lunes, 16 de mayo de 2011

Estupor y temblores

grabado ukiyo-e
«No todas las niponas son guapas. Pero cuando alguna decide serlo, las demás ya pueden prepararse.
   Todas las bellezas emocionan, pero la belleza japonesa resulta todavía más desgarradora. En primer lugar porque esa tez de lis, esos ojos suaves, esa nariz de aletas inimitables, esos labios de contornos tan dibujados, esa complicada dul- zura de los rasgos ya bastan para eclipsar los rostros más logrados.
   En segundo lugar, porque sus modales las estilizan y las convierten en una obra de arte que va más allá de lo racional.
   Y, por último -y sobre todo-, porque una belleza que ha sobrevivido a tantos corsés físicos y mentales, a tantas coacciones, abusos, absurdas prohibiciones, dogmas, asfixia, desolación, sadismo, conspiración de silencio y humillaciones, una belleza así constituye un milagro de heroísmo.
   No es que la nipona sea una víctima, nada más lejos de la realidad. De todas las mujeres del planeta, la nipona no es de las que salen peor paradas. Su poder es considerable: hablo por experiencia.
   No: si por algo merece ser admirada la japonesa -y merece serlo- es por- que no se suicida. Conspiran contra su ideal desde su más tierna infancia. Moldean su cerebro: «Si a los veinticinco años todavía no te has casado, tendrás una buena razón para sentirte avergonzada», «si sonríes perderás tu distinción», «si tu rostro expresa algún sentimiento, te convertirás en una persona vulgar», «si mencionas la existencia de un solo pelo sobre tu cuerpo, te convertirás en un ser inmundo», «si, en público, un muchacho te da un beso en la mejilla, eres una puta», «si disfrutas comiendo, eres una cerda», «si dormir te produce placer, eres una vaca», etc. Estos preceptos resultarían anecdóticos si no la emprendieran también con la mente.»

 Estupor y temblores (pp. 71-72). Amélie Nothomb (Kobe, 1967)
 Traduccción de Sergi Pàmies. Anagrama, 2006

6 comentarios:

Elena dijo...

Hoy, desde Kioto con amor.

Como siempre, nada mas llegar (esta manyana) alquilamos 2 bicicletas y ahora (media tarde) ya hemos recorrido medio Kioto. Preciosos los barrios antiguos pero horribles los nuevos. Manyana atacaremos la periferia.

Y, cómo echamos de menos a nuestros acompanyantes. El cerezo florece en abril, sí. Pero ya nos quedan menos años para llorar.

Anónimo dijo...

¿Te imaginas que L.(que suele viajar por la provincia) hubiera ido a Lorca el día 11? Igualico que la leyenda de la cita en Samarra.
Pero sí que hacemos vuestro(y nuestro) viaje (un poco) gracias a ti.

Pteri dijo...

Esta anónima me ha dado tanta impresión (por lo inusual de su aparición), que se me ha colgado el "blogger" -o como se llame- y he estado un rato sin que me funcionara nada.

Y sí, vaya trágica casualidad el terremoto de Lorca. Hubiéramos tenido que cambiar el topónimo de la leyenda.

Para vuestra información, mañana se celebra el día mundial de la homofobia, bifobia y transfobia.
Me he quedado helada al oír tales palabros por la radio.
O sea, que el Papa, por ejemplo, es homófobo, bífobo y tránsfobo.
Parecen organismos unicelulares. En todos los sentidos.

Esperamos todos con avidez
noticias de vuestro periplo japonez.

Besoz

Elena dijo...

El segundo dia de Kioto lo pasamos dando una vuelta periferica al valle donde se encuentra la ciudad, en bici, claro.

SSalimos a las 7 del hotel Citadines (altamente recomendable), y despues de desayunar en un Starbucks, fuimos hacia el sur, a visitar el templo de los millones de TORIS (recomendacion de Eduardo), creo que se llama Fushimi Inari Shrine (o similar) y es impresionante. Ademas, como llegamos los primeros de la manyana, estaba todo vacio y mejor.

Despues fuimos hacia el oeste, a visitar la villa imperial KATSURA, recomendacion de Andres. Pero Andres, no te lo voy a tener en cuenta, pero no me dijiste que para entrar habia que pedir un permiso AL MENOS UN MES ANTES. Asi que solo vimos la valla vegetal que la rodea casi hermeticamente.

Despues, hacia el norte estuvimos en SAGANO, que esta a la orilla del rio de la izquierda, y alli empezaron a aparecer las nubes negras.

Tormentaza que nos pillo ya entrando de nuevo en Kioto, y de la que del primer chaparron nos refugiamos en una gasolinera, y del segundo en una cafeteria. Todo ello acordandonos de Panonia y nuestro humedo recorrido a cuatro bicis del anyo pasado.

Elena dijo...

Sentimos mucho lo de Lorca, y tambien habernos perdido el encuetro de las jovenes primas. Me han encantado todas las fotos. Thank you.

Elena dijo...

Un vídeo de recuerdo de Kioto y su CITADINES.