martes, 19 de marzo de 2019

Tierra de mujeres, de María Sánchez

María Sánchez
TIERRA DE MUJERES
Una mirada íntima y familiar al mundo rural
Seix Barral, 2019 - 192 págs. - inicio
"Sin las mujeres, el campo hoy no existiría"
[prefiero Argelagues]
«Mi abuelo. Mis padres. Mis tíos. Los que trabajaban en el campo y a los que yo me arrimaba para ser como ellos. Las horas pegadas al televisor viendo los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. Los pasajes de Miguel Delibes. Los poemas de Federico García Lorca. Es querer escribir como Julio Llamazares cuando leí por primera vez La lluvia amarilla. Los animales que no dejaban de aullar en los poemas de Ted Hugues. Los pájaros que convivían con una cita de Shakespeare en la guía de Peterson. Como los pájaros que mataba John Audubon para luego poder pintarlos mejor. El humanista y veterinario cordobés Castejón. También el que fue presidente de la república en el exilio, y que se convirtió en el primer veterinario en reconocer y valorar al ganado de nuestro territorio, Gordón Ordás. Esa saga entrañable llena de criaturas grandes y pequeñas del inglés James Herriot. Los libros y manuales antiguos de veterinaria en francés de mi abuelo siempre escritos por hombres. Como las fotos de vacas que traía de sus viajes a Canadá. Siempre eran hombres los que posaban sonriendo con sus animales, siendo protagonistas, dueños, cuidadores.
    ¿Dónde estaban las mujeres?» (págs. 38-39)

jueves, 14 de marzo de 2019

Sujeto elíptico, de Cristian Crusat

Cristian Crusat
SUJETO ELÍPTICO
Pre-Textos, 2019 - 152 págs. - inicio
[un placer literario y africano]
«Tal es el paisaje frente al que pasa de largo en enero de 1884, dos siglos más tarde, el místico Charles de Foucauld en su travesía hacia Mogador (Essauira). En su diario, Foucauld, procedente de Afikourahen, anota que una hora antes de llegar a Agadir la región es desértica y se convierte en un trozo de tierra angustiosamente próspero, salpicado de maleza, pequeños arganes, chumberas y esporádicos azufaifos salvajes. A las once de la mañana, tras franquear varias dunas de hasta ocho y diez metros de altura, Foucauld se encuentra frente al océano y envuelto en una nube de arena blanquecina. Bordea la orilla recorriendo el camino que discurre, levemente empinado, entre Agadir —la población amurallada en lo alto de la montaña— y Founti —el antiguo puñado de cabañas de pescadores imasighen—. A imitación de Alí Bey, inventor del disfraz orientalista, el vizconde Charles de Foucauld atraviesa Marruecos con las trazas de un rabino: se ha dejado crecer las patillas casi hasta los hombros y dice venir (se dice a sí mismo) directamente de Tierra Santa, aunque su linaje conduce hasta las sinagogas de Moscú. También busca alejarse del aturdimiento del mundo. A pesar de la ancha pared blanca que la rodea y que le confiere un aspecto de ciudad antigua, Agadir, "por lo que me dicen", escribe Foucauld, "es un villorrio despoblado y sin comercio", de modo que el místico decide pasar de largo. Su figura desaparece en esta playa atlántica como un extraviado copo de nieve, como un discreto emisario de la nada.» (pág. 52)

domingo, 10 de marzo de 2019

Cabinet d´amateur, una novela oblicua, de Enrique Vila-Matas

Enrique Vila-Matas
CABINET D'AMATEUR, UNA NOVELA OBLICUA
Trad. Margaret Jull-Costa
La Caixa'Collection & Whitechapel Gallery, 2019
[otro formidable espacio de contacto entre arte y literatura]
«Gracias a Dora García pude acceder, a través de un libro sobre su exposición Continuarración. Sobre sueños y crímenes, a algo que buscaba desde hacía años: conocer con precisión la definición de arte que había dejado caer Samuel Beckett hablando de Finnegans Wake: "En ese libro la forma es el contenido, y el contenido es la forma. Puede usted quejarse de que este material no está escrito en inglés. Pero es que no está escrito después de todo. No está escrito para ser leído, o no sólo para ser leído. Se ha creado para ser mirado y escuchado. Su escritura no es acerca de algo, es algo en sí mismo. Cuando el sentido es dormir, las palabras se van a dormir. Cuando el sentido es bailar, las palabras bailan. El lenguaje está borracho, las palabras se tambalean".
    Y gracias a Dora, en un encuentro público en Barcelona, descubrí la existencia de un maravilloso micrograma que Robert Walser escribió en 1926, titulado La sopa caliente (Der heisse Brei). Ese breve relato —que, como todos los de Walser, tenía una extensión que coincidía casi al milímetro con el tamaño de la hoja que había encontrado aquel día para escribir-- aludía a esa costumbre que tenemos, ante una sopa demasiado caliente, de comenzar a cargar la cuchara por el borde de la masa líquida, y así, sucesivamente, toda la sopa va convirtiéndose en borde hasta que logramos comernos el centro, previa conversión del centro en borde.
    Walser parece estar preguntándose ahí, en Der heisse Brei, si no será que, al igual que nos ocurre con la sopa caliente, escribir consiste en realidad en dar vueltas a aquello de lo que realmente queremos hablar. Walser parecía preguntarse eso y al mismo tiempo observar que uno, cuando escribía, no hacía sino postergar ese algo tan importante que quería mostrar.» (pág. 48)

(trailer de) PETITE, de Dominique Gonzalez-Foerster

LECTOR SALTEADO dixit: «Cabinet d’amateur, una novela oblicua no es una novela. Es un guiño a la última novela editada en vida por Georges Perec, publicada en 1979 en la colección Instant romanesque de Éditions Balland. Es un catálogo, un relato breve, un pequeño ensayo, un apunte biográfico y una confesión. Es apenas la sombra de una instalación artística, de una muestra imposible que reuniera obras de Miquel Barceló, Dominique González-Foerster, Dora García, Gerhard Richter, Carlos Pazos o Andreas Gursky en el laberinto laico de una capilla londinense. Las salas que podrían reunir estas obras formarían un retrato, el reflejo de un rostro, el rostro de un libro. En ese libro, escrito en inglés y en español, habría imágenes de obras de arte (instantáneas incompletas de obras en movimiento), textos de Enrique Vila-Matas, Iwona Blazwick, Inês Costa, Candy Stobbs, y una conversación entre Lydia Yee y Nimfa Bisbe (con esos nombres, yo también quiero que conversen en mi libro). El libro en sí mismo sería negro, pero la cubierta sería de colores claros y papel rugoso. Su contenido: escritura, futuro, arte, pasado, voluntad, memoria, pulsiones. La textura de ese papel bien merece una caricia.» (Y yo coincido con Mario.)

viernes, 8 de marzo de 2019

Algunas de ellas


:: Alejandra Pizarnick :: Alice Munro :: Alma Guillermoprieto :: A.M. Homes :: Amélie Nothomb :: Ana Maria Matute :: Ana María Moix :: Andrea Valdés :: Alícia Fuentes-Calle :: Alicia Kopf :: Ama Ata Aidoo :: Ana Galvañ :: Ana Paula Maia :: Andrea Wulf :: Annie Ernaux :: Beatriz de Moura :: Carmen Martín Gaite :: Cecilia Dreymüller :: Chimamanda Ngozi Adichie :: Claire Bloom :: Clara Usón :: Clarice Lispector :: Claudia Casanova :: Cristina Fernández Cubas :: Cynthia Ozick :: Delphine de Vigan :: Donatella Iannuzzi :: Edna O'Brien :: Edurne Portela :: Elena Ramírez :: Elizabeth Hardwick :: Else Schrobsdorff :: Elvira Lindo :: Emily Dickinson :: Esther Tusquets :: Eudora Welty :: Eugènia Broggi :: Eva Baltasar :: Gemma Ruiz :: Gloria Fuertes :: Gloria Steinem :: Guadalupe Nettel :: Hanya Yanagihara :: Helen DeWitt :: Helen MacDonald :: Helena Atlee :: Imma Monsó :: Irene Antón :: Isabel Núñez :: Jan Morris :: Jennifer Egan :: Jenny Erpenbeck :: Jessa Crispin :: Karen Blixen :: Kate Millet :: Laura Fernández :: Laura Freixas :: Laura Huerga :: Leila Guerriero :: Llucia Ramis :: Lola Lafon :: Lolita Bosch :: Lucia Berlin :: Luna Miguel :: Lydia Davis :: Lina Meruane :: Maeve Brennan :: Marceline Loridan-Ivens :: Margaret Atwood :: Margaret Drabble :: Margarete Buber-Neumann :: Marguerite Yourcenar :: Maria Àngels Cabré :: María Belmonte :: Maria Bohigas :: Maria Lassnig :: María Teresa Gallego Urrutia :: María Sánchez :: Maria-Mercè Marçal :: Mariana Enriquez :: Marjane Satrapi :: Marta Ramoneda :: Marta Rebón :: Marta Sanz :: Maruja Torres :: Mary Beard :: Mary Karr :: Mary Shelley :: Maryam Madjidi :: Maya Angelou :: Mercè Rodoreda :: Milena Busquets :: Montserrat Roig :: Natalia Ginzburg :: Nell Leyshon :: Nora Catelli :: Olivia Laing :: Patricia Highsmith :: Patty Smith :: Pilar Reyes :: Pura Azorín:: Rebecca Solnit :: Rosa Montero :: Rosa Regàs :: Rosa Rey :: Sara Mesa :: Sally Rooney :: Sandra Ollo :: Sílvia Querini :: Simone de Beauvoir :: Sofía Castañón :: Sònia Hernández :: Svetlana Alexievich :: Silvia Sesé :: Siri Hustvedt :: Sigrid Kraus :: Sue Hubbell :: Sylvia Plath :: Valeria Bergalli :: Valeria Luiselli :: Valerie Miles :: Violette Leduc :: Virginia Woolf :: Vivian Gornick :: Wislawa Szymborska :: [y tantas otras mujeres del mundo de las letras] ::

domingo, 3 de marzo de 2019

Conviene tener un sitio adonde ir, de Carrère, Emmanuel

Emmanuel Carrère (París, 1957)
CONVIENE TENER UN SITIO ADONDE IR
[Il est avantageux d'avoir où aller, 2016]
Trad. Jaime Zulaika
Anagrama, 2017 - 424 págs. - inicio - bibl. vila de gràcia
[y no era éste]
De CÓMO ECHÉ A PERDER POR COMPLETO
MI ENTREVISTA A CATHERINE DENEUVE
«Aún así, hay un pasaje que me gusta: el del ginkgo. En un momento dado llevé la conversación con ella al tema de la jardinería, pues me habían dicho que es una de sus grandes aficiones, y se puso a hablar de sus árboles preferidos en París, y en particular del ginkgo de la plaza de l'Alma. Me prometí a mí mismo que la próxima vez me fijaría. Ella dice que han plantado muchos en Nueva York, especialmente en la Quinta Avenida, y que sería una buena idea hacer lo mismo en París. Son tan bonitos, y además tan robustos, son bonitos porque son robustos, es el único árbol que resistió en Hiroshima; y cuando dice eso comprendes que se identifica con el ginkgo, una mujer que lo ha soportado todo, que ha sobrevivido a todo, que recién salida de la adolescencia se convirtió en la mayor estrella del cine francés y prácticamente no ha dejado de serlo. Lo que se suponía que íbamos a repasar juntos era ese casi medio siglo de una carrera legendaria; la entrevista debía tener ocho páginas, y una treintena de fotos de rodaje elegidas por ella debían servir de hilo conductor. Esa era la idea; parecía razonable, pero por desgracia no dio resultado. Yo lo sospechaba un poco al volver a casa después del encuentro; intentaba tranquilizarme diciéndome que en dos horas de grabación seguro que habría cosas interesantes, pero ayer recibí la transcripción de esas dos horas, la leí y la releí, lápiz en mano, y me veo obligado a reconocer que no hay ninguna, aparte del ginkgo y de dos o tres cosas sueltas aquí y allá. Lo que se dice ninguna. No es culpa de ella, ciertamente; me gustaría pensar que tampoco es enteramente mía, pero esa transcripción merecería conservarse en el pabellón de Sèvres como ejemplo de entrevista chapucera y confusa en la que el entrevistador está despistado y la entrevistada no se muestra interesada, y no puedo evitar preguntarme: ¿cómo llegamos a este punto?» (págs. 235-236)

viernes, 1 de marzo de 2019

Desde esta colina, de Sue Hubbell

Sue Hubbell
DESDE ESTA COLINA
[On this Hilltop, 1991]
Trad. Carmen Torres y Laura Naranjo
Errata Naturae, 2018 - 248 págs. - inicio
[no]
«LAS ALCACHOFAS NO SON LO MÍO
30 de agosto de 1977
Soy una pésima cocinera. A veces me gustaría poder desarrollar interés por el cordero goulash au blanc o ser capaz de ofrecer una pista sobre la preparación del flan perfecto. A veces, pero no muy a menudo. Mi falta de habilidades e interés culinarios tiene su origen en los años que pasé como madre trabajadora, cuando cocinar estaba orientado a la inmediata satisfacción de unas necesidades físicas acuciantes y no a proporcionar una auténtica experiencia creativa y sensitiva.
    Aquel hijo tan simpático al que recogía del instituto cada día a la vuelta del trabajo, aquel conversador ingenioso, inteligente y encantador con el que compartía una hora de coche y charlas sobre la constitución ateniense, la conjugación de los verbos franceses y la biología de la rana, se volvía contra mí en cuanto entrábamos por la puerta de casa y me preguntaba: «¿Cuánto falta para la cena?», antes de que me hubiera dado tiempo a cambiar el chip o incluso a quitarme los tacones (tacones, sí).
    Su padre solía llegar sobre la misma hora con pinta famélica y los dos me recordaban a esos pollitos hambrientos con los picos abiertos reclamando la comida. Yo iba de acá para allá por la cocina con mis tacones, preparando algo para comer y preguntándoles en silencio a mis cromosomas XX: «¿Por qué yo? ¿Por qué yo?». Aquéllos eran los días previos al Movimiento, como comprenderéis.
    Uno de los placeres de tener un hijo varón es el periodo de tiempo tan largo durante el cual lo que se pone en la mesa para comer carece de importancia por completo, siempre que haya en abundancia. En aquellos tiempos, «rápido» y «suficiente» eran los únicos dos factores que tenía en cuenta cuando planificaba (¡!) las comidas.» (págs. 165-166)

domingo, 24 de febrero de 2019

Mi vida en la carretera, de Gloria Steinem

Gloria Steinem (Ohio, 1934)
MI VIDA EN LA CARRETERA
[My Life on the Road, 2015]
Trad. Regina López Muñoz
Alpha Decay, 2016 - 348 págs. - Bibl. F. Bonnemaison
[absorbente]
«Por primera vez fui testigo de la magia tan antigua como moderna de los grupos donde todos pueden hablar por turnos, todos deben escuchar, y el consenso se considera más importante que el tiempo. No tenía ni idea de que los círculos de discusión habían sido una forma de gobierno muy común a lo largo de casi toda la historia del ser humano, desde los bosquímanos del sur de África, antepasados de todos nosotros, hasta las primeras naciones de mi propio continente, donde algunos estratos de dichos círculos se convirtieron en la Confederación Iroquesa, la democracia ininterrumpida más antigua del mundo. Los círculos de discusión también existieron en Europa antes de que las inundaciones, las hambrunas y las normas patriarcales los sustituyeran por las jerarquías, los sacerdotes y los reyes.» (pág. 76)



«Cuando una estudiante de Derecho de Laguna procedente de Nuevo México se quejó de que en sus asignaturas no se citaba la Confederación Iroquesa como modelo para la constitución estadounidense [...] me pareció una romántica. Sin embargo, leí sobre la Convención Constitucional y descubrí que, efectivamente, Benjamin Franklin había citado la Confederación Iroquesa como modelo. Franklin sabía de su éxito para unificar vastas áreas de Estados Unidos y Canadá y sembrar la concordia de las naciones nativas para la toma de decisiones colectivas, pero también en lo relativo a fomentar la autonomía en las decisiones locales. Y el aspiraba a que la Constitución hiciera lo mismo con los trece estados, de ahí que invitara a dos iroqueses a Filadelfia como consejeros. Se dice que una de las primeras preguntas que formularon fue: "¿Dónde están las mujeres?".» (pág. 312)


lunes, 18 de febrero de 2019

La campana de cristal, de Sylvia Plath

Sylvia Plath (Boston, 1932 - Londres, 1963)
LA CAMPANA DE CRISTAL
[The Bell Jar, 1963]
Trad. Elena Rius - Edhasa, 218 - 384 págs.
- Jenn Díaz en JotDown.
- Juan Flores en Revista de Letras.
[desolador]
«Vi mi vida extendiendo sus ramas frente a mí como la higuera verde del cuento.
   De la punta de cada rama, como si de un grueso higo morado se tratara, pendía un maravilloso futuro, señalado y rutilante. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era un famoso poeta, y otro higo era un brillante profesor, y otro higo era E Ge, la extraordinaria editora, y otro higo era Europa y África y Sudamérica y otro higo era Constantino y Sócrates y Atila y un montón de otros amantes con nombres raros y profesiones poco usuales, y otro higo era una campeona de equipo olímpico de atletismo, y más allá y por encima de aquellos higos había muchos más higos que no podía identificar claramente.
  Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies.» (págs. 125-126)



«Sabía que debía estarle agradecida a la señora Guinea, sólo que no podía sentir nada. Si la señora Guinea me hubiera dado un pasaje a Europa, o un viaje alrededor del mundo, no hubiera habido la menor diferencia para mí, porque dondequiera que estuviera sentada —en la cubierta de un barco o en la terraza de un café en París o en Bangkok— estaría sentada bajo la misma campana de cristal, agitándome en mi propio aire viciado.» (pág. 291)

jueves, 14 de febrero de 2019

Feliz final, de Isaac Rosa

Isaac Rosa (Sevilla, 1974)
FELIZ FINAL
Seix Barral, 2018 - 344 págs. - fragmento
- Arqueología sentimental, Nadal Suau
[asfixiante y/o no era para mí]
«Caminar despacio, muy despacio, no se me ocurre mayor insumisión. Caminar de la mano, tomados de la cintura, los brazos sobre los hombros, con el paso acompasado. Detenerse a admirar el remate de una fachada, una ruina industrial. La deambulación interminable de los enamorados que caminan como otra forma de conocerse pero también de reapropiarse del espacio y hacerlo común, dejando a su paso la baba brillante del deseo. ¿Te suena toda esa palabrería? Los amantes que cruzan parques y descampados siguiendo los caminos del deseo, desire paths, lignes de désir, el deseo siempre se abre camino y elije moverse en línea recta.» (pág. 67)

domingo, 10 de febrero de 2019

El Roto (empezando 2019)


Cuando oigo llamamiento a la nación
me disfrazo de extranjero


Ahora que ya somos europeos
nos quieren renacionalizar


Cuando los líderes se pelearon
los nuevos partidos envejecieron


La media de la edad mental de la extrema derecha es la edad media


El destino final de todo lo existente
es convertirse en dinero


La vía directa para el diálogo político
es la cartera


¡Sigue, sigue, vamos bien!


No os podemos ofrecer una nueva sociedad,
pero sí un nuevo espectáculo


Primero hay que desorientarles
para luego venderles nuestras guías


¿Por qué en vez de girar a derecha o a izquierda no probamos a girar hacia arriba a ver qué pasa?

El Roto, El País, 2019

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