jueves, 28 de abril de 2016

El libro: fiestas, formatos y géneros

«Ja fa molts anys que el Dia del Llibre és una festa molt bonica, amiga de l’agermanament entre la ciutadania, més encara entre els enamorats, que porten, ell o ella, una rosa a la mà. Però també fa molts anys que, pel que respecta als llibres, és una festa en què domina la mercadotècnia molt per damunt de la venda de llibres d’aquells que, com han escrit tants autors de qualitat, poden ser rellegits moltes vegades, i alliçonen. Tot és ple de novetats, les unes més solvents que les altres, la major part molt insolvents, precipitades, tramposes —llibres escrits en castellà que passen per obres catalanes originals—, circumstancials, anticonstitucionals, maldestres, d’una autoajuda que sol portar al suïcidi, missatgeres d’un oblit quasi automàtic [...] El problema d’aquesta situació no resideix en el fet que els editors i llibreters —ai!, amb tanta legitimitat— procurin vendre allò que la gent demana, per fer quadrar els números escassos del seu negoci; el gran problema es troba en la manera com aquests llibres ocasionals han despertat en els lectors les ganes de comprar-los: anuncis, propaganda a tots els mitjans, entrevistes absurdes als escriptors de bajanades, promoció de figures exòtiques, premis concedits amb escàs criteri de qualitat literària, i tot el que ja sabem. El consegüent d’aquesta tendència és d’una lògica que espanta: el criteri dels lectors, ja per a tota la seva vida, quedarà dominat pel valor de les bagatel·les.»
De La gran mercadotècnia del Dia del Llibre
JORDI LLOVET en El País



«Nosotros empezamos a hacer libro electrónico porque pensamos que podía ser un complemento importante a nuestra línea editorial. Luego me encontré con la paradoja de que yo no me he leído ni un solo libro electrónico de Impedimenta, igual que el resto de libros sí. Los leo, los releo, los marco, es casi un comportamiento animal. De los electrónicos no he abierto ni uno. Sé que tienen buena pinta porque la persona que los hace lo hace muy bien, pero no me interesan. Nos da un rédito económico no muy grande, un porcentaje pequeño de nuestra facturación, y ahora mismo si estamos en el libro electrónico es casi por inercia. No apuesto en Impedimenta por él, y siempre estoy planteándome dejarlo porque en realidad no lo necesitamos. Y además me da la impresión de que no merece la pena que nuestros libros estén en electrónico, porque tiene tanto trabajo detrás y hay tanta obsesión por la forma, por los papeles, por el toque final y el arte final del libro…. que el Ebook al final simplemente es un texto estandarizado. Estamos dándole vueltas todo el rato de si lo vamos a dejar o no [...] es más como un sucedáneo. Lo puedo entender, porque por ejemplo a veces tengo que leer libros en otros idiomas para valorar si los publicamos. Me los descargo en el Kindle, los leo y si veo que me interesan, compramos los derechos. Pero al final la lectura del libro electrónico se convierte en algo funcional, no es algo para disfrutar. Soy incapaz de disfrutar un libro electrónico. Para eso necesito que sea en papel, no sé si es educación o sensibilidad.»
De Editar en tiempos revueltos: Impedimenta
ENRIQUE REDEL en JotDown



«En el mundo de los libros –el del negocio de los libros- se ha resuelto el tema de los géneros literarios, al que tanto tiempo dedicaron académicos y pensadores, desde Aristóteles hasta Todorov. Una novela es literaria, comercial o comercial de calidad [...] Las novelas se contratan, publican y promocionan según cómo la editorial las haya clasificado desde el primer momento, esto determinará la inversión, y así se ofrecerán luego a los libreros [...] Si el vendedor de una editorial le dice al librero que es literaria, éste pide dos ejemplares, que irán a parar a la sección “Novelas”, por orden alfabético de autor. Si le dicen que es comercial, pide los ejemplares necesarios para poner una pila en la mesa principal, y dos en el escaparate, y si le dicen que es comercial de calidad, se produce un momento de estupor, porque los vendedores de libros asocian “calidad” a público reducido. Comercial de calidad es un oxímoron, una definición que se contradice a sí misma, o es comercial o es de calidad. Serán libros a los que les costará encontrar lugar en la librería.»




[extractos de tres artículos recomendables para amantes de los libros]
[las ilustraciones proceden del web de la editorial impedimenta]

1 comentario:

Elena dijo...

1) El corazón partío respecto al día de Sant Jordi. Es estupendo tener una tal fiesta del libro, pero qué libros, mare meva. También me parece horroroso que la mayoría de la gente sólo compre libros ese día. Pero uno (libro o día) es mejor que ninguno.

2) Totalmente de acuerdo con Enrique: leer, leer, lo que se dice leer, sobre papel.

3) Curiosa (y triste) clasificación de géneros literarios.