miércoles, 19 de diciembre de 2007

Este otro momento sin tiempo

EsteMomentoSinTiempo Ayer vi la nota necrológica de Laura Archera Huxley (1914-2007). Laura fue la segunda esposa de Aldous Huxley (1894-1963) autor de Un mundo feliz, obra de la que Rafael Argullol dijo que era “acaso la más inquietante e impactante de las profecías literarias del siglo XX”. Inmediatamente me acordé de lo revelador y luminoso que el libro de Laura sobre Aldous, Este momento sin tiempo, me resultó cuando lo leí en 1999, durante un largo proceso de duelo. Vuelvo a tener este libro en mis manos. Lo he estado hojeando pensando que me despertaría la misma emoción de entonces, pero no ha sido así. Dejaré el libro en su sitio agradeciendo a Laura su ayuda de entonces. Ahora el momento es otro.

4 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Muy interesante, compa Elena, el tema sustancial que, al hilo de lo circunstancial (el libro de la esposa de Huxley y sus lecturas por tu parte), planteas con tu reseña: el de la influencia de nuestros estados de ánimo y situaciones personales en la percepción de lo que leemos. Cuán distintos pueden llegar a parecernos los textos según el estado anímico en que nos los echemos al cuerpo, cómo condicionan nuestras apreciaciones mil y una circunstancia que, en la mayoría de los casos, ni siquiera controlamos racionalmente. Tema que daría para disquisiciones mil. Gracias por dejarlas apuntadas...

Un abrazo.

P.S. sobre el recordatorio que hacías en un comentario a la reseña anterior a mi "homenaje" a la digitalización de Triunfo, las gracias a tí por la mención. Sinceramente, me parece uno de los empeños internaúticos más fantásticos que quepa disfrutar en la Red.

Elena. dijo...

No sólo libros, también películas, música, cuadros... (incluso personas!) que en un momento determinado de nuestra vida nos han gustado mucho, en otro momento no nos dicen nada, y viceversa. ¿Cambian ellos o nosotros? Esta es una disquisición. Quedan 999. Gracias Manuel.

Manuel Márquez dijo...

Pues, sinceramente, compa Elena, supongo que cambiamos todos; ellos, nosotros, y los demás también. Y, aunque no cambiemos, ¿qué día no tiene sus momentos y sus momentos, sus horas y sus situaciones? Suficiente para que la apreciación se vaya moviendo -y excelente síntoma (de que estamos vivos, claro...)-.

Un abrazo.

P.S. ahora ya sólo quedan 998...

Elena. dijo...

Sí, parece que estemos hechos de puro movimiento continuo. Hay otra idea muy literaria que sugiere que no somos uno, sino que estamos habitados por múltiples seres. Creo que fue Tabucchi en Sostiene Pereira quien dijo que somos una confederación de almas, no? Y eso por no hablar Pessoa para quien los heterónimos eran otros de él mismo.
997.