lunes, 30 de mayo de 2016

"Todo lo que eres depende de la integridad física de tu cerebro", Henry Marsh

«La neurociencia nos dice que es altamente improbable que tengamos alma, pues cuanto pensamos y sentimos no es ni más ni menos que el parloteo electroquímico de nuestras neuronas. Nuestro sentido de la identidad, nuestros sentimientos y pensamientos, el amor que mostramos a los demás, nuestras esperanzas y ambiciones, nuestros odios y temores, todo eso muere cuando el cerebro muere. Mucha gente se niega a admitir este punto de vista, pues no sólo nos priva de una vida más allá de la muerte, sino que parece reducir el pensamiento a mera electroquímica, convirtiendo nuestros cuerpos en simples autómatas, en máquinas de carne y hueso. Esta gente se equivoca de medio a medio, pues lo que hace en realidad es elevar la materia a cimas infinitamente misteriosas que no comprendemos. En nuestro cerebro hay unos cien mil millones de neuronas. ¿Guarda cada una en su interior un fragmento de conciencia? ¿Cuántas neuronas nos hacen falta para estar conscientes o sentir dolor? ¿O acaso la conciencia y el pensamiento residen en los impulsos electroquímicos que aglutinan a esos miles de millones de células? ¿Tiene conciencia un caracol? ¿Siente dolor cuando lo aplastas con la suela del zapato? Nadie lo sabe.» (253-254)

[adenoma pituitario :: anestesia dolorosa :: aneurisma :: angor animi :: astrocitoma :: carcinoma
empiema :: ependimoma :: fotopsia :: glioblastoma :: hemangioblastoma :: hibris :: infarto
leucotomía :: meduloblastoma :: mutismo acinético :: neurotmesis :: oligodendroglioma
papiloma de plexos coroideos :: pineocitoma :: tic douloureux :: tirosina quinasa :: trauma]


THE ENGLISH SURGEON (Geoffrey Smith, BBC, 2007)

viernes, 27 de mayo de 2016

Hermanas Brontë y hermanos Bell


«Pero lo más importante para ellas era que podrían engañar a los críticos sobre su sexo. Desde pequeña, Charlotte Brontë había sido lectora habitual de reseñas literarias, y sabía perfectamente que las mujeres que se atrevían a escribir no eran juzgadas de la misma manera que los hombres. Cuando en la portada de un libro figuraba un nombre femenino, quienes lo enjuiciaban tendían a hacer consideraciones morales y a establecer un tono general de menosprecio o, en el mejor de los casos, de indulgente paternalismo. Ella quería ser juzgada tan sólo por su obra, sin que la forma de su cuerpo afectara a las opiniones ajenas. Utilizar seudónimos que diesesn a entender que los autores de los poemas —y de los libros futuros que sin duda llegarían— eran probablemente hombres sería una manera de burlar aquellos prejuicios. Ya vendría el tiempo de desvelar la verdad [...] En los siguientes días, la elección de los seudónimos había provocado mucha diversión y largas risas alrededor de la mesa del comedor. Finalmente, optaron por jugar con sus propias iniciales y adoptar ciertos nombres excéntricos que darían a entender la masculinidad de los poetas, aunque nadie podría estar del todo seguro de que aquellos raros apelativos no correspondiesen a tres mujeres. Charlotte se convirtió en Currer, Emily pasó a ser Ellis y Anne fue Acton. Como apellido común eligieron el de Bell.» (165-166)

STANZAS

Often rebuked, yet always back returning
To those first feelings that were born with me,
And leaving busy chase of wealth and learning
For idle dreams of things which cannot be.

To-day, I will seek not the shadowy region;
Its unsustaining vastness waxes drear;
And visions rising, legion after legion,
Bring the unreal world too strangely near.

I’ll walk, but not in the old heroic traces,
And not in paths of high morality,
And not among the half-distinguished faces,
The clouded forms of long-past history.

I’ll walk where my own nature would be leading
−It vexes me to choose another guide−
Where the grey flocks in ferny glens are feeding;
Where the wild wind blows on the mountain side.

What have those lonely mountains worth revealing?
More glory and more grief than I can tell:
The earth that wakes one human heart to feeling
Can centre both the worlds of Heaven and Hell.
ESTROFAS

Aun censurada, siempre regreso
a los viejos sentimientos que nacieron conmigo.
Abandono la búsqueda agitada de riquezas,
los vanos sueños que nunca ocurrirán.

Ya no busco más la región de las sombras.
Monótona se expande su estéril vastedad,
y legión tras legión se alzan mis visiones
y me acercan, qué extraño, el mundo irreal.

Caminaré, mas no sobre viejas huellas heroicas,
no por los senderos de la alta moralidad
y no entre rostros inciertos,
nebulosas formas del rancio pasado.

Caminaré adonde mi naturaleza me lleve,
pues me humillaría elegir otro guía.
Allí donde pastan entre helechos los grises rebaños,
allí, a la montaña, donde brama el viento salvaje.

¿Qué importantes secretos revelan los montes solitarios?
Gloria y aflicción inenarrables.
La Tierra, al despertar el corazón humano,
une ambos mundos, el Cielo y el Infierno.
Emily Brontë
Trad. Ángeles Caso

domingo, 22 de mayo de 2016

Miguel Ángel Hernández: Intento de escapada

Hormigas sobre cuerda. Maneta (Yecla)

«Imaginé la posibilidad de hacer algo en esa superficie que pudiera pasar inadvertido aún estando a la vista de todos. En primera instancia, pensé en escribir o pintar algo casi invisible, en blanco, algo cuya presencia ni siquiera pudiera intuirse. Pero enseguida caí en la cuenta de que quizá eso estaría más cercano a la invisibilidad que a esa visualidad no visible que buscaba. Pensé unos momentos más. Y sólo al final se me ocurrió la idea: un lienzo en blanco con una línea negra sobre él. Una línea que sería en realidad una frase escrita de tal modo que pudiera pasar inadvertida a los ojos de quien no se fijase con atención. Sería un modo de jugar con la ambigüedad de la mirada y trabajar con aquello que está delante de nuestra visión pero que no vemos si no prestamos atención. Una línea que fuese una frase. Pero ¿qué frase? No debía ser una mera declaración sólo para ser leída, sino que tendría que ser algo capaz de producir una acción, algo que el espectador tuviera que hacer para que la obra adquiriese sentido. Le di varias vueltas a la idea. Y al final se me ocurrió escribir: "Para experimentar artísticamente esta obra es necesario llamar al teléfono X." » (pàg. 101)

viernes, 20 de mayo de 2016

Azar Nafisi: Leer Lolita en Teherán


AZAR NAFISI (Irán, 1955)
Leer Lolita en Teherán
[Reading Lolita in Tehran, 2003]
Trad. MariCarmen Bellver
Duomo, 2014
"Una vez por semana y durante más de dos años Azar Nafisi, una profesora de literatura de la Universidad de Teherán expedientada por negarse a llevar el velo, reunió en su casa a siete de sus alumnas para leer y comentar algunas de las novelas occidentales prohibidas por el régimen de los ayatolás. Poco a poco, superada la timidez inicial, las jóvenes estudiantes empezaron a expresarse con libertad, no sólo sobre las novelas de Jane Austen, Henry James, F. Scott Fitzgerald y Nabokov sino sobre sí mismas, sus sueños y frustraciones. En aquellos libros habían encontrado una alternativa valiente a la tiranía ideológica a la que estaban sometidas y la adoptaron como un desafío."

Principales libros leídos en el libro:
  · Lolita y Invitado a una decapitación, Nabokov
  · El gran Gatsby, Scott Fitzgerald
  · Daisy Miller y Washington Square, Henry James
  · Cumbres Borrascosas, Emily Bronte
  · Orgullo y prejuicio, Jane Austen
  · Madame Bovary, Gustave Flauvert
  · La letra escarlata, Nathaniel Hawthorne
  · Adiós a las armas, Ernest Hemingway

"La literatura no era la panacea, pero nos ofrecía una forma crítica de valorar y llegar a entender el mundo."

Fragmento de Persépolis, de Marjane Satrapi.

martes, 17 de mayo de 2016

Herbert Read: La niña verde


Herbert Read (1893-1968)
La niña verde
The Green Child, ND 1948
Trad. Enrique Pezzoni
Duomo, 2010
[primeras páginas]
Antropología alienígena, RM
«Quien se tome el trabajo de examinar las crónicas descubrirá que en cierto año —el curioso deducirá por lo que ya hemos dicho que era alrededor de 1830, pero por razones que resultarán obvias cuando se lea este relato es imprescindible disfrazar el tiempo y el lugar de estos hechos- aparecieron en la aldea de... del condado de... dos niños, en apariencia de unos cuatro años, que ignoraban todos los idiomas conocidos y no podían explicar su origen ni comunicarse de ninguna manera con los habitantes —ni con el resto del mundo— de la región donde habían sido encontrados. Además, esos niños, cuyos ligeros vestidos eran de un extraño tejido verde semejante a una telaraña, se distinguían también por la extraordinaria calidad de su piel, de una textura verde y semitraslúcida, parecida a los cactos, pero desde luego mucho más delicada y sensitiva. Una viuda de la aldea adoptó a esos niños para que pudieran educarse y civilizarse. Eran bastante dóciles y tímidos, como gacelas, pero no tenían nociones de Dios y ni siquiera de la moral que por lo común ya ha aprendido un niño inglés de esa edad. Olivero no había olvidado ese extraño acontecimiento que tenía para su espíritu la significación de un símbolo no descifrado, oscuramente vinculado con su partida y, además, con la fatalidad de su regreso.» (pàg. 12)

martes, 10 de mayo de 2016

Edmund White: Rimbaud (la doble vida de un rebelde)

«Verlaine y Rimbaud eran ambos grandes caminantes y, mientras deambulaban por los bulevares, el hombre de más edad escuchaba al más joven desarrollar sus revolucionarias ideas sobre el arte, sobre la necesidad de destruir el mundo antiguo y de crear un nuevo mundo que estaría bajo el único dominio de la poesía. A Verlaine le costaba —literal y figurativamente— seguirle. Años más tarde recordaría con admirada fascinación las poderosas piernas de Rimbaud, unas piernas de caminante nato. De repente, Verlaine sintió que debía volver atrás para cumplir su verdadero destino y su entusiasmo aumentaba al mirar aquellos gélidos ojos azules y al escuchar aquellas extrañas erres norteñas, que, conforme pasaban las semanas, iban desapareciendo para dar paso, demasiado rápido, a un convencional acento parisino. Verlaine llevó a Rimbaud a los cafés donde sus amigos se reunían regularmente. El fotógrafo Étienne Carjat le hizo un retrato, siendo este la imagen más famosa que tenemos del joven poeta; el joven genio Rimbaud aparece en él con su indomable cabello, los azules ojos de perro esquimal y la incierta —o quizá cruel— boca. Los amigos poetas de Verlaine hacían frecuentes cenas, Les Diners de Vilains Bonshommes (Las cenas de los feos bonachones), donde todos se volvían escandalosos y elocuentes, y donde Rimbaud hacía circular una copia de los improbablemente ricos y pasmosos versos de El barco ebrio. Rimbaud se aficionó inmediatamente a la absenta y cantó sus alabanzas en una carta a Delahaye, diciendo que beberla "era, de todas sus costumbres, la más delicada y estremecedora", aunque, tras emborracharse con aquella bebida, acababa "durmiendo en la mierda".» (págs. 85-86)




Rimbaud, Edmund White, Lumen, 2010
Trad. Nicole d'Amonville Alegría
«Quizá la observación más escandalosa de Rimbaud fuera sugerir al gran gurú parnasiano Théodore de Banville que deberían erradicar por completo el alejandrino (el tradicional metro francés). Para Banville, que creía en las formas tradicionales, aquello era una herejía o una hilarante desfachatez. Pero no era consciente de que Rimbaud estaba a punto de inventar el poema en prosa. Está claro que Baudelaire ya había experimentado con poemas en prosa, pero Rimbaud los despojaría del aspecto informal, descriptivo y anedóctico, y lo reemplazaría con una suerte de expresión órfica, no menos sino más visionaria y difícil que los versos del momento. Para Rimbaud el poema en prosa sería frío y sublime. Además, sería innegablemente poesía, lírica y comprimida, altamente visual y con un intrincado desarrollo. Y para Rimbaud, el poema en prosa forzaría el significado al límite, se adentraría más que nunca en lo oscuro.» (págs. 87-88)

Je est un autre (Yo es otro)
De la Lettre du voyant de Arthur Rimbaud (1854-1891) a Paul Demeny
Charleville, 15 mayo 1871
"Car Je est un autre. Si le cuivre s’éveille clairon, il n’y a rien de sa faute. Cela m’est évident: j’assiste à l’éclosion de ma pensée : je la regarde, je l’écoute: je lance un coup d’archet: la symphonie fait son remuement dans les profondeurs, ou vient d’un bond sur la scène."

"Porque Yo es otro. Qué culpa tiene el cobre si un día se despierta convertido en corneta. Para mí es algo evidente: asisto a la eclosión, a la expansión de mi propio pensamiento: lo miro, lo escucho: lanzo un golpe de arco: la sinfonía se remueve en las profundidades, o entra de un salto en escena".

domingo, 8 de mayo de 2016

Sergi Pàmies: Confessions d'un culer defectuós

«En paral·lel al fenomen de supersònica conversió barcelonista, jo continuava alimentant, com tants nens de l'època, la mateixa passió de col·leccionista de dades i cromos que tenia a França amb els equips francesos. Això incloïa simpaties que, en la meva ignorància, no em semblaven incompatibles amb el barcelonisme. Per exemple: m'entusiasmava l'uniforme de l'Athletic i l'estil d'un jugador com Txetxu Rojo [...], i sentia una admiració futbolística sincera per jugadors del Madrid com Santillana, Del Bosque, Netzer o Cunningham. ¿Es possible ser d'un equip i no sentir antipatia pel seu gran rival? Normal, normal, no ho és, encara que hi deu haver casos molt més extrems que el meu. Torno a Bernard Pivot, que explica que, per raons biogràfiques, va haver de compaginar durant molts anys una sincera admiració per l'Olympique de Lió i pel Saint-Étienne, dos antagonistes regionals històrics de la lliga francesa. I quan els dos equips s'enfrontaven, els seus companys de grada li deien: «Has de triar!». I ell, com Antonio Machín, els deia que si era possible estimar dues i fins i tot tres dones simultàniament, bé que havia de ser possible sentir simpatia per dos equips rivals.
    Evidentment, la meva immersió barcelonista va incloure el descobriment d'una realitat que em va fer entendre les raons essencials, històriques i incontrovertibles de l'antimadridisme. Però com que, amb raó o sense, jo entenc el futbol més com una qüestió estètica i una patologia sentimental que no pas com una passió simbòlica o representativa, no vaig aconseguir desenvolupar sentiments antimadridistes autèntics o homologables amb els de l'entorn. Que consti que ho vaig intentar. Algunes persones que viuen una temporada a Andalusia o a l'Argentina intenten imitar els accents i no sempre se'n surten. Jo vaig intentar fingir que era antimadridista de debò i tampoc me'n vaig sortir. El resultat de l'intent l'hem de situar entre l'insuficient i el molt deficient.» (pàgs. 49-50)

domingo, 1 de mayo de 2016

Enrique Vila-Matas: Porque ella no lo pidió (¿o sí?)

ilustraciones de Sonia Pulido «Desgajado de Exploradores del abismo –tal como comencé a imaginarlo nada más publicar ese libro- el cuento Porque ella no lo pidió inicia finalmente en 2015 en Estados Unidos (Because She Never Asked, traducción de Valerie Miles) una vida propia, es decir, constituye un libro por sí solo: “Nobody imitated Sophie Calle better than Rita Malú. Rita liked to be considered an artist, though she wasn’t at all sure of being one…” Me gusta mucho esta historia que empezó cuando llegué con Sophie Calle a un pacto que de algún modo se parecía al de los dos viajeros de Extraños en un tren, aquellos dos tipos creados por Patricia Highsmith que acuerdan asesinar a sus enemigos mutuos al mismo tiempo. En este caso, nuestro pacto consistió en acordar que durante un año yo le escribiría a Sophie la vida y ella la viviría. Le escribí el primer capítulo enseguida, pero pasaron los meses y ella –como ocurre con el segundo asesino de Extraños en un tren- ilustraciones de Sonia Pulido no se decidía a actuar. Si Sophie no hacía nada, yo no podía seguir escribiendo y corría el peligro, además, de quedar bloqueado para siempre, esperando a que ella moviera su ficha… Viendo que ella no actuaría nunca y después de un desesperante tiempo de bloqueo (noqueado en la versión bartleby más pura), decidí volver a la escritura contando la historia de lo que me había sucedido con Sophie Calle. Y volví, y conté la historia. Pero sucedió algo raro. Normalmente, los escritores tendemos a tratar de hacer pasar por real una historia de ficción. En Porque ella no lo pidió ocurrió lo contrario: para darle sentido a mi historia de la vida real me vi en la necesidad de presentar esa historia como una ficción.»

De Autobiografía literaria, Enrique Vila-Matas

ilustraciones de Sonia Pulido «La nouvelle Porque ella no lo pidió es el rizar el rizo de la ficción y la realidad, porque presento como ficción lo que ocurrió, de pe a pa, en la realidad: el encargo que me hizo la artista francesa Sophie Calle para que escribiera una historia para ella vivirla. Yo había acabado Pasavento y no sabía qué hacer. Me hubiera gustado que la hubiera llevado a cabo. Ese episodio me bloqueó [...] Si ella no ponía en marcha la historia yo no podía escribir. Como resultó que había tomado nota del proceso, decidí contarlo como ficción para seguir escribiendo. O sea, para salvarme a mí mismo. Su propuesta fue para mí paradójica: tras años de juguetear con la literatura y la vida, encuentro que alguien quiere quedarse con mi literatura para pasarla a la vida..., pero a la suya, con lo cual yo lo perdía todo. Por eso, para salvarme, escribí ese relato [...] Ella puede hacerlo aún. Es un viaje difícil porque tiene que fotografiar a mi propio fantasma en una casa de las Azores, pero sé que es capaz de encontrarme ahí.»


ilustraciones de Sonia Pulido «Y, por fin, el cuento más arriesgado y culminación de la escritura cubista y abismal de este libro, “Porque ella no lo pidió”. Relato funambulista pero también reticular, experiencia del “fuera de aquí” donde Vila-Matas se ha visto abocado a cruzar los límites de lo literario hacia la vida, y de retorcer a ésta para regresar a la literatura, convencido, finalmente, de que más allá de la literatura “no hay vida, sino un riesgo de muerte”. Este cuento es la quintaesencia, en estos momentos, de la escritura vilamatiana, el “rien ne va plus” de su funambulismo. Y es un cuento-máquina, un artefacto generador y reciclador de realidad, que se va plegando y bifurcando para cerrarse finalmente de forma brillante.

El lector comienza leyendo una historia, “El viaje de Rita Malú”, donde la artista protagonista, obsesionada doble de Sophie Calle, decide salir del spleen de su condición de máquina soltera (femenina por una vez) convirtiéndose en detective (al estilo de Auster en Ciudad de cristal) para encontrar al escritor Jean Turner, desaparecido en la isla de Pico, en las Azores. Relato de final enigmático que se abre, en su segunda parte, a la sorpresa de ser el cuento escrito por el auténtico protagonista-narrador para responder al reto, real, planteado por la artista y performer (“novelista de pared”) Sophie Calle. La propuesta de llevar un cuento a la vida queda paralizada por distintas circunstancias [...] hasta que el cuento da otra vuelta de tuerca más, un nuevo pliegue, para plantear todo lo precedente como fruto de la escritura imaginativa del narrador, ausente de la vida y deseante de provocarla, en su cuaderno rojo (de nuevo Auster), con la ficción como motor de los hechos.»