sábado, 23 de mayo de 2015

jueves, 21 de mayo de 2015

El talento (criminal) de Miss Highsmith


PATRICIA HIGHSMITH (Texas, 1921 - Suiza, 1995)
SUSPENSE
Cómo se escribe una novela de misterio
[Plotting and Writing Suspense Fiction, 1983]
Trad. Jordi Beltrán
Círculo de Tiza, 2015 - 159 págs. - inicio

Protegiendo el secreto, Enrique Vila-Matas
Patricia y los caracoles, Fernando Aramburu
El arte de matar en diez lecciones, Natalio Blanco
Diez años sin Patricia Highsmith, Elena Gosálvez
Obras de PH en el cine


Patricia maquinando
«El temperamento y el carácter del escritor se reflejan en el método que utiliza para idear argumentos: lógico, ilógico, pedestre, inspirado, imitativo, original. Un escritor tendrá asegurada la buena vida si imita las tendencias del momento y es lógico y pedestre, porque estas imitaciones se venden y, desde el punto de vista emocional, no le exigen demasiado. Por tanto, su producción puede ser dos o diez veces mayor que la de un escritor original que no sólo trabaja mucho y pone el corazón en lo que escribe, sino que también corre el riesgo de que le rechacen el libro. Es aconsejable juzgarse a sí mismo antes de empezar a escribir. Como esto puede hacerse a solas y en silencio, no hay necesidad de falsos orgullos.
    Hago este comentario aquí porque tiene que ver con la tarea de idear el argumento. Al público en general no le gustan los delincuentes que se salen con la suya al final, aunque son más aceptables en los libros que en las adaptaciones televisivas y cinematográficas. Si bien la censura es menos severa que antes, en general un libro tendrá más probabilidades de ser adaptado a la televisión y al cine si el héroe-criminal resulta atrapado al final; es decir, si se las hacen pasar moradas. Es casi preferible matarlo durante el relato, si no es la ley quien se va a ocupar de ello. A mí esto me repugna, ya que más bien simpatizo con los delincuentes, y los encuentro interesantes, a menos que sean estúpidamente monótonos y brutales. [...] La pasión del público por la justicia me resulta aburrida y artificial, porque ni a la vida ni a la naturaleza les importa que se haga o no justicia. El público, al menos el público en general, quiere presenciar el triunfo de la ley, aunque al mismo tiempo le gusta la brutalidad. Sin embargo, la brutalidad debe estar en el bando bueno. Los héroes-detectives pueden ser brutales, sin escrúpulos sexuales, pueden pegar patadas a las mujeres, y seguir siendo héroes populares, porque se supone que andan persiguiendo algo peor que ellos mismos.»

martes, 19 de mayo de 2015

Charles Simic en Barcelona

I liked my little hole,
Its window facing a brick wall.
Next door there was a piano.
A few evenings a month
a crippled old man came to play
"My Blue Heaven."

Mostly, though, it was quiet.
Each room with its spider in heavy overcoat
Catching his fly with a web
Of cigarette smoke and revery.
So dark,
I could not see my face in the shaving mirror.

At 5 A.M. the sound of bare feet upstairs.
The "Gypsy" fortuneteller,
Whose storefront is on the corner,
Going to pee after a night of love.
Once, too, the sound of a child sobbing.
So near it was, I thought
For a moment, I was sobbing myself.

De HOTEL INSOMNIA - Charles Simic

Me gustaba mi cueva
con su ventana mirando a una pared de ladrillos.
Al lado había un piano
y algunas noches al mes
venía un viejo cojo a tocar
“Mi cielo azul”.

Pero casi siempre había silencio.
Cada cuarto con su araña en un abrigo grueso
cazando a su mosca con una red
de humo de cigarrillo y abstracción.
Tan oscuro
que no podía verme la cara en el espejo para afeitarme.

A las 5.00, arriba, un ruido de pies descalzos.
La “gitana” adivinadora del local de la esquina
se levantaba a orinar después de una noche de amor.
Una vez oí, también, el llanto de un niño.
Estaba tan cerca que pensé,
por un momento, que era yo quien lloraba.

viernes, 15 de mayo de 2015

Delphine de Vigan: Días sin hambre


DELPHINE DE VIGAN (1966)
Días sin hambre
[Jours sans faim, 2001]
Ed. Anagrama, 167 pág.
Trad. Javier Albiñana
«El médico ha entrado en la habitación. Sigue llorando, ella que no tenía lágrimas. Él se acerca. Tan cerca que le parece notar el calor de su cuerpo. Sabe lo que va a decirle. Que tiene que aferrarse, que la vida está fuera de allí. Pero baja la voz, empieza a contar una historia. Érase una vez una niña que siempre estaba leyendo, subida en los árboles. Un día la llaman para cenar, no quiere bajar más. Cae la noche, pero no tiene miedo. A lo lejos se oye el trueno. A lo lejos los relámpagos desgarran el cielo claro. Es la historia de una niña encaramada a una rama, que no come ya más que libros.
   Él va inventando para ella, duda un poco a la hora de elegir las palabras, porque a veces las palabras pesan demasiado.
   La niña no se mueve de allí, durante días y días, la llaman, le suplican, acercan escaleras y taburetes, le prometen el oro y el moro, le prometen la luna.
  Él sigue contando sin mirarla, busca la magia de las historias de una noche, la dulzura perdida de la infancia. Ella espera. Llora en silencio.
Es la historia de una niña que mastica papel, páginas y pági- nas. Muy pronto todo su cuerpo se vuelve gris, la lluvia deja estelas de tinta en su piel. Muy pronto encoge, se vuelve pequeñita, fina como un pergamino gastado, como el pan de oro quizá. Se llevan las escaleras y taburetes. La dejan desaparecer subida en una rama. [...] Una noche estalla una tormenta y colma ese silencio. Las ramas se comban ante el viento enfurecido. Una furia gigantesca, como nunca se había visto. Por la mañana, la niña ya no está allí. Ha dejado escritas unas palabras en el árbol, garrapateadas en un papel. Unas palabras que ya no pueden leerse.
   Él se ha interrumpido. Ella busca el sentido de la historia. LLora cada vez más.» (págs. 46-47)

martes, 12 de mayo de 2015

Se dice poeta (Sofía Castañón)



la poesía es una pesca misteriosa, una posibilidad de intervención, un discurso alternativo :: la poesía sirve para intentar que de vez en cuando las cosas duelan un poco menos :: la poesía es un espacio de libertad :: poeta es quien emplea las menores palabras posibles para decir más

jueves, 7 de mayo de 2015

Haruki Murakami: Hombres sin mujeres (y sin gracia)

«Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos (como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. Ni siquiera los marineros pueden.
    Sea como fuere, así es como te conviertes en un hombre sin mujer. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros… No importa cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una tarea terriblemente árdua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuando. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y con su contorno polisémico.» (págs. 262-263)

lunes, 4 de mayo de 2015

Michel Houellebecq: Sumisión


Michel Houellebecq
Sumisión
[Soumission, 2014]
Trad. Joan Riambau
Anagrama, 2015
[Andrés Ibáñez: Si Europa cae]
«—Verá -prosiguió- el Bloque Identitario era cualquier cosa menos un bloque. Estaba dividido en múltiples facciones que se entendían mal y se llevaban peor: católicos, solidaristas ligados a la tercera vía, realistas, neopaganos, laicos puros y duros procedentes de la extrema izquierda... Pero todo cambió con la creación de los Indígenas Europeos. Al principio se inspiraban en los Indígenas de la República, predicando justo lo contrario, y lograron transmitir un mensaje claro e integrador: somos los indígenas de Europa, los primeros ocupantes de esta tierra, y rechazamos la colonización musulmana; rechazamos igualmente las empresas norteamericanas y la compra de nuestro patrimonio por los nuevos capitalistas llegados de la India, China, etcétera. Citaban astutamente a Jerónimo, Cochise y Toro Sentado; y, sobre todo, su página en Internet era muy innovadora gráficamente, con unas animaciones cautivadoras y una música marchosa, y eso atrajo a un público nuevo, un público de jóvenes.
—¿Piensa realmente que quieren provocar una guerra civil?
—No cabe la menos duda. Le enseñaré un texto aparecido en Internet. [...]
—Bueno, hay muchos del mismo estilo, pero éste es uno de los más sintéticos, con las estadísticas más fiables. Hay bastantes cifras, porque examinan el caso de veintidós países de la Unión Europea, pero las conclusiones son las mismas en todas partes. Para resumir su tesis, la transcendencia es una ventaja selectiva: las parejas que se reconocen en una de las tres religiones del Libro, las que mantienen los valores patriarcales, tienen más hijos que las parejas ateas o agnósticas; las mujeres tienen menos educación, y el hedonismo y el individualismo tienen menor peso. Además, la transcendencia es en buena medida un carácter genéticamente transmisible y las conversiones

Michel, arregladico
o el rechazo de los valores familiares sólo tienen una importancia marginal: en la inmensa mayoria de los casos, las personas permanecen fieles al sistema metafísico en el que han sido educadas. El humanismo ateo, sobre el que reposa el "vivir juntos" laico está por lo tanto condenado a corto plazo, pues el porcentaje de la población monoteísta está destinado a aumentar rápidamente y tal es el caso en particular de la población musulmana, sin tener siquiera en cuenta la inmigración, lo que acentuará aún más el fenómeno. Para los identitarios europeos está claro que, tarde o temprano, estallará necesariamente una guerra civil entre los musulmanes y el resto de la población. Concluyen que si quieren tener alguna posibilidad de ganar esa guerra es mejor que estalle cuanto antes, en cualquier caso antes de 2050 y, preferentemente, mucho antes.» (págs. 65-67)