
Sciencia (detalle). 1998. Oil on canvas.
Fascinante muestra de las obras de Maria Lassnig (Austria, 1919-2014) en la Fundació Tàpies. Hasta el 31 de mayo. Corred.
Maria Lassnig - The Ninth Decade from KA21 / CastYourArt on Vimeo.

«El temperamento y el carácter del escritor se reflejan en el método que utiliza para idear argumentos: lógico, ilógico, pedestre, inspirado, imitativo, original. Un escritor tendrá asegurada la buena vida si imita las tendencias del momento y es lógico y pedestre, porque estas imitaciones se venden y, desde el punto de vista emocional, no le exigen demasiado. Por tanto, su producción puede ser dos o diez veces mayor que la de un escritor original que no sólo trabaja mucho y pone el corazón en lo que escribe, sino que también corre el riesgo de que le rechacen el libro. Es aconsejable juzgarse a sí mismo antes de empezar a escribir. Como esto puede hacerse a solas y en silencio, no hay necesidad de falsos orgullos.
Hago este comentario aquí porque tiene que ver con la tarea de idear el argumento. Al público en general no le gustan los delincuentes que se salen con la suya al final, aunque son más aceptables en los libros que en las adaptaciones televisivas y cinematográficas. Si bien la censura es menos severa que antes, en general un libro tendrá más probabilidades de ser adaptado a la televisión y al cine si el héroe-criminal resulta atrapado al final; es decir, si se las hacen pasar moradas. Es casi preferible matarlo durante el relato, si no es la ley quien se va a ocupar de ello. A mí esto me repugna, ya que más bien simpatizo con los delincuentes, y los encuentro interesantes, a menos que sean estúpidamente monótonos y brutales. [...] La pasión del público por la justicia me resulta aburrida y artificial, porque ni a la vida ni a la naturaleza les importa que se haga o no justicia. El público, al menos el público en general, quiere presenciar el triunfo de la ley, aunque al mismo tiempo le gusta la brutalidad. Sin embargo, la brutalidad debe estar en el bando bueno. Los héroes-detectives pueden ser brutales, sin escrúpulos sexuales, pueden pegar patadas a las mujeres, y seguir siendo héroes populares, porque se supone que andan persiguiendo algo peor que ellos mismos.»
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I liked my little hole, Its window facing a brick wall. Next door there was a piano. A few evenings a month a crippled old man came to play "My Blue Heaven." Mostly, though, it was quiet. Each room with its spider in heavy overcoat Catching his fly with a web Of cigarette smoke and revery. So dark, I could not see my face in the shaving mirror. At 5 A.M. the sound of bare feet upstairs. The "Gypsy" fortuneteller, Whose storefront is on the corner, Going to pee after a night of love. Once, too, the sound of a child sobbing. So near it was, I thought For a moment, I was sobbing myself. De HOTEL INSOMNIA - Charles Simic |
Me gustaba mi cueva con su ventana mirando a una pared de ladrillos. Al lado había un piano y algunas noches al mes venía un viejo cojo a tocar “Mi cielo azul”. Pero casi siempre había silencio. Cada cuarto con su araña en un abrigo grueso cazando a su mosca con una red de humo de cigarrillo y abstracción. Tan oscuro que no podía verme la cara en el espejo para afeitarme. A las 5.00, arriba, un ruido de pies descalzos. La “gitana” adivinadora del local de la esquina se levantaba a orinar después de una noche de amor. Una vez oí, también, el llanto de un niño. Estaba tan cerca que pensé, por un momento, que era yo quien lloraba. |
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Y positivo, aunque con algunos peros.
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