miércoles, 30 de diciembre de 2009

El arco iris y la cataplasma

The Rainbow and the Poultice
¿Cuántos maristas caben en una pasarela?
¿Cuatro o cinco?
¿Cuántas corcheas tiene un tenorio?
1.230.424
Esas preguntas son fáciles.

¿Una tecla es un piojo?
¿Me constiparé en los muslos de mi amante?
¿Excomulgará el Papa a las embarazadas?
¿Sabe cantar un policía?
¿Los hipopótamos son felices?
¿Los pederastas son marineros?
Y estas preguntas, ¿son también fáciles?

Dentro de unos instantes vendrá por la calle
dos salivas de la mano
conduciendo un colegio de niños sordomudos.

¿Sería descortés si yo les vomitara un piano
desde mi balcón?

Luis Buñuel, Un perro andaluz, 1927

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El caso del escritor literario

Había una vez un hombre humano que caminaba a pie bajo unos árboles vegetales en los que pájaros ornitológicos cantaban emisiones sonoras producidas con los órganos de fonación de su aparato fonador. El hombre humano iba dirigiéndose hacia la dirección del destino al que iba con intención de llegar a aquel lugar que constituía la meta de su viaje. El hombre humano tenía la ocupación profesional de dedicarse laboralmente al ejercicio práctico del cultivo de la actividad de las letras literarias de la literatura: es decir, que era un escritor literario.

Ustedes se reirán, supongo, pero la cosa es muy seria. Porque aquel escritor literario no sólo era un escritor literario, sino que era además un escritor demasiado literario, por lo que le iba mal en su carrera. Toda esta historia sucede, como diría Alfred Jarry, en España, es decir, «en ningún sitio». Porque España es un país que no existe, como me propongo demostrar próximamente en otro de mis comunicados. De modo que el escritor literario era demasiado literario y por eso nadie quería publicar sus libros. ¿Por qué? Porque sus libros eran libros demasiado librescos. Porque sus sustantivos estaban sustantivados y sus adjetivos estaban adjetivados.

[...] Pero en estos casos siempre hay un buen amigo que explica las cosas. Los escritores literarios ya no nos interesan, le explicaron al escritor literario con una de esas sonrisas muy tiernas y comprensivas que ponen los que van a asestar una puñalada mortal. Ahora sólo queremos escritores que no sean literarios. ¿Y los triángulos ya no tendrán tres lados? preguntó el escritor literario. No, no, le dijo el amigo con gesto bondadoso. No seas burro. Los triángulos tienen que tener tres lados, porque si no no serían triángulos.

SITUACIÓN ABSURDA. A partir de entonces, el escritor literario comienza a volverse loco. Intenta adaptarse a sus extraordinarias circunstancias. [...] Pero las rarezas no hacen sino aumentar. El escritor no comprende cómo un escritor puede escribir algo que no sea literatura. Antes, se dice el escritor, nos preocupábamos de escribir bien, y a veces escribíamos bien y muchas veces mal, pero siempre escribíamos, y lo que escribíamos, bueno, malo, convencional, original, raro, predecible, interesante, anónimo, brillante, era literatura. Antes había escritores geniales, buenos, malos, mediocres, horribles y nefastos. Pero ¿cómo puede haber un escritor que no escriba, es decir, que no escriba literatura, es decir, que no sea ni bueno, ni mediocre, ni malo, ni nefasto, ni original, ni convencional?

Estamos en el momento más negro de nuestra historia literaria reciente y no tan reciente. El momento en que a un escritor se le puede tachar no de ser farragoso, o de ser pedante, o aburrido, o chabacano, o de ser elitista, o de ser hermético, o de ser fácil, o de ser difícil, o de ser bueno, o de ser malo, sino, simplemente, brutalmente, de ser, precisamente, un escritor. Hay quien dirá que esta es una «situación mundial». Pero no lo es. Es un problema local. Es un problema de España. Porque sólo en España puede plantearse una situación tan absurda. Sólo en España es posible creer que la literatura ha desaparecido y ya no interesa a nadie. ¿Y los lectores? ¿Y las moscas? ¿Y el aire? ¿Y el deseo sexual? ¿Todo desaparecerá? ¿Desaparecerán también los colores, las sensaciones, la vida, la muerte? ¡Qué absurdo tan grande!”

ANDRÉS IBÁÑEZ
Comunicados de la Tortuga Celeste
ABCD, 19 de diciembre de 2009

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Visiones indias

“En la India la vida tiene los caracteres de la insoportabilidad: no se sabe cómo es posible resistir comiendo un puñado de arroz sucio, bebiendo un agua inmunda, bajo la amenaza constante del cólera, del tifus, de la viruela, hasta de la peste, durmiendo en el suelo o en viviendas atroces. Por la mañana, cada despertar ha de ser una pesadilla. Sin embargo, los indios se levantan con el sol, resignados, y resignados empiezan a ocuparse de algo: es un girar en el vacío a lo largo del día entero, un poco como puede verse en Nápoles, pero aquí con resultados incomparablemente más míseros. Verdad es que los indios nunca están alegres: sonríen a menudo, es cierto, pero se trata de sonrisas de dulzura, no de alegría.”
EL OLOR DE LA INDIA (1961)
Pier Paolo Passolini

“«Una especialización absurda para la India. Soy cardiólogo, pero aquí nadie padece del corazón, sólo ustedes en Europa mueren de infarto».
«¿De qué se muere aquí?», pregunté yo.
«De todo lo que no depende del corazón. Sífilis, tuberculosis, lepra, tifus, septicemia, cólera, meningitis, pelagra, difteria y otras cosas. Pero a mí me gustaba estudiar el corazón, me gustaba comprender a ese músculo que gobierna nuestra vida, así». Hizo un gesto con la mano abriendo y cerrando el puño. «Quizá creía que iba a descubrir algo dentro».
«¿Es usted creyente», pregunté yo.
«No, contestó, soy ateo. Ser ateo es la peor de las maldiciones, en la India».”
NOCTURNO HINDÚ (1984)
Antonio Tabucchi

“Benarés tuvo inicios brahmánicos, en eras muy lejanas; más adelante vino Buda, en épocas tan recientes como dos mil quinientos años atrás, y fue budista durante unas cuantas centurias -unas doce-; pero los brahmanes se impusieron de nuevo y han mantenido la soberania desde entoces. Es indeciblemente sagrada a ojos hindúes, y debo añadir que no es menos insalubre que deífica, amen de oler igual de mal que la piel del dorian. Se ha constituido en cuartel general de la religión brahmana, y una octava parte de la población la forman sacerdotes de esa iglesia. Aunque en realidad no son unas existencias excesivas, pues tienen a toda la India como presa. Sí, la India en peso converge aquí en sus peregrinaciones y escancia en los bolsillos de sus ministros los dadivosos torrentes de sus ahorros, una fuente que jamás se seca. Un sacerdote con una buena parcela junto a la orilla del río Ganges se enriquece mucho más que el barrendero de la mejor encrucijada de Londres. La capilla así emplazada vale toneladas de dinero. Su santo propietario se sienta bajo un parasol de eminente vistosidad y no para en toda su vida de bendecir a los fieles, recaudar su comisión y llenar la bolsa y la panza; y el puesto se transfiere de padres a hijos a lo largo de generaciones sin fin.”
II INDIA (1895)
Mark Twain
[De Viajes alrededor del mundo siguiendo el Ecuador]

“En 1962, a pesar de los planes quinquenales y del sufragio universal, de tanto insistir en el socialismo y el hombre de la calle, descubrí que para la mayoría de los indios, la pobreza seguía siendo un concepto poético, un acicate para la piedad y la dulce melancolía, parte de la singularidad del país, de su antimaterialismo gandhiano.”
INDIA (1990)
V. S. Naipaul

martes, 8 de diciembre de 2009

Montano en Rajasthan

“Te han visto en Lisboa y el reloj de tu vida avanza marchando hacia atrás. De alguna manera, has comenzado tu regreso a Barcelona. Qué lástima. Te habría gustado volver con los pulmones quemados por el aire marino y bronceado por los climas perdidos, volver a tu ciudad después de haber nadado mucho, después de haber segado la alta hierba y haber cazado leones y, sobre todo, después de haber fumado como nadie fumó nunca y haber bebido licores fuertes como metales en ebullición, y te habría gustado mucho también haber regresado con miembros de hierro, piel oscura y ojo furioso. Rimbaud del siglo XXI, te habría gustado volver y que, por tu máscara, todos pensaran que eras de una raza fuerte y que volverías con mucho oro, con oro y oro y convertido en un ser ocioso y brutal, al que las mujeres cuidarían con entusiasmo, porque a las mujeres les gusta cuidar a esos feroces lisiados de vuelta de los países cálidos. Pero la realidad es otra y dice que no volverás con miembros de hierro ni piel oscura ni ojo furioso, volverás con traje oscuro y tarjeta de crédito.

Enrique Vila-Matas
El mal de Montano

Martes, pastores

Pastores de Rajasthán