jueves, 2 de noviembre de 2017

Monasterio, de Eduardo Halfon


Eduardo Halfon (Guatemala, 1971)
MONASTERIO
Libros del Asteroide, 2014 - 128 págs. - b.lesseps
[leve]

«Me dijo que un día de invierno, ya vestido de niña, había viajado con sus padres a un monasterio en medio de un bosque, en las afueras de Varsovia. Me dijo que ese día nevaba en el bosque, y que el monasterio en la nieve, entre todos los árboles nevados, le pareció una cosa mágica y azul. Me dijo que sus padres lo entregaron a unas monjas católicas del monasterio, junto con un certificado falso de nacimiento y otro certificado falso de bautismo, y se despidieron de él. Me dijo que tenía entonces cinco años. Me dijo que pasaría el resto de la guerra en ese monasterio ubicado en las afueras de Varsovia, disfrazado de niña católica, vestido y peinado y acicalado como una niña católica. Con trenzas doradas. Con falda y pollera. Viviendo durante años entres niñas y monjas católicas. Hincado y persignándose y rezando en latín, me dijo, entre todas las niñas católicas.» (pág. 117)

miércoles, 25 de octubre de 2017

El cuerpo en que nací, de Guadalupe Nettel


Guadalupe Nettel (México DF, 1973)
EL CUERPO EN QUE NACÍ
Anagrama, 2011 - 200 págs. - Bibl. Lesseps
diversos extractos
[singular autobiografía precoz]

«Por fin he vuelto a escribir con disciplina. Se trata de una sensación renovadora y tonificante, como tomar una sopa caliente en una tarde de gripe. Cada mañana, después de dejar al niño en la guardería. me voy al mismo café. Tengo mi mesa y mi bebida predilecta. Son mis dos cábalas. Si la mesa está ocupada, espero a que se libere antes de comenzar. No sé si estoy cumpliendo el objetivo de apegarme a los hechos pero ya no me importa. Las interpretaciones son del todo inevitables y, para serle franca, me niego a renunciar al inmenso placer que me produce hacerlas. Quizás, cuando por fin lo termine, este libro no sea, para mis padres y para mi hermano, más que una sarta de mentiras. Me consuelo pensando que toda objetividad es subjetiva.
    Es extraño, pero desde que empecé con esto, tengo la impresión de estar desapareciendo. No sólo me he dado cuenta de cuán incorpóreos y volátiles son todos estos sucesos cuya existencia, en la mayoría de los casos, no puede probarse en forma alguna, se trata también de algo físico. En ciertos momentos del todo impredecibles, las partes de mi cuerpo me producen una sensación de inquietante extrañeza, como si pertenecieran a una persona que ni siquiera conozco.» (págs. 188-189)

Yes, yes,
that’s what
I wanted,
I always wanted,
I always wanted,
to return
to the body
where I was born.

ALLEN GINSBERG, Song, San José, 1954

miércoles, 18 de octubre de 2017

Montañas tras las montañas, de Tracy Kidder


Tracy Kidder
MONTAÑAS TRAS LAS MONTAÑAS
Un hombre dispuesto a curar el mundo
[Mountais Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, a Man Who Would Cure the World, 2010]
Trad. Silvia Moreno Parrado
Capitán Swing, 2017 - 376 págs.
[apasionante e inspirador]

«Bien podría decir que, en el momento en que vi por primera vez Zanmi Lasante (Socios en Salud), ahí fuera, en la pequeña población de Cange, en lo que me pareció el fin del mundo, en lo que de hecho era una de las zonas más pobres del país más pobre del hemisferio occidental, pensé que había dado con un milagro. Yo sabía que en Haití los ingresos per cápita ascendían a poco más de un dolar estadounidense al día, y a menos que eso en la planicie central. El país había perdido la mayoría de sus bosques y gran parte de su suelo. Tenía las peores estadísticas sanitarias del mundo occidental. Y aquí, en una de las regiones más empobrecidas, enfermas, erosionadas y famélicas de Haití, estaba esta preciosa ciudadela amurallada, Zanmi Lasante. No lo habría considerado mucho menos improbable si me hubieran dicho que la había traído hasta aquí una nave espacial.» (pág. 32)
«El dinero para Zanmi Lasante se canalizaba a través de una pequeña organización benéfica fundada por Farmer: Partners In Health (Socios en Salud), con sede en Boston. Las facturas eran pequeñas para lo acostumbrado en los Estados Unidos. Farmer y su plantilla de profesionales sanitarios de la comunidad trataban a la mayoría de pacientes de tuberculosis en sus cabañas y gastaban entre ciento cincuenta y doscientos dólares en curar un caso sin complicaciones. La misma cura en los Estados Unidos, donde se hospitaliza a la mayor parte de los pacientes de tuberculosis, suele costar entre quince mil y veinte mil dólares.» (pág. 34)

«Un chico de dieciséis años demasiado débil para caminar, que sólo pesa veintisiete kilos. Farmer le diagnostica una úlcera.
   —Su cuerpo se le ha acostumbrado a la inanición. Lo vamos a poner en forma. —Farmer levanta un bote del suplemento alimenticio Ensure—. Esto es bueno. Le vamos a dar tres botes al día. O sea, le vamos a dar un par de cientos de dólares de Ensure y yo estaré encantadísimo de violar el principio de rentabilidad.» (pág. 38)


Paul Farmer: This is I believe
[o la lucha contra la desigualdad como motor de vida]

[De la contraportada] «En la escuela de medicina, el doctor Farmer encontró el sentido de su vida: curar las enfermedades infecciosas y traer las herramientas de la medicina moderna que salvan vidas —tan fácilmente disponibles en el mundo desarrollado— a aquellos que más las necesitan. El magnífico relato de su trayectoria nos lleva de Harvard a Haití, Perú, Cuba y Rusia, y nos muestra cómo un solo hombre puede cambiar mentes y prácticas a través de una férrea filosofía: «la única nación real es la humanidad». Este libro es un valioso ejemplo de una vida basada en la esperanza y en la comprensión de la verdad que entraña un viejo proverbio haitiano: «Detrás de las montañas hay más montañas». Es decir, el hecho de que cuando resuelves un problema, otro problema se presenta, y así sucesivamente, pero siempre debe buscarse una posible solución.»

jueves, 12 de octubre de 2017

L’últim llibre de Sergi Pàmies


Sergi Pàmies
L'ÚLTIM LLIBRE DE SERGI PÀMIES
Quaderns Crema, 2000 - 152 págs. - Bibl. Lesseps
[inapel·lable]

«L'home que ja no s'assembla a com era abans d'operar-se torna al poble. Com que, d'entrada, ningú no el reconeix, ha de repetir constantment la història de l'operació. Fins i tot els amics i familiars el miren amb reticència. No s'expliquen que hagi decidit passar pel quiròfan per assemblar-se a un famós actor francès. I els que, fent un esforç, arriben a comprendre'l, li pregunten: "¿Per què a aquest famós actor francès i no, posats a fer, a aquell famós etnòleg polonès"?
    L'home surt cada vegada menys i pensa sovint en suïcidar-se. Una nit, just quan està a punt de saltar per la finestra, sona el telèfon. És la psiquiatra que s'assembla a una famosa poetessa argentina, que li explica que, a la ciutat on tothom s'assembla a algú, acaba d'instal·lar-s'hi un circ i que li convindria que ell pogués afegir-se a la troupe.
    "¿En qualitat de qué?", pregunta l'home. "En qualitat d'home que no s'assembla a ningú", respon la psiquiatra, que, tot i que no creu que la psiquiatria sigui una ciència exacta, té prou humanitat per interessar-se pels pacients més enllà dels límits estrictament professionals.» (págs. 87-88)

sábado, 7 de octubre de 2017

La novela luminosa, de Mario Levrero

Mario Levrero (1940-2004)
LA NOVELA LUMINOSA
DeBolsillo, 2016 - 570 págs. - inicio
[revelación]
«Me hago cargo del peligro que implica decir estas cosas, pero estoy harto de callarlas como si fueran crímenes. Conocí el caso de un muchacho que un día descubrió que le gustaba ir al zoológico. Se sentía bien entre los animales, aunque estuvieran enjaulados. Se sentía tan bien que poco a poco se fue dando cuenta de que podía comunicarse con algunos de ellos. Cometió el error de comentárselo a su psicoanalista. Créame, lector, no volvió a ser el mismo de antes; nadie vuelve a serlo, después de una buena serie de electroshocks. Sabiéndolo, me abstuve de comentar que, una vez, conocí unas enormes rocas, que asomaban en una playa como lomos de ballenas, con las que uno podía entablar una cálida comunicación. Me abstuve de comentar que, una vez, la luz de un semáforo me hizo saber que yo —y también ella, desde luego— estaba vivo; no me lo dijo en palabras pues, al igual que las rocas, los semáforos no hablan nuestro lenguaje; simplemente yo comprendí el suyo. Me abstuve de comentar, durante años y años, que la mano de una mujer me acarició la cara, desde una distancia de unos cuatro o cinco kilómetros, y que otra mujer, desde una distancia de unos cien kilómetros, me mordió la espalda. Y que otra mujer, desde una distancia similar, dijo mi nombre y yo la oí. Me abstuve de comentar, durante años y años, que tengo elementos de juicio como para suponer que, de alguna manera superpuesta con nuestro mundo conocido, existe una -¿dimensión?- poblada de seres de gran tamaño, invisibles e intangibles, que no tienen al parecer ningún interés en nosotros. Me abstuve de comentar, durante años y años, que una planta fabricó una vez una muy extraña semilla a influjo de mi amor por una mujer; que me comuniqué telepáticamente con un perro y que, años después, la noche en que ese mismo perro fue envenenado, yo soñé con él, a muchos kilómetros de distancia -soñé que hacía mucho frío, que estaba nevando, que encontraba a ese perro en la calle y lo tomaba en brazos, y la nieve caía y caía sobre nosotros-. Me abstuve de comentar, durante años y años, que he sabido que las flores viajan sin moverse de su sitio, o sueñan. Me abstuve de comentar, durante años y años, que una vez me fue dado ver los colores de un paisaje -en un sueño- con la mente de un amigo pintor; y que una vez escuché una canción con la mente de otra persona. Y me abstuve de comentar muchas otras cosas que sigo absteniéndome de comentar.» (págs. 525-526)

lunes, 25 de septiembre de 2017

Conversaciones, Jaime Gil de Biedma


JAIME GIL DE BIEDMA.
CONVERSACIONES
(entre 1972 y 1990)
Edición y prólogo Javier Pérez Escohotado
Conversaciones con AM Moix, Maruja Torres, Juan Marsé, Federico Campbell, Biel Mesquida, Bruce Swaney, JR Enríquez, A. Espada, JM Cobos, B. Prado y otros.
Ed. Austral, 2015 - 288 páginas - fragmentos
[una delicia]

«—Si yo pudiera elegir, escribiría en catalán o en inglés. El castellano tiene una serie de inconvenientes alarmantes como lengua de poesía. En primer lugar, es de una pobreza vocálica realmente mísera; no tiene más que cinco vocales. Ésa es una de las razones, creo, por las cuales se presta muy poco para la rima consonante, precisamente por la monotonía de las vocales y sobre todo, por la tremenda aparición constante de la e. Entonces resulta que si es una lengua pobre en tonos vocálicos y si además agregamos que se repiten idénticamente las consonantes, el resultado será tendente a la monotonía. Por otra parte, la mayoría de las palabras son llanas, acentuadas en la penúltima sílaba y las palabras agudas son duras (las palabras terminadas en —on, por ejemplo suenan a zambomba). La rima aguda es bastante barata, la rima esdrújula, que se puede hacer de vez en cuando, resulta un tanto afectada; entonces tenemos que si escribimos con rima consonante, estamos condenados a que el noventa y tres por ciento de los versos terminen en palabras llanas. Éste es un elemento de monotonía rítmica y melódica atroz.» (pág. 126)

martes, 19 de septiembre de 2017

La mirada de los peces, de Sergio del Molino


Sergio del Molino
LA MIRADA DE LOS PECES
Literatura Ramdom House, 2017 - 350 págs. - inicio
[interesante autorretrato de juventud]

«[...] Parecía un sindicalista más, como los que conocía por mi trabajo. Grises, de moral estrecha, aburridos. O quizá fuera que mi recién descubierta imbecilidad era impaciente con todo lo que no sonase dionisíaco. Si Antonio [Aramayona] seguía siendo lector de Nietzsche debía entenderlo. O tal vez no, porque daba la impresión de haberse hundido en el lado apolíneo. No me interesaba la educación pública, ni los foros antiglobalización, ni la tasa Tobin, ni la renta básica universal. Quería contarte que algunas noches, cuando no salía, escribía cuentos crípticos muy pornográficos donde mi sosias priápico penetraba hasta la hemorragia a chicas tristes y suicidas. Quería contarle que no era aún tan imbécil, pese a serlo muchísimo, como para pensar que aquellas prosas merecerían una sola lectura. Que, de hecho, procuraba que no las leyese nadie, porque temía que identificasen las claves y descubrieran que me acosté con la novia de un amigo. Pero no podía dejar de escribir. Quería decirle eso, que nunca había dejado de escribir y que escribir era lo único que ordenaba el mundo y lo hacía habitable. Quería decirle que escribía por él, que si yo era Nietzsche, él era mi Shopenhauer, y que si tenía una conciencia muy borrosa de que aquellos escritos me llevarían en algún momento al país literario donde quería mudarme, era porque él me inoculó esa convicción [...]» (pág. 137)

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Animal doméstico, de Mario Hinojos


Mario Hinojos
ANIMAL DOMÉSTICO
Caballo de Troya, 2017 - 320 páginas - inicio
Perturbadora novela para Francisco Lozano (Babelia)
[asombroso artefacto literario]

«[25 de marzo] Últimamente pienso que lo que hago no es otra cosa que escribir un diario. Nunca antes había llevado uno. Nunca antes había intentado resguardar nada. No tuve ni mascotas ni colecciones. De pequeño no hubo otra responsabilidad más allá de las obligaciones escolares y, de pronto, intento que mi vida se pueble de sentido y sea digna de ser atesorada. Quizá se deba a que todo ha terminado para mí; el futuro se abre a una vida desconocida en la que no hay espacio para la posteridad, donde no hay tiempo para el porvenir, acaso, únicamente, para la supervivencia. Sin embargo una extraña libertad recorre de forma íntegra este periodo. Como si a partir de ahora todo lo que hiciese estuviera despojado de yugos y ataduras. Porque la guerra se conjuga siempre en tiempo presente. Durante la guerra no ocurre nada más que lo que está sucediendo en ese instante: lo que está siempre a punto de terminar en el segundo siguiente, ahora mismo, o ahora. Lo cierto es que la vida no termina, solo cambia; la frase es en apariencia de la Biblia, en realidad la he copiado de un libro que me dio el doctor Meyer. Es un diario de guerra, lo escribe una mujer durante el segundo conflicto de Kosovo. Debo de haber leído hasta ahora un tercio de las anotaciones que lo forman. Apenas unos días después del inicio de su diario, en la página 18, encuentro este fragmento: "25 de marzo de 1998. Siento como si mi universo se hubiese vaciado de líquido amniótico. Me estoy secando y sofocando, privada del amor, la seguridad y los sentimientos. No soy feliz, no soy valiente, no tengo opiniones. Esto no es normal, es estar fuera de una vida que tampoco te necesita y de una historia que no te toma en cuenta. Mi futuro es un muro contra mi cara, mi pasado es un abismo. Así pues, estoy aprendiendo a bailar sin moverme, a bailar con la mente. Dicen que la mente es una de las primeras cosas que muere; yo creo que la mente muere antes si uno está devastado. Para preservar la mente hay que defender todo lo que contribuye a conformarla. ¿Y qué es eso?¿Es la libertad, el amor, la belleza? ¿Es la democracia, la compasión el arte? ¿O es otra cosa, un centro invisible, una energía que gira eternamente? No sé dónde está ese centro. No sé dónde estoy: el afuera invade al adentro. Lucho por salvar mi interior para cuando vengan tiempos mejores". Fin de la cita. Podrían ser mis palabras; literales.Desde que comencé a leer el libro siento que no hago otra cosa que copiar a Jasmina Tešanović, sus palabras podrían ser las mías, sus palabras son las mías, mi diario es el Diario de Jasmina. No sé a qué se debe esa constante sensación de remedo. ¿Qué tan cerca o qué tan lejos debe ocurrir la guerra para que sientas que la guerra es cosa tuya? El doctor Meyer me ha sugerido un ejercicio, escriba usted, ha dicho, como si fuera otro. Si le resulta complicado, me ha dicho Meyer, procure usted ausentarse, mirarlo todo con distancia, ha remarcado. Yo siento sin embargo que la distancia se reduce. Se confunden las rocas con los perros, se trasponen los gritos con gemidos salvajes. Todo es y no es al mismo tiempo, el final y el principio de los tiempos. Solo ahora se me ocurre, de repente, que quizá la demanda es por un orden, la exigencia es mi necesidad de encontrar una manera de organizar la destrucción luego de toda esta catástrofe. ¿Será que uno escribe, acaso, para ordenar el caos?» (págs. 81-83)

[Mario Hinojos: about - twitter - instagram - trànsit]

interior y exterior
Fragmento de la camisa de la edición intervenida por el autor

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