miércoles, 5 de agosto de 2009

Sólo porque es un mundo puedes entrar en un libro

Joyce in Vesuvio [James Joyce en el Vesuvio Cafe de San Francisco el 2/7/2009]

Aunque con un retraso considerable, estos días en Yecla pretendo seguir los pasos del esquivo Leopoldo Bloom por Dublín. Y para que no se despiste fácilmente me acompañan estos expertos rastreadores:
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“Sólo porque es un mundo puede uno entrar en un libro” pertenece a
Historia abreviada de la literatura portátil de Enrique Vila-Matas

10 comentarios:

Elena dijo...

reading in progress

Héctor Flores! dijo...

Muy lindo regalo, Elena. Te mando un abrazo fuerte, fuerte.

Héctor

Elena dijo...

Múchibus thánkibus, Héctor.
Precisamente ayer lo acabé (16+1).
Es como si hubiera escalado una alta montaña.
Y aún sigo aquí arriba, con pocas ganas de bajar.

Elena dijo...

| finish coronat opus | the end crowns the work | portentoso james | apabullante ulysses |

Anónimo dijo...

Se ha vuelto loca... Todos se vuelven locos. Ahora ya es inútil decirle nada. Loca de por vida. Enterito se lo ha tragado... Salud!

Superwoman dijo...

Happy Bloomsday (aunque verdaderamente vas con unos meses de retraso)... Joyce... en fin, no me atrevo con el, casi no pude con el "Retrato del Artista Adolescente" y puede que nunca llegue a estar preparada para Ulysses.
Un supersaludo

molly dijo...

ojos mirando tras las rejas ocultos para que el enamorado bese los barrotes y de las tiendas de vinos entreabiertas por la noche y las castañueñas y de la noche que perdimos el barco de Algeciras el vigilante rondando sereno con su linterna y oh el mar el mar carmesí a veces como de fuego y las soberbias puestas de sol y las higueras de los jardínes de la Alameda si todas las raras callejuelas y las casas rosa y azul y amarillo y de las rosaledas y los jazmines y los geranios y cactus y de Gibraltar cuando niña y cuando flor de montaña sí cuando puse la rosa en mis cabellos como las muchachas andaluzas la llevan y debí llevar una roja sí, y cómo él me besaba al pie de la pared morisca y me pareció bien lo mismo de él que de otro y después le pedí con los ojos para poder volverle a pedir sí y él luego me pidió si quería decir sí mi flor de montaña y primero le rodeé con mis brazos y lo atraje hacia mí para que pudiera sentir mis pechos todo perfume sí y su corazón latía como alocado y sí dije si quiero Sí

leopold dijo...

Ay, Molly Bloom. Tú eres mi dulce amor. Yo te prefiero a ti sin un florín que a Katey Keogh, con burro y con jardín.

[+]

Anónimo dijo...

Oh Milly Bloom, estimada
ets el mirall del meu cor.
Vals més tu sense una malla
que la Katey amb ase i hort.

p242tJMV dijo...

Es bueno que nos quedemos aquí. Construyamos un retrete.