jueves, 30 de diciembre de 2010

Lo mejor será acabar con una canción triste


I wished I had you in Carrickfergus,
Only for nights in Ballygrand,
I would swim over the deepest ocean,
The deepest ocean to be by your side.
But the sea is wide and I can't swim over
And neither have I wings to fly.
I wish I could find me a handy boatman
To ferry me over to my love and die.
My childhood days bring back sad reflections
Of happy days so long ago.
My boyhood friends and my own relations.
Have all passed on like the melting snow.
So I'll spend my days in endless roving,
Soft is the grass and my bed is free.
Oh to be home now in Carrickfergus,
On the long road down to the salty sea.
And in Kilkenny it is reported
On marble stone there as black as ink,
With gold and silver I did support her
But I'll sing no more now till I get a drink.
I'm drunk today and I'm rarely sober,
A handsome rover from town to town.
Oh but I am sick now and my days are numbered
so come ye young men and lay me down."

Irish Traditional, arranged by Van Morrison/Paddy Moloney
(Y la escena Carrickgerfus en Boardwalk Empire)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Just kids

Patti Smith y Robert Mapplethorpe
“Nos veíamos como los hijos de la libertad con la misión de conservar, proteger y difundir el espíritu revolucionario del rock and roll. Temíamos que la música que nos había dado sustento estuviera en peligro de desnutrirse espiritual- mente. Temíamos que perdiera su razón de ser, que cayera en manos sobrealimentadas, que se revolcara en un lodazal de aparatosidad, consumo y vacua complejidad técnica. Tendríamos presente la imagen de Paul Revere recorriendo los caminos a caballo exhortando a la gente a despertar, a tomar las armas. También nosotros tomaríamos las armas, las armas de nuestra generación, la guitarra eléctrica y el micrófono.”
Patti Smith, Éramos unos niños
Trad. de Rosa Pérez. Lumen, 2010

lunes, 27 de diciembre de 2010

Los privilegios del fósil

[…] Que todo sigue igual quiere decir que continúa habiendo gente que escribe en español aunque viva en Cataluña, pero que solo si muestra su inquebrantable adhesión al Régimen es aceptado por la maquinaria cultural catalana. Semejante rareza (o semejante chavismo) solo tiene importancia para el contribuyente. A los que escribimos en español no nos afecta porque ya estamos habituados a los insultos del poder. A quienes escriben en catalán esta situación les favorece. La doctrina política oficial solo tiene como consecuencia un gasto desorbitado, el parroquianismo cultural y la ausencia de oposición o competencia. El resultado es que no por ello ha aumentado la lectura de literatura catalana y que la cultura oficial es de uso exclusivamente local y clientelar. Los sueños de cosmopolitismo cultural, de la Cataluña internacional, de la Barcelona destacada en el mapa europeo y demás quimeras se han fundido en el aire exactamente igual que los miles de millones de euros que ha costado fundirlas. […]

viernes, 24 de diciembre de 2010

El insecto no debe ser mostrado

Die Verwandlung. Kafka, 1916Kafka a Wolff, 1915: “Recientemente me comunicaba Vd. que Ottomark Starke dibujará una portada para la Verwandlung. Esto me ha producido un pequeño sobresalto, sin duda harto innecesario […] pues se me ha ocurrido que tal vez podría querer dibujar el insecto en cuestión. ¡Eso de ninguna manera, por favor! No pretendo coartar su libertad de expresión sino que se lo pido desde mi condición de -obviamente- mejor conocedor de la historia. El insecto en sí no puede ser dibujado […] ni siquiera puede mostrarse desde cierta distancia. Si de entrada no existiese intención de hacer tal cosa y, por consiguiente, mi ruego resulta ridículo, tanto mejor. Le quedaría muy agradecido si transmitiera e insistiera en este ruego mío. Si yo mismo tuviera oportunidad de hacer alguna sugerencia para una ilustración, escogería escenas como, por ejemplo, los padres y el procurador ante la puerta cerrada o, mejor aún, los padres y la hermana en la estancia iluminada mientras se ve la puerta abierta que da al cuarto vecino, completamente a oscuras.” (pp. 172-3)

Wolff a Kafka, 1921: “No debe usted tomar los éxitos externos que alcancemos con sus libros como baremo para medir el trabajo que dedicamos a su distribución. Usted y yo sabemos que, por lo general, son precisamente las cosas mejores y más valiosas las que no encuentran eco de inmediato, sino que no lo hacen hasta más adelante, y nosotros seguimos creyendo en los lectores alemanes y en que alguna vez poseerán la capacidad de recepción que estos libros merecen.” (p. 196)
Kurt Wolff, Autores, libros, aventuras
Trad. Isabel García Adánez. Acantilado, 2010

viernes, 17 de diciembre de 2010

Si hoy es viernes, esto es Windhoek

Spitzkoppe, Namibia, 17/12/2008:: viernes 17: Windhoek :: sábado 18: Spitzkoppe :: domingo 19: Rhino Camp :: lunes 20: Mbakondja :: martes 21: Orupembe :: miércoles 22: Opuwo :: jueves 23: Okonjima :: viernes 24: Bye Namibia :: sábado 25: Johannesburgo :: dom. 26: Barcelona : Yecla ::

sábado, 11 de diciembre de 2010

Los paréntesis de Auster

 Mark Yankus. Charles Street
“(...) el premio que le han dado en España, y Renzo afirma que ha sido una distracción bienvenida, que últimamente ha estado bajo de moral y le ha sentado bien cambiar de aires durante unas semanas, estar en un sitio distinto del interior de su propia cabeza. Morris ha oído decir a Renzo esa clase de cosas desde que puede recordar. Renzo siempre tiene un bajón de ánimo, cada libro que termina siempre es el último que escribirá en la vida, y luego, por la razón que sea, el bajón se interrumpe misteriosamente, y está de nuevo en su habitación escribiendo otro libro. Sí, dice Renzo, sabe que ya ha dicho eso antes, pero ahora es diferente, no sabe por qué, esta vez la parálisis empieza a tener carácter permanente. Terminó Paseo nocturno a finales de junio, prosigue, hace más de seis meses, y desde entonces no ha hecho absolutamente nada. Fue un libro muy breve, sólo ciento cincuenta y tantas páginas, pero pareció exigirle todo lo que tenía, lo escribió en una especie de frenesí, en menos de tres meses de principio a fin, trabajando más y con mayor concentración que en cualquier otro momento de todos los años que lleva escribiendo, apresurándose, apretando el paso con energía como un corredor a toda marcha durante catorce kilómetros, y por estimulante que fuese correr a esa velocidad, algo se derrumbó en él al cruzar la línea de meta. Han pasado seis meses y no tiene planes, ni ideas ni proyecto en que ocuparse para pasar el tiempo. Cuando no ha salido de viaje, se ha sentido apático, desmotivado, sin ganas de volver a su escritorio y ponerse a trabajar de nuevo. Ya ha experimentado antes esos paréntesis, sí, pero ninguno tan pertinaz ni prolongado como este, y aunque todavía no ha llegado a un estado de alarma, empieza a preguntarse si no es el final, si la antigua llama no ha acabado ya por extinguirse. Entretanto, pasa el tiempo sin apenas hacer nada: leyendo libros, pensando, saliendo a dar un paseo, viendo películas, siguiendo las noticias del mundo. En otras palabras, está descansando, pero por otro lado es un descanso un poco raro, observa, un reposo impaciente.”
Paul Auster. Sunset Park (p. 140-141)
Trad. Benito Gómez Ibáñez. Anagrama, 2010
Leer a Auster: recomendación de Sergi Pàmies

(PD del domingo) El sábado Eduardo Lago visitó a Auster en su casa: “Las estructuras complejas no están reñidas con la emoción”.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Barcelona, porque era donde había que estar


“De todos los años que he vivido en suelo español, recuerdo con fulgor los cinco que pasé en la querida Barcelona a comienzos de los años setenta. La dictadura de Franco estaba todavía en pie y aún fusilaba, pero era ya un fósil en hilachas, y, sobre todo en el campo de la cultura, incapaz de mantener los controles de antaño. Se abrían rendijas y resquicios que la censura no alcanzaba a parchar y por ellas la sociedad española absorbía nuevas ideas, libros, corrientes de pensamiento y valores y formas artísticas hasta entonces prohibidos por subversivos. Ninguna ciudad aprovechó tanto y mejor que Barcelona este comienzo de apertura ni vivió una efervescencia semejante en todos los campos de las ideas y la creación. Se convirtió en la capital cultural de España, el lugar donde había que estar para respirar el anticipo de la libertad que se vendría. Y, en cierto modo, fue también la capital cultural de América Latina por la cantidad de pintores, escritores, editores y artistas procedentes de los países latinoamericanos que allí se instalaron, o iban y venían a Barcelona, porque era donde había que estar si uno quería ser un poeta, novelista, pintor o compositor de nuestro tiempo. Para mí, aquellos fueron unos años inolvidables de compañerismo, amistad, conspiraciones y fecundo trabajo intelectual. Igual que antes París, Barcelona fue una Torre de Babel, una ciudad cosmopolita y universal, donde era estimulante vivir y trabajar, y donde, por primera vez desde los tiempos de la guerra civil, escritores españoles y latinoamericanos se mezclaron y fraternizaron, reconociéndose dueños de una misma tradición y aliados en una empresa común y una certeza: que el final de la dictadura era inminente y que en la España democrática la cultura sería la protagonista principal.”

martes, 7 de diciembre de 2010

Primeras etapas de un viaje que no haré

Sudáfrica:: domingo 5: Barcelona – Londres – Johannesburgo (de milagro) :: lunes 6: Johannesburgo :: martes 7: Johannesburgo - Klerksdorp (con Pikkie and Dirkie en De Lieve Woning Guest House) :: miércoles 8: Klerksdorp - Kimberley (y su mina de diamantes) :: jueves 9: Kimberley - Valley of Desolation (Karoo) - Graaff-Reinet (con histórico Drostdy Hotel incluido) :: viernes 10: Graaff-Reinet - SwartBerg Pass (mucho más desolado aún) – Oudtshoorn (y millones de avestruces) :: sábado 11: Oudtshoorn - Cabo de las Agujas (y de los 2 océanos) :: domingo 12: Cabo de las Agujas – Ciudad del Cabo (y de la familia Casanueva) :: lunes 13: Ciudad del Cabo :: martes 14: hacia Namibia ::

jueves, 2 de diciembre de 2010

Abuso teológico

Lamentaciones de un prepucio, Shalom Auslander
“La comida kosher es muy complicada. Los animales que no tienen la pezuña hundida están prohibidos. Los animales que no rumian están prohibidos. Cualquier animal que no sea sacrificado de una manera muy específica está prohibido. Alguien tiene que verificar que el animal ha sido sacrificado de una manera muy específica, y tiene que haber una señal en el paquete que diga: «Este animal ha sido sacrificado de una manera muy específica». Si el paquete no lleva esta señal, está prohibido.”
(...)
“Traif era algo más que una simple palabra que significaba comida prohibida. Traif denotaba alguien o algo desagradable, vil, repugnante, inmoral, retorcido, detestable. Ir al cine era traif, ver la televisión era traif. La ciudad de Nueva York era traif. Woody Allen era traif. Mi amigo Tzvi tenía un hermano mayor que no llevaba el yarmulke y que salía con una chica no judía. El hermano de Tziv era muy traif. Pero nada, nada, era más traif que tomar comida traif.”
(...)
“¿Por qué no podía ser como los demás chicos? Mis amigos eran todos kosher. Mi escuela era kosher. Mi hermana y mi hermano eran kosher. Íbamos a restaurantes kosher. Comprábamos en tiendas kosher. Nuestra pasta de dientes
era kosher. Nuestro jabón de manos era kosher. Nuestro detergente lavavajillas era kosher. Teníamos fregaderos separados, uno para la carne y otro para la leche. Teníamos platos separados para la carne y para la leche, ollas separadas para la carne y para la leche, utensilios separados para la carne y para la leche. Si un utensilio para la leche llegaba a rozar un utensilio para la carne, mi madre pegaba un grito y corría hacia la sala de estar donde los enterraba a los dos en la planta que había junto a la ventana. Sólo los extremos del mango sobresalían de la tierra, y allí permanecían, con esos mangos asomados avergonzados, hasta que unos días después, cuando no se sabe muy bien cómo volvían a ser kosher.”
Shalom Auslander. Lamentaciones de un prepucio
Traducción de Damià Alou. Blackie Books 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010

El día empezó bien

Enric Granados/Diagonal, Barcelona
[“pero frente a cualquier problema universal, cada día da siete vuelcos el
corazón por sentimientos que forman el tejido de nuestra vida” M. Vicent]

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Volar antes de votar

Video from a weather balloon that rose into the upper stratosphere and recorded the blackness of space
[Alejarse de la tierra y verla como lo que es, una pequeña pelota dando tumbos por el espacio. Imaginarte indistinguible bajo las nubes. Después, ir a la urna (o a la luna) y votar.]

martes, 23 de noviembre de 2010

Fases

Dadme dinero para una campaña y yo también conseguiré votos. El Roto. El País, 23/11/2010
[“Primero te ignoran, luego se ríen de ti,
después te combaten y al final ganas.” Gandhi]

sábado, 20 de noviembre de 2010

Dos adúlteros americanos

John
“Esta noche, después de volar a la terminal de la armada, en La Guardia, cuando la caravana entra en Nueva York, el presidente ordena a su limusina que recoja a una joven a la que ha visto tratando de parar un taxi en Madison Avenue. Baja la ventanilla y dice: «Tal vez quiera que la llevemos.» La lluvia salpica el parabrisas mientras el presidente charla ingeniosamente con la joven, secretaria de una agencia publicitaria, antes de lanzarle una mano falda arriba. La chica le mira estupefacta. Aprieta las rodillas. Bruscamente se queda callada y él oye que la respiración se le acelera. Ordena que el vehículo se desvíe hacia el Hotel Carlyle para un interludio no programado, durante el cual la joven se mantiene tranquila pero no pronuncia en ningún momento la palabra «no». Él supera la decepción por su frigidez y después continúa el trayecto previsto hacia un banquete en beneficio de la investigación del cáncer, tras el cual vuelve al piso treinta y cuatro del Carlyle con la mujer de un corredor de bolsa que le ha llamado la atención (la mujer, no el corredor), y que ha manifestado su aquiescencia a una proposición felicitando al presidente por el suntuoso color castaño de su pelo, y los dos se han ido desvergonzadamente a un restaurante sin que el gobierno caiga ni que el marido cornudo se líe a tiros al alba desde diez pasos de distancia.”
Jed Mercurio, Un adúltero americano (American Adulterer)
Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama 2010, Barcelona

Don
Según leo por ahí “la serie Mad men está ambientada en el Nueva York de los años sesenta, cuando la publicidad era considerada una de las profesiones con más glamour de la época. La serie cuenta la historia de Sterling Cooper Advertising, una ficticia agencia de publicidad de Madison Avenue, y se desarrolla en torno al contradictorio mundo de Don Draper, el hombre más importante en el negocio de la publicidad. Don deberá mostrar su habilidad tanto en la oficina como en la cama y tendrá que mantenerse un paso por delante en un momento histórica de rápidos cambios. La serie muestra con gran autenticidad los roles de hombres y mujeres de una era al mismo tiempo que explora la verdadera naturaleza humana bajo la apariencia de los tradicionales valores familiares de 1960.”
Mad Men es una serie dramática de televisión
creada y producida por Matthew Weiner

[Simultanear la lectura de Un adúltero americano con la visión de la cuarta temporada de Mad Men ha sido una interesante experiencia.]

domingo, 14 de noviembre de 2010

Hablar con una hermana nos hace más felices

“¿Tener una hermana hace que seas más feliz? La respuesta habitual (que las chicas y las mujeres son mucho más propensas que los chicos y los hombres a hablar de sentimientos) no resulta del todo satisfactoria. Gran parte del trabajo que he llevado a cabo a lo largo de muchos años ha desarrollado la premisa de que los estilos de amistad y de conversación de las mujeres no son inherentemente mejores que los de los hombres, sino simplemente distintos Mis investigaciones recientes sobre hermanas apuntan a una dinámica más sutil. Entrevisté a más de 100 mujeres preguntándole por sus hermanas; pero si tenían también hermanos, les pedía que los compararan. La mayoría me dijo que con sus hermanas hablaban más a menudo, más tiempo y sobre temas más personales. Con frecuencia eso implicaba una relación más estrecha con sus hermanas, pero no siempre De modo que la clave de por qué tener hermanas hace que la gente sea más feliz puede que resida no en el tipo de conversación que mantengan, sino en el hecho de hablar. Si los hombres, al igual que las mujeres, hablan más a menudo con sus hermanas que con sus hermanos, eso podría explicar por qué las hermanas hacen que sean más felices.”
Deborah Tannen
Hablar con una hermana nos hace más felices (fragmentos)
El País, suplemento The NYT, 11/11/2010

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El padre de Mark

Cosas que los nietos deberían saber
Mi padre era tan poco comunicativo que yo pensaba en él como parte del mobiliario, algo que estaba ahí, sin más. (...) Mi padre no parecía darse cuenta de ello, como tampoco era capaz de darse cuenta de nada.”
(...)
“Ahora que he perdonado a mi padre sus deficiencias como progenitor me siento eufórico, como si me hubiese quitado un peso enorme de encima. Al cantar las palabras siento físicamente el alivio, y entiendo perfectamente eso que se dice sobre que guardarle rencor a alguien te hace más daño a ti que a la persona con la que estás enfadado. Pienso en lo mucho que me cabreaba que mi padre no me hubiese cuidado más. Que nunca fuese al médico, que engordase tantísimo, que fumase tres cajetillas al día, que bebiese como un cosaco y no hiciese nunca ejercicio. Pero luego pienso en que uno de sus compañeros de trabajo mencionó que pocos días antes de morir mi padre había dicho que había vivido una buena vida y que estaba satisfecho. Comprendo que el modo de vivir de mi padre tenía su valor. Comió, fumó y bebió lo que le dio la gana, y un día se murió de repente. He sido testigo de otras opciones, y desde luego disfrutar con lo que tienes y morirte de golpe no es una mala forma de acabar.”
(...)
“Algunos días después mi madre regresó del tanatorio con una bolsa en la que llevaba la cartera, el reloj y el anillo de mi padre. Mi padre había sido un ateo convencido y alguna vez le había dicho a mi madre que quería que sus restos fuesen a para a la basura. Mi madre conservó sus cenizas en una cajita que guardó durante varios años en el cajón de un archivador, antes de cumplir finalmente con sus deseos.”

Mark Oliver Everett. Cosas que los nietos deberían saber
Trad. de Pablo Álvarez Ellacuria. Blackie Books (2009)

Things The Grandchildren Should Know


I go to bed real early
Everybody thinks it's strange
I get up early in the morning
No matter how disappointed I was with the day before
It feels new

I don't leave the house much
I don't like being around people
Makes me nervous and weird
I don't like going to shows, either
It's better for me to stay home
Some might think it means I hate people
But that's not quite right

I do some stupid things
But my heart's in the right place
And this I know

I got a dog, I take him for a walk
And all the people like to say hello
I'm used to staring down at the sidewalk cracks
I'm learning how to say hello
Without too much trouble

I'm turning out just like my father
Though I swore I never would
Now I can say that I have love for him
I never really understood
What it must have been like for him
Living inside his head

I feel like he's here with me now
Even though he's dead

It's not all good, and it's not all bad
Don't believe everything you read
I'm the only one who knows what it's like
So I thought I'd better tell you
Before I leave

So, in the end I'd like to say
That I'm a very thankful man
I tried to make the most of my situations
And enjoy what I had
I knew true love, and I knew passion
And the difference between the two
I had some regrets
But if I had to do it all again
Well, it's something I'd like to do

Mark O. Everett (Eels)

sábado, 23 de octubre de 2010

La madre de Richard

    “Mi madre y yo nos parecíamos. Más bien llenitos, la frente alta, el mismo mentón, la misma nariz. Hay fotos que lo demuestran. En mí la veía a ella, incluso la oía reír. No hubo en su vida nada particularmente brillante, nada notable. Nada heroico. Ningún logro honorífico que ensanchara el corazón. Se daban bastantes factores negativos: una niñez que no merecía ser recordada; un marido al que amó para siempre y al que perdió; a continuación, una vida que no requiere ningún comentario. Pero, de alguna manera, hizo para mí posibles mis afectos más verdaderos, como los que una gran obra literaria conferiría a su lector devoto. Y conocí con ella ese momento que todos querríamos conocer, el momento de decir: «Sí, las cosas son así.» Un acto de conocimiento que confirma el amor. Conocí eso. Conocí muchísimos momentos como ése con ella, los conocí incluso en el instante en que ocurrieron. Y ahora. Y, supongo, los conoceré siempre.”
Richard Ford. Mi madre (1988)
Trad. de Marco A. Galmarini. Anagrama (2010)

jueves, 7 de octubre de 2010

El camí que hi ha al mig del bosc

    “Quan, finalment, van veure els óssos, ja només es movien a quatre grapes, anaven vestits amb la pell d'altres animals, assalvatjats, pudents i bruts... Els óssos els van olorar i els van encerclar, però no els van fer res, no hi havia cap diferència entre els uns i els altres. Els caçadors no es reconeixien entre ells, els óssos els semblaven altres caçadors, els caçadors els semblaven óssos.”

Francesc Serés. Contes russos (p. 203)
Editorial Quaderns Crema, 2009

jueves, 30 de septiembre de 2010

Mi vientre escribe

     “Un día, vi a una cantante de jazz que daba la espalda al público. Me pareció hermoso. Veía moverse su espalda. La voz salía de la totalidad de su cuerpo, no sólo de su boca. El lenguaje, las palabras vinculadas directamente a la totalidad del cuerpo. De ese modo escribo yo. No es una operación mental, es un acto mucho más físico. Mi vientre escribe, mis pies escriben, la totalidad sensorial de mi cuerpo escribe, y la mente sólo está ahí como una especie de repetidor, de traductor, que expresa el extraño zumbido de un cuerpo. Cuando las palabras emergen, siempre me sorprendo. A veces me desconcierta que una frase con su estructura pueda emerger de un universo de palpitación indecible.”

Antoni Casas Ros. El teorema de Almodóvar (p. 75)
Trad. Javier Albiñana. Seix Barral, 2008

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Deslumbrante tiempo de vida

    “Hay lugares que desconozco y lugares a los que no quiero llegar. No todo puedo contarlo. No todo quiero contarlo. Mi vista tiene que ser de pájaro.
    Ésta es una historia de dos, pero sólo yo la cuento. Mi padre no la contaría.
    Mi padre callaba sobre casi todo. Mi padre era tímido, introvertido y de naturaleza melancólica.
    También yo.
    Una de sus múltiples herencias.
    Nos parecemos.
    Nos parecemos mucho, pero a veces tengo la sensación de que me he quedado con lo peor. La pesadumbre, el conformismo, la pereza, la incapacidad para medrar, el miedo.
    ¿Y lo bueno? Nuestra oscuridad es parecida, pero la luz nos viene de lugares diversos.
    Mi padre era tímido, introvertido y de naturaleza melancólica, pero eso no quiere decir que fuera triste. Detestaba cualquier tipo de solemnidad, también la de la tristeza. Su principal obsesión, cabe decir, era la de ser feliz. Albergaba múltiples dudas acerca de sí mismo y estaba en permanente liza con ellas, pero con el mismo ahínco buscaba la distracción, dejarlas a un lado. El humor era su herramienta, el territorio en el que mejor se movía (...)”

Marcos Giralt Torrente. Tiempo de vida. Anagrama, 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

Ataràxia

“L'home arriba al servei d'urgències. Després d'una espera llarga, una metgessa perjudicada per l'estrès li pregunta quins símptomes té. Ell descriu el vertigen, la taquicàrdia, els atacs d'angoixa, la sensació de dolçor permanent a la boca i, si això és possible, a l'ànima. L'ausculten. Li prenen la pressió. Li examinen les pupil·les -amb el convenciment de trobar-hi proves de consum psicotròpic- i ordenen un electrocardiograma, una anàlisi de sang, una ecografia i un TAC. «Per descartar», diu la metgessa [...] L'home respon als tractaments i, quan s'avorreix, reviu mentalment la visita informativa del cirurgià. Duia un flascó de vidre amb dues masses deformes submergides en formol, com llimacs hipertrofiats per una mutació de laboratori. «Això és el que ha estat a punt de matar-lo» [...] L'home va contemplar els llimacs -l'un verdós, l'altre groguenc- amb una expressió d'incredulitat i, abans que pogués preguntar res, el cirurgià li va respondre: «Són la nostàlgia i l'esperança. En segons quin organismes poden desenvolupar-se fins a anular les altres funcions vitals i provocar una mort extremament dolorosa» [...] S'acomiada de les infermeres, s'enduu l'informe, agraeix les atencions rebudes [...] Com que li han extirpat la nostàlgia, no li pesa la inèrcia cap a uns records alterats pel poder transformador de la memòria. Com que no té esperança, no inverteix energies a projectar-se cap a un futur improbable [...]”

Sergi Pàmies. La bicicleta estàtica (p. 85-90)
Editorial Quaderns Crema, 2010

sábado, 11 de septiembre de 2010

La luz del 11 de septiembre

“Deberían poder verse, pero no es así. Cada año desde que faltan las Torres Gemelas, una poderosa base de emisión lanza al cielo desde los alrededores de la Zona Cero dos haces de luz verde, dos rayos láser de gran potencia. Nítidamente cinceladas, dos siluetas de humo verde horadan el aire subrayando cada 11 de septiembre desde hace 8 años - uno después de que se perpetraron los atentados-, la ausencia de las torres que definían el perfil de Manhattan Sur. Me he levantado en plena madrugada para contemplarlas, pero no están encendidas. Deberían estarlo, pero no es así. Los ingenieros encargados de mantenerlas activadas han decidido dejar el aire en sombra. La ausencia le confiere un aire de espectral normalidad al cielo nocturno y a esta crónica. Hace unas horas, poco después de que cayera la noche en España, llamé a Enrique para pedirle que me permitiera colgar esta nota en su blog. Al caer la oscuridad sobre Manhattan, paseando por la Séptima Avenida en dirección Sur, la silueta de las torres de láser se cernía aún sobre el perfil de la ciudad, pero lo hacía débilmente. Dos horas después, los ingenieros habían vuelto a apagarlas (...)

lunes, 6 de septiembre de 2010

Breaking Bad o el improbable premio a la virtud

Walter White
“Cuando estrenaron Breaking bad, que en España emite Paramount Comedy, y contaban de qué iba la serie, lo primero que se te ocurría era que los guionistas ya no saben qué hacer para que su producto no se parezca demasiado al del vecino, que es igual que 20 más. La escena de salida presentaba a un profesor de química a quien le diagnostican un cáncer terminal y decide aprovechar su lado alquimista para entrar en el gran negocio de la droga y dejar a su familia a resguardo de cualquier intemperie económica.

Tres temporadas después, la gente de Breaking bad han demostrado que no buscaban el espectáculo de lo insólito sino, en todo caso, aprovecharlo para tejer con inteligencia una trama de apasionante envergadura. Lo más llamativo es que el héroe, el pobrecito maestro, no está del lado del Bien. Cansado de ser un buen padre, esposo y maestro sin ninguna recompensa por ello, decide, a última hora, vengarse. Aprovechará la química que sabe para montar un laboratorio de anfetas y ganar mucho dinero, el que ya habría merecido. En el planeta de la buena gente los bussines son más discretos y él emigra hacia otro territorio moral en el que prospera cínicamente, sin adherirse.

El aprendizaje de los nuevos códigos es complicado y tenso (...) Bryan Cranston, el actor que interpreta al personaje, nos devuelve aquellos rostros esculpidos, muy biografiados, del mejor cine negro.

Una agria fábula sobre la virtud y sus improbables premios, el rentable acomodo en otros territorios morales y la construcción de una nueva ética dentro de un gremio particularmente ponzoñoso. Ya hay prometida la cuarta temporada. Se hará interminable esperarla.”

El 'profe'. Tomás Delclós, El País, 19/08/2010

Walt and Gus
Ver también Teleseries de autor de Marcelo Figueras.

 

jueves, 2 de septiembre de 2010

La oscuridad más profunda

    “Quería fijar definitivamente la vida estadounidense en una sola edición, lo que él llamaba el periódico sin fecha eternamente actual de Collyer, el único periódico necesario para cualquier persona.
    Por cinco centavos, decía Langley, el lector dispondrá de un retrato en letra impresa de nuestra vida en el planeta. Los artículos no incluirán detalles concretos como los que se encuentran en los diarios normales, porque aquí la verdadera noticia es la Forma Universal de la que cualquier detalle concreto sería sólo un ejemplo. El lector estará siempre al día y al corriente de lo que sucede. Tendrá la certeza de que lee las verdades indiscutibles del momento, incluso la de su propia muerte inminente, que, como corresponde, constará en forma de número en la casilla en blanco de la última página bajo el encabezamiento «Necrológicas».
    Naturalmente a mi todo esto me despertaba ciertas dudas. ¿Quién iba a comprar semejante periódico? Me imaginaba una crónica que te asegurase que ocurría algo pero no te informase de dónde, ni cuándo ni a quién le ocurría.
    Mi hermano se rio, Pero Homer, dijo, ¿no gastarías cinco centavos por un periódico así si no tuvieras que volver a comprar otro nunca más? Reconozco que sería malo para las pescaderías, pero hay que pensar siempre en el bien de la mayoría.
    ¿Y los deportes?, pregunté.
    Sea cual sea el deporte, dijo Langley, alguien gana y alguien pierde.
    ¿Y el arte?
    Si es arte, ofenderá antes de ser venerado. Se exige su destrucción y luego empieza la puja.
    ¿Y si ocurre algo sin precedentes?, pregunté. ¿En qué situación quedará entonces tu periódico?
    ¿Como qué?
    Como la teoría de la evolución de Darwin. O la teoría de la relatividad de ese tal Einstein.
    Bueno, podría decirse que esas teorías reemplazan a las antiguas. Albert Einstein reemplaza a Newton, y Darwin reemplaza el Génesis. Tampoco es que hayan aclarado nada. Pero tienes razón en que son dos teorías sin precedentes. ¿Y qué? ¿Qué sabemos en realidad? Si se encuentra respuesta a todas las preguntas de modo que al final sepamos todo lo que hay que saber sobre la vida y el universo, ¿qué vendrá después? ¿Qué será distinto? Será como conocer el funcionamiento de un motor de combustión. Así de simple. La oscuridad seguirá allí.
    ¿Qué oscuridad?, pregunté.
    La oscuridad más profunda. Ya sabes: la oscuridad más profunda que cualquier fosa abisal.
    Langley nunca concluiría su proyecto periodístico. Yo lo sabía y seguro que él también lo sabía. Era un plan absurdo y descabellado, que le generaba grandes expectativas y le mantenía el ánimo en el punto que a él le gustaba. Parecía darle el impulso mental que requería para seguir adelante: un trabajo sin más finalidad que sistematizar su propia versión lúgubre de la vida. A veces su energía me parecía antinatural. Como si hiciera todo lo que hacía para permanecer entre los vivos. Aún así, caía durante días y días en un estado de apatía desalentador. Desalentador para mí, quiero decir. A veces me contagiaba. Parecía que no valía la pena hacer nada y la casa era como una tumba.”
Homer y Langley (pp. 53-55). E. L. Doctorow
Trad. I. Ferrer y C. Milla. Miscelanéa, 2010

jueves, 26 de agosto de 2010

La madre de Peter

    “Leía periódicos; le gustaba más todavía leer libros, libros en los que pudiera comparar las historias que se contaban con su propia vida. Leyó conmigo primero Fallada, Knut Hamsun, Dostoyevski. Máximo Gorki. Luego Thomas Wolfe y William Faulkner. Sobre estas obras no decía nada que pudiera llevarse a la imprenta, contaba sólo lo que le había llamado la atención de un modo especial. «Pero yo no soy así», decía a veces, como si el autor de la obra la hubiera descrito a ella en persona. Los libros los leía todos como si fueran una descripción de su propia vida; los vivía; con la lectura salía de sí misma por primera vez en su vida; aprendía a hablar de ella misma; con cada libro se le ocurría algo más sobre sí misma. De este modo, poco a poco fui conociéndola.” (P. 69)

    “«Hablo conmigo misma porque ya no puedo decir nada a nadie. A veces tengo la sensación de que soy una máquina. Me gustaría ir a alguna parte, pero cuando oscurece me entra miedo de no saber volver a casa. Por la mañana hay una gran masa de niebla y luego está todo en calma. Todos los días hago el mismo trabajo y por la mañana vuelve a haber el mismo desorden. Esto es un círculo vicioso que no tiene fin. De verdad que me gustaría estar muerta y cuando voy por la calle me entran ganas de dejarme caer cuando oigo un coche que viene a toda velocidad. Pero, ¿sabe una si existe un cien por cien de posibilidades de éxito?»” (P. 90)

Desgracia impeorable. Peter Handke
Trad. Eustaquio Barjau. Alianza 2010

domingo, 15 de agosto de 2010

Nostalgia de Nueva York

Nostalgia de Nueva York
“He vuelto, claro que he vuelto.
(...)
Nueva York sigue siendo una tormenta de almas, un caudaloso río humano. Para entender ciertas cosas no hacen falta idiomas, ni experiencia, ni memoria. Basta con abrir la ventana y escuchar el rugido de la bestia.”

Enric González. Historias de Nueva York (RBA, 2006)

sábado, 14 de agosto de 2010

Philip Roth ya no habita el gran mundo

Line 7 New York Subway
“No había estado en Nueva York desde hacía once años. Aparte de una estancia en Boston para que me extirparan la próstata cancerosa, apenas me había alejado de mi carretera rural de montaña en los Berkshires durante esos once años, y lo que es más, pocas veces había leído un periódico ni escuchado las noticias desde el 11 de septiembre, tres años atrás; sin ninguna sensación de pérdida (tan solo, al comienzo, una especie de sequía en mi interior), había dejado de habitar no solo el gran mundo, sino también el momento presente. Mucho tiempo atrás había aniquilado el impulso de estar en él y formar parte de él.”

Philip Roth. Sale el espectro (Mondadori, 2008)

viernes, 13 de agosto de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

La ciudad de Susan Sontag

January 23, 1957.
“Trato de hacer salir a Julia para que se distraiga conmigo (han transcurrido quince años desde que nos conocimos): que vea la ciudad. En diferentes días y noches la he invitado a la carrera de patinadores en Brooklyn, a una exposición canina, a F.A.O. Schwartz, al Museo Tibetano de Staten Island, a una marcha de mujeres, a un nuevo bar para solteros, a ver películas desde la medianoche hasta la madrugada en el Elgin, a La Marqueta del domingo en la parte alta de Park Avenue, a un recital de poesías, a cualquier cosa. Invariablemente se niega.”

Susan Sontag (1963). Yo, etcétera. Debols!llo, 2008

miércoles, 11 de agosto de 2010

El Flatiron de Enric González

Flatiron
“Un ejemplo de porqué se construyen rascacielos es el Flatiron, en la Quinta con la 23, uno de los primeros (1902) y más célebres. Flatiron, «plancha», es el nombre popular que ha acabado adoptando; al principio se llamaba Fuller Building y alojaba en los primeros pisos la compañía constructora George A. Fuller. Uno lo mira y piensa: pobre arquitecto, tener que aprovechar ese solar tan raro. En realidad, la parcela fue lo que le interesó a los Fuller y al arquitecto, Daniel Burnham. Porque estaba en muy buen sitio, justo enfrente del Madison Square Garden original (un nudo de bares y teatros), y sobre todo, porque era triangular. La constructora quería atraer como inquilinos a los financieros de Wall Street, pero era difícil sacarlos de su barrio. Hacía falta algo especial, un edificio tan singular que constituyera un reclamo. El resultado, de 87 metros de altura, fue magnífico: un frontal afilado, una parte trasera inspirada en la arquitectura renacentista y adornada con perfiles barrocos (como las catedrales, los rascacielos sin gárgolas y esculturas simbólicas no son nada), un revestimiento de terracota que envejeció bien y unos interiores menos insensatos de lo que sugiere el exterior.
    Aunque los tipos de Wall Street se quedaron donde estaban, los desocupados de Manhattan ganaron un lugar de encuentro: en la base de la afilada «proa» del Flatiron confluyen varias corrientes de aire, y muy pronto corrió la voz de que el viento levantaba las faldas de las damas cuando pasaban por delante de la «quilla», en la Calle 23. Durante años hubo policias apostados en el lugar para ahuyentar a los mirones, al grito de «23 skidoo», «23» por la calle y “skidoo” porque era una expresión de la época que venía a significar «lárgate». La frase se hizo popular, y sigue utilizándose.”

Enric González. Historias de Nueva York (RBA, 2006)

martes, 10 de agosto de 2010

Vila-Matas en la ventana contemplando la tarde

5a Avenida (Nueva York)
“Cae la tarde, la ventana está abierta. Rumores de voces y toda la gama de los sonidos urbanos, conversaciones que suben de tono en el crepúsculo, tráfico intenso en Lexington Avenue. El momento tiene un aire realmente elegiaco. Los ensueños y los recuerdos de todo aquello que ha sucedido a lo largo del día absorben paulatinamente el mundo que tengo alrededor mientras percibo, cada vez con mayor precisión, las voces humanas de última hora, las ventanas que se cierran de un solo golpe, las risas de los extraños. Todo parece en armonía conmovedora con mi inquietud nerviosa en este atardecer. Inquietud por el pequeño cuadro que contemplo como si todavía estuviera intacta la emoción que ha sabido reunir el día que ahora está acabando.”

Enrique Vila-Matas. Salir del cuadro. El País, 3/5/2009

lunes, 9 de agosto de 2010

El Nueva York de Brendan Behan

Nueva York, década 1930
“El bar más antiguo de Nueva York es el "McSorley's Old Ale House", un lugar bastante famoso donde no venden ninguna bebida fuerte. Entre otras reliquias, el propietario posee un bono de Cincuenta Dólares emitido en 1865 por los irlandeses emigrados a Estados Unidos para recaudar fondos en pro de la revolución. Los irlandeses enseñaron a mucha gente el modo de recaudar dinero en Estados Unidos, entre ellas a los judíos, pues los israelíes emitieron sus propios bonos en 1948. (...)
McSorley lleva unos 100 años en su sitio y todo el mundo debería visitarlo, sea cual sea su tamaño, aspecto o credo, y sea o no irlandés, simplemente para conocer a los neoyorquinos de la vieja escuela y oírles describir el lugar tal como Sloan lo pintó.(...)
Pero se escuchan cosas magníficas sobre Nueva York, cuyo estado actual no es muy apreciado naturalmente por estos viejos caballeros, pues todavía recuerdan la época en que los edificios medían la mitad. Ciertamente no aprecian el edificio Time-Life, como tampoco, por cierto, el Empire State Building.”
Brendan Behan (1964). Mi Nueva York. Marbot, 2008


domingo, 8 de agosto de 2010

Marco Stanley Fogg llegó en 1965

En la red
“Llegué a Nueva York en el otoño de 1965. Tenía entonces dieciocho años, y durante los primeros nueve meses viví en un colegio universitario. En Columbia, a todos los estudiantes de primer año que no fueran de la ciudad se les exigía vivir en el campus, pero cuando terminó el curso me trasladé a un apartamento de la calle 112 Oeste. Allí fue donde viví durante los siguientes tres años, hasta el mismo momento en que toqué fondo. Teniendo en cuenta lo adversas que me eran las circustancias, fue un milagro que durara tanto.”

Paul Auster (1989). El palacio de la luna (p. 11)

sábado, 7 de agosto de 2010

Josep Pla llegó a Manhattan en 1954

Manhattan by air
“Arribem en un punt en què l'estuari es bifurca. En el centre queda l'espina de Manhattan amb la proa de la Bateria i el Nova York més antic -la ciutat baixa-, sobre el qual s'alcen els primers gratacels que s'hi edificaren, que són els més petits. A l'esquerra es veu, cap al nord, la perspectiva del Hudson, que baixa ample i cabalós, encaixonat primer entre l'idíl·lic paisatge de Richmond i després entre les emboirades, formidables aglomeracions de l'Estat de Nova Jersey, a ponent, i el litoral de Manhattan, a llevant. A la dreta apareix l'East River, braç del Hudson sobre el qual està suspès el pont de Brooklyn, elegant i fabulós, que uneix aquesta immensa aglomeració urbana de cases petites i baixes i que a través dels prismàtics em recorda tantes imatges angleses i el litoral est de l'illa de Manhattan.”

Josep Pla (en 1954). Weekend (d'estiu) a Nova York (p. 28)

sábado, 31 de julio de 2010

Extraña semana de cine

Nothing personalLunes 26, Mother and child. Rodrigo García. Cine Verdi.
Martes 27, Io sono l'amore. Luca Guadagnino. Casablanca Kaplan.
Miércoles 28, Nothing personal. Urszula Antoniak. Verdi Park.
Jueves 29, The Last Station. Michael Hoffman. Renoir les Corts.
Viernes 30, London River. Rachid Bouchareb. Icaria Yelmo.
Sábado 31, Life during wartime. Todd Solondzb. Verdi again.

martes, 27 de julio de 2010

El periódico es cada vez menos tuyo

“Te lo dice mucha gente cuando escribes en un periódico: "Ya no lo leo, es que hay cosas con las que no estoy de acuerdo". No soportan discutir con su propio periódico. No quieren una opinión contraria a la suya. Es un problema creciente para los medios: los clientes quieren fidelidad de trinchera. Ya bastante discuto con mi pareja o mi jefe, para encima pelearme con mi periódico o mi emisora, parecen decirse. Es infantil esa relación casi marital que establecemos con el periódico. La disparidad de opiniones enriquece, lo sabemos, pero cuando topamos con algo que nos resulta inapropiado en nuestro periódico es como que un extraño se instalara en calzoncillos en nuestro sofá del salón.

Hace unos días este periódico ofreció un despliegue de tres fotos de Casillas y Sara Carbonero. Era de agradecer que el texto insistiera en que la pareja paseaba su amor por la preciosa San Francisco como dos turistas anónimos. Lo consecuente habría sido respetar ese anonimato y permitir que los muchachos se besaran alegres sin terminar comprando en el mercado esas fotos de carantoñas. Reconozcamos que conceder espacio a estos detalles o dedicarle una página entera a los friquis del Tourmalet nos desubica a todos un poco, por más que sea verano y leer el periódico en bañador rebaje nuestras neuronas. En lo que concierne al Tour, el texto también sostenía que lo ideal era frenar a estos disparatados exhibicionistas, ejemplificados en aquellos tres plastas con el triquini de Borat. Pero claro, la mejor manera de frenarlos habría sido ignorarlos y no publicar su foto, que es lo único que persiguen.

Vivimos un entorno viciado. Cuando alguien relevante enferma de cáncer, te cuenta que su preocupación consiste en esquivar a los paparazzi que pugnan por hacerse con la primera foto de su cabeza calva o de la entrada al hospital para traficar con ellas en el mercado de la venta de fotos novedosas. No me gusta esa información allá donde salga, pero me gusta aún menos si el entorno en que aparece la dignifica, la posiciona como noticia relevante, la eleva a la categoría de interesante. Dan ganas de gritar: "No en mi periódico". Luego, descubres que el periódico no es tuyo.”

Discutir. David Trueba. El País, 27/7/2010
 

domingo, 25 de julio de 2010

Imposturas de Banville

“Había un pequeño balcón de piedra cuadrado bajo el cielo inmenso, y el agua blanca que se enredaba en torbellino a las rocas, lejos, muy lejos. Se encaramó al parapeto, haciendo caer una piedrecilla y arañándose la rodilla. La brisa nocturna le apretaba la falda contra las rodillas, tan fresca, tan suave. Se llevó las manos al vientre, sintiendo ese calor que no era suyo. Si supiera el nombre del muchacho, el que iba en el Ariel. Él también se había ahogado. Todos los que habían perecido. Le escocía la rozadura que se había hecho en la rodilla; todo resultaba tan insistente, las cosas exigían atención, mención. Oyó que alguien entraba en la iglesia detrás de ella y decía algo, no entendió las palabras. Deprisa, ahora. Se vio cayéndose antes de caer, cayendo por esa curva que se aceleraba. Ahora había alguien, era el cura, el viejo cura, vio el tenue brillo de su calva y se acordó del camarero, la estatua del jinete en la oscuridad; lo recordó todo. Signorina! Inhaló profundamente, y por un instante volvió a ser una niña; su padre estaba detrás y le decía Salta. Lentamente, como si perdiera el sentido, levantó los ojos de manera extática, como los ojos de la estatua de la Virgen, se inclinó hacia la nada, mientras el sacerdote, a su espalda, en vano extendía los brazos para detenerla. Tiempo. Noche. Agua.”

Imposturas (p. 266). John Banville
Trad. Damián Alou. Anagrama, 2002


John Banville y Rodrigo Fresán. Torre Martello (Dublín)[“El estilo avanza dando triunfales zancadas, la trama camina detrás arrastrando los pies.” Banville a Fresán. El País, 30/12/2006]

lunes, 19 de julio de 2010

Cafés de Viena

    “A Berta le gustará el Braünerhof. Es de los pocos que no ha sido renovado ni restaurado como el café Demel o el café Landtmann. Estos han perdido su carácter. En cuanto llegue a Viena vendremos inmediatamente a este café. Pediremos un melange. Hablaremos de nuestras vidas. Tendremos muchas cosas que contarnos.”
    [...]
    “Hace frío. Doblo a la izquierda. En Dorotheergasse está el Hawelka si no recuerdo mal. Mi querido café Hawelka. La opresiva atmósfera del Hawelka. El suelo de madera. Las paredes recargadas. Las tapicerías cochambrosas. Los percheros inclinados porque el suelo está inclinado. Las luces muy débiles en los apliques de la pared.
    Por aquí desfilaron todos.
    Kafka.
    Freud.
    Musil.
    Bernhard.
    Csokor.
    Canetti.
    Después se asomó Andy Warhol y con él llegaron los turistas yanquis que creen que esto es La Bodeguita de Hemingway en La Habana. Pero todavía no. Aquí aún son mayoría los clientes con deformes y grandes cabezas europeas. Con sombreros oscuros que cuelgan de las perchas de madera oscura. No se ve ni una sola gorrita con visera a cuadros. Todo es uniforme y oscuro. El café. Los muebles. Las miradas.”

Cruzar el Danubio (pp. 245-249). Ignacio Carrión
Ediciones Destino. Premio Nadal 1995

martes, 13 de julio de 2010

Potencia rústica

    “Conozco a una mujer oriunda de esta región, a la que, primero, le sobraba salero y a la que, segundo, le dije pomposamente durante una apacible excursión: «Soy una potencia rústica». Ella replicó: «El hecho de que no tolere usted ningún pelito en su labio superior y permita por el contrario una copiosa y crecida muestra alrededor de sus mejillas y barbilla, acaso abone la hipótesis de que usted es lo que quizá con demasiada premura afirma ser».”

Ante la pintura (p. 72). Robert Walser
Edición de Bernhard Echte. Siruela, 2009

en prehistórica compañía

Esto se acaba

domingo, 11 de julio de 2010

Subasta de prestigio

    “En ese momento, la hermana menor, que apenas había hablado, me ofreció un sobre y las dos se quedaron observándome con expresión severa mientras lo abría. Dentro del sobre había una hoja de papel en blanco donde no aparecía más que una cifra escrita elegantemente con un pincel. Estuve a punto de manifestar mi asombro ante un precio tan bajo, pero al ver las caras que tenía frente a mí, me di cuenta de que una discusión de tipo financiero sería considerada de mal gusto. La mayor de las hermanas se limitó a decir:
    —No redundará en beneficio de ninguno de ustedes intentar rivalizar haciendo una oferta mejor. No tenemos ningún interés en recibir una cantidad mayor que la del precio fijado. Lo que tenemos intención de hacer a partir de ahora es, podríamos decir, una subasta de prestigio.”

Un artista del mundo flotante (p. 13). Kazuo Ishiguro
Trad. Ángel L. Hernández Francés. Anagrama, 1989

jueves, 8 de julio de 2010

Geografías

    “Ya no se encuentran hoy riberas semejantes a las del Janro o la del Escamandro, ya no se ven llanuras como las de Hesperia o de la Arcadia, ¿dónde están hoy las islas de Lemnos y de Creta? ¿Dónde está el famoso laberinto? ¿Dónde está la roca a la que Ariadna abandonada bañaba con sus lágrimas? Ya no se ven Teseos y menos aún Hércules; los hombres e incluso los héroes de hoy son pigmeos.”

Trad. de Puerto Anadón. Funambulista, 2007

sábado, 26 de junio de 2010

Perderse

    “Los lados del valle eran tan altos que el sol no apareció hasta el mediodía, y a media tarde había desaparecido tras las cumbres del oeste. Sentía continuamente frío. Así que continuó subiendo, zigzagueando por la ladera hasta que perdió de vista la carretera del desfiladero y divisó la basta meseta del Karoo, y también Prince Albert kilómetros más abajo. Encontró otra cueva y recortó ramas para el suelo. Pensó: Ahora estoy seguro de haber llegado tan lejos como es posible; estoy seguro de que nadie está tan loco de cruzar esta meseta, subir estas montañas, buscar entre estas rocas para encontrarme; y estoy seguro de que ahora, que soy el único en todo el mundo que sabe dónde estoy, puedo darme por perdido.”

Vida y época de Michael K (p. 73). J.M. Coetzee (1983)
Traducción Concha Manella. RHM (2007)