domingo, 12 de junio de 2016

Javier Calvo: El fantasma en el libro

«He mencionado al principio de este capítulo que las técnicas y las tendencias de la traducción audiovisual y de los medios (la "traducción sin traductor") están empezando a llegar a la traducción literaria. Esto se ha manifestado principalmente en forma de un fenómeno reciente que se ha empezado a denominar "fantradución". Esta variante espontánea y literaria del crowdsourcing —donde los fan asumen por amor al arte la ingente tarea de la traducción literaria— es la consecuencia lógica de todas las tendencias de las que ya he hablado en este capítulo: valoración de la rapidez por encima de todo, trabajo en equipo, uso exhaustivo de la tecnológia y distribución por internet.
    El fenómeno de la fantradución tiene sus raíces hace tres o cuatro décadas, cuando los primeros fans occidentales de la animación japonesa empezaron a organizarse para subtitular los animes japoneses que todavía no habían sido traducidos ni comprados para emitirlos en sus países. Este fenómeno se denominaría "fansub", y resultaría determinante para la difusión mun- dial de la animación y el cómic japoneses. De los fansubs del anime se pasó al panorama actual, donde, como todo el mundo sabe, miles de espectadores y fans de todo el mundo se dedican a subtitular a diario en internet toda clase de series y películas, principalmente americanas.
   La fansubtitulación es el ejemplo perfecto del fenómeno de la traducción que responde a la demanda salvaje de rapidez del mundo actual. Los traductores de fansubs se organizan en forma de grupos capaces de subtitular los episodios de las series americanas más populares del momento apenas un par de horas después de su emisión. Para ir más deprisa, los distintos fansubbers se dividen el capítulo en minutos y cada persona se encarga de traducir su parte; después suele haber un corrector que lee todas las partes juntas y alguien que sincroniza los subtítulos con las imágenes. En este ámbito, por supuesto, prima la rapidez frente a la calidad de la traducción. Nadie es demasiado quisquilloso. Los usuarios prefieren tener una idea aproximada de lo que está pasando gracias a unos subtítulos malos que no tener nada.» (162-163)

1 comentario:

Elena dijo...

Guai.