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miércoles, 5 de agosto de 2009

Sólo porque es un mundo puedes entrar en un libro

Joyce in Vesuvio [James Joyce en el Vesuvio Cafe de San Francisco el 2/7/2009]

Aunque con un retraso considerable, estos días en Yecla pretendo seguir los pasos del esquivo Leopoldo Bloom por Dublín. Y para que no se despiste fácilmente me acompañan estos expertos rastreadores:
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“Sólo porque es un mundo puede uno entrar en un libro” pertenece a
Historia abreviada de la literatura portátil de Enrique Vila-Matas

miércoles, 16 de enero de 2008

Responderé

La baronesa que hablaba con la lluvia

“(…) Leo a Dinesen desde que empezaron a traducirse sus libros al español. Me ha acompañado siempre aquella primera frase perfecta del comienzo de su libro de memorias y que, si mal no recuerdo, empieza así: «Yo tenía una hacienda en África…». Mi admiración por la baronesa Blixen se ha duplicado estos días cuando he leído Ensayos completos, un conjunto de textos no narrativos –ignoraba yo esa faceta de Blixen y me ha sorprendido muy agradablemente- en los que habla de muy variados temas: del matrimonio moderno como impostura del sentimiento y del amor como juego; de la risa de los negros según los blancos y la de los blancos según los negros; de cómo la gente no piensa y desperdicia la vida («cada uno de nosotros siente en su corazón la inherente riqueza y extrañeza de una sola cosa: su propia vida»), etcétera.

Los ensayos, escritos todos después de su experiencia en África, terminan con una verdadera perla, OutOfAfricaun breve texto sobre los lemas o divisas que Blixen eligió en diferentes épocas de su vida. Cualquiera de ellos lo elegiría yo para la mía. «Con frecuencia en apuros, nunca asustada» rigió su juventud. «Responderé» (el lema familiar de su amigo Finch-Hatton) marcó su época feliz en la hacienda de Kenia. Con el fin de sus días africanos y el crepúsculo de la juventud, entraron en su vida las tres divisas de las puertas de una vieja ciudad con tres murallas: «Sé audaz», se leía sobre el primer portón. «Sé audaz», también sobre el segundo. Y, sobre el tercero, «No seas demasiado audaz».

Al terminar el libro, le quedan a uno ganas de elegir una divisa para su propia vida. Una que siempre me gustó mucho fue la de Barbey d’Aurevilly: «Too late» (Demasiado tarde).

De los lemas de Blixen me encantan todos, pero me quedo con «Responderé» (responderé de lo que digo o hago, responderé a la impresión que cause, seré responsable). Parece tan adecuado para los tiempos que corren.”

Enrique Vila-Matas
Enrique Vila-Matas
Aunque no entendamos nada
J.C. Sáez Editor, Chile, 2003

jueves, 21 de febrero de 2008

El interior de los textos

“Parafraseando a Ricardo Piglia diré que he encontrado mi vida en el interior de los textos que he leído. Y así, por ejemplo, hay una escena de Tolstoi que he interiorizado y en la que me veo a mí mismo leyendo: es aquella en la que un personaje está en un tren y tiene un libro en sus manos, y una luz en la cabina le ilumina su lectura. Para mí, ésta es una imagen de felicidad. Hablando de felicidad, la literatura puede darla. Pues hay que saber que la literatura permite pensar lo que existe pero también lo que se anuncia y todavía no es. El mundo es un texto. Y ese texto es nuestra vida, está en los libros. Sólo vivimos realmente a medida que leemos nuestra vida, transcendiéndola. Porque sólo la literatura es transcendente, nos descubre a los otros y hace que nos preguntemos cómo es posible que los signos sobre una tabla de arcilla, los signos de una pluma o de un lápiz puedan crear una persona (un Quijote, un Gregor Samsa, una Beatriz, un Falstaff, una Ana Karenina) cuya sustancia excede en su realidad, en su longevidad personificada, la vida misma.”

AunqueNoEntendamosNada


Enrique Vila-Matas
De “Leer para no envejecer”
Aunque no entendamos nada
J.C. Sáez Editor, Chile, 2003

domingo, 2 de diciembre de 2007

Diciembre

LibrosDiciembreAyer, para empezar un mes que para los que no practicamos ningún rito social es una época de tranquilidad, compré varios libros. Buscaba Vida y destino porque desde que acabé Las benévolas estaba salivando por leerlo. Me llevé también El profesor del deseo porque Philip Roth casi siempre me divierte bastante, y La velocidad de la luz porque me gustó mucho en su momento y quería releerlo. Extrañas notas de laboratorio apareció delante de mí inesperadamente, como me pasó hace poco con Aunque no entendamos nada. Se trata de ediciones hechas en Sudamérica de crónicas y ensayos de Enrique Vila-Matas que llegan a nuestras librerías sin avisar, al menos a mí, y suponen agradables sopresas a las que nunca me puedo ni quiero resistir.

martes, 30 de diciembre de 2008

Libros de 2008


  1. En el cafè de la joventut perduda, de Patrick Modiano
  2. Desfent el nus del mocador , de Ramon Erra
  3. Tirana memoria, de Horacio Castellanos
  4. Estimat Michele, de Natalia Ginzburg
  5. Mister Evasió, de Biel Mesquida
  6. Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll
  7. El ayudante, de Robert Walser
  8. Exploradores del abismo, de Enrique Vila-Matas
  9. Una casa para siempre, de Enrique Vila-Matas
  10. 2666 (ecos de México, 2), de Roberto Bolaño
  11. 2666 (ecos de México, 1), de Roberto Bolaño
  12. Dietario Voluble, de Enrique Vila-Matas
  13. Los emigrados, de W. G. Sebald
  14. Con la muerte al hombro, de J. L. Castillo-Puche
  15. Opiniones contundentes, de Vladimir Nabokov
  16. El viento ligero en Parma, de Enrique Vila-Matas
  17. Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño
  18. África, pecado de Europa, de Luis Sebastián
  19. Y Pasavento ya no estaba, de Enrique Vila-Matas
  20. Sonetos, de William Shakespeare
  21. La asesina ilustrada, de Enrique Vila-Matas
  22. Contra Jaime Gil de Biedma
  23. La leyenda del santo bebedor, de Joseph Roth
  24. Sonetos a Orfeo, de Rainer María Rilke
  25. Una habitación propia, de Virginia Woolf
  26. Verdad y mentiras en la literatura, de Stephen Vizinczey
  27. El traje de los domingos, de Enrique Vila-Matas
  28. El infinito viajar, de Claudio Magris
  29. Fabulacions sirianes, de Joan Bellés
  30. Sale el espectro, de Philip Roth
  31. Mi Nueva York, de Brendan Beham
  32. Martin Amis, por Martin Amis
  33. Aunque no entendamos nada, de Enrique Vila-Matas
  34. Delirio de Nueva York, de Rem Koolhaas
  35. Los príncipes valientes, de Javier Pérez Andújar
  36. El sentido de la espera, de Enrique Vila-Matas
  37. Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov
  38. Contra la desnudez, de Oscar Tusquets
  39. Nueve novísimos poetas españoles, antologados por JM Castellet

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