martes, 2 de diciembre de 2008

Una terapia de palabras

:: ¡Cuánto me ha gustado esta pequeña gran serie que de nuevo he conocido gracias a O! :: In Treatment es un producto HBO que Rodrigo García creó a partir de la serie israelí Be Tipul y que aquí ha llegado con el nombre de En Terapia :: en ella, y de lunes a jueves, el psiquiatra Paul Weston -formidable Gabriel Byrne- recibe en su consulta a un paciente diferente cada día, mientras que los viernes visita a Gina, su terapeuta :: los capítulos duran 25 minutos y -en un impresionante alarde de guión y realización- casi todo sucede dentro de la consulta y en tiempo real :: a la altura de Los Soprano -donde también había psiquiatra- y de El ala oeste de la Casa Blanca -donde también se decían muchas palabras- estas son algunas de las que anoté mientras veía En Terapia ::
:: imago :: persistencia :: patrones de comportamiento :: no fui un tipo fácil de amar :: no quiero estar allí sentado y no dar nada a cambio :: necesitamos tener un sentimiento de pertenencia :: a menudo las expectativas son profecías que se cumplen :: la mayoría de los adultos van a terapia para aprender a distinguir lo que son de lo que los otros querrían que fueran :: existe una teoría según la cual el modo en que una persona gestiona algo es el modo en que gestiona todo :: mi padre decía que no hay distancia más grande que el espacio entre dos cabezas ::

17 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Leí un artículo sobre esta serie hace unos días en EPS,y lo cierto es que me llamó la atención, aunque no tengo muy claro si un formato tan particular me puede llegar a enganchar. Un punto a favor, sin duda alguna, es que ande suelto por ahí un pedazo de actor de la talla de Gabriel Byrne: en ese sentido, garantías plenas...

Un fuerte abrazo.

Elena dijo...

Sobre el formato, Manuel, lo que pasa es que yo no recomiendo ver las series cómo y cuando las programan las cadenas de TV. Yo me refiero a tener las temporadas enteras a tu disposición y administrártelas según te pida el cuerpo: horario y posología al gusto del consumidor. Creo que así es cómo realmente se disfrutan las series.

Manuel Márquez dijo...

Estoy de acuerdo contigo, compa Elena, en cuanto a la mejor opción para el disfrute de una serie: a tu santa bola, por supuesto que sí. Aunque, desde luego, eso suponga una traición vil y clara al espíritu con que la emisión de la serie fue concebida originariamente (por entregas, espaciadas periódicamente), y que, cabe suponer, condiciona su modo y su ritmo narrativo (y que es por lo que me cabrea tantísimo esa moda actual del trasvase de series al largo cinematográfico). Pero, en fin, esto daría para un debate largo y de profundidades en las que, ten por seguro, me terminaría perdiendo...

Un abrazo.

Superwoman dijo...

Mira Manuel, iba a poner que el hecho de ver a Gabriel Byrne, hace la serie interesante en si misma...
Un supersaludo

Elena dijo...

¿Y las cancelaciones, los retrasos y las interminables interrupciones de publicidad no traicionan ese espíritu, Manuel? Mi mayor respeto para los creadores de las series consiste en pagar por ellas cuando las puedo encontrar en las tiendas, aunque esto no siempre sucede. Por lo demás, qué gran placer poder ver un capítulo detrás de otro hasta que ya no puedes más. Sí, como una película casi infinita.

Elena dijo...

SuperWoman, bienvenida desde el mundo de los SuperVirus al mundo de SuperGabriel.

Manuel Márquez dijo...

Compa Elena, lo de las cancelaciones y los retrasos sí que me parece una auténtica falta de respeto por los autores y por los seguidores de las series, ahí no puedo ponerte objeción alguna (en cuanto a los cortes publicitarios, si son excesivos -y lo suelen ser-, tampoco me gustan; ahora bien, algún cortecillo, estratégicamente situado, siempre vino bien para determinados menesteres, no lo olvidemos...).

De todos modos, ésas son objeciones (bien ciertas, desde luego), que sólo valen para las cadenas generalistas, que son las que juegan con esas circusntancias. En los canales de pago no se da ninguna de los tres, y sí que, en cambio, se respeta la cadencia de la serie, emitida con la frecuencia que se establezca, creando esa inquietud y esa ilusión del saber qué pasará en el siguiente episodio que, con el visionado "barra libre", ya no se puede tener. Pero, claro, no se puede tener todo...

Un abrazo.

P.S. y disculpa por la brasa, pero es que es un tema que me resulta muy atractivo.

drzito dijo...

La veo muy despacio, a no mas de capítulo por día, y cada vez me entusiasma más.

Hoy, él ha confesado que la quiere.

Elena dijo...

Querido doctor: usted se aplica una dosis muy baja de este tratamiento. Ya sabemos que no hay que automedicarse, pero mi posologia nunca fue inferior a tres capítulos por día :)
Cuídese!

Andrés dijo...

Aunque tarde, aquí aterrizo dispuesto a polemizar, queridos E., M., SW. y Dr.; les diré que...

. Yo las veo en dosis de 3 en 3, eso es, 45 mn diarios.
. En el caso M.Vs.E me posiciono con esta última: no es traicionar en absoluto, es como si el Quijote te lo quieres zampar de capítulo en capítulo o todo de corrido, ¿no? Y además, ¿no vivimos en la era de lo interactivo? Pues en esto también el otro lado (nosotros, vamos) decidimos sobre la cadencia, y esa es la gracia.
. Cadenas de pago: es una ficción, querido M., decir que las cadenas de pago (Canal Digital para más datos) no tienen interrupciones.

Abrazos a todos, y me alegro de coincidir con tanta gente a la que estimo; y gracias, E., por esas 25 nuevas entregas. ;D Am

Elena dijo...

Andrés, de acuerdo contigo en la dosis: 3 está bien aunque creo que en total serían más bien 60 minutos diarios. En lo que no coincido tanto es en el paciente preferido. Todos son especiales, pero me quedo con la pareja (sobre todo, él) y la gimnasta.

Por cierto, hoy puede ser otro gran día de series: esta noche, en casa, inauguramos The wire. Espero que esté a la altura de las expectativas generadas, que son inmensas :)

Andrés dijo...

E., ví un par de capítulos de The Wire en el Digital Plus en casa de mi madre esta navidad, y creo que no te defraudrá; por cierto, nosotros hemos empezado con 1ª temporada de West Wing ;D Besos, Am

Manuel Márquez dijo...

Por alusiones, compas, y sin ánimo de polemizar (o sí, quién sabe...), un par de apuntes para el compa Andrés.

En primer lugar, creo que la comparación con el Quijote no es válida por el formato y estructura del Quijote; una comparación "correcta", por la equivalencia estructural, lo sería con las novelas por entregas de Balzac del XIX, o cualquier otro similar, un texto literario fragmentado ya desde su creación, y destinado a ser transmitido a su lector de esa manera, fragmentaria (aunque, bien es cierto, el lector puede "desfragmentarlo" después con la sencilla fórmula de ir guardando las entregas y leerlas luego del tirón: eso mismo que hacemos -y digo hacemos, porque yo también lo he hecho, y lo volveré a hacer, en alguna que otra ocasión- ahora los seguidores de series televisivas, gracias a la disponibilidad de herramientas tecnológicas que nos permiten esa opción -algo relativamente reciente, por cierto...-.

Segundo, sobre las emisiones de Digital+, desconozco cómo serán ahora (yo me pasé al cable hace ya cuatro ó cinco años), pero os puedo asegurar que, durante los muchos años en que seguí sus canales, al menos los propios (por ejemplo, las primeras temporadas de los Soprano las ví en el Plus), las emisiones de ficción (películas, series) no tenían ningún corte publicitario. Había publicidad antes y después, eso sí, por supuesto, pero DURANTE el "metraje", nada: el sueño de Fellini y Bergman, vaya. Si eso ha cambiado ahora, pues ya no lo sé, pero me sorprendería mucho (además de parecerme un absoluto disparate, vaya...).

Y ya está, que creo que me he ido de largo. Ah, e insisto, que a mí también me gusta, a veces, ver las series así, a demanda, en plan Juan Palomo, pero sigo pensando que, como dicen en mi pueblo, "no es lo suyo".

Feliz año, un fuerte abrazo y (pese a lo gélido, o, quiza, gracias a ello) buen fin de semana.

Andrés dijo...

(Con tu permiso, Helen):

dear Manu, me alegra que NO estemos de acuerdo: encuentro que en general de la blogosfera hay demasiado halago irrazonado, y en cambio demasiada poca discrepancia cortés (y sé que Elena está de acuerdo conmigo en esto), así que gracias por tu razonamiento, al que te diré:

. Utilizaba el Quijote como un ejemplo (algo al azar) de una obra larga que a la vez es fragmentaria y unitaria, es decir, que se puede disfrutar por partes (incluso desordenadamente) o linealmente y en su totalidad; desde luego es igual de válido el ejemplo de Balzac que mencionas, y precisamente a raíz de la serie de que trata esta entrada, yo le decía a Elena que era como "Las variaciones Goldberg de Bach": que puede uno deleitarse en dosis pequeñas, independientes, ordenadas, desordenadas, o... meterse un atracón; y esta versatilidad en el formato en que se lo come quien lo recibe me parece sin duda una virtud de la obra en cuestión.

. Digital +, si alguna vez fue como tu dices (que no lo dudo) me temo que hace tiempo que dejó de serlo; las interrupciones no son como las de la tele comercial, pero, créeme, existen, y también "en el interior" de los capítulos, y por eso mismo me dí de baja hace tiempo.

Fellini y Bergman... y el malogrado Sydney Pollack, que al parecer ganó una vez un juicio en Dinamarca contra una cadena que emitió alguna obra suya mutilada de esta manera.

Un fuerte abrazo, Manuel, buen finde y ¡que sigas bien! ;) Am

Elena dijo...

Manuel, es cierto que cuando vemos series (o leemos libros) con las pautas que nos apetece, no estamos respetando la intención creadora del autor. Es cierto, sí. Pero ¡qué gustazo! ¿No nos perdonaría el autor esta transgresión? ¿No convierte/interpreta cada receptor/lector la obra original (¿?) en una diferente (incluso cuando la consume de forma ortodoxa)?

Por otra parte, Andrés, espero que disfrutéis con The West Wing al menos lo mismo que nosotros. (Por cierto, O. tiene todas las temporadas ;)

Manuel Márquez dijo...

Vuelvo a la carga, después de unos días "desactivado", con una advertencia previa: si ves, compa Elena, que me estoy pasando ya de frenada con tanta insistencia, mandas parar, y punto, que entiendo que igual estoy poniéndome pesadito.

Sobre voluntades del autor, y transgresiones; supongo que depende. Naturalmente, sobre las condiciones subjetivas (del receptor), el autor tiene bastante poca disponibilidad, salvo que se quisiera llegar a extremos absurdos (difícilmente, un novelista podría impedirme echar mano de su novela el día que me levanto con la "pata cambiá", por ejemplo...). En cambio, sobre las condiciones objetivas (de transmisión), sí que hay quien se pone estupendo. ¿Un ejemplo? Kubrick, que era un auténtico maniático sobre el particular (de hecho, sus manías acerca de la distribución y exhibiciòn de sus pelis han alcanzado el rango de legendarias; no las conozco en detalle ni al completo, pero, de lo que sé, me consta que el tema es alucinante). No es el caso, pero es posible que si Kubrick hubiera hecho alguna serie televisiva, jamás hubiera permitido su edición en vídeo, DVD o similar.

De todos modos, lo de Kubrick no es lo habitual, y supongo que el autor "normal", por llamarlo de alguna manera, ya asume más que de sobra (y, si no lo asume moralmente, es consciente de que, por una mera cuestión de racionalidad económica, es tirar piedras contra su tejado el "ponerse estupendo"...) que la posibilidad de controlar el cómo recibe su obra el lector, oyente o vidente es, prácticamente, nula. Así que ancha es Castilla y cada cual que se organice.

Un fuerte abrazo.

P.S. compa Andrés, sobre el tema de la "sobredosis de halago" en el mundo blogueril, también tengo mis tesis (no muy elaboradas ni formuladas, eso sí), pero eso quizá sea mejor dejarlo para otro día (y no por falta de interés del tema, que lo tiene, y mucha). Abrazo también para tí, compa....

Elena dijo...

Nada más lejos de mi intención que frenarte, Manuel. No es muy frecuente que se establezcan diálogos como este en los blogs (más bien, como decís, muchas veces los comentarios no son más que repetitivas sartas de halagos y cariños), así que estoy encantada de que estemos aquí.

Respecto a Kubrick, yo también conocía sus exigencias en relación a su obra, y que también incluía los doblajes de sus películas. Y creo que en España -hablo de memoria- fue Carlos Saura el responsable de algunos doblajes, ¿no?