viernes, 25 de abril de 2014

La invención de Bioy

«Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. El verano se adelantó. Puse la cama cerca de la pileta de natación y estuve bañándome, hasta muy tarde. Era imposible dormir. Dos o tres minutos afuera bastaban para convertir en sudor el agua que debía protegerme de la espantosa calma. A la madrugada me despertó un fonógrafo. No puede volver al museo a buscar las cosas, huí por las barracas, estoy en los bajos del sur, entre plantas acuáticas, indignado por los mosquitos, con el mar o sucios arroyos hasta la cintura, viendo que anticipé absurdamente mi huida. Creo que esa gente no vino a buscarme, tal vez no me hayan visto. Pero sigo mi destino; estoy desprovisto de todo, confinado al lugar más escaso, menos habitable de la isla; a pantanos que el mar suprime una vez por semana.

Escribo esto para dejar testimonio del adverso milagro.»
la isla de Morel
ADOLFO BIOY CASARES
(1914-1999)
LA INVENCIÓN DE MOREL
(1940)

Borges: “He discutido con su autor los pormenores de su trama; la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta”.
«Pero mi férrea disciplina derrota incesantemente a estas ideas, comprometedoras de la calma final.

Aún veo mi imagen en compañía de Faustine. Olvido que es una intrusa; un espectador no prevenido podría creerlas igualmente enamoradas y pendientes una de otra. Tal vez este parecer requiera la debilidad de mis ojos. De todos modos consuela morir asistiendo a un resultado tan satisfactorio.

Mi alma no ha pasado, aun, a la imagen; si no, yo habría muerto, habría dejado de ver (tal vez) a Faustine, para estar con ella en una visión que nadie recogerá.

Al hombre que, basándose en este informe, invente una máquina capaz de reunir las presencias disgregadas, haré una suplica. Búsquenos a mi a y Faustine, hágame entrar en el cielo de la conciencia de Faustine. Será un acto piadoso.»
La invención de Morel. Adolfo Bioy Casares. El País. Clásicos del siglo XX. 2003
una (perfecta) novela (literaria) de ciencia ficción

2 comentarios:

Pterosister dijo...

Este libro lo leí hace unos 700 años, más o menos, y no me acuerdo absolutamente de nada.
Sí creo recordar que mientras lo leía no entendía nada, pero luego todo tenía una explicación sorprendente.

Elena dijo...

A mí me pasaba lo mismo, que no me acordaba de nada. Y hace un par de semanas le hice una repesca y lo disfruté un montón. Palabra a palabra. Descifrando poco a poco el quid de la cuestión, que también había olvidado.

Y después, documentándome para hacer la entrada descubrí la película italiana, que la verdad es que no sé si es buena o mala, pero era curioso ver en imágenes lo que acababa de leer.

La verdad es que estaba bien la colección de Clásicos del siglo XX del País. De vez en cuando le hago una repesca.