martes, 8 de julio de 2008

Nabokov

Nabokov, Opiniones contundentesAcabo de leer las Opiniones contundentes (Taurus, 1999) de Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 1899 - Montreux, 1977), ese ruso aristocrático y gruñón que amaba las mariposas, escribía a lápiz y que, para enseñar literatura, consideraba imprescindible hacer esquemas de los escenarios de los libros. He aquí algunos extractos de este interesante y divertido libro en el que Nabokov -a través de una selección de entrevistas que le hicieron entre 1962 y 1972- reflexiona sobre su vida y su obra:

[Vida] Soy un escritor norteamericano, nacido en Rusia y educado en Inglaterra, donde estudié literatura francesa antes de pasar quince años en Alemania :: Fui a Norteamérica en 1940 y decidí hacerme ciudadano norteamericano, y hacer de Norteamérica mi patria :: Sucedió que inmediatamente me vi expuesto a lo mejor de Norteamérica, su rica vida intelectual y su atmosfera serena, afable :: Nabokov y su lápiz Me sumergí en sus grandes bibliotecas y en su Gran Cañón :: Trabajé en los laboratorios de sus museos zoológicos :: Me hice con más amigos de los que jamás tuve en Europa :: Mis libros, los antiguos y los nuevos, hallaron algunos lectores admirables :: Pero la mejor parte de la biografía de un escritor no es la crónica de sus aventuras, sino la historia de su estilo.

[Oficio] Placer y agonía mientras compongo el libro en la mente, irritación aguda cuando lucho con mis instrumentos y mis vísceras... el lápiz que hay que volver a afilar, la ficha que hay que volver a escribir, la vejiga que hay que vaciar, la palabra que siempre escribo erróneamente y cuya ortografía tengo que verificar :: Luego, la tarea de leer la versión a máquina preparada por una secretaria, la corrección de mis errores graves y los errores leves de ella, pasando las correcciones a las demás copias, traspapelando las hojas, tratando de recordar algo que debía tacharse o insertarse :: La repetición del proceso al corregir las pruebas :: Y desempaquetar el precioso y rotundo ejemplar anticipado, abrirlo... y descubrir un descuido estúpido cometido por mí, que sobrevive con mi permiso :: Al cabo de aproximadamente un mes me habitúo a la etapa final del libro, a que haya sido desahijado de mi cerebro :: Entonces lo miro con una especie de ternura divertida, no como se mira a un hijo, sino a la joven esposa del hijo.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, Sue Lyon como Lolita en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

[Lolita] Para mi nínfula necesitaba un diminutivo que tuviera una cadencia lírica :: Una de las letras más límpidas y hermosas es la "L" :: El sufijo "ita" tiene mucha ternura latina, y también requería eso. De ahí Lolita :: Pero no hay que pronunciarlo como lo hace usted y la mayoría de los norteamericanos, Louliita, con una "L" pesada, y una "o" larga . No :: La primera sílaba tiene que sonar como la de "lollipop", la "L" líquida y delicada, la "li" no demasiado marcada :: Los españoles y los italianos, desde luego, la pronuncian exactamente con la necesaria nota de travesura y caricia.

[Profesor] Para gozar del arte de Tolstoi, el buen lector debe querer visualizar, por ejemplo, la disposición de un vagón de ferrocarril del tren nocturno Moscú-San Petersburgo tal como era hace cien años :: En estos casos los diagramas son muy útiles :: Los profesores deberían preparar mapas de Dublín con los itinerarios de Bloom y de Stephen Dedalus claramente trazados :: Sin una percepción visual del laberinto de alerces de Mansfield Park, esa novela pierde algo de su encanto estereográfico, y a menos que la mente del estudiante reconstruya claramente la fachada de la casa del Dr. Jekyll, no puede disfrutar perfectamente del cuento de Stevenson :: Nabokov. Plano del piso de los Samsa Cuando estudiaban el famoso relato de Kafka, mis alumnos tenían que saber exactamente en qué clase de insecto se convertía Gregor (era un escarabajo de forma abovedada y no la cucaracha chata de los traductores chapuceros) y tenían que poder describir exactamente la distribución de las habitaciones del piso de la familia Samsa, con la posición de las puertas y los muebles.

[Gustos] Mis odios son simples: la estupidez, la opresión, el crimen, la crueldad, la música ligera :: Mis placeres son los más intensos conocidos por el hombre: escribir y cazar mariposas :: Mis obras maestras más grandes de la prosa del siglo XX son, en este orden: Ulysses de Joyce, La Metamorfosis de Kafka, Petersburg de Bely y la primera mitad del cuento de hadas de Proust En busca del tiempo perdido :: No odio a uno, sino a cuatro doctores: el Dr. Freud ("No puedo concebir que nadie en su sano juicio acuda a un psicoanalista"), el Dr. Zhivago, el Dr. Schweitzer y el Dr. Castro.

[Opiniones] Ser conscientes de ser conscientes de ser es lo que nos Mariposadistingue de los animales :: No pienso en ningún idioma. Pienso en imágenes :: La realidad es una cosa muy subjetiva :: Admiremos la tela, olvidemos a la araña. :: Los placeres de la lectura, la dicha, la felicidad de una frase es compartida por escritor y lector :: Escribir para el placer de un solo lector... uno mismo.

18 comentarios:

Elena dijo...

Saqué este libro de la biblioteca pero en cuanto empecé a leerlo (y disfrutarlo) me di cuenta de que necesitaba poseerlo. Por suerte, tanto en Laie como en La Central disponían de esta edición de 1999 (pues no se ha vuelto a reeditar). Curiosamente en ninguna parte del libro aparece el nombre del traductor, pero gracias a Internet (y a Mr. Google, of course) he encontrado este importante dato. Se trata de María Raquel Bengolea.

Manuel Márquez dijo...

Pues creo, compa Elena, que más que contundentes, se trata de opiniones curiosas, y muy personales. Bueno, sí, también contundentes, en algunos casos. Parece que se cumple, una vez más, eso de que los escritores suelen ser gente rarilla.

Un fuerte abrazo.

P.S. qué gracia me hace tu costumbre de que, habitualmente, introduzcas algún comentario, a título de apostilla, después de la reseña. Mejor que editar y volver a publicar.

Elena dijo...

Bueno, lo de añadir un comentario no lo hago por no volver a editar. Es porque no quiero mezclar mis palabras con las de los escritores de verdad. Aunque es cierto que en este caso había una pequeña introducción, e incluso ilustraciones, lo que me gusta resaltar en los posts son fragmentos desnudos de textos que, para mí, están especialmente logrados.

Juan Ignacio M. dijo...

Una complemento ideal a "Opiniones contundentes" es esta entrevista en DVD a cargo de Bernard Pívot.

http://www.editrama.com/ficha.asp?Idcoleccion=4&Idtitulo=54

Andrés dijo...

VN es al otro hemisferio (el Norte) lo que RB al Hemisferio Sur: desterrados de todo y de sí mismos, y por tanto "extraterritorialidad pura". Para explicar esto, nada mejor que un artículo que hace unos meses me impresionó mucho de la Revista de Libros:

http://www.revistadelibros.com/pdf/R132A05.pdf

Abrazos, Am

Elena dijo...

Gracias por vuestras interesantes aportaciones. La verdad es que hay un montón de información en internet sobre este peculiar personaje, e incluso he encontrado un resumen en castellano (L. M. Todó) de la entrevista de Pívot en Apostrophes que comenta Juan Ignacio:
http://www.enfocarte.com/1.11/entrevista.html

Cuaderno Viaje dijo...

Elena:

Este mes he estado de viaje recorriendo Europa. La verdad es que me hubiera gustado empezar por Portugal (descubrí a Pessoa y desde entonces Lisboa no se me olvida) y subir a España, ese país que me parece tan interesante. Sin embargo, la ruta inició en París y desde entonces no he hecho sino subir, y, bueno, ahora en Berlín, virar a la izquierda. En este mes también me he deleitado con la selección de novelas que cargo en una segunda y pesadísima maleta, que me convierte en un viajero impráctico y cuestionable: Sebald (¿lo has leído? ¡tienes que hacerlo, en verdad!, Calvino,, Banville y ¡otro que tienes que leer! Flann O'Brien). El viaje y la escritura me han hecho añadir muchas notas en mis cuadernos, por eso decidí hacer un modesto blog para conmemorar la ocasión. Quisiera invitarte a que lo visistes y me des tu opinión.

Un saludo,

Héctor (de El escondrijo (también Escaler al suelo))

SIMULADOR dijo...

Es un detalle tonto, pero lo he vuelto a leer entero y, de nuevo, me quedo con lo de CAZAR MARIPOSAS (Mis placeres son los más intensos conocidos por el hombre: escribir y cazar mariposas).

No sé, me arranca una sonrisilla ;)

Elena dijo...

Héctor, desde que dejaste este mensaje sigo tus andanzas europeas con mucho interés, pero ¿no llevas demasiados días descansando en Berlín? Me ha gustado mucho este Cuaderno de viaje. (Y gracias por las recomendaciones lectoras; te haré caso.)

Kuki, Nabokov, que era todo un personaje, amaba las mariposas. Y ahora, que acabo de leer Lolita, doble chapeau a Monsieur Nabokov!

Andrés dijo...

Déjale que descanse, Berlín es un excelente sitio para quedarse varado.

Con sorpresa leyendo (a ritmo de mariposa, mi inglés no da para más) "Ada..." descubro que VN traslada su obsesión por los coleópteros (¿se llaman así?) a sus personajes. Abrazos (desde Madrid). Am

Diego Fonseca dijo...

No soy quién para decirlo pero Nabokov, viejo zorro, tenía muy claro que Lo-li-ta debía ser pronunciada en romance. Viviendo en EEUU, escuchás el Lou-le-tha y te querés disparar en el pie.
Helena, entré a tu mail papando moscas en el aire y me gusta. Volveré.

Diego

PD: La "visión" maquetada de las obras... vaya. Adhiero.

porlatangente dijo...

Tiene una pintaaaa. Lo quiero. ¡Mañana me lo compro!

Cuaderno Viaje dijo...

Elena:

Tienes razón. No he actualizado el Cuaderno como debería. Después de ese día reportado desde Berlín que fue tan anodino como una servilleta, me rescato una amiga de México que me puso en contacto con algunos amigos suyos en la ciudad y que me pasearon. Esto me permitió conocer la ciudad mejor de lo que hubiera hecho sólo, y sobre todo recuperar ánimos para seguir la andanza. Mis próximas víctimas fueron Praga y Viena. Y en este preciso momento: Lausanne, Suiza. Sin duda este último país se ha robado mi corazón con sus paisajes, no encuentro la palabra precisa, entonces invento una, Bachianos.

Y, ¿adivina a donde me muevo después? A la ciudad del brillante shandy Enrique Vila-Matas: Barcelona. Como con la literatura, el viaje se construye con la lógica de las coincidencias, de esto me di cuenta casi desde el principio. Antes de salir de México perseguí a mi autor mexicano más entrañable, el señor Pitol, gran amigo del barcelonés, para que me autografiara su libro que más me conmueve y que sabía me iba a ser más compañero durante el viaje. Su Trilogía de la Memoria (Anagrama), al que me refiero, me ha acompañado en mi camino como un amigo. Siempre encuentro su español como un alivio; como un cuarto single en un hostal, con baño y letrina, por el que no tengo que soltar un sólo Euro. En las últimas páginas de esta Trilogía se habla de Vila-Matas, que ya había empezado a leer con gran gusto en México. Pero la gran anécdota de Pitol sobre Enrique en Asjabad me lo dejo todavía más marcado en la conciencia. La suerte quiso que en una librería en Viena me encontrará, entre tres o cuatro libros en español, precisamente el libro que Pitol más entusiastamente recomienda de él: El viaje vertical. Leí el libro con auténtico fervor en mi camino hacia Zurich. De pronto, con la luz del sol tan cerca de las montañas y los ríos, y leyendo a estos dos grandes escritores en español, me sentí reconfortado. Y es que debo decir: mi más penosa aspiración es escribir. Pensé en cómo estos dos han hecho tan grande nuestro idioma y nuestra literatura para que el sólo hecho de hacer intentos fatuos de garabatear una página pretendiendo un cuento esté justificado sólo por el hecho de compartir el mismo idioma que ellos. O no sé si esto es sólo una falsa justificación. Pero indudablemente me queda el consuelo de su lectura.

Pero, bueno, con tanta coincidencia no podía sino ir a Barcelona. En pocos días pisaré la ciudad y tengo como principal objetivo recorrer los cafés de la legendaria tertulia barcelonesa y asaltar La Central, que, entiendo, es el tesoro más sólido en cuestión de libros por esas latitudes. Y si te escribo, es justamente para pedirte unos consejos en cuanto a estas dos cosas: algunos buenos lugares para comprar libros, y otros para escudriñar con calma las adquisiciones. Tengo poquísimo dinero. Quisiera comprar apenas unos libros de Bolaño, del señor Vila-Matas y algunos de Eloy Tizón. Todas tus sugerencias son muy bienvenidas.

Perdona mi excesiva entrada. Un saludo grande,

Héctor

Elena dijo...

Héctor, la verdad es que me extrañaba mucho que vinieras a Europa y no pasaras por Barcelona -y no es chauvinismo pues yo no nací aquí-, así que me alegro un montón de que finalmente hayas decidido incluirla en tu ruta.
¿Cuándo tienes previsto pasar por aquí? Si quieres, podemos intercambiar más detalles via e-mail (hastasiempreelena2007@gmail.com)
(Te acabas de conectar? ;)

Tomás dijo...

“La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle neanderthal gritando «el lobo, el lobo» con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que un chico llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que lo persiguiera ningún lobo”. (Curso de literatura europea, Nabokov)

Son opiniones curiosas e inteligentes de un tipo curioso que escribía muy buenos libros.

Yo escribí hace un tiempo
algo sobre Nabokov con bastante torpeza, una síntesis de un librito sobre sus clases.

Muy atractivo el blog.

Tomàs

Elena dijo...

Tomàs,
Me ha encantado tu entrada sobre Nabokov y todas las citas que has seleccionado. Cuando acabé con las Opiniones contundentes leí Lolita, que me ha parecido una obra sensacional, de esas que no quieres que se acaben nunca pues cuando sales de ellas te quedas a la intemperie.
No sabía que se habían editado en castellano las clases de literatura de Nabokov. Ahora lo he consultado en la Laie y parece que son libros agotados. ¿Qué tal Habla memoria?

Juan Ignacio M. dijo...

No lo dudes, lánzate a por "Habla memoria".
Dentro de la impresionante calidad de la obra de Nabokov, esta es una de las mejores.

Elena dijo...

Gracias, Juan Ignacio, por confirmarme lo que estaba deseando leer. Aunque eso será después de las 3 semanas que voy a pasar en Yecla en la mejor compañía posible: la familia sanguínea y literaria que me espera allí más la que me llevo de equipaje. Se trata de 2666 de Bolaño, El tercer policía de Flann O’Brien y Cuadernos de guerra de Marguerite Duras. A lo que añadir una tumbona y un montón de pinos bajo los cuales pasarse el día leyendo.