martes, 18 de mayo de 2010

Verano

“Al cabo de dos semanas, una ambulancia trae a su padre de regreso a casa. Puede caminar, arrastrando los pies, con la ayuda de un bastón. Recorre la distancia desde la puerta hasta su dormitorio y se encierra.
  Uno de los sanitarios que le han acompañado en la ambulancia, le da una hoja de instrucciones cicloestilada con el encabezamiento «Laringotomía: cuidados de los pacientes» y una tarjeta con el horario de la clínica. Él echa un vistazo a la hoja. Hay el esbozo de una cabeza humana con un círculo oscuro en la parte inferior de la garganta. «Cuidado de la herida», dice.
  Él retrocede.
  -No puedo hacer esto -dice.
  Los sanitarios intercambian miradas y se encogen de hombros. Cuidar de la herida, cuidar del paciente, no es asunto suyo. Ellos solo tienen que transportar al paciente a su domicilio. Después, los cuidados dependen del paciente, de la familia del paciente o de nadie.
  Antes John tenía poco que hacer. Ahora eso está a punto de cambiar. Ahora va a tener todo el trabajo que sea capaz de realizar, todo ese trabajo y más. Va a tener que abandonar algunos de sus proyectos personales y convertirse en enfermero. O bien, si no quiere ser enfermero, debe renunciar a su padre. «No puedo enfrentarme a la perspectiva de cuidar de ti día y noche. Voy a abandonarte. Adiós». Una cosa o la otra: no hay una tercera vía.”

Verano. J.M. Coetzee. Trad. Jordi Fibla. Mondadori, 2010

2 comentarios:

Elena dijo...

Im_presionante.

[Impresionante. p. a. de impresionar. Que impresiona. || 2. adj. Que causa gran impresión, en especial asombro o admiración.]

Elena dijo...

O, como dijo Rodrigo Fresán en ABCD, "una nueva entrega en la historia de cómo se va formando un escritor mientras se deforma un ser humano". Recomendable reseña de Fresán (J. M. Coetzee, El muerto está muy vivo) que acaba con estas palabra "En resumen, gran literatura".