definitiva sobre ellos, los otros del verano de 1958, que me ha sido legada por la vergüenza de mis deseos, de mis sueños insensatos en las calles de Rouen, de la sangre cortada a los dieciocho años como la de una vieja. La gran memoria de la vergüenza, más minuciosa, más intratable que cualquier otra. Esa memoria que es en suma el don de la vergüenza.» (p. 20-21)

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Kent Haruf: Nosotros en la noche


KENT HARUF (1943 – 2014)
NOSOTROS EN LA NOCHE
[Our souls at night, 2015]
Trad. Cruz Rodríguez Juiz
Literatura Random House, 2016
[otra delicia]

«Y entonces llegó el día en que Addie Moore pasó a visitar a Louis Waters. Fue un atardecer de mayo justo antes de que oscureciera.
    Vivían a una manzana de distancia en la calle Cedar, en la parte más antigua de la ciudad, con olmos y almezos y un arce que crecían a lo largo del bordillo y jardines verdes que se extendían desde la acera hasta las casas de dos plantas. Durante el día había hecho calor, pero al anochecer había refrescado. Addie recorrió la acera bajo los árboles y giró ante la casa de Louis.
    Cuando él salió a la puerta, Addie le preguntó: ¿Puedo entrar a hablar de una cosa contigo?
    Se sentaron en el salón. ¿Te traigo algo de beber? ¿Un té?
    No, gracias. Puede que no me quede el tiempo suficiente para beberlo. Addie miró a su alrededor. Bonita casa. [...] Louis la observaba. Era una mujer atractiva, a él siempre se lo había parecido. De joven había tenido el pelo moreno, pero ahora era blanco y corto. Todavía conservaba la figura, aunque algo rellenita en la cintura y las caderas.
    Te preguntarás qué hago aquí, dijo ella.
    Bueno, no creo que hayas venido a decirme lo bonita que está la casa.
    No. Quiero proponerte algo.
    ¿Sí?
    Sí. Tengo una propuesta.
    Vale.
    No es de matrimonio, dijo ella.
    Tampoco se me había ocurrido.
    Pero es un tema casi matrimonial. Aunque ahora no sé si podré. Estoy echándome atrás. Se rió un poco. Muy del matrimonio, ¿verdad?
    ¿El qué?
    Lo de echarse atrás.
    Puede.
    Sí. Bueno, lo digo y punto.
    Te escucho, dijo Louis.
    Me preguntaba si querrías venir alguna vez a casa a dormir conmigo.
    ¿Cómo? ¿A qué te refieres?
    Me refiero a que los dos estamos solos. Llevamos solos demasiado tiempo. Años. Me siento sola. Creo que quizá tú también. Me pregunto si vendrías a dormir por la noche conmigo. Y a hablar.» (inicio | original)

[estupenda recomendación de la CASA USHER]